STING


Hola Graminoleños.

Hace justamente una semana le dedicaba “La Graminola” al grupo The Police con su cantante y bajista, Sting, a la cabeza. Tras su inesperada separación, éste iniciaría una productiva y exitosa carrera en solitario con una música muy distinta a la que realizó con sus amigos Summer y Copeland. Así que es de justicia que hoy lo contemos y lo escuchemos.

Sting iniciaría su carrera en solitario apartado de The Police en el año 1985, pero antes había tenido una pequeña incursión en el mundo del cine, protagonizando la película de ciencia ficción “Dune” en el año 1984, algo que no era nuevo para él ya que en el año 1979 participaría también en la mítica película musical “Quadrophenia”, cuya música correría a cuenta de los no menos míticos “The Who”.

Su primer trabajo como solista llegaría como digo en el año 1985 y con el título de “The Dream of The Blue Turtles”, contando con la colaboración de músicos de jazz ya que por ahí empezarían a ir los tiros sobre la música que quería hacer desde ese momento. Este pequeño giro podemos apreciarlo claramente al escuchar el que sería su primer single, “If You Love Somebody Set Them Free”.

 

Ciertamente tanto crítica como público quedarían sorprendidos con su nuevo estilo y el disco se convertiría en todo un éxito. A partir de este momento el toque de jazz en sus trabajos se haría bastante frecuente, algo que no era nuevo para él ya que en su época de juventud, antes de crear The Police, iría cogiendo tablas en el mundo musical tocando en bandas de jazz locales, por lo que más bien podríamos considerar que se trataba de una especie de vuelta a sus raíces.

Eso sí, que nadie se asuste, las influencias en la música de Sting no vendrían únicamente del lado del jazz, sino que se nutriría de diversos estilos, recordando incluso sus buenos momentos en los inicios de The Police cuando el reggae era una de las principales fuentes de su música. Esto podemos comprobarlo en el segundo single extraido de su primer álbum cuyo título es “Love Is The Seventh Wave”, el tema que a mí personalmente más me gusta de este disco.

 

Para empezar no estaba nada mal y el disco tuvo bastantes ventas colocándose bastante arriba en las listas de éxitos. La única duda que podía caber era saber si este éxito venía influenciado por su pasado en “The Police” o si simplemente es que su música era muy buena, por lo que su siguiente disco iba a convertirse en una especie de prueba del algodón. Eso sí, no quiero dejar de poneros otro de los temas destacados de su obra prima, el tema “Russians”.

 

Esperando su segundo disco en solitario, llegaría la segunda sorpresa y el siguiente golpe de efecto, toda vez que en el año 1986 publicaría un disco grabado en directo. No es muy normal que un artista que únicamente tiene en el mercado un disco publique de inmediato este tipo de discos, pero Sting lo hizo y le pondría el título de una de las canciones más conocidas de The Police, concretamente “Bring On The Night”.

El título del disco ya es significativo para indicarnos cual era su contenido: todos sus éxitos al frente de “The Police” acompañados con la mayoría de los temas de su primer trabajo en solitario, tocados en un perfecto directo acompañado de muy buenos músicos. Una segunda sorpresa bastante agradable.

Una año después, hablamos de 1987, llegaría definitivamente el tan ansiado segundo trabajo de estudio, de título “Nothing Like The Sun”, un disco que confirmaría y superaría con creces el éxito cosechado con su álbum de debut. A mi manera de ver, éste puede considerarse como el mejor disco de Sting en solitario.

Las reminiscencias jazzísticas seguirían estando muy presentes, sobre todo en el primer single que se publicaría de este disco, cuyo título es “We’ll Be Together” y que se colocaría muy arriba en las listas tanto americanas como europeas.

 

Este trabajo es una auténtica joya, con fusión de distintos estilos y con muchos temas destacados que mostraría abiertamente cual es la música que Sting iba a hacer de ahora en adelante y explicando, de alguna manera, el porqué de esa misteriosa y nunca explicada separación de los que fueran sus dos compañeros de fatigas.

Esa fusión de estilos podemos apreciarla en el que sería el tema más popular de este disco, en el que se unen el jazz y el reggae a partes iguales, con una espectacular parte central en la que manda el sonido del clarinete. Me estoy refiriendo a “Englishman In New York”.

