PINK FLOYD – THE WALL


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Hola Graminoleños.

Hace unas semanas “La Graminola” publicaba un artículo sobre la película Grease que se ha convertido en la entrada más visitada desde que empecé con este proyecto. Todos sabemos que música y cine están estrechamente unidos, por lo que hoy vamos a repetir con el experimento.

Además esta es una ocasión casi única, sin precedentes. En el año 1979 Pink Floyd publicaban uno de esos discos que de inmediato pasan a la historia de la música como uno de los mejores que jamás se hayan creado: “The Wall”. Pues bien, tres años después, en 1982, Alan Walker llevaría al cine esta maravilla para los oídos para convertirla asimismo en una maravilla para los ojos.

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“The Wall” es un disco doble y conceptual que narra alguna de las vivencias de Roger Waters. Cada uno de sus canciones narra un momento de la vida del protagonista, que en la versión cinematográfica sería Bob Geldof, vocalista de los Bomtown Rats, una estrella de rock llamada Pink que va colocando uno a uno los ladrillos de ese muro que le bloquea en la vida. Pero lo mejor es que vayamos desgranando cada uno de esos “ladrillos”.

La película empieza con una variante sobre el disco. “When The Tigers Broke Free” fue eliminada de éste último, pero Waters, guionista de la película decidiría incluirla en la misma y sería la primera que sonaría en la misma. En ella se narra la muerte del padre del protagonista en la Segunda Guerra Mundial, como realmente sucediera con el padre del propio Roger Waters.

La primera parte de la película está centrada en el trauma que supuso a Pink la pérdida de su padre en la guerra. En un principio aparece él atormentado mientras sus fans intentan derribar todo lo que encuentra a su paso para llegar a su lado. Las canciones van desfilando una detrás de otra con una escenas muy crudas mostrando los desastres de los conflictos bélicos, el dolor, la muerte … “In the Flesh?” es pues la introducción de los males que aquejan al protagonista y la tremenda tortura que siente en su interior.

Sin solución de continuidad, enlanzando las crudas escenas de guerra, llega “The Thin Ice”, donde se narra el rastro de muerte que deja la batalla para dar paso a un Pink desolado, hundido en sus pensamientos, tirado en la habitación del hotel y dejándose llevar por las aguas de una piscina. La canción empieza muy suave y con un tono bastante bajo mientras muestra los estragos de la contineda para dar paso al final a unas guitarras que lo dan todo, en un tono mucho más alto para mostrar el tormento de Pink.

Es entonces cuando llega la primera alusión al muro. Pink ha ido construyendo ese muro a su alrededor que le separa de la realidad. Allí convive con sus pensamientos más negros y deprimentes, dejándose llevar en un mundo invadido por las drogas y el alcohol.

Esos pensamientos nos muestran a un Pink de niño, en el cementerio junto a su madre en el entierro de su padre. A continuación su madre le deja en un parque y el niño se da cuenta de lo terrible que va a ser continuar sin una figura paternal. Un detalle tan nimio como balancearse en un columpio es imposible de conseguir sin la ayuda de las manos de su padre. Es el momento de “Another Brick In The Wall (Part 1).

Algunas de las escenas más impactantes de la película vienen de la mano de unas animaciones que resultan imprescindibles para comprender lo que los chicos de Pink Floyd querían contarnos. Pues bien, la primera incursión de dibujos animados llega a continuación, cuando Pink, tras reencontrarse con su madre mira al cielo y comprueba como aparecen unos bombarderos.

A continuación, y ya con unas maravillosas animaciones que muestran todavía más la crudeza de los pensamientos de Pink, aparece una paloma que de inmediato se transforma en un oscuro águila con simbología nazi, dando paso a un escenario de sangre y terror. Todo esto nos lo narran en “Goodbye Blue Sky”.

Es entonces cuando llega uno de los momento culminantes de la película. Mejor diríamos que llega el preludio de uno de los momentos más apoteósicos de la película y, por consiguiente del disco, llega el momento de recrear la opresión educativa a la que Pink se vio sometido en el colegio. Otro ladrillo más en el muro, de la mano de “The Happiest Days Of Our Lives”.

Sin solución de continuidad llega el momento que todos esperábamos. Si hay una canción que identifica a Pink Floyd, si hay una canción que es el santo y seña de “The Wall” y, por consiguiente, de la película, esa es “Another Brick In The Wall (Part 2)”. A mí me encanta, me pone los pelos de punta, pero cuando vi la escena que la acompaña en la película he de reconoceros que los pelos se me pusieron como escarpias. Genial, espectacular, alucinante, insuperable.

La escena empieza con los niños, con unas máscaras inexpresivas, caminan al compás del sonido de la batería en una cadena de montaje, todos al unísono. Es impactante. La letra habla de la severa educación recibida y termina con la revelión de los niños ante sus maestros, qu les lleva a quemar sus libros.

El maravilloso coro de los niños en el estribillo le da un aire todavía más sobrecogedor si cabe. Curioso es ver como el profesor que los martiriza en el colegio, a su vez sufre los estrictos métodos de su madre en casa, en una especie de fichas de dominó que van derribándose unas a otras. Aquí os dejo las dos canciones juntas para disfrutarlas. Este vídeo es un regalo tanto para la vista como para el oído.

