GLENN FREY


Glenn-Frey

Hola Graminoleños.

Una vez más, la actualidad manda. Si hace unos días dedicaba un pequeño homenaje a la figura de David Bowie tras su inesperado fallecimiento, hoy toca hacer lo propio con otro de los grandes que nos deleitó con su música sobre todo en esa gran banda que fueron The Eagles y que nos dejó el pasado miércoles. Me refiero, claro está, a Glenn Frey.

Siempre fue un superdotado a la hora de tocar la guitarra, algo que no pasaría desapercibido para algunos de los grandes intérpretes de la década de los 70 del coutry-rock americano. Gente como Jackson Browne o Bob Seger se fijarían en su talento y sus primeros pinitos los hizo, precisamente, tocando la guitarra en uno de los discos de éste último.

Siempre moviéndose en los garitos más conocidos de la música country, contactaría en uno de ellos con Don Henley, músico que colaboraba por aquel entonces con la grandísima Linda Rondstadt. Pronto entablaron amistad y la cantante decidió incorporar a los dos a la banda con la que iba a salir de gira. La semilla de los Eagles estaba sembrada.

Tras la gira, Don y Glenn se dieron cuenta de que su talento unido podía dar sus frutos. Dicho y hecho. Contactaron con otros prestigiosos músicos y junto a Don Felder, Joe Walsh y Timothy Smichdt formarían una de las bandas más grandes de la música americana. Habían nacido The Eagles.

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Su carta de presentación iba a dejar bien a las claras que ahí había una gran banda. Su primer disco titulado Eagles se convirtió muy pronto en uno de los discos de referencia en el mundo del country. De todas las buenas canciones que lo conformaban, sobresalía una compuesta a medias entre el propio Glenn y Jackson Browne. Su título, Take It Easy.

Tras el gran éxito de su álbum de debut, había mucho interés en conocer su nuevo trabajo. Glenn y los suyos no defraudaríán. Con el título de Desperado publicaron su primer disco conceptual a lo grande, ambientado en el viejo Oeste y con auténticas joyas en forma de canción, entre las que destaca Tequila Sunrise.

Las cosas no podía ir mejor, pero como suele ser habitual en estos casos, algo empezaría a cambiar. Los egos de los componentes de la banda, sobre todo los de Don Henley y Glenn Frey, chocaban en muchas ocasiones y empezaron las discusiones, algo que se acrecentaría a la hora de componer las canciones del siguiente disco.

El tema es que Glenn Frey quería que el grupo evolucionaria hacia canciones más rockeras, algo a lo que se oponía el resto de los miembros de la banda. Pese a ello, su siguiente trabajo, titulado On de Border alternaría canciones con el ritmo habitual junto con otras algo más ligadas al rock. Pese a ello, el mejor tema de este álbum sería sin ninguna duda una balada estilo Eagles: Best Of My Love.

Los problemas internos en el grupo irían in-crescendo. Don y Glenn cada día estaban más enfrentados. Glenn quería seguir evolucionando hacia el rock, algo a lo que Don se oponía. Pese a todo ambos sabían que la banda no tenía futuro sin uno de ellos dos. Ambos se complementaban aunque cada día estaban más enemistados. La batalla, poco a poco, fue decantándose del lado de Glenn.

One Of This Night sería el título del siguiente disco, y aunque es el más alejado del estilo habitual del resto de sus trabajos, tuvo también gran éxito. Lo curioso del caso es que, pese a que el sonido de Eagles intentaba alejarse un tanto de lo hecho hasta ahora, los mayores éxitos de cada disco eran las canciones más cercana a su estilo de siempre. No hay más que escuchar el mejor tema de este disco, el que le da título. Para mi gusto, la segunda mejor canción de su carrera.

Entonces se produciría algo bastante curioso. El grupo empezó a perder a sus miembros originarios. El primero en abandonar el barco sería Don Felder y las disputas entre Don Henley y Glenn estaban a la orden del día, algo que se veía acrecentado por el comienzo de consumo de drogas de éste último.

La curiosidad radica en que, pese a todos estos problemas, The Eagles iban a firmar su mejor trabajo, el más exitoso, el más conocido. Nos referimos a su mítico Hotel California, en el que aparece su canción emblemática del mismo título. Una espectacular balada que dura más de 6 minutos y que retrata bien a las claras el talento tanto de Don Henley como de Glenn Frey. Si el primero pone voz al que es hoy en día uno de los himnos de la música americana, el segundo se marca un maravilloso solo de guitarra al final de la canción que no le va a la zaga. Señoras y señores, con ustedes Hotel California.

Aunque esta canción eclipsó absolutamente a todas las demás que contenía el disco, lo cierto es que no es la única que merece ser destacada. De hecho todas son igual de buenas. Como muestra un botón, New Kid In Town, de vuelta al tono country de sus principios.

Lo que está claro es que con este disco The Eagles tocarían techo. Las relacciones entre sus miembros eran ya insoportables y, aunque habría todavía un último trabajo, el final de la banda era cuestión de tiempo. Tal era el deterioro en las relaciones de todos ellos que el disco se grabaría “a distancia”, es decir, cada uno de sus miembros tocó y cantó su parte en distintos estudios de los Estados Unidos y posteriormente se remasterizaría y se mezclaría todo hasta dar forma a The Long Run.

