BRYAN ADAMS – CAPÍTULO 1 (PRIMEROS TIEMPOS)


Hola, Graminoleños.

Hoy viajamos hasta Canadá para deleitarnos con la historia y la música de uno de los intérpretes de rock & roll más destacados, aunque cierto es que en sus últimos años se ha dulcificado un poco. De cualquier manera, Bryan Adams es una de las principales referencias para todos aquellos a los que les gusta el rock, con una serie de canciones que tienen la consideración de auténticos clásicos de este estilo.

Quiero aprovechar para dedicar este artículo a mi querida amiga Ana “Vimbe”, grandísima “brayandamsóloga” que bebe los vienteos por este grandísimo artista. Va por ti.

Como tantos y tantos artistas tiene el denominador común de cierta incomprensión, incluso de su entorno familiar, y unos principios de carrera con muchas puertas cerradas hasta lograr publicar su primer disco. Y es que Adams se interesaría por la música cuando solamente contaba con diez años de edad, momento en el que un tío suyo le regaló una guitarra, aunque tuvo que soportar las continuas reprimendas de su padre que se oponía a que se dedicara al mundo de la música. Afortunadamente él se saldría con la suya.

Su padre era diplomático, por lo que durante algún tiempo vivió en Portugal, pero al alcanzar la mayoría de edad volvería a su Canadá natal, donde conocería a un personaje crucial en su carrera, Jim Vallance, con el que formaría un dúo intentando abrirse camino grabando algunas maquetas que fueron rechazadas una y otra vez por las casas discográficas.

La perseverancia e insistencia de Vallance sería fundamental para que Adams no arrojase la toalla. Cuando parecía que nunca iban a conseguir el sueño de publicar un disco, llegaría la sorpresa, ya que su amigo conseguiría que uno de los sellos discográficos accediera a publicar ese disco. Corría el año 1980 y salía al mercado su ópera prima bajo el título de Bryan Adams, iniciándose de esta manera una carrera musical que iba a ser larga y fructífera.

Si bien es cierto que con este primer disco no conseguiría un éxito absoluto, sí que lograría darse a conocer y algunas de las canciones que lo integraban alcanzaría cierta popularidad y empezarían a ser escuchadas en emisoras de radio, principalmente en Canadá y Estados Unidos.

El tema que le abriría del algún modo las puertas de la popularidad sería el publicado como primer sencillo, titulado “Hidin’ From Love”. Aunque su éxito fue bastante moderado sirvió para que el público habitual del mundo del rock tomara conciencia de su existencia.

Como ya digo, sus ventas fueron bastante discretas pero su música empezó a ser conocida, fijándose en él no solamente el público seguidor de los artistas más rockeros sino que también llamaría la atención de promotores de festivales y emisoras de radio, por lo que conseguiría entrar en “la rueda” del rock, participando en distintos conciertos y acudiendo a las emisoras de radio donde sus canciones empezaban a ser más emitidas.

De esta manera, canciones como “Give Me Your Love”, una balada, se harían bastante populares, ayudando a que Bryan Adams fuese cada vez más conocido y los críticos especializados empezaran a verle con buenos ojos. Parecía que poco a poco empezaba a despegar.

Con todas estas premisas, el público en general conocería cada vez más su manera de hacer música, ya fuera por esos festivales y conciertos en los que actuaba como telonero o artista invitado, ya fuera porque su música cada vez sonaba más en las radios, por lo que con la publicación de un tercer sencillo de su primer disco iba a conseguir por fin un mayor reconocimiento.

Este tercer sencillo no es otro que “Remember”, la canción más conocida de todo el disco y la que le abriría de par en par las puertas para la publicación en muy poco tiempo de un segundo álbum.

Sería en el año 1981 cuando saldría al mercado su segundo disco bajo el título de “You Want It, You Got It”, un trabajo que sin conseguir un éxito descomunal sí que puede considerarse como uno de los más importantes de su carrera, toda vez que en él se sientan las bases del estilo en el que definitivamente iba a moverse a partir de ese instante.

Que ya era un artista que empezaba a ser conocido se evidenciaría con la aparición del primer sencillo de este segundo disco. Curiosamente, conseguiría cierto éxito en Estados Unidos incluso antes de que ese single apareciera en el mercado. Me explico.

Se trata de “Lonely Nights” una canción que cuando fue publicada ya gozaba de popularidad y cierto éxito dado que algunos locutores radiofónicos se habían hecho eco de este tema y lo habían emitido por sus emisoras en repetidas ocasiones.

