COLDPLAY


Hola, Graminoleños.

Cuando en el año 1996 Chris Martin, Jon Buckland, Guy Berryman y Will Champion dieron cuerpo a Coldplay en Londres no podían imaginarse bajo ningún concepto en el auténtico fenómeno de masas en que iban a convertirse en poco tiempo. A día de hoy, son sin duda una de las bandas más importantes del panorama musical internacional.

Antes de tomar el nombre definitivo se harían llamar “Starfish” e inicialmente  Martin le ofrecería a Tim Rice-Oxley la posibilidad de entrar a formar parte del grupo como teclista, declinando éste la invitación porque ya tenía en mente su propio grupo: Keane.

Su primer contacto serio con el mundo de la música llegaría en el año 1998, cuando lanzaron de manera casi artesanal unas pocas copias de un EP titulado “Safety”, el cual tendría poca repercusión ya que la mayoría de esas copias serían repartidas entre familiares y amigos, aunque algunas llegaría a las emisoras de radio que se harían eco de su existencia.

El début de Coldplay contenía úicamente tres canciones con un sonido un tanto oscuro y triste, bastante alejado del estilo que les llevaría al estrellato algunos años después. Un sonido que no encajaba demasiado en lo que se llevaba por aquella época, dando la impresión de que se trataba únicamente de darse el placer de poder presumir de haber grabado un pequeño capricho.

Los tres temas que conforman el Ep marcan las mismas pautas, siendo quizás el más destacado este “No More Keeping My Feet On The Ground”.

Poco después, en el año 1999 publicarían un nuevo EP, titulado “Brothers & Sisters”, que serviría para que llamaran la atención de promotores y discográficas, pudiendo decirse que sería la grabación que les pondría de alguna manera en órbita.

En esta segunda inmersión en el mundo de la música seguirían con un tono menor en cuanto a su sonido, aunque empezaría a mostrarse cierta evolución enseñando las principales señas de identidas que iban a marcar su carrera: la inconfundible voz de Martin y el sonido limpio de sus guitarras.

Todavía no habían acabado de despegar y ya surgieron los primeros problemas entre sus componentes, lo que provocaría que Will Champion fuera expulsado del grupo, aunque sólo momentáneamente porque de inmediato sería readmitido. A partir de ese momento la banda instauró una especie de reglamento interno de obligado cumplimento en el que se plasmaba, entre otras cosas, que todas las decisiones se tomarían democráticamente, que las ganancias se repartirían a partes iguales o que aquél que consumiera cualquier tipo de drogas sería expulsado inmediatamente.

Paso a paso iban abriéndose camino, de tal manera que en el año 1999 publicarían un sencillo titulado “Bigger Stronger” que iba a convertirse en la primera de sus canciones en ser emitidas radiofónicamente, por lo que empezarían a ser conocidos por el público británico.

Así las cosas, en el año 2000 llegaría por fin su álbum de debut. Llevaría el título de “Parachutes” y se convertiría en uno de los discos de aquel año con una música más original, un sonido más limpio y una calidad indiscutible.

El disco cosecharía unos magníficos resultados en el Reino Unido de manera inmediata, aupándose al número uno de las listas de éxitos, consiguiendo unas ventas espectaculares y unas muy buenas críticas.

Muchas de las canciones que lo integran mantienen un aire triste y ciertamente melancólico, lo que no sería impedimento alguno para que tuviesen una gran aceptación en su país, como sucedería con el primer sencillo en publicarse, “Shiver”.

El éxito en el Reino Unido sería inmediato, al igual que en el resto de Europa, pero la acogida que tendría inicialmente en Estados Unidos sería un tanto fría, ya que por aquellas tierras daría la impresión de que eran un grupo más, con una música que apenas se diferenciaba de la de otras bandas. Pronto verían que estaban equivocados.

Para solucionar este pequeño problema de acogida, en las tierras americanas se publicaría como sencillo “Yellow”, logrando un grandísimo éxito, convirtiéndose en la primera gran canción de su carrera y llevando, ahora sí, a “Parachutes” a las primeras posiciones de las listas norteamericanas.