Dentro de este disco se incluyé el que sería el último gran éxito de su carrera, Heartache Tonight, uno de sus temas más duros y con Un Glenn Frey dando pistas de lo que sería su carrera en solitario. Después llegaría el final, tras un concierto en el que mientras se celebraba Glenn Frey y Joe Walsh se dijeron de todo sobre el escenario. The Eagles ya eran historia.

A partir de ese momento Glenn Frey comenzaría su carrera en solitario, una carrera en la que el discreto éxito de sus discos de larga duración ha ido de manera inversamente proporcional al gran éxito de sus singles incluidos en diferentes bandas sonoras. A diferencia de su carrera en Eagles, en solitario ha sido más un cantante de canciones sueltas que de grandes álbumes.

Su primer trabajo en solitario llevaría el título de No Fun Aloud y en él se pudo comprobar que si bien todavía mantenía cierto sonido Eagles, su evolución era bastante evidente. La presencia del saxo en casi todas sus canciones se convertiría a partir de este momento en una constante, como podemos comprobar en el primer single que se extrajo de este disco: I Found Somebody.

Su siguiente disco se titularía Allnighter y vino marcado por sus problemas de salud. Tras los excesos cometidos en su época de Eagles, a Glenn se le diagnostico una diverticulitis y fueron constantes sus entradas y salidas en los hospitales. Entre unas cosas y otras su carrera no acababa de arrancar como él quisiera, mientras que la de Don Henley, el otro componente de Eagles encadenaba éxito tras éxito (pero esto ya lo contaré otro día).

De este disco la canción más destacada es Sexy Girl.

Lo que está claro es que no acababa de dar con la tecla, pero todo iba a cambiar de repente. Dos de sus canciones acabarían dentro de dos bandas sonoras, una de una serie televisiva y otra de una película de Hollywood. Éste sería el espaldarazo definitivo y a partir de este momento sus cooperaciones en bandas sonoras se sucedieron. Y sus grandes éxitos también.

Todo empezó con la utilización de la canción Smuggler Blues en uno de los episodios de la serie Miami Vice (Corrupción en Miami en España). Una serie de tremendo éxito en los años 80 que utilizó muy buena música para muchas de sus escenas, como por ejemplo el mismísimo In The Air Tonight de Phil Collins. Pues bien, además de esa colaboración, Glenn Frey participaría en alguno de esos episodios con un pequeño papel. Pero lo que le catapultó definitivamente fue la utilización de un tema que él compuso exclusivamente para la serie y que se convertiría en su primer gran éxito y, posiblemente, su canción más conocida.

La canción en cuestión es You Belong To The City, y llegaría a los primeros puestos de las listas de medio mundo. Un tema con un principio espectacular a ritmo de saxo y un vídeo en el que se puede contemplar a Sonny Crocket, interpretado por Don Johnson, recorriendo las calles de Miami. Todo un clásico.

Aprovechando el tirón, llegaría su siguiente gran éxito. En este caso sería con el tema central de la película Beberly Hills Cop (Superdetective en Hollywood, en España), protagonizado por Eddy Murphy y que también se auparía a los primeros puestos de las listas. Efectivamente, la canción es su famoso The Heat Is On.

Tras estos dos grandes éxitos, Glenn pensó que era el momento de editar un nuevo disco siguiendo la estela dejada por ellos. Así aparecería su tercer álbum, Soul Searchin’, que tampoco acabaría de cuajar como era de desear. Después de arrasar con sus dos anteriores singles, fue difícil asimilar la discreta acojida de este disco. El único tema destacable sería este True Love.

Una vez más, el mundo del cine vendría al rescate. Una nueva colaboración en la banda sonora de una de las películas más famosas del momento le devolverían a los primeros puestos de las listas y a ser escuchado en todas las emisoras de radio.

En esta ocasión la película sería la mítica Thelma & Louise, y la canción llevaría el título de Part Of Me, Part Of You. Un tema con un sonido bastante cercano a Eagles y que se convertiría en su tercer éxito de resonancia.

Después de este éxito, volvería a intentar reeditarlo con un nuevo disco que fuera el definitivo, pero lo cierto es que la historía se volvería a repetir. Su siguiente trabajo, Strange Weather, tampoco lograría triunfar y quedaría muy lejos de ser un éxito. Un disco que pasaría bastante desapercibido sin ninguna canción de relevancia.

Por este motivo y por sus problemas de salud, Glenn Frey decidiría acabar con su carrera en solitario y volvería a reunirse con sus antiguos camaradas de Eagles. En esta nueva andadura, pocos discos, muchas giras y grandes recuerdos.

Hace un par de años volvió a intentarlo en solitario con la publicación de su disco After Hours pero una vez más pinchó en hueso, demostrando muy a las claras que como componente de Eagles, como gran complemento de Don Henley y moviéndose en las aguas del country-rock era un músico con un enorme talento, pero cuando quería imponer un estilo distinto en sus trabajos en solitario la cosa era muy distinta, salvo con esos tres éxitos vinculados a tres bandas sonoras.

Con tan solo 67 años, pagando los excesos cometidos en su juventud, Glenn Frey falleció el pasado 18 de enero, tras ingresar en un hospital aquejado de una neumonía que se complicó con sus eternos problemas intestinales. Su legado está ahí.

Y esto es todo por hoy, Graminoleños. Hasta muy pronto.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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