Ya hemos podido comprobar como a Pink le falla la educación y como le afecta la falta de su padre. Para terminar de cerrar el círculo, a continuación se centra en la figura de su madre, una mujer que se despreocupa mucho de él y que en muchos momentos intenta vivir la vida a su manera.

Todo esto se refleja en el tema “Mother”, con unas cuantas escenas en las que Pink intenta encontrar el amparo de su madre sin conseguirlo. La letra de la canción es rotunda, llegando a decir que “Mamá te ayudará a construir el muro”, ese muro que aisla a su hijo del resto del mundo.

Tras poner en el muro el ladrillo correspondiente a su madre llega una de las escenas más llamativas y que más escándalo levantaría. Llega el momento de hablar de sexo y para ello nuevamente la animación nos dejará con la boca abierta.

La polémica llega de la mano de la canción “We Shall We Do Now?”, otra de las canciones que aparece en la película pero que originalmente fue descartada del disco. Lo hace sustituyendo a Empty Spaces y en su inicio muestra a dos flores que poco a poco van transformándose en órganos sexuales masculino y femenino para acabar en un violento y desenfrenado encuentro sexual. La canción tiene una parte bastante amplia instrumental para dar paso más adelante a la parte vocal.

La acción de un salto en el tiempo, dejando atrás los tiempos de la niñez, y nos muestra a un Pink convertido en una estrella del rock, siempre rodeado de sus seguidores, siempre con gente dispuesta a estar con él, pese a lo que se encuentra muy sólo. Por si fuera poco, pasa mucho tiempo fuera de casa y cuando llama a su mujer por teléfono quien descuelga es otro hombre.

Todo esto queda narrado mientras suena “Young Lust”, colocando en el muro el ladrillo del desamor y la traición, uno de los temas más potentes de la película.

Pink sigue aislado en su mundo, en la oscura habitación de su hotel viendo la televisión. Una de sus admiradoras consigue colarse en ella e intenta llamar su atención, pero Pink no está por la labor. Permanece en shock por el descubrimiento del engaño de su mujer.

La chica insiste hasta que Pink estalla. Suenan los compases de “One Of My Turns” mientras el protagonista de la película se sumerge en una vorágine de violencia absoluta destrozando todo lo que pilla hasta arrojar el televisor por la ventana. Éste es el siguiente ladrillo, el de la violencia.

Pink no puede quitarse de la cabeza el engaño matrimonial. Le obsesionan imágenes de su mujer con otro hombre en la cama y se sumerge en una tremenda depresión. No es capaz de ver otra cosa y las primeras alucinaciones empiezan a surgir. Tiene la visión de sus brazos sangrando.

Con “Don’t Let Me Now” llega un nuevo ladrillo: El de la depresión más profunda.

Llega el momento de recapitular. Como si hiciera un repaso a toda su vida, a los sones de “Another Brick In The Wall (Part 3)” podemos ver una retrospetiva de todo lo que ha ido aconteciendo hasta ahora. La muerte de su padre, el desinterés de su madre, la férrea educación, su fracasado matrimonio.

Pink se da cuenta de que el muro cada vez está más cerca de ser terminado y sabe que eso supondrá su fin. Es en ese momento cuanto toma conciencia de que él mismo es simplemente otro ladrillo en el muro.

El muro ya está terminado y Pink se encuentra atrapado dentro. Oye gritos, risas y voces al otro lado e intenta traspasarlo pero es inútil, no puede hacer nada. Su situación es desesperada y comienza a hacer composiciones en el suelo con la basura. Su cabeza no está bien.

Se pregunta si hay alguien fuera del muro y su desesperación le lleva a afeitarse todos los pelos de su cuerpo. Primero barba y bigote, después se rapa la cabeza. Finalmente las cejas, en una de las escenas más impactantes de la película en la que pueden verse caer a cámara lenta pequeñas gotas de sangre sobre el lavabo.

Estas escenas vienen acompañadas por la unión de dos canciones, “Goodbye Cruel World” y “Is There Anybody Out There?” que muestran a un Pink al borde de la locura y en una especie de huida hacia adelante transformándose.

En el disco, tras “Goodbye Cruel World” venía otro tema titulado “Hey You”, pero finalmente fue eliminado de la película.

La soledad del protagonista de la historia es total. Se encuentra aislado del mundo, dentro de ese muro que él mismo se ha ido forjando, sentado en una fría habitación, enajenado mirando la televisión sin realmente ver lo que ésta ofrece.

Con “Nobody Home”, se muestra a un Pink tocando fondo y una metáfora de la soledad del artista. Roger Waters siempre renegó de las superestrellas que se ven acosadas por sus fans. A pesar de que es una especie de Dios sobre el escenario, lo cierto es que en su interior se siente muy solo.

La obsesión de Waters por la pérdida de su padre en la Segunda Guerra Mundial se pone de manifiesto en toda la película y llega a su momento más álgido a continuación, enlazando dos canciones muy relacionadas.