Su subida hacia la cima del éxito estaba siendo lenta pero segura y a cada nuevo paso que daba conseguía calar más entre crítica y público. No solamente seguiría tocando como telonero de algunos artistas sino que ya empezaría a dar sus propios conciertos en solitario, eso sí, en locales de aforo reducido.

Además, los artistas a los que acompañaba como telonero en esos conciertos eran cada vez de mayor entidad. Sin ir más lejos, acompañaría a los mismísimos “The Kinks”, con los que no desentonaría lo más mínimo a la hora de interpretar su música.

Con todas estas premisas, no es de extrañar que sus dos siguientes sencillos entraran por primera vez en las listas de éxito norteamericanas, empezando por “Coming Home”, posiblemente la mejor canción del disco.

De lo que no cabía ninguna duda es que con este segundo disco Adams iba a marcar bien a las claras el estilo de música en el que iba a moverse, con un rock contundente, en ocasiones cercano al hard-rock, sin dejar de lado grandes baladas y conquistando al público en general.

Ahora solamente quedaba dar el siguiente paso, que no era otro que el de dar a conocer su música al resto del mundo e intentar introducirse en el mercado europeo, algo que conseguiría tímidamente con el tercer y último sencillo del disco, “Fits Ya Good”.

Dice el refrán que a la tercera va la vencida y en el caso de Bryan Adams así sería, ya que el éxito definitivo, al menos en Canadá y Estados Unidos, le llegaría con la publicación en el año 1983 de su tercer trabajo.

El disco llevaría el título de “Cuts Like A Knife” e iba convertirse en el primer gran éxito de su carrera, con unas considerables ventas y un puñado de canciones de esas que se convertirían en emblemáticas. Tres discos le habían bastado para iniciar su camino hacia el estrellato.

Una de las características básicas para que un álbum tenga éxito es la de que el primer sencillo que se publique tenga el tirón suficiente como para llamar la atención del público y lograr que éste se interese en el resto de las canciones que lo integran. En esta ocasión esa premisa iba a cumplirse a rajatabla.

Y es que “Straight From The Heart” iba a convertirse en su primera canción en entrar en la zona alta de las listas de éxitos del continente americano y, por consiguiente, una de sus creaciones más conocidas y emblemáticas de su carrera. Curiosamente estamos hablando de una balada.

Los anteriores comentarios podrían hacerse extensivos al segundo sencillo en publicarse, que no es otro que el tema que da título a todo el álbum, ya que con él superaría incluso en las listas de éxitos lo logrado con  “Straight From The Heart”. Daba la impresión de que a cada nuevo paso que daba, las cosas se ponían todavía más de cara.

El único pero habría que ponerlo en lo relativo a repetir en Europa el éxito cosechado en el continente americano, ya que aunque este sencillo también se publicaría en el Viejo Continente, por estas tierras pasaría bastante de puntillas, aunque las cosas iban a cambiar muy pronto.

Con la publicación del tercer sencillo, “This Time”, daría el paso definitivo que le quedaba. Aunque sin llegar a los primeros puestos, por primera vez iba a conseguir entrar en las listas europeas, lo que le supondría darse a conocer por estos lares y llamar la atención del público europeo como antes había hecho en el Nuevo Continente.

Podría decirse que Adams había estado esparciendo sus semillas poco a poco durante estos primeros años de andadura y que había llegado, por fin, el momento de recoger la cosecha. Una cosecha que iba a ser descomunal en forma de su primer gran disco y, a mi manera de entender, el mejor trabajo de toda su carrera.

Éste llegaría en el año 1984, bajo el título de “Reckless” y se convertiría en su primer número uno y en uno de los mejores discos de ese año, logrando un éxito total y absoluto a ambos lados del charco. El mercado europeo y, lo que es mejor, el público europeo había terminado por sucumbir a sus encantos.

El éxito de este disco fue auténticamente descomunal, llegando al número uno de manera inmediata y convirtiéndose en uno de los discos de referencia de la música rock del momento. Se trata de uno de esos discos en el que se van publicando uno tras otro un sinfín de sencillos cada uno de los cuales se coloca en los primeros puestos de las listas de éxitos de todo el mundo. Un disco grande, muy grande.

Para abrir boca, el primer sencillo en publicarse sería “Run To You”, una canción a ritmo de rock como solamente él era capaz de hacer que llegaría al número uno en el continente americano y se convertiría en su mayor éxito, hasta ese momento, en Europa. Gran canción.

