NIRVANA


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Hola Graminoleños.

Parece mentira que un grupo con un recorrido de apenas cinco años y con solamente tres discos de estudio en el mercado pudiera convertirse en una auténtica referencia de la música de los años 90. Pues bien, Nirvana y, sobre todo, su líder indiscutible Kurt Kovain se convertirían en la auténtica referencia musical de aquella época hasta el punto de que muchos opinan que la música de esa década empezaría con ellos.

Corría el año 1987 y en Seattle se estaba cociendo algo grande. Los 80 llegaban a su fin y una nueva forma de hacer música, originaria de ese lugar y llamada “grunge” empezaba a crecer sin parar. En éstas, dos buenos amigos, Kurt Cobain y Kris Novoselic formarían su grupo con una serie de baterías que irían pasando por su formación hasta que en el año 1990 se haría definitivamente con ese puesto Dave Grohl. Habían nacido Nirvana. Había nacido el grunge. Había nacido la nueva música.

Sería en el año 1989 cuando llegaría su álbum de debut, titulado “Bleach”, que en un principio no tendría unos resultados espectaculares pero que con el paso del tiempo se convertiría en un superventas. Lo expicaré en su momento.

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Este disco sería una especie de catecismo de lo que iba a ser el “grunge” y, por supuesto, el sonido de Nirvana. Letras negativas y desoladoras, sonido pesado con las guitarras a toda mecha y la voz de Cobain a ratos cantando, a ratos bajando, a ratos gritando. Y sólo era el principio.

El primer sencillo del disco y, por consiguiente, el primer sencillo de la carrera de Nirvana, llevaría el título de “Love Buzz” y de él se publicarían únicamente 1000 copias numeradas, con lo que con el paso del tiempo se ha convertido en un artículo de coleccionista, algo que no podía imaginarse absolutamente nadie, ni tan siquiera ellos mismos.

Las letras de este primer disco eran claustrofóbias y en ocasiones maníacas. Años después confesarían que la presión que soportaban sobre sus espaldas como abanderados del “grunge” y la responsabilidad de que este movimiento musical saliera adelante y triunfara influiría sobremanera a la hora de componer y, como veremos más adelante, resultaría trágico.

En un primer momento su música no parecía tener demasiado recorrido, aunque quienes pensaron así pronto reconocerían su error. El segundo secillo de este disco, titulado “Blew” es fundamental para entender lo que eran Nirvana y el “grunge”, aunque curiosamente solamente sería editado en el Reino Unido, convirtiéndose también en un artículo de coleccionista en los Estados Unidos.

Como era de esperar, con esta promoción no debe de extrañarnos que “Bleach” no fuera un éxito comercial ni muchísimo menos, aunque un par de años después, como veremos más adelante, se resarcirían de esta pequeña “decepción”, pero significaría el pistoletazo de salida para esa especie de “grungemanía” que iba a vivirse en muy poco tiempo.

El disco en sí es un tanto raro. No solamente por el nuevo estilo musical que había que aprender a digerir o por las pocas copias que se comercializaron tanto del disco al completo como de sus sencillos, sino que hay otras circunstancias que le hacen original.

Una de estas curiosidades radica en que junto a una serie de canciones que podíamos considerar menores en la trayectoria de Nirvana se encontraba otra que pasa por ser una de sus mejores composiciones. De hecho, en mi modesta opinión, “About A Girl” es la mejor canción que el grupo haya creado nunca. Con un sonido calmado y alejando del estruendo del resto de canciones que le acompañan se me antoja como una verdadera joya.

Además esta canción tiene un anécdota tras de sí. Una vez que Kurt Cobain terminó de componerla, los otros dos miembros del grupo le preguntaron cual era su título. Kurt no supo que responder, les dijo que no acababa de encontrarlo y que trataba “sobre una chica”. Blanco y en botella, “About A Girl” era el mejor título.

Otra de las “rarezas” de este disco viene de la mano de otra de sus canciones. Concretamente de la titulada “School”, un tema pesado, envolvente y a todo trapo cuya letra está compuesta de única y exclusivamente quince palabras. Todo estaba dicho (al parecer).

Venga, no voy a ser malo y os voy a desvelar los pensamientos tan profundos, a la par que parcos, que contenía esta canción. Su letra dice literalmente: “No lo creas es simplemente mi suerte – Sin Recreo – Estás en mi escuela de nuevo” Y así casi tres minutos. Yo tampoco haré más comentarios.