 

El disco tiene además una canción que es un auténtico lujo la cojamos por donde la cojamos. Para empezar es una melodía preciosa. Para continuar cuenta con la colaboración de Mark Knopfler y Eric Clapton con sus guitarras y con la voz de Rubén Blades recitando una parte de la misma. Como colofón es una canción que trata un drama social.

El tema lleva el título de “They Dance Alone (Cueca Solo)” y está dedicada a las madres chilenas y argentinas, las populares “Madres de Mayo”, que vivieron la pérdida de sus hijos en la época de las dictaduras militares de Pinochet y Videla. Además, está canción inspiraría a Marta y Marilia para ponerle el nombre al dúo que formarían pocos años después en nuestro país: “Ella Baila Sola”.

“Ellas bailan con los desaparecidos”

“Ellas danzan con los muertos”

“Ellas danzan con amores invisibles”

“Ellas danzan con silenciosa angustia”

“Danzan con sus padres”

“Danzan con sus hijos”

“Danzan con sus esposos”

“Danzan solas”

 

Como podemos ver el año 1987 fue un año magnífico para Sting. Además se encontraba arropado por grandes músicos como hemos visto y hasta su viejo amigo Andy Summer colaboraría en algún tema de “Nothing Like The Sun”. Por si fuera poco, el disco tendría un complemento ideal con la publicación al año siguiente de un EP con seis de sus canciones interpretadas en español que saldría al mercado bajo el título de “Nada Como El Sol”.

Normalmente estas colaboraciones tienen correspondencia y en el caso de Sting y Mark Knopfler no iba a ser distinto. Knopfler publicaría por aquellas fechas su trabajo más exitoso al frente de Dire Straits titulado “Brothers In Arms” (Ver “La Graminola” de 7 de febrero de 2016), entre cuyos temas figuraba “Money For Nothing” en el que Sting aportaría su pequeño granito de arena.

 

A partir de ese momento Sting se mostraría bastante comprometido en colaborar con organizaciones como “Amnistía Internacional” o “Green Peace” y llegar a ceder incluso parte de los derechos de algunas de sus canciones. Tras las correspondientes giras y estas colaboraciones volvería a encerrarse en el estudio de grabación para crear su tercer trabajo en solitario.

El nuevo disco llegaría en el año 1991 bajo el título de “The Soul Cages” y con él batiría absolutamente todos los records, convirtiéndose en uno de los mejores trabajos de ese año según la crítica internacional, publicándose como primer single “All This Time”, una de las canciones que con el paso del tiempo se convertiría en una de las emblemáticas.

 

Sting tardaría en componer y publicar este disco algo más de lo esperado ya que mientras estaba en ello se produciría el fallecimiento de su padre, por lo que “The Soul Cages” está dedicado integramente a su figura. Está considerado como el mejor de sus discos y está concebido como un disco conceptual en el que las canciones van entrelazándose entre si narrando sus vivencias junto a su progenitor.

El disco está repleto de canciones melancólicas y algo tristes, ya que su estado de ánimo tras la pérdida de su padre le dejo sumido en una pequeña depresión. Para comprobarlo no hay más que escuchar y ver el videoclip de su tema “Why Should I Cry For You?

 

 

Desde este momento quedaría claro que había roto con todo lo que había hecho en su etapa junto a Summer y Copeland, dando paso a un músico más completo y más perfeccionista que intentaba dejar de lado su faceta pop para sumergirse en terrenos más serios. Lo cierto es que escuchando baladas como “Mad About You” se puede comprobar claramente esta evolución.

 

Como hemos visto al principio de la entrada de hoy, Sting siempre estuvo muy vinculado al mundo del cine, tanto en su faceta como actor como participando activamente en las bandas sonoras de algunas películas, obteniendo en algunos casos éxitos bastante sonados.

Una de estas colaboraciones musicales en una banda sonora llegaría en el año 1992 cuando uniría sus fuerzas junto a su gran amigo Eric Clapton para aportar a la película “Arma Letal 3” el tema “It’s Probably Me”.