Otra de las canciones destacadas de este disco sería “Trouble”, aunque no alcanzaría los resultados de “Yellow”. En Estados Unidos tendría cierto tirón pero únicamente por el tirón que tuvo esta última, mientras que en el Reino Unido sí que se situarían en los puestos de priviliegio de las listas de ese país.

El éxito de su álbum de debut pillaría por sorpresa a todos, incluso a ellos mismos, ya que tenían previsto la publicación de hasta cuatro sencillos aunque finalmente decidieron que con tres era suficiente, ya que el objetivo de darse a conocer se había logrado con creces y querían centrarse exclusivamente en la gira que acababan de iniciar.

Aun así, “Don’t Panic” se convertiría en el cuarto sencillo de “Parachutes” en algunos países europeos, aunque cosechando un éxito menor que sus predecesores, en gran medida por su escasa promoción.

No tardarían demasiado en meterse de nuevo en el estudio para grabar su segundo disco, el cual estaría marcado por los atentados del 11S en Nueva York, reflejando su estado de ánimo tanto en la música como en la letra de las canciones que lo integraban.

El disco, titulado “A Rush Of Blood To The Head” saldría al mercado en el año 2002 e iba a convertirse en el gran acontecimiento musical del mismo.

Si el éxito de su álbum de debut resultó sorprendente, el cosechado por este segundo trabajo sería simplemente arrollador, convirtiéndose en muy poco tiempo en uno de los discos más vendidos de la historia del Reino Unido. Su consagración era ya definitiva.

El primer sencillo de este disco, “In My Place” reflejaba ya de entrada un cierto cambio en su sonido con respecto al de su anterior trabajo y se convertiría en un rotundo éxito además de una de las mejores y más representativas canciones de toda su carrera. Podría decirse que con ella empezaría todo.

Tenían muy claro que, sin abandonar su manera de entender la música, tenía que ir evolucionando en su sonido en cada nuevo disco que publicaran para evitar el estancamiento e intentar sorprender siempre a público y crítica. Está claro que lo habían conseguido.

Una de las variantes con respecto a su primer trabajo es la importancia que toma el sonido del piano, cobrando un gran protagonismo y dejando momentos verdaderamente mágicos. El caso más evidente es el de “Clocks”, otro de sus grandes éxitos en el que el sonido inicial del teclado junto con la forma tan personal de cantar de Martin nos dejan una auténtica joya.

La crítica especializada elogiaría el disco reconociendo la tremenda calidad que tenía y la madurez que un grupo tan joven como ellos, todavía veinteañeros, eran capaces de mostrar. No era de extrañar las impresionantes ventas que este disco cosecharía, convirtiendo a Coldplay en una de las bandas de moda.

Además, darían muestras de que nos encontrábamos ante una de las bandas con mayor proyección por otro detalle. Era la época de los grandes espectáculos a la hora de realizar giras y ofrecer conciertos, siendo por aquel entonces U2 el grupo que se llevaba la palma en este sentido. Pues bien, Coldplay empezaría a emular de algún modo a los irlandeses en sus actuaciones en directo ofreciendo mucho más que buena música. Evidentemente estaban lanzados.

Las letras de las canciones del disco hablan en gran medida de historias de desolación y desesperación, influenciadas por los acontecimientos vividos en Nueva York el 11-S, pero también quieren mandar un mensaje de esperanza y, sobre todo, de superación, algo que queda de manifiesto en otra de las canciones destacadas del disco como es “God Put a Smile Upon Your Face”.

Dada su manera de hacer música, Coldplay se irían especializando en el tema de las baladas, estilo en el que se movían a la perfección, como sucedería con otra de las canciones destacadas de este disco y que he de reconocer que a mí me encanta.

Se trata de “The Scientist” que además de contar con una melodía dulce y atrayente se apoya en un original videoclip que está grabado al revés, es decir, de atrás hacia adelante, creando un efecto visual bastante espectacular.

Tras finalizar la gira, el grupo decidiría tomarse un pequeño periodo de descanso hasta volver a meterse en el estudio de grabación. El agotamiento pasaba factura y además ya se habían convertido en uno de esos grupos que no necesitaban estar continuamente publicando discos para seguir en el primer plano de la actualidad musical, por lo que habría que esperar hasta el año 2005 para disfrutar de nuevas canciones.

