BILLY IDOL


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Hola Graminoleños.

Hoy vamos a viajar al Londres en los tiempos en que se convirtió en la cuna del punk, para hablar y, por supuesto, escuchar el trabajo de uno de sus máximos representantes: Billy Idol.

Acostumbrado desde niño a cambiar de ambientes, su familia de origen bastante humilde emigró a Estados Unidos para volver a Inglaterra en muy poco tiempo buscando oportunidades que no llegaban, Billy aprendió a pelear por abrirse camino a lo largo de la vida. Con apenas 18 años decidiría dejar atrás a los suyos y trasladarse a Londres, en principio para continuar sus estudios, y este cambio de aires supondría el nacimiento de uno de los iconos del punk-rock inglés.

No tardaría en abandonar esos estudios atrapado por el ambiente londinense de mediados de los 70. Cautivado por los Sex Pistols, junto a sus amigos Tomy James, John Towe y Bob Andrews formaría su propia banda, a la que denonimaría Generation X.

No tardarían en llamar la atención de los cazatalentos londineneses, por lo que en el año 1976 publicarían un single, a modo de prueba, con la intención de comprobar si había posibilidades de éxito. Su carta de presentación sería este “Your Generation”, haciéndole un guiño a los míticos The Who y, efectivamente, llamarían la atención.

Gracias a este single les llegaría la oportunidad de publicar su primer larga duración, el cual llevaría el título de “Generation X” y del que se publicaría como single el tema “Ready Steady Go”, convirtiéndose en su primera canción que entraría en las listas de ventas del Reino Unido, con un sonido genuinamente punk made in England.

Su popularidad continuaría subiendo aunque únicamente en el Reino Unido ya que en el resto de Europa no acababan de despegar y al otro lado del Atlántico nunca se dieron a conocer, contrastando con lo que sucedería con Billy cuando inició su carrera en solitario como más tarde veremos.

En el año 1979 aparecería en el mercado su segundo trabajo, titulado al igual que el único single que se editaría del mismo “Valley Of The Dolls”.

Como buen grupo de punk-rock que se precie, Generation X empezaría a tener algunos problemas de convivencia, no solamente en lo que se refiere a las relaciones entre los miembros de la banda, sino que también en problemas de confianza, por así decirlo, con su manager.

Las desavenencias llegarían en medio de la grabación del que iba a ser su siguiente disco, que pensaban titularlo “Revenge”, pero que finalmente no vería la luz por problemas legales y demandas judiciales de por medio. Vamos que pasaron palabra.

Fuera como fuere, todo parecía indicar que el recorrido del grupo no iba a ser demasiado largo y así sería. En el año 1981 llegaría un nuevo disco que no tendría ninguna transcendencia y pasaría totalmente desapercibido, por lo que “Kiss Me Deadly” se convirtión en el último disco publicado por Generation X.

Curiosamente, este trabajo incluía una canción que inicialmente no tendría demasiado éxito, pero que años después, reversionada por Billy Idol ya en solitario, se convertiría en uno de sus temas más populares, podría decirse que “Dancing With Myself”, que así es como se titula, es el primer éxito de Billy en su carrera.

Aquí os dejo el videoclip de Billy. Puede apreciarse claramente su evolución musical y es una clara declaración de intenciones de lo que estaba por venir. Esto es otra cosa y muy buena cosa.

Con la desaparición del grupo se produciría la emigración a Estados Unidos por parte de Billy y de Tony James. El primero iniciaría su exitosa carrera en solitario ya con el nombre de Billy Idol y el segundo fundaría una de las bandas más llamativas y provocadoras del momento: Sigue Sigue Sputnik, con una imagen disparatada un sonido muy de la factoria de Malcolm McLaren, nos dejarían un pelotazo, prácticamente el único, que se titularía “Love Missil F1-11” y que se bailaría en medio mundo.

Pero centrémonos en la figura de Billy. Consciente de que sus trabajos al frente de Generation X no habían calado lo más mínimo en el público norteamericano, decidió darle a su música un aire un poco menos punk y un poco más rockero. Lo cierto es que dio en el clavo. En el año 1981 publicaría un EP con cuatro canciones que le llevarían a conseguir su primer número uno gracias a uno de los temas que lo integraban.