 

Pero su mayor éxito aportando su voz a un tema de una banda sonora llegaría dos años después, con el estreno en 1994 de la película “Los Tres Mosqueteros”. Y como esos tres mosqueteros, él mismo, Bryan Adams y Rod Stewart, nos dejarían una canción que sería número uno mundial y que escucharíamos hasta la saciedad: “All For Love”. De hecho, esta canción es el único número uno que Sting conseguiría fuera de “The Police” en Estados Unidos.

 

Entre una y otra colaboración, publicaría un nuevo disco titulado “Ten Summoner’s Tales”, un trabajo algo discreto y que mostraría un pequeño retroceso en cuanto a calidad y éxito. Daba la impresión de que nuevamente se estaba cansando de la música que hacía y que necesitaba darle un nuevo pequeño giro a su carrera.

Con todo y con eso, el disco contenía algunas buenas canciones, entre las que destaca el que sería extraído como primer single “If I Ever Lose My Faith In You”.

 

Eso sí, sin duda alguna la canción más popular de este disco sería “Fields Of Gold”, siendo éste el único tema que se situaría en la parte alta de las listas de éxito aunque sin acercarse ni por asomo a lo conseguido con anteriores trabajos.

 

Llegado a este extremo, Sting haría lo que suelen hacer todos los artistas cuando sufren una pequeña crisis de creatividad o sus discos no tiene la aceptación de antaño, esto es, publicar un disco de grandes éxitos que, curiosamente llevaría el título de esta última canción que os acabo de poner, “Fields Of Gold”.

Con este disco se aseguraba un buen número de ventas y ganaba tiempo a la hora de intentar reconducir su carrera a la vía del éxito. Como buen disco de grandes éxitos que se precie, incluiría alguna canción inédita en su interior, en esta ocasión dos, aunque ninguna de ellas tuvo demasiada trascendencia. La primera de ellas sería este “When We Dance”, una balada un tanto “cansina”, la verdad.

 

Lo que estaba claro es que cualquier parecido de la música que Sting realizaba en ese momento con la que había creado con “The Police” era pura coincidencia. Sus discos cada vez estaban más marcados por música orquesta o de jazz y abundaban las baladas y los medios tiempos.

El segundo tema inédito de su disco recopilatorio se saldría un tanto de este estilo, pero tampoco será una canción recordada como de las mejores de su carrera. Más animada si es, eso sí. Su título es “This Cowboy Song”.

 

Lo que estaba claro es que tras la pequeña decepción de “Ten Summoner’s Tales” y el poco éxito de los dos temas inéditos de “Fields Of Gold”, daba la impresión de que la fuente se estaba secando y la publicación del siguiente disco iba a ser fundamental en su carrera. Como suele decirse en estos casos, Sting se la jugaba.

Y ese nuevo disco llegaría en el año 1996 bajo el título de “Mercury Falling”. Desafortunadamente, no haría sino confirmar la tendencia de los últimos años. Un trabajo bastante flojo, que pasa posiblemente el peor disco de su carrera, con no muy buenas críticas y unas ventas bastante escasas.

La única canción de este disco que gozaría de relativa aceptación sería la que se publicaría como primer single, titulada “Let Your Soul Be Your Pilot”.

 

Tras estos dos últimos discos tan alejandos del éxito de sus primeros trabajos en solitario, Sting dediciría tomárselo con calma. Se encontraba en un periodo de madurez en el que tenía que elegir entre hacer la música que verdaderamente le apetecía, alejada de sus instintos juveniles, o ceder y comercializarse con el objeto de vender más discos. Tras pensárselo tres años apostaría por la primera opción.

De esta manera, en el año 1999 publicaría el que pude considerarse el último gran disco de su carrera. “Brand New Day” supondría su regreso triunfal para la crítica especializada y volvería a tener un número de ventas bastante considerable a ambos lados del Atlántico. Podría decirse que Sting había vuelto a encontrar la inspiración.

Además, sería la primera vez que incluiría en un disco toques étnicos, algo que como veremos más adelante empezaría a convertirse en bastante habitual, como puede comprobarse con la mágica “Desert Rose” interpretada a dúo con el cantante argelino Cheb Mami.

 

Podría decirse que éste sería el último disco “convencional” de su carrera, ya que a partir de este momento se embarcaría en proyectos mucho menos comerciales y bastante experimentales, buscando fusionarse con nuevas músicas y colaborar con artistas de estilos muy dispares, buscando más su satisfacción personal que el reconocimiento de crítica y público, eso sí, sin olvidar sus esporádicas colaboraciones con el celuloide.