Ese año aparecería en el mercado “X&Y”, un nuevo trabajo que vendría marcado por algunas influencias de la música electrónica en su sonido. Una vuelta de tuerca más en su evolución musical.

La carta de presentación sería el sencillo “Speed Of Sound”, un tema que rompía de algún modo con el sonido de sus dos anteriores discos. Las melodías sencillas, pausadas y en ocasiones incluso monótonas daban paso a un ritmo más fuerte y temas más bailables.

El éxito de este nuevo trabajo fue descomunal y es que a estas alturas de la película, decir Coldplay era sinónimo de ventas estratosféricas, giras multitudinarias y éxito garantizado. De hecho superarían con creces las ventas de sus anteriores discos y las críticas, en general, serían bastante buenas, aunque con algunas excepciones.

Y es que el grupo en general y Chris Martin en particular se habían convertido en unos de esos artistas que están en boca de todo el mundo continuamente, en televisión, en radio, en prensa escrita … vamos que a algunos les parecía ya cansino y repetitivo el exceso de protagonismo que cobraban, por lo que se convertirían en una de esas bandas a las que o los adoras o los odias, sin término medio.

Eso sí, el número de personas que los adoraba era infinitamente mayor al de los que no los soportaban. Simplemente había que echar un ojo a sus ventas para darse cuenta de este detalle o ver la aceptación que tenían sus canciones, como por ejemplo “Fix You”, una balada aderezada con la voz en falsete de Martin.

Siempre se dice que las comparaciones son odiosas, pero también son inevitables y dado que en sus giras ofrecían conciertos marcados por grandes escenarios, juegos de luces, artificios y demás estridencias, eran continuos los comentarios sobre cierta obsesión por imitar a Bono y compañía, aunque en esta ocasión las críticas sobre sus actuaciones en directo serían menos elogiosas que las recibidas con anterioridad.

Sobre lo que no cabía ninguna duda era sobre la calidad de su música. Cada canción era minuciosamente arreglada y producida para obtener los mejores resultados y lograr el mejor sonido, a veces verdaderamente hipnótico, como conseguirían con “Talk”, posiblemente una de sus mejores composiciones.

Otra de las características que marcarían su trayectoria desde el momento en el que dieron su salto al estrellato sería el cuidado y el esmero que pondrían al realizar sus videoclips. Con unas producciones bastante elavoradas, las imágenes que acompañaban a sus canciones no iban a la zaga.

Entre sus videoclips más famosos y comentados yo destacaría el correspondiente a “The Hardest Part”, una canción que ya de por sí es elegante y atrayente, pero que con la coreografía de dos bailarines, uno de los cuales es una maravillosa anciana, está a una gran altura.

La actividad del grupo en esa época era tan frenética que entre disco y disco necesitaban tomarse algunos meses de descanso, por lo que habría que esperar hasta el año 2008 para que publicaran un nuevo álbum.

Estas demoras provocaban que sus fans esperaran con verdaderas ansias el nuevo disco, algo de lo que ellos eran conscientes, por lo que diseñarían una estrategia para atraer todavía más si cabe a mayor público. Unos meses antes de la aparición en el mercado de ese nuevo trabajo pondrían a disposición de todo el mundo durante una semana la descarga gratuita del tema de presentación del mismo, que llevaría el título de “Violent Hill”. Ni que decir tiene que batirían todos los records batidos y por batir con la descarga de esta canción.

Como puede apreciarse, el sonido de este adelanto es bastante más contundente del habitual, y es que sabían muy bien que con cada nuevo disco debían de renovar ideas y adentrarse en nuevos terrenos, algo que haría a la perfección.

Una vez “enganchados” debidamente a la “coldplaymanía”, por fina aparecería en el mercado el tan ansiado nuevo disco, que atendería al rimbombante título de “Viva la Vida Or Death And All His Friends”, que iba a convertirse en uno de los principales acontecimientos musicales del año 2008.

Como ya os digo, uno de los lemas del grupo siempre fue el de intentar que un  disco no se pareciera a otro, dándole a cada uno de ellos matices distintos, bien en el estilo musical, bien en la temática de sus letras, bien en los arreglos de sus canciones. Una vez más iban a seguir estos parámetros.