En la carrera de Billy Idol hay dos canciones que son emblemáticas en su carrera. Una de ellas es ésta a la que me estoy refiriendo, una versión actualizada del clásico de los años 60 de Tommy James & The Shondelles titulado “Mony Mony”, un pedazo de canción que es un auténtico clásico en el mundo del rock.

Lo que estaba claro es que su primer disco de larga duración no iba a tardar en llegar y así sería. En el año 1982 saldría al mercado “Billy Idol”, su primer trabajo en solitario y su primer número uno absoluto. El éxito logrado con la versión de Mony Mony no era más que el aperitivo de lo que iba a incluir este primer disco.

El primer single que se editaría de este trabajo sería “Hot In The City”. Puede apreciarse que su estética es punk por los cuatro costados, aunque la evolución en su música es evidente.

Billy había dado con la tecla. Su sonido era mucho más cuidado dejando atrás su época de guitarreo ruidoso en Londres. La incursión de sintetizadores, letras más cuidadas y unos espectaculares videoclips siempre rodeado de atractivas señoritas hacían el resto. Su éxito iba creciendo cada vez más.

Eso sí, entre todos los temas del disco también había cabida para alguno más guitarrero y oscuro, casi gótico como es el caso de otro de sus éxitos: “White Wedding”. Vámonos de boda.

Tan sólo un año después, en 1983, llegaría su siguiente trabajo y el que está considerado como el mejor disco de toda su trayectoria. De él se publicarían hasta seis singles, llegando todos ellos a los primeros puestos de las listas tanto norteamericanas como europeas.

Antes os decía que Billy Idol tiene dos canciones emblemáticas. Una, como ya os he contado, es “Mony Mony” y la otra es un tema que a mí particularmente me parece su seña de identidad y el que más me gusta. Además esta canción da título al álbum. Señoras y señores, con todos ustedes el apoteósico “Rebel Yell”.

La verdad es que después de escuchar y vibrar con esta canción parece dífícil pensar que dentro de este trabajo pueda haber otras que se le acerquen. No sólo se le acercarian sino que se convertirían en éxitos rotundos. Vamos con algunos.

Una de ellos es una auténtica sorpresa porque se trata de una balada, algo que no es demasiado habitual en la trayectoria de Billy Idol. Sin embargo con “Eyes Without A Face” dejó muy claro que también tenía su lado romántico y que estaba capacitado para hacernos bailar agarrados.

Otra de las cosas que quedó demostrada con la publicación de “Rebel Yell” es que Billy podía manejarse perfectamente en distintos registros. Lo suyo era el rock y ponernos en órbita, pero como hemos visto también era capaz de marcarse una balada o temas que se apartaban un tanto de su sonido habitual como este “Flesh For Fantasy”.

Para no abusar, supongo que os habréis dado ya cuenta de que me encanta este disco, os dejo únicamente con otro videoclip más de otra de las canciones que más me gustan, su título: “Catch My Fall”.

Había sido tanto el éxito cosechado con tan sólo tres discos en el mercado, habían sido tantos los singles publicados de estos tres trabajos y habían tenido tan buena acogida, que antes de meterse en el estudio a grabar un nuevo disco se publicaría en el año 1985 “Vital Idol”, un recopilatorio con todos sus éxitos hasta ese momento como aperitivo del nuevo trabajo que se publicaría al año siguiente titulado “Whiplash Smile”.

Realmente iba a ser muy complicado acercarse al bombazo que había significo “Rebel Yell”, y lo cierto es que su sombra iba a ser bastante alargada. El nuevo disco tenía algunas buenas canciones pero con algunos altibajos, por lo que aunque tuvo éxito no llegó a repetir el de su antecesor.

La canción más exitosa de este disco sería “To Be A Lover”.

Escuchando este disco se notaba cierta evolución de Billy Idol en su manera de hacer música, pudiendo decirse que se estaba dulcificando un tanto. Aquellos temas tan potentes y contundentes empezaban a dejar paso a otros más melódicos y algunos medios tiempos que, si bien seguían llevando su sello, no dejaban de sonar algo distintos.

