BRUCE SPRINGSTEEN – CAPÍTULO 2 (1980-1986)


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Hola Graminoleños.

Como lo prometido es deuda y hoy se publica la segunda “Graminola” del mes de octubre, el protagonista vuelve a ser el “Boss”. Abordamos en esta ocasión el segundo capítulo dedicado a su figura con mucha y muy buena música y hablando, principalmente, de dos de sus discos más famosos, exitosos, aclamados y reconocidos de su carrera. Pero vayamos por orden.

Se iniciaba la década de los 80 y Bruce Springsteen ya era un artista reconocido mundialmente y del que se hablaban auténticas maravillas, pero le faltaba ese disco que además de obtener buenas críticas y traer consigo unas espectaculares giras donde llenaba allá donde diera sus conciertos, logrará convertirse en un “boom” comercialmente hablando. Pues ese disco llegaría por fin en el año 1980, bajo el título de “The River”.

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En mi opinión, “The River” pasa por ser el mejor disco de la carrera de Bruce Springsteen. Un disco doble, incialmente iba a estar compuesto por un único disco pero finalmente se introducirían algunos temas descartados de anteriores trabajos, en el que no hay ni una sola canción ni tan siquiera regular. Todos los temas que lo integran son auténticos temazos. Ni que decir tiene que las ventas de este disco fueron espectaculares, llegando al número uno de las listas norteamericanas y convirtiéndose en el auténtico acontecimiento musical del año.

Además, por primera vez en su carrera, llegaría esa canción que tanto tiempo llevaba buscando, ese tema que se convirtiera en un número uno de las listas de todo el mundo de manera inmediata y que se escuchara hasta la saciedad en las emisoras de radio. Esa canción no es otra que “Hungry Heart” y he de reconoceros que es mi canción preferida. Solamente escuchar el redoble de batería inicial me pone la piel de gallina.

Esta canción inicialmente fue compuesta por Springsteen para que la interpretasen “The Ramones”, pero finalmente decidió incluiarla en su disco y publicarla como su primer single. Sabia decisión.

Como cuento el éxito fue arrollador, pero no solamente en Estados Unidos. Springsteen lograría con este disco dar el salto definitivo al estrellato y se convertiría también en un fenómeno de masas en Europa. Las canciones de “The River” calaron en el público de todo el mundo, convirtiéndose la que da título al disco en una de las más emblemáticas de su carrera.

Si hay un disco en el que “la mano” de la E Street Band se nota con rotundidad, ese es “The River”. El saxo de Clarence Clemons suena como nunca y el resto del grupo muestra una total compenetración con Springsteen a la hora de interpretar los temas que lo componen.

Sin ningún lugar a dudas, el momento culminante de esta compenetración llegar con el tema “Sherri Darling”, una canción espectacular que a mi particularmente me encanta.

Algunos de los temas incluídos en “The River” son descartes de su anterior disco. Muchos podrían pernsar que por ese motivo se trataría de simples “remiendos” utilizados para hacer bulto y rellenar el espacio necesario para que el disco que se publicara fuese doble. Nada más lejos de la realidad.

No hay más que escuchar una preciosidad de canción titulada “Independence Day” que es uno de esos descartes. Ya quisiera muchos haberse acercado a componer canciones de esta calidad para publicarlas como éxito. Los descartes del “Boss” son auténticas joyas. ¿O no?

Un disco doble da para mucho y por este motivo “The River” está plagado de baladas y medios tiempos de esos que da gusto escucharlos con los ojos cerrados dejándose llevar por la música. Entre estos temás más relajados se encuentra uno que está considerado como una de las mejores composiciones del disco. Su título “Point Blank”, una canción de seis minutos interpretada por la desgarrada voz del “Boss” y con un espectacular acompañamiento de piano.

Pero como suele sucederme tantas y tantas veces, la balada que más me gusta a mí de este disco es uno de esos temas que pasan desapercibidos, que no son publicados como sencillos y que no pasan por ser de los más conocidos de la carrera de Springsteen.

Se trata de una sencillísima canción mediante la cual el Boss se declara a su amada. Su título no podía ser otro que “I Wanna Marry You”.

Pero que nadie se equivoque. No todas las canciones que forman el disco son tan relajadas como estas últimas. El lado más rockero de Springsteen también tiene un gran protagonismo. Vamos con algunos ejemplos.

Posiblemente una de las canciones más destacadas con un estilo puramente rockero sea una que … Bueno, simplemente con leer su título queda todo dicho. Estoy hablando de “I’m A Rocker”.

Siempre se ha dicho que la mano de Steve Van Zandt se ha notado sobremanera en los temás más rockeros de la carrera de Springsteen. En “The River” esta influencia se nota aún más. De hecho algún que otro tema no iba a formar parte del disco en principio y finalmente Van Zandt convencería a su amigo de que si lo hicieran.