En esta ocasión la innovación vendría de la mano de la voz de Martin, que abandonaría notablemente sus habituales falsetes para interpretar las distintas canciones del nuevo disto con tonos más graves. Como muestra, un botón: “Lost”.

Por si fuera poco, este disco incluye uno de los mayores éxitos de toda su carrera, si no el mayor, que se convertiría en poco tiempo en una especie de himno vital y uno de esos temas que sonarían hasta la saciedad en radio y televisión, utilizado como sintonía en campañas publicitarias y eventos deportivos y de cualquier otro tipo.

Se trata de la canción “Viva la Vida”, un auténtico hit a nivel mundial, número uno indiscutible y uno de los temas más destacados del año, que tiene unos arreglos espectaculares, un comienzo que se identifica al primer compás y unos maravillosos coros aderezados por un videoclip lleno de creatividad y color. ¿Se puede pedir más?

No es ésta la única canción del disco que tiene una melodía envolvente y de esas que atrapa nada más empezar a sonar. A mí personalmente hay otra que me parece una auténtica joya aunque no alcanzaría ni la promoción ni el éxito de “Viva la Vida” que al fin y al cabo eclipsaría a prácticamente el resto de las canciones.

Se trata de “Lovers In Japan”, una canción auténticamente mágica que posiblemente sea una de las mejores composiciones de su carrera. A mí me encanta.

No es de extrañar que el disco tenga una gran calidad ya que la experiencia que habían ido adquiriendo les había llevado a componer muy buenas canciones, pero es que en esta ocasión la magia en la producción se haría muy evidente de la mano de un auténtico genio en esos menesteres.

Se trata de Brian Eno que cuando pone su talento al servicio de un grupo o de un cantante el producto final mejora considerablemente, dejando canciones como “Strawberry Swing”.

Nuevamente se abriría un periodo de descanso antes de que el grupo se pusiera manos a la obra con la grabación de su siguiente disco, aunque en esta oportunidad el descanso no sería total, ya que entre tanto aparecerían en el mercado algunos sencillos.

Para calmar las ansias de su público publicarían en el año 2010 un sencillo, “Wedding Bells”, que calmar las ansias no sé si las calmaría, pero pasaría bastante desapercibido.

En un principio estaba previsto que el nuevo disco fuera publicado a finales del año 2010, pero el perfeccionismo de Brian Eno sobre el que recaerían de nuevo las tareas de producción, y la minuciosidad del grupo a la hora de grabar las canciones iban a demorar su salida prácticamente un año.

Así las cosas, en las Navidades de ese año 2010, publicarían un villancico “made in Coldplay”, que llevaría el título de Christmas Lights”, aunque no sería ni mucho menos el bálsamo que sus fans necesitaban.

A mediados del año 2011 publicarían, por fin, el que iba a ser el sencillo de adelanto de ese tan esperado nuevo disco. Se trata de una canción que llevaría el título de “Every Teardrop is a Waterfall”, en la que se mostraba un sonido muy parecido al de los temas incluidos en su anterior trabajo.

Tras esa larga espera, a finales del año 2011 llegaría por fin el nuevo álbum, bajo otro título rimbombante, algo que se estaba convirtiendo en bastante habitual: “Mylo Xyloto”.

En líneas generales el disco suena más potente que sus trabajos anteriores. La batería cobra bastante protagonismo y las guitarras suenan más fuerte que nunca, aunque los contrastes entre unas canciones y otras son bastante evidentes. Podríamos decir que éste es el trabajo menos lineal de todos los que han publicado.

Prueba de esta versatibilidad dentro del disco la enconramos en otro de sus sencillos, concretamente en “Paradise”, donde los teclados de piano habituales en su música dejan paso a los teclados de sintetizador, dándole un aire más moderno y fresco.

En un primer momento se pensó que el disco fuera doble, dado el número de canciones que habían compuesto, pero finalmente no sería así, por un lado porque algunas de estas canciones serían descartadas y por otro porque su sello discográfico prefería un disco a la vieja usanza con un número no muy elevado de temas.