Esto que comento puede apreciarse perfectamente en otro de los temas destacados del disco: “Sweet Sixteen”.

Hay que hacer mención también de una canción que escuchándola tiene un cierto aire a otro grupo que por aquella época triunfaba a lo grande. La canción en cuestión es “Don’t Need A Gun” y cerrando los ojos tiene un cierto parecido con el sonido que realizaban Simple Minds. De momento solamente os comento que no es una casualidad y ya más adelante veréis el motivo de esta afirmación. Vosotros solamente escuchadla.

Habría que esperar al año 1989 para que llegara el siguiente trabajo de Billy Idol y quedaría claro que sus mejores tiempos habían quedado ya atrás. Si su anterior disco supuso una pequeña evolución en su sonido y el éxito no fue tan rotundo como antaño, con “Charmed Life” sucedería algo parecido.

Además, un desgraciado suceso marcaría el devenir de los acontecimientos con la promoción de este nuevo disco. Billy siempre ha sido un grandísimo aficionado al mundo del motor y justo nada más grabarlo sufriría un accidente de moto en el que casi pierde una pierna. Finalmente pudo conservarla pero las secuelas le restarían movilidad a partir de ese momento. Su energía sobre el escenario y sus habituales movimientos en los videoclips ya no serían iguales.

De alguna manera, el sonido de este disco volvería a la senda contundente de sus primeros años, como podemos comprobar en sus dos temas más destacados. El primero de ellos es este “L. A. Woman”, en cuyo videoclip pueden comprobarse perfectamente las secuelas de su accidente, ya que en él aparece la mayor parte del tiempo sentado y cuando camino lo hace apoyado en un bastón. Además hubo que grabar sus escenas fotograma a fotograma porque lo cierto es que apenas podía caminar.

La recuperación de la contundencia del sonido de su música puede comprobarse en toda sus expresión en el tema que a mí más me gusta de este disco: “Cradle Of Love”.

A partir de ese momento llegaría la decadencia. Billy Idol había ido perdiendo la esencia de la manera de hacer música de sus primeros discos que le llevarían al estrellato. Tras un silencio de casi cuatro años, en el año 1993 llegaría un nuevo disco en el que tenía depositadas todas sus esperanzas para retomar el camino del éxito. Desgraciadamente se equivocaba.

El disco en cuenstión era un ambicioso proyecto que llevaría el título de “Cyberpunk” en el que Billy Idol volcaría todo su empeño, pero sin conseguir su propósito. Un disco conceptual y futurista, con un sonido marcado por la utilización de sintetizadores y la más avanzada tecnología musical pero que fue un auténtico fracaso tanto económica como popularmente. El estancamiento era evidente.

A pesar de que el disco es bastante flojo, hay una canción que merece lapena escuchar ya que suena a Billy Idol en todo su esplendor. Me refiero a  “Shock To The System”.

Ante este fracaso, Billy Idol desaparecería de la circulación en el sentido más literal de la expresión. Únicamente se tendrían noticias de la publicación de algún recopilatorio pero nada más. Daba la impresión de que su carrera había llegado a su fin, aunque luego comprobaremos que no era así.

Antes os comentaba una pequeña relación que había entre el sonido de Billy Idol en algunos de sus temas con respecto al de Simple Minds. Pues no es una casualidad. En el año 1985 se rodó una película titulada “El Club de los Cinco” y le ofrecieron a Billy Idol que cantase el tema principal de su banda sonora. Él declinó el ofrecimiento y finalmente la interpretación de la canción sería a cargo de los escoceses, convirtiéndose en su canción más emblemática, conocida y exitosa. Efectivamente, Billy le dijo no, nada más y nada menos que a “Don’t You Forget About Me”.

Años después, concretamente en 2002, Billy Idol se sacaría la espina e incluiría en un recopliatorio de grandes éxitos esta canción como tema inédito, demostrando que con su voz habría sido igualmente de exitosa. Para que comparéis os dejo las dos versiones. La de Billy no está mal, pero la de Simple Minds es auténtica y me quedo con ella.