Podría decirse que la maquinaria del éxito se había puesto en movimiento con este primer disco, pero había que hilar más fino y dar el salto definitivo. Lo darían y de que manera. En el año 1991 iba a aparecer en el mercado uno de los discos más importantes de la historia de la música moderna y el auténtico modelo a seguir del grunge. La década de los 90 nacía musicalmente con la publicación de “Nevermind”, palabras mayores.

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La portada en sí ya es una provocación y llamaría poderosamente la atención. Un bebé sumergido en las aguas de una piscina persiguiendo un dólar que pende de un anzuelo. Una metáfora muy grande de los tiempos que se vivían. Era la época de la denominada “Generación X” y Nirvana iba a convertirse en la voz de esa generación y “Nevermind” en su disco de cabecera.

Por si fuera poco, el primer sencillo de este disco iba a convertirse en el auténtico himno del grunge. Una canción, unica, meteórica, novedosa, intensa, espectacular. Con un inicio pausado, con la voz de Kobain cantando y una guitarra muy en segundo plano dan paso a un estallido tremendo, a una explosión de sonido. Como os podréis imaginar estoy hablando de “Smells Like Teen Spirit”.

La acogida de esta canción sería espectacular aunque, como suele suceder en estos casos, desde algunos sectores llegarían las primeras críticas tachando al grupo de demasiado duro, con unas letras escandalosas que hablaban de violencia, armas, drogas y similares y con un sonido demasiado contundente. Lo que no sabían todos estos críticos es que navegaban contra corriente porque estaban frente a la banda que iba a revolucionar el mundo de la música en la década de los 90.

Sin embargo, entre los críticos especializados habría unanimidad: estábamos ante un gran grupo y ante el disco que iba a sentar las bases de toda una generación musical. Las ventas fueron estratosféricas batiendo todos los records, tanto en Estados Unidos como en Europa, convirtiendo a Nirvana en un fenómeno de masas.

Cualquier artista que se precie tiene a lo largo de su carrera alguna que otra polémica relativa a plagios, derechos de autor y similares. Pues bien, Cobain y sus dos amigos verían como el grupo Killing Joke les acusaba de plagio en el riff de una de las canciones más destacadas del disco, a mi entender la mejor, aunque no llegarían ni a denunciarlo en los tribunales quedando todo en agua de borrajas. La canción en concreto es “Come As You Are”.

Esta canción se sale un poco de las del resto del disco ya que presenta una letra más optimista, en contraste con las letras trágicas, lúgrubes y oscuras habituales en el grupo. De cualquier forma estaba claro que Nirvana habían colocado Seattle en el mapa y se habían convertido con tan sólo dos discos en uno de los grupos más importantes del momento.

En sus canciones trataban sobre cualquier tema sin miedo a levantar polémicas, estaban muy por encima de ello. Y si quieres levantar polémica no tienes más que componer una canción sobre la religión, como harían con “Lithium”, otro de los temas destacados de “Nevermind” y uno de los más recordados de su corta carrera.

Conscientes de la importancia que habían adquirido en el panorama musical, Nirvana cuidarían al detalle todos los aspectos conducentes a seguir creciendo y llegando a cada vez más gente, entre ellos sus videoclips. La palma se la llevaría el correspondiente a la canción “In Bloom”.

Es curioso el contraste entre todo lo que rodeó a la composición y la grabación de esta canción y su videoclip. “In Bloom” es un tema intenso a más no poder, que identífica plenamente lo que eran Nirvana y el grunge. De hecho, durante la grabación Kris Novoselic confesaría que tendría bastantes problemas para sacarle los acordes adecuados a su bajo por los tremendos gritos que Kurt Cobain emitía al interpretarla.

Sin embargo el videoclip parece indicar lo contrario. Grabado en blanco y negro, los tres miembros del grupo aparecen ataviados como un grupo de los años 60 y son presentados en un programa televisivo de aquella época. La actuación es espectacular porque a pesar de la intensidad de la música que están interpretando no se mueven lo más mínimo del lugar en el que se han ubicado. Gran contraste.

Llegaría entonces el momento de hacer caja, y es que las casas discográficas saben perfectamente cuando pueden conseguir una buena tajada económica tras un éxito descomunal de uno de sus grupos. De esta manera se reeditaría el primer disco, “Bleach”, y en esta ocasión vendería un importante número de copias, algo que no conseguiría al ser publicado incialmente dos años atrás.

Para redondear la jugada, saldría al mercado también un disco con rarezas, caras b y similares bajo el título de “Incesticide”. Había que aprovechar el tirón como fuera y dejar al público con ganas de más, con ganas del siguiente disco.