Si con esta canción logró un grandísimo éxito, con la que saldría al mercado como segundo sencillo conseguiría ya unos resultados arrolladores. Se trata de “Somebody”, una de mis canciones preferidas, con un ritmo y una contundencia espectacular y un sonido de guitarras verdaderamente potente.

La tremenda contundencia de su sonido hacía que sus actuaciones en directo fueran intensas y llenas de un ritmo casi descontrolado. Cuando sonaba en sus conciertos “Somebody” se llegaba a uno de los momentos culminantes de esas actuaciones. Ni que decir tiene que la correspondiente gira lograría llenar todos y cada uno de los recintos en los que actuó.

Como cualquier buen rockero que se precie, Adams también sería capaz de manejarse a la perfección con las baladas. En este aspecto, el toque tan especial que le daba con su habitual sonido de sus guitarras lograría resultados espectaculares.

No es de extrañar, por lo tanto, que “Heaven”, otro de los sencillos del disco, lograra un tremendo éxito, convirtiéndose en la primera balada de su carrera en colocarse en lo más alto de las listas de éxitos. Lo mejor de todo es que no sería la última vez que lo lograría, vendrían muchos temas románticos más.

Con esta canción, Adams lograría su mayor éxito en Europa, aunque de manera inmediata serían mejorados aún más estos buenos resultados. Y es que el siguiente sencillo en publicarse iba a convertirse en su tema de mayor éxito tanto en América como en Europa, además de una de sus canciones más populares y emblemáticas.

Y es que con “Summer Of 69” lograría no solamente llegar al número uno en Norteamerica, sino que en Europa se convertiría en la canción definitiva, con la que su popularidad subiría como la espuma y le convertiría también en un ídolo para el público europeo.

Además, el videoclip que acompaña a esta canción es también una auténtica joya, en la que se alternan imágenes en blanco y negro, se supone que son recuerdos de ese verano del 69, con otras en color que responderían a la actuaclidad. Grande.

Como podemos ver, el disco contiene una música descomunal y cada sencillo que aparecía mejoraba los resultados del anterior. Un disco lleno de buena música que todavía dejaría un par de canciones a destacar.

El último sencillo en aparecer en el mercado sería el de menos éxito de todos, aunque se trata de una buena canción. No quiere decir esto que se la pegara, pero lo cierto es que el nivel que tenían los anteriores singles era tan grande que “One Night Love Affair”, pasaría algo más de puntillas.

Además, el disco contenía un auténtico caramelo con una colaboración estelar, con una artista consagrada y majestuosa. El resultado sería una espectacular canción a una altura casi insuperable.

La canción en cuestión no es otra que “It’s Only Love” y la excepcional colaboradora es la grandísima Tina Turner. Entre el ritmo rockero de Adams y sus guitarras y la habitual intensidad e involucración de Turner, nos dejan un tema alucinante en el que brillan con una gran intensidad ambos artistas.

No quiero cerrar el apartado dedicado a “Reckless” sin hacer mención a una última canción que si bien no consiguió un éxito total por sí sola sí que se convertiría con el tiempo en un tema destacado dentro de la carrera de Bryan Adams.

Se trata de “Kids Wanna Rock”, una canción en principio menor pero que dada su gran intensidad y ritmo rockeros se convertiría en indispensable en todos y cada uno de sus conciertos.

El listón había sido colocado muy alto, por lo que iba a ser muy complicado repetir el éxito logrado con “Reckless” con sus siguientes discos. Tan complicado como que nunca más en su carrera conseguiría unas ventas y un éxito tan grandes como con este disco, su mejor disco.

Esto iba a comprobarse de inmediato, ya que con la publicación en el año 1987 de “Into The Fire” quedaría muy claro que sus ventas, aun siendo bastante elevadas y a la altura únicamente de grandes artistas, descenderían considerablemente con respecto a las de su anterior e icónico trabajo.

El primero que tenía bastante claro que iba a ser prácticamente imposible acercarse a los resultados de su anterior trabajo fue el propio Adams, por lo que intentaría dar un pequeño giro a su música, mostrando un sonido menos intenso y con unas guitarras algo más suaves, algo que le costaría bastante conseguir habida cuenta del rock que corría por sus venas.