Esta colaboración llegaría por partida doble en el año 2000. Como ya he contado anteriormente, Sting se había involucarado mucho en actividades de participación con organizaciones ecologistas y pacifistas. Esta preocupación por la vida animal le llevaría a componer la banda sonora de un documental titulado “Dolphins”, que sería nominado al Oscar al mejor documental.

Asimismo, ese mismo año, interpretaría uno de los temas centrales de la película de Disney “Las Locuras del Emperador” titulada “My Funny Friend And Me”. Como vemos, ya había tomado la decisión de hacer única y exclusivamente lo que le apetecía en cada momento.

 

Como estamos viendo, la fortuna parecía que serle esquiva en los últimos tiempos, algo que se pondría nuevamente de manifiesto en el año 2001. El 11 de septiembre de ese año, Sting ofrecía un concierto en Italia con el objetivo de grabar su actuación y publicar un nuevo disco en directo. Ese mismo día, como todos conocemos, se produciría el atentando contra las Torres Gemelas en Estados Unidos. En un principio se pensó en suspender el concierto pero ya no había margen de maniobra, por lo que finalmente Sting saltaría al escenario para ofrecer una actuación marcada por la tristeza más absoluta.

A partir de ese momento, Sting comenzaría a espaciar más la publicación de sus discos y a alejarse de la música convencional que había hecho hasta ese momento. De esta manera llegaría el trabajo más experimental de su carrera en el año 2003 de título “Sacred Love”.

Este disco se convirtió en una recopilación de duetos con músicos de diversas etnias culturales y musicales que apenas tuvo repercusión y cuyas ventas fueron testimoniales, pero le ofrecerían darse el gusto de convinar su música con la de artistas tan dispares como la virtuosa del sitar Anoushka Shankar en el tema “The Book Of My Life”.

 

Evidentemente el disco no está hecho para todos los paladares y a buen seguro que los grandes fans de Sting, y mucho más los de The Police, se sentirían al menos extrañados de este nuevo giro a su carrera, pero hay que significar que esto sería una constante en el futuro.

El multicultural disco tendría incluso participación española ya que en el tema “Send Your Love”, el guitarrista Vicente Amigo une su talento al del londinense con este resultado:

 

Después de este experimento llegarían cuatro nuevos discos en el periodo de siete años, todos ellos poco comerciales, poco promocionados y desapercibidos para la mayoría del público y vinculados a ese acercamiento a la música más clásica y culta y a causas justas de índole social y político. A saber:

  • Año 2006: “Songs For The Labyrinth”. Disco de música renancentista.
  • Año 2009: “If On A Winter Night …” Villancicos a la manera Sting.
  • Año 2010: “Simphonicities”. Los temas de Sting y The Police con el acompañamiento de The Royal Philarmonic Orchestra”.
  • Año 2013: El hasta ahora último trabajo de Sting, siguiendo de alguna manera el camino emprendido en los últimos diez años. Un disco inspirado en el cierre de los astilleros del norte de Inglaterra en el que colaboran músicos de la zona entre los que destaca el mismísimo Brian Johnson, cantante de AC/DC que recientemente ha tenido que abandonar el grupo por problemas de salud.

Como vemos, la trayectoria de Sting ha ido cambiando profundamente con el paso del tiempo y si os soy sincero, yo siempre he sido más fanático de la música de The Police que la de él en solitario, sin dejar de reconocer los buenos temas que ha ido dejando por el camino una vez disuelto el grupo, pero aquella frescura y aquel ritmo creo que aportaron bastante más al mundo de la música, pero como siempre digo, para gustos … colores.

Y si hablamos de colores hablamos de nuestras artistas favoritas de “Esencia de Trementina”, que hoy nos ofrecen un dibujo hecho con lápices acuarelables experimentando con los distintos trazos que pueden realizarse y como afectan éstos al resultado final del dibujo, algo que puede apreciarse sobre todo en la arena de este desierto.

desierto

https://esenciadetrementina.wordpress.com/

Esto es todo por hoy, Graminoleños. Hasta la próxima

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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