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Lo de las “caras b” tiene su miga, porque sé que muchos de vosotros, los más jóvenes no acabáis de entenderlo. En los tiempos de los vinilos, lo normal, lo más habitual era que la cara b del sencillo que se publicaba fuera otra de las canciones del álbum del que se extraía, pero en ocasiones eran canciones inéditas no incluídas en esos discos, haciéndose bastante frecuente que con el paso de los años se recopilasen todas esas “canciones b”, algunas de las cuales tenía calidad suficiente como para haber sido “caras A”. Explicado queda.

Entre esos temas que tienen calidad suficiente como para haber sido algo más que una cara B se encuentra el único sencillo que se publicaría de este disco, el titulado “Silver”.

En aquel momento, Kurt Cobain ya se había metido en una espiral de depresión, adicciones, agobios y dudas de identidad en la que iba a hundirse cada vez más. Su relacion sentimental con la cantante de Hole, Courtney Love, no ayudaría demasiado ya que sus peleas eran continuas y quienes les conocía bien y les trataban habitualmente dudaban si su compañía era lo que el cantante de Nirvana realmente necesitaba.

Sin embargo, una buena noticia parecía que podía cambiar las cosas. En plena grabación del nuevo disco, Kurt Cobain y Courney Love eran padres, por lo que las composiciones del cantante sería más naturales y positivas. De esta manera, en el año 1993 aparecería en el mercado su tercer disco: “In Utero”.

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El disco sería nuevamente un grandísimo éxito anunque un poco por debajo de lo conseguido por “Nevermind” y en él se alternarían las canciones puras de sonido grunge con otras un poco más cercanas al pop-rock. Nirvana estaban evolucionando de alguna manera.

Fueron tantas las sensaciones que Cobain viviría durante la grabación del disco, que alguna de las canciones del mismo les costaría Dios y ayuda terminarlas. Una de ellas estuvo cerca de no ser incluida en este trabajo porque no acababan de rematarla, aunque la paternidad del cantante sería el empujón definitivo que necesitarían. Finalmente, “Heart-Shaped Box” sería incluida en el disco, publicada como primer single y uno de los mayores éxitos y de los mejores temas del grupo.

Una vez más una genialidad con un comienzo tranquilo, con una guitarra suave que da paso a una guitarra potente, a la batería a toda mecha y al sonido de siempre. Una gozada.

La grabación del disco no fue nada tranquila por una serie de circunstancias. La casa discográfica (con la Iglesia hemos topado), quería suavizar un poco el sonido del grupo intentando acercarlo a más gente. Como siempre los intereses comerciales privaban sobre los meramente musicales. Por este motivo, habría bastantes diferencias a la hora de su producción aunque, como suele suceder en estos casos, la empresa sería la que se llevaría el gato al agua.

Además, a estas alturas de la película, Cobain se encontraba en uno de sus peores momentos, con muchas dudas sobre sí mismo, lleno de inseguridad, bastante enganchado a la heroína y con un matrimonio que era una lucha continua. Las cosas no pintaban demasiado bien.

Por si fuera poco, una de las canciones del disco levantaría una tremenda polémica. Se trata de “Rape Me”, un tema que habla de la violación de una mujer y de como, una vez detenido, el violador termina siendo violado en su estancia en la cárcel. Al margen de polémicas, la canción es bastante buena.

Esta canción fue utilizada en un episodio de los Simpson en el que Hommer inicia una carrera musical basándose en la historia de Nirvana. La gran diferencia, además de la voz del patriarca de la familia, es que el título cambia un poco: “Brain Freeze” (cerebro helado).

Entre las canciones que sufrieron la “mano de una nueva producción”, o lo que es lo mismo, entrelas que dulcificarían un tanto su sonido se encuentra una que pasa por ser una de sus mejores canciones. Su título: “All Apologies”.

Irónicamente, Cobain calificaría este tema como “una pegajosa canción pop”, algo a lo que en realidad no le hacía ascos. El cantante de Nirvana se encontraba obsesionado con llegar a más público y que no se le encasillara con un estilo únicamente. Quería demostrarle a todo el mundo que era mucho más que “El Rey del Grunge” y que era capaz de moverse a la perfección entre otros registros.

Era tal esa obsesión, que a finales del año 1993 conseguiría grabar un disco en directo y en acústico titulado “MTV Unplugged in New York” en el que Nirvana demostraría que ante todo eran unos grandes músicos. Lamentablemente, Kurt Cobain no podría ver el gran éxito que lograría ese disco. Pero vayamos por partes.