En el caso de que finalmente el álbum hubiese sido doble, había una canción que se suponía iba a ser la principal en uno de los dos discos. Finalmente tendría que compartir protagonismo con otras y no sería la primera opción para ser publicada como sencillo, pese a lo cual está entre los temas más destacados.

Se trata de “Charlie Brown”, una canción inspirada en el personaje del mismo nombre (el famoso Carlitos de Snoopy) y que está considerada por los críticos especializados como una de las mejores melodías de su carrera.

Una de las grandes novedades que nos traería este disco es que por primera vez en su carrera, Coldplay iba a contar con la colaboración de otro artista, en este caso de auténtico lujo, en una de sus canciones, algo que está muy de moda en los últimos tiempos (los famosos “feat”).

La canción en cuestión es “Princess of China” y la colaboradora no es ostra que Rihanna, dejándonos la mezcla de su voz con el contraste de la de Martin y la habitual profesionalidad a la hora de tocar del resto del grupo una canción cuanto menos curiosa.

Tras una nueva gira agotadora volverían a tomarse un merecido descanso, anunciando que no volverían a realizar otra en al menos tres años, algo que en algunos sectores se interpretaría como una posibilidad de separación, aunque no se conocían diferencias ni problemas entre los miembros del grupo. Sus seguidores podían estar tranquilos, se trataba de puro y simple cansancio.

Pero sería el mundo del cine, tan ligado como siempre al de la música, el que les devolvería a la actualidad, ya que en el año 2013 una canción suya titulada “Atlas” sería incluida en la banda sonora de una de las películas más taquilleras de ese año: “Los Juegos del Hambre: En Llamas”. No sería un éxito descomunal pero tendría cierta repercusión y se convertiría en su primera incursión en el séptimo arte.

A comienzos del año 2014 llegarían buenas noticias para sus fans, ya que por fin se anunciaría la inminente publicación de un nuevo disco, saliendo al mercado como anticipo el sencillo “Magic”, una canción que mostraba muy a las claras el sonido que ese nuevo trabajo iba a presentar, con una música bastante relajada y sin ninguna estridencia.

Como no podía ser de otra manera, la aceptación por parte del público de esta canción sería total y sus ventas serían más que considerables. Había muchas ganas de volver a escuchar su música y, como siempre hasta la fecha, la espera había merecido la pena.

Antes de la salida al mercado del álbum, todavía daría margen para la publicación de un nuevo sencillo, que en esta ocasión llevaría el título de “Midnight”. Realmente se estaban haciendo de rogar pero el márketing es el márketing.

Tras la publicación de estos dos adelantos, por fin llegaría la del álbum al completo, que llevaría el título de “Ghost Stories”.

El sonido de este disco muestra una música más triste y está lleno de baladas y medios tiempos. Emocionalmente hablando, Chris Martin no atravesaba un buen momento ya que sus problemas matrimoniales con su mujer, la actriz Gwyneth Paltrow estaban en su máximo apogeo, produciéndose pocos meses después su separación.

La mayoría de las letras de las canciones que componen el disco tienen un aire de tristeza y un claro ambiente meditabundo, por lo que nos encontramos posiblemente con su trabajo menos positivista y más amargo, aunque dejándonos canciones tan especiales como “True Love”.

Curiosamente, la canción que más éxito tendría, que más ventas cosecharía y que más alto llegaría en las listas de éxito, a la altura de sus temas más emblemáticos de anteriores trabajos, es una de las pocas composiciones del disco que muestra algo más de optimismo y vitalidad. La canción con más ritmo de todo el disco.

Se trata de “A Sky Full of Stars”, una canción que finalmente manda un mensaje de optimismo y, sobre todo, de esperanza.

La suavidad y la templanza marcan el sonido de la mayoría de las canciones del disco, dejándonos melodías envolventes y dulces que le dan al disco ese aire tan especial, siendo “INK” uno de los temás más característicos en este sentido.

En líneas generales, las críticas sobre el disco fueron satisfactorias, pero también incidirían en cierto estancamiento en la manera de hacer música, considerándola por momentos aburrida y repetitiva. Reconociendo su calidad de siempre, cierto es que daba la impresión de que estaban perdiendo algo de terreno.