Uno de esos temas incluídos in-extremis sería “Cadillac Ranch” que, curiosamente, se convertiría en una de las canciones preferidas y más aclamadas por el público en la gira de presentación de “The River”.

Me imagino que a estas alturas del artículo de hoy ya os habréis dado cuenta de que este disco me vuelve loco, así que voy a parar ya porque si no lo hago sería capaz de colocar aquí todas y cada una de las canciones que lo forman. Y que conste que todas tienen calidad suficiente como para tener su protagonismo, pero tenemos que seguir adelante con la narración de la carrera artística de nuestro querido Springsteen.

Una de las características que se ha repetido en más de una ocasión en su carrera ha sido la de la publicación tras un éxito rotundo y total de un disco más minimalista, íntimo y personal. Esta iba a ser una de esas ocasiones.

Este disco en concreto iba a convertirse con el paso del tiempo en un auténtico álbum de culto y uno de los más elogiados por la crítica, muy alejado de las ventas de “The River”, pero con una tremenda calidad. Su título: “Nebraska”.

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Lo más curioso de este disco es que en sus canciones en un principio iban destinadas a la E Street Band como demos, al objeto de que fueran interpretadas por la banda sin el “Boss” en una gira. Finalmente se convertirían en el disco más involucrado y con letras más oscuras de la carrera de Springsteen.

El disco se publicaría en el año 1982 y por aquella época Bruce Springsteen atravesaba una profunda depresión que marcaría todo el contenido del disco. Para acompañar ese estado de tristeza decidiría volver a sus raíces de folk-rock de sus primeros tiempos, algo que puede apreciarse claramente en uno de los temás más destacados de este disco, titulado “Atlantic City”.

Las letras de sus canciones no solamente mostraban un estado de ánimo bajo mínimos, sino que se hacían eco de la realidad social de aquella época en Estados Unidos. Además, el disco fue grabado por el propio Springsteen en un cuarto de su casa, ya que como os he comentado un poco más arriba, en principio se trataba de unas simples demos para uso de la E. Street Band.

Cuando la casa discográfica examinó el nuevo material se dio cuenta de que ese disco tenía que ser de Springsteen, por lo que con los correspondientes arreglos y la adecuada producción se convertirían en este “Nebraska”.

Evidentemente, comercialmente hablando, no tendría el éxito que “The River”, pero a esas alturas el Boss ya era una auténtica figura a nivel mundial y sus discos eran respetados y aclamados por todos. No es de extrañar escuchando canciones como este “Open All Night”, con un sonido a rock puro del de toda la vida.

Pasarían dos años hasta la llegada del siguiente disco de Springsteen. Sería en 1984 y nadie podía sospechar lo que estaba apunto de suceder. El Boss iba a colocar en el mercado uno de los mayores éxitos discográficos de la historia de la música moderna. Un disco del que se extraerían hasta siete sencillos, que batiría todos los records de ventas y que le convertiría en una estrella mundial sin igual. Podría decirse que con ese disco, Springsteen se convertiría en el auténtico número uno, en el auténtico “Jefe” del rock. Como podéis imaginaros estoy hablando del mítico “Born In The USA”.

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Una de las características de este disco fue el giro hacia un sonido algo más comercial y la inclusión, por primera vez en su carrera, del uso de sintetizadores. Ciertamente Springsteen supo leer la evolución que estaba experimentando el rock y consiguió crear uno de esos discos que se convierten casi de inmediato en emblemáticos.

Ese nuevo sonido, ese uso de los teclados puede comprobarse perfectamente en el primer sencillo que se publicaría de este disco que se convertiría rápidamente en número uno a nivel mundial. Estoy hablando de “Dancing In The Dark”.

El videoclip recrea una actuación en directo en la que en un momento determinado el “Boss” sube al escenario a una chica para bailar. Pues bien, a partir de ese momento en cada uno de sus conciertos habría un momento de su actuación para hacer realidad esta “ficción”. Ser chica, atractiva y colocarse junto al escenario podía tener premio.

Pero si hay un tema emblemático dentro de este disco, ese es el que le da nombre. Una canción que se ha convertido en un clásico del rock americano y la seña de identidad de muchos estadounidenses. Como suele suceder en estos casos, el uso en principio indebido de “Born In The USA” ha terminado por darle un aire patriótico que no tenía en un principio.

Springsteen compuso esta canción como crítica al injusto trato que se daba en su país a los veteranos de la guerra del Vietnam, pero con el paso del tiempo políticos y demás fauna fueron convirtiéndole en una especie de segundo himno nacional, etiqueta que no ha sido capaz de quitarse. Sea como sea, escuchar esta canción una y otra vez merece la pena.

“Born In The Usa” guardaba algunas similitudes con “The River” además de la de su éxito descomunal en todo el mundo. Recordaréis que os comentaba que en un principio “Hungry Heart” era un tema destinado a The Ramones que finalmente se convertiría en un tremendo éxito en la voz de Springsteen. En “Born In The USA” se iba a repetir la historia.