Durante la gira de presentación de “In Utero” pudo verse a un Cobain cansado, aburrido y distraído. En algunas de las actuaciones en directo se le notaba ausente, dejaba de tocar e incluso en algunos momentos tuvo problemas para seguir el ritmo de sus dos compañeros. Los estragos de la heoroína, problemas de salud y su estado depresivo estaban pasando factura.

Tras su paso por Roma, Cobain se empieza a encontrar mal aquejado de una bronquitis y una faringitis, siendo encontrado inconsciente por Courtney Love en la habitación del hotel. Tras permanecer varios días hospitalizado regresa a Seattle, siendo convencido por su mujer y los otros dos miembros del grupo para que ingrese en una clínica de desintoxicación.

Tras un par de semanas en esa clínica, Cobain decide regresar a su domicilio abandonando el tratamiento y unos días después es encontrado muerto por Courtney al lado de lo que parece ser una nota de despedida. Todo apunta a un suicidio, aunque fueron muchas las especulaciones, entre las que se culpaba a su mujer de haberle inducido al suicidio e, incluso, a haber sido ella quien pusiera fin a su vida, algo que siempre ha tenido visos de ser auténtica “ciencia ficción”.

Como si hubiese sido una premonición, el último sencillo que se publicaría de “In Utero”, que aparecería pocas semanas después del fallecimiento de Kurt Cobain, hablaba claramente de la heroína, la gran responsable de su final. Su título: “Pennyroyal Tea”.

Como ya os comentaba hace un momento, grabado había quedado una actuación acústica en directo en la MTV que saldría en forma de disco convirtiéndose en el auténtico testamente de Nirvana. Como el mismísimo Cid, Kurt Cobain iba a ganar su última batalla incluso después de muerto, ya que este postrero disco de Nirvana se convertiría en uno de los discos del año 1994.

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Este disco se ha convertido en una auténtica joya. Por un lado por ser la última ocasión de poder disfrutar de las canciones de Nirvana antes de la muerte de su líder indiscutible. Por otra por la grandísima interpretación del trío de sus canciones de siempre y de algunas sorpresas en formato acústico, demostrando que eran capaces de sonar bien no solamente cuando tocaban a toda mecha sino que también cuando lo hacían más pausadamente. En definitiva grandes artistas.

Entre todas las canciones que componen este disco destaca sobremanera la versión de un clásico de David Bowie. Me estoy refiriendo a “The Man Who Sold The World” que en formato acústico es una auténtica gozada. Siempre es difícil estar a la altura de los grandes como Bowie y más con una canción tan espectacular como ésta, pero Cobain y los suyos fueron capaces de dejarnos esta genialidad hecha música.

No sería ésta la única versión que harían de alguna canción de otro artista. De hecho y sin quererlo, este disco pondría en una envidiable posición dentro del panorama musical a un grupo del que incluirían varias canciones. Se trata de “Meat Puppets”, una banda que a los tres miembros de Nirvana les encantaba por lo que decidirían incluir tres de sus temas.

De estos tres temas, yo me quedaría sobre todo con la versión que incluirían en el disco de “Lake Of Fire”.

Como puede comprobarse su sonido es espectacular, dejando en el aire las dudas de lo que hubiesen sido capaces de hacer en el futuro sin la trágica desaparición de Kurt Cobain. Fueron uno de los grandes pero tenía pinta de que iban a ser muy importantes en el mundo de la música. Lamentablemente las malas cabezas y el refugio de las drogas darían al traste con todas estas perspectivas.

Además, en esta actuación se atreverían con todo. Por atreverse, se atreverían hasta con un tema tradicional de la música americana. Nadie podía imaginarse que los auténticos reyes del grunge iban a ser capaces de versionar ese tipo de música y muchos menos los que apostarían porque lo harían bien. Pues no solamente lo harían bien sino que lo bordarían. El tema en cuestión es este “Where Did You Sleep Last Night”.

Kurt Cobain pasaría a la historia como uno de los grandes revolucionarios de la música, eclipsando la labor de sus dos compañeros de fatigas, pero su personalidad, su forma de vivir y, sobre todo, su triste final le elevarían casi a la categoría de leyenda.

Por si fuera poco, su edad al morir era de 27 años, agrandando todavía más esa leyenda, ya que pasaría a formar parte del llamado “Club de los 27”, cuyos miembros no son otros que grandes cantantes fallecidos trágicamente a esa edad. Kurt Cobain comparte ese “honor” con gente como Brian Jones, Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin o Amy Winehouse. Casi nada al aparato.

Esto es todo por hoy, Graminoleños. No faltéis a la próxima.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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