En un principio suena el tema “Vera”, canción dedicada a Vera Lynn, quien fuera una cantante que se haría muy popular durante la contienda actuando para las tropas. Sin solución de continuidad llega el impactante sonido de “Bring The Boys Back Home”, un grito desesperado para que los soldados vuelvan a casa.

Este tema, épico hasta decir basta a la par que solemne, en el que los tambores y unos coros brillantes acompañan la música del grupo es de esos que ponen los pelos de punta.

Pink continúa sin reaccionar. Vive en su mundo tras el muro, drogado, alcoholizado. Sus fans intentan acercarse a él. Los médicos intentan recuperarlo, pero ya es muy tarde. Ha emprendido un viaje hacia su interior del que va a ser muy complicado salir.

Todo esto se escenifica en la película al ritmo de una de las mejores canciones de la carrera de Pink Floyd en opinión de los entendidos: “Comfortably Numb”. Esta canción fue compuesta por David Gilmour en un principio para un disco en solitario, pero finalmente terminaría formando parte de “The Wall” y siendo escenificada a la perfección en la película.

Empieza a sufrir alucinaciones y en una de ellas se ve a sí mismo como un líder nazi, con uniforme militar y sustituyendo la clásica esvástica por dos martillos cruzados. Su discurso es xenófobo y arremete contra negros, judíos y desfavorecidos en un llamamiento a la violencia.

Es el momento en el que suena “In The Flesh” (sin interrogación, no confundir con uno de los primeros temas que hemos visto y escuchado) y en él Pink Floyd juegan con la comparación de las estrellas del rock con estos líderes políticos. Pink convertido en un fanático xenófobo lanza su discurso desde un escenario con la misma parafernalia de fuegos artificiales y efectos especiales que las grandes bandas de rock (incluidos ellos mismos) utilizan habitualmente en sus conciertos.

Pink termina de dar su mitin y es aclamado por sus seguidores. Como sucediera con los niños del colegio, éstos portan unas caretas inexpresivas en sus caras y cuando su líder les llama a arrasar con todo lo que se relacione con los más desfavorecidos no dudan en hacerlo en una auténtica espiral de odio y de violencia.

El tema que suena en ese momento es “Run LIke Hell” y la mezcla de esa música con las imágenes de la película es espectacular. Esa batería atronadora y unas guitarras sonando firmes mientras las voces del grupo parece plañir.

Para esta escena Alan Parker utilizaría auténticos skin-heads y siempre ha mostrado su arrepentimiento. En primer lugar por darles el protagonismo que les dio a esos individuos y en segundo porque se emplearon con una tremenda violencia a la hora de destrozarlo todo. De hecho, una vez que Parker ordenó parar con el típico “corten”, sus insospechados protagonistas continuaron destrozándolo todo y provocando al resto del equipo. Fueron momentos muy complicados, a buen seguro.

La vorágine continúa y Pink se deja llevar totalmente por el mundo de la violencia. Su discurso es claro: hay que quemarlos a todos. En una clara metáfora, suena “Waiting For The Worms” (Esperando a los gusanos) y es que esos gusanos se han apoderado de su cerebro y le llevan a ese comportamiento tan violento.

Las imágenes reales se alternan con otras animadas muy espectaculares, en las que unos martillos marchan militarmente dándole un aire aterrador y estremecedor a la escena. Mejor que lo comprobéis vosotros mismos con este vídeo en el que se agrupan estas dos últimas canciones.

Nos acercamos al momento final. Las alucinaciones de Pink van remitiendo y aparece en una celda preguntándose si es él el verdadero culpable de la construcción de ese muro que le tiene aislado mientras suena a modo de introducción de la escena final el tema “Stop”.

Sin solución de continuidad, Pink se somete a un juicio. Nuevamente una espectaculares escenas animadas dan lugar a que aparezca un siniestro juez y vayan pasando por el estreado personajes como su maestro, su madre o su mujer, siempre dentro del muro.

Suena “The Trial” y tras escuchar las declaraciones de los testigos el juez emite su sentencia: Pink es obligado a destruir el muro, a recuperar sus sentimientos y a relacionarse con los demás.

Es el final. El muro salta por las aires y todos esos ladrillos que han ido creándolo, cada pedazo de la vida de Pink ya no le aprisionan. La escena final viene acompañada de la canción “Outside The Wall” y en ella colaboran la National Philarmonic Orchestra y el Pontarddulais Male Choir, dándole un aire de tristeza y esperanza al mismo tiempo.

Los que hayaís visto la película supongo que habréis disfrutado mucho con el artículo de hoy y los que no lo hayáis hecho habréis tenido la oportunidad de entender el porqúe de este disco, todo lo que escondía en su interior.

He de reconoceros que “The Wall” es una de mis debilidades musicalmente hablando, pero cuando vi la película quedé totalmente atrapado por esa atmósfera tétrica y deprimente que lo rodea. Una recomendación, haced como yo y varias veces al año dadle un buen momento a vuestros sentidos volviendo a ver “The Wall”. A mí me va muy bien.

Hasta la próxima, Graminoleños

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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