Una de sus canciones fue compuesta por Springsteen inicialmente con destino a la garganta de la mismísima Donna Summer, pero finalmente quedó tan satisfecho de como le había quedado que decidió incluirla en su disco. Esta canción se convirtió en otro de los grandes éxitos del álbum y en otro de los clásicos de la carrera del “Boss”. Me estoy refiriendo a “Cover Me”.

Otra de las coincidencias con “The River” viene de la mano de Steve Van Zandt. El inseparable amigo de Springsteen siempre influía en él a la hora de elegir las canciones que conponían los discos. En esta ocasión insistiría para que “No Surrender” fuera de la partida y lo cierto es que una vez más acertaría con el consejo.

El éxito del disco fue descomunal. Cualquiera de sus canciones tenía potencial suficiente como para convertirse en un éxito y llegar muy arriba en las listas de ventas. De hecho hasta siete de ellas serían publicadas como sencillo y no había acabado el éxito de una cuando ya se escuchaba la siguiente. Era muy habitual que tres y hasta cuatro canciones de “Born In The USA” ocuparan simultáneamente lugares de honor en esas listas. Sin duda alguna estábamos ante uno de los discos del año y de la década.

Lo curioso del caso es que algunas de las canciones eran sencillas hasta decir basta, pero esa sencillez las hacía todavía más grandes. Una de ellas es sin duda “I’m On Fire”, una melodía con un continuo riff de guitarra, un sonido de fondo de sintetizador y la voz del “Boss”. No hacía falta más, no podía ser más buena.

Otra de esas canciones que de puro sencillas terminan siendo geniales, aunque en esta ocasión con un ritmo más rockero es “I’m Going Down”.

Aunque Springsteen siempre se ha movido con más soltura en los ritmos más rockeros y bailables y, en su defecto, en los medios tiempos, algunas de sus baladas tienen calidad suficiente, siendo capaz de darle a ese tipo de canciones un toque bastante especial. En “Born In The USA” no podía faltar un éxito de estas características.

Me estoy refiriendo a “My Hometown”, una canción que no por ser la que cierra el disco deja de tener la suficiente calidad como para ser escuchada en “La Graminola”.

Y que mejor que cerrar esta parte dedicada a ese grandísimo disco que es “Born In The Usa” con el tema que más “sabe” a E Street Band. Porque aunque en este trabajo Springsteen llevara a cabo cierta evolución y la introducción de sintetizadores, la esencia rockera de su banda de acompañamiento siempre estaría presente … por ahora.

El tema en cuestión, que irradia sonido E Street por todos sus poros es el titulado “Glory Days”, uno de mis preferidos del disco con genuino sabor americano.

Muchos se preguntaron en ese instante … ¿Y ahora qué? Pues bien, ahora tocaba recapitular y que mejor que hacerlo con una serie de canciones grabadas en directo mostrando a Springsteen y a su banda en su máximo apogeo. Si además no es un simple disco sino que es un box-set que contine tres CDs de música en vivo y en directo, pues mejor que mejor.

De esta manera, aparecería en el mercado en el año 1986 “Live 1979-1985”, una caja con tres discos compactos que recogían grabaciones realizadas en directo en distintos conciertos de los mejores temas del “Boss” con su banda habitual.

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Este recopilatorio tendría un éxito sin precedentes ya que sería la primera vez en la historia que un box-set alcanzaba el número uno de las listas de ventas en Estados Unidos. En él se contenían todos los éxitos de la carrera de Springsteen con alguna que otra sorpresa, como sería el sencillo que se publicaría como adelanto de este trabajo.

La canción de la que hablo es una versión en directo de un clásico de la Motown que fuera interpretado en su momento por Edwin Sarr, titulada “War”.

El disco tiene momentos espectaculares y las versiones en directo de sus canciones son tremendas. Algo que ha caracterizado siempre a Springsteen y la E Street Band ha sido la tremenda espectacularidad de sus conciertos. Puedo dar fe de ello, ya lo contaré en su momento.

Podría escoger varios temas de esta caja pero me quedo con una inigualable versión del tema “Cover Me”. Por aquel entonces ya había pasado a formar parte de la E Street Patti Scialffa, la que unos años después se convertiría en la segunda esposa del Boss. En un principio su labor era de corista pero poco a poco iría tomando más protagonismo. En esta incomparable versión, Patti se deja notar al principio.

Podría decirse que éste sería uno de los momentos culminantes de la carrera de Bruce Springsteen, así que es el mejor momento para dejarlo por hoy aunque ya os adelanto que el siguiente capítulo comenzará con una monumental e inesperada sorpresa … Supongo que os habré dejado con los dientes largos, pero hay que recrearse con su música y paladearla poco a poco.

Así que ya sabéis, a principios de noviembre vendrán los dos siguientes capítulos dedicados a la figura del “Boss”, pero “La Graminola” continuará el próximo lunes, que no falte nadie que pasaré lista.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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