Los resultados de ventas del disco serían menores que los de sus anteriores trabajos, pero es que la promoción y la manera de volcarse con él no fue demasiado intensa a lo que hay que sumar que tampoco saldrían de gira. Con todas estas premisas, saltarían todas las alarmas en lo referente a la continuidad del grupo.

En esta ocasión, no habría que esperar mucho para la aparición de su siguiente disco, pero antes de eso, a finales de 2014 llevarían a cabo su segunda incursión en el mundo del cine, poniéndole música a la película dirigida por Angelina Jolie, “Unbroken”, con la canción “Miracles”.

Como venía siendo habitual en los últimos tiempos, apenas un mes antes de la aparición en el mercado de su nuevo disco, a finales de 2015, aparecería un sencillo que serviría como carta de presentación. Se trata de “Adventure Of A Lifetime”, una canción que muestra bien a las claras una música y una letra radicalmente opuestas al pesimismo y tristeza de su anterior álbum.

En esta ocasión la publicación del sencillo y la del álbum al completo prácticamente se solaparían, sirviendo esta estrategia para conectar mejor con su público y lograr que “A Head Full of Dreams”, que así es como se llamaba el nuevo trabajo, logrará recuperar con creces el terreno perdido en lo relativo a ventas y éxito de su anterior disco.

Estaba claro que los ánimos de Chris Martin eran otros ya y que su separación matrimonial había sido superada debidamente. Nos encontramos pues encontramos ante un disco más vitalista, con mayor colorido, canciones más alegres y melodías más animadas. En cuanto a su calidad, como siempre, sobresaliente.

Además, las colaboraciones de otros artistas serían múltiples, destacando sobre todas ellas la de Beyonce, que prestaría su voz al tema “Hymn For The Weekend”, el cual vendría acompañado de cierta controversia por culpa de su videoclip que no fue demasiado bien acogido por la comunidad india en los Estados Unidos.

Sin embargo, no todo iba a ser de color de rosa. Sorprendentemente, Chris Norman anunciaría que éste podía ser su último disco, comentando que había cierto cansancio. Como es de imaginar, la noticia causaría una gran conmoción entre sus fans, aunque éstos se agarraban a ese “posiblemente”, no dando por hecho o, mejor dicho, no queriendo dar por hecho que la aventura podía estar llegando a su fin.

Posiblemente este anuncio ayudaría a que las ventas del disco fueran bastante buenas, algo que sucedería también con su gira, ya que podría darse el caso que estuviésemos ante la última oportunidad de ver a Coldplay subidos sobre un escenario.

De las canciones que se incluyen en el “supuesto” último trabajo de los chicos de “Coldplay”, particularmente yo me quedo con “Up & Up”, un tema que me parece envolvente y para escucharlo con tranquilidad una y otra vez.

Curiosamente, el último sencillo del disco y, por consiguiente, el “posible” último single de la carrera de Coldplay es una balada de esas de ritmo lento y tono tristón, al contrario que el resto de las canciones que lo componern. ¿Será este “Everglow” una señal sobre el futuro del grupo?

En fin, que hasta aquí llegamos con la historia de la trayectoria de esta banda que se ha convertido en uno de los principales grupos del panorama musical internacional de nuestros días a la altura de los más grandes. La incógnita está en saber si realmente su andadura ha llegado a su fin.

En mi modesta opinión creo que aunque tarden algo más de la cuenta, seguro que habrá nuevo disco de Coldplay. Lo normal en estos casos, cuando un gran grupo decide dejarlo es que su líder, en este caso Chris Norman, publique casi de inmediato un disco en solitario, algo de lo que no se tiene noticia alguna. Así que voy a mojarme: creo que todo aquellos que beben los vientos por ellos pueden estar tranquilos.

Y por si fuera poco, recientemente hemos vuelto a tener noticias suyas. The Chainsmokers son uno de los dúos de DJ’s más reconocidos y de mayor éxito de las últimas fechas, convirtiéndose en los protagonistas de moda de la música electrónica. Pues bien, estos neoyorquinos han contando con la colaboración de Coldplay para su última creacion, titulada “Something Just Like This”. ¿Qué mejor manera de cerrar el artículo de hoy que con esta música?

Habrá que esperar acontecimientos en cualquier caso.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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