Inesperadamente, sin previo aviso, en el año 2005, más de diez años después de la publicación de su anterior trabajo, Billy Idol publicaría un nuevo disco. Cuando ya casi nadie se acordaba de él, retornaba a la actividad musical aunque bastante cambiado tanto física como musicalmente hablando.

El disco llevaría el título de “Devil’s Prayground” y en él se puede apreciar que Billy tiene ya unos años. Pocos temas de rock en estado puro y muchas sorpresas entre las canciones que lo integran. La tardanza de más de diez años en publicarlo muestra a un músico más de diez años más viejo que entonces. Ley de vida.

Una de las canciones más llamativas, la que se editaría como primer single, le permite a Billy tontear con un clásico de la música folk americana, aunque con un sonido más moderno y actualizado. Esta es la sorprendente versión de “Plastic Jesus”.

Como podemos apreciar el sonido de este disco no tiene nada que ver con el Billy Idol que todos conocíamos. Su vuelta al mundillo musical nos muestra a un artista bastante más reposado y con una música más melódica y, sobre todo, acústica. El grito de las guitarras eléctricas dan paso a las caricias de las guitarras acústicas, algo bastante evidente en otro de sus temas, “Rat Race”, aunque luego termina rompiendo.

También más pausado es el tema que a mí personalmente me parece el mejor de este sorprendente disco. Se trata de “Lady Do Or Die”.

El dicho de “quién te ha visto y quién te ve” se puede aplicar perfectamente al bueno de Billy. No solamente por el vuelco dado a su manera de hacer música sino porque se permitiría el lujo de publicar hasta un disco navideño repleto de villancicos. El engendro llevaría el título de “Happy Holiday” y sería publicado en el año 2006. Váis a disculparme que no os ponga ninguna de sus canciones por razones obvias. Paso palabra.

Después de estos dos discos Billy Idol volvió a desaparecer de la circulación. Ahora sí que daba la impresión de que había decidido dejarlo definitivamente, pero nuevamente volvería a sorprendernos a todos. Si hasta la aparición de “Devil’s Playground” transcurrieron casi doce años, en esta ocasión tardaría ocho años en sacar al mercado un nuevo disco, el último hasta el momento.

En el año 2014 aparecería “Kings & Queens Of The Underground”, un disco bastante trabajado y con una producción especial ya que llega a cargo del mítico Trevorn Horn, al que se llegó a poner el apodo de “El hombre que inventó la música” y que formo parte del grupo The Buggles (Video Killed The Radio Star) o de los mismísmos Yes.

La mano de Trevor Horn se hace notar y las canciones del disco tiene un aire elegante y serio. Para muestra un botón, el tema más destacado, “Can’t Break Me Down”, nos muestra a un Billy en plan rockero en cuanto a la música, pero en plan elegancia absoluta en cuanto a imagen. Ver para creer, con traje y corbata. Lo dicho, quien te ha visto y quien te ve.

Lo cierto es que con lo que tarda en publicar sus discos, hasta el 2021 o 2022 no tocaría y no sé si él y quien suscribe estaremos para muchos trotes. De cualquier manera ahí está su legado, el de su primeros años claro está, porque la evolución que ha ido mostrando con el paso del tiempo ha significado el ir abandonando los puestos de privilegio en el mundo de la música.

Es bastante habitual que con el paso de los años los artistas intenten adaptar su manera de hacer música a los tiempos que corren en cada momento, pero lo malo de esta costumbre es que en la mayoría de las ocasiones se pierde la esencia y las señas de identidad que los hicieron grandes. De cualquier modo, yo me quedo con la década de los 80, una vez más, en la que pudimos asistir a las grandes creaciones del señor Billy Idol.

El broche de oro, como siempre, lo ponen nuestras dos chicas favoritas desde su “Esencia de Trementina”. Hoy nos deján un paisaje realizado a óleo sobre lienzo en el que predominan los colores tierra con toros morados y que, casualmente, también adorna una de las paredes de mi casa, que últimamente está convirtiéndose en un “Museo Trementino”.

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https://esenciadetrementina.wordpress.com/

https://www.facebook.com/esenciadetrementina/

Hasta la próxima Graminoleños

JUAN JOSÉ GOMARIZ

 

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