De hecho, tras darle muchas vueltas, tras pasar mucho tiempo encerrado en el estudio de grabación con su grupo, cuando se acercaba el momento de lanzar definitivamente este nuevo disco, Adams solamente estaba conforme con dos de las canciones de las que había compuesto, siendo una de ellas “Hearts On Fire”, curiosamente una canción que inicialmente iba a ser incluida en “Reclkess” y finalmente fue descartada.

Como podemos comprobar, romper o cuanto menos modificar el sonido de su anterior disco buscando no encasillarse iba a resultarle bastante más complicado de lo que él imaginaba. No acababa de encontrar las canciones adecuadas y justamente una de las únicas que le llenaban sonaban como antes. La tarea resultaba más que difícil.

El hecho de que la otra canción que había conseguido convencerle en cuanto a su sonido mostraba esa pequeña evolución y esas leves variaciones que quería introducir, le animaría a no desesperar y a seguir buscando, a seguir componiendo y a seguir introduciendo cambios y nuevos arreglos en los temas que tenía entre manos.

De esta manera, podría decirse que “Victim of Love” es la precursora del nuevo sonido de Adams y la canción que ayudaría a que finalmente “Into the Fire” viera la luz.

Fuera por lo que fuera, lo que está claro es que las ventas descenderían considerablemente, así como el éxito de cada uno de los sencillos que fueron apareciendo. Daba la impresión de que al público lo que verdaderamente le atraía era el sonido tan duro y potente de “Reckless”.

Como en casi todas las cosas de la vida, dentro de esta regla cabe una excepción, ya que una de las canciones de este nuevo disco sí que alcanzaría un éxito similar al de los publicados con su anterior trabajo.

En concreto se trata de “Heat of The Night”, una canción que suena menos contundente y con un sonido más grave de sus guitarras, pero que sería el sencillo de mayor éxito de todos los que irían apareciendo de este álbum. Un clásico más dentro de su carrera musical.

Realmente lo único que Adams perseguía es que fuera considerado como un buen compositor y artista y no solamente alguien que hacía rock y ofrecía unas actuaciones en directo incomparables. Su obsesión era pues que sus composiciones fueran cada vez más profesionales y profundas al margen de si su sonido sonaba más o menos fuerte.

Sin duda alguna, una de las canciones que recibiría mayor consideración en los aspectos que acabo de citar sería este “Only the Strong Survive”, una trepidante canción que sería incluida en la banda sonora de la película “Renegades”.

Como puede comprobarse, la fórmula de promoción del disco sería bastante similar a la de “Reckless”, con la publicación de hasta seis sencillos, aunque sus resultados estarían muy por debajo de los cosechados por los singles del mismo. Eso sí, que quede claro que “Into The Fire” es un magnífico disco formado por buenas canciones y lo que únicamente sucede es que llegar a la calidad del anterior era tarea totalmente imposible.

Para que nos quede claro que su público no le había abandonado ni mucho menos baste un simple detalle. El último concierto de la correspondiente gira, que tendría lugar en Bruselas, fue retrasmitido por televisión y fue tanto el éxito de público que tuvo, con una asistencia que batió todos los records que finalmente daría lugar a un disco grabado para la ocasión titulado “Live, Live, Live”.

Con todas estas premisas, una cosa quedaba clara, y era que con el siguiente disco que publicase iba a poder medirse hasta qué punto los cambios producidos eran definitivos y en caso afirmativo qué aceptación tendrían en el público.

La respuesta iba a llegar en el año 1991 con la aparición en el mercado de su siguiente disco y lo cierto es que la colaboración en tareas de composición y producción por parte de Robert Lange, que venía de trabajar con grupos como AC/DC o Def Leppard, dando por hecho la eterna compañía de su inseparable Jim Vallance, iban a proporcionar a sus canciones un aire más rockero, volviendo de algún modo a su sonido original.

Lo cierto es que “Waking Up The Neighbours” lograría un grandísimo éxito, muy cercano al conseguido con “Reckless”, y volvería a mostrar el lado más potente de Adams, aunque paradójicamente, la canción más exitosa de este disco sería una balada.

La gran aceptación que tendría el disco vendría de la mano del descomunal éxito que iba a tener su primera incursión en el mundo del cine. El primer sencillo, que se convertiría en la parte central de la banda sonora de una de las grandes películas del año 1991 “tiraría” del álbum hasta llevarle al número uno de las listas de ventas de prácticamente todo el mundo.

Como muchos os imaginaréis, estoy hablando de “(Everything I Do) I Do It For You”, una de las canciones más populares y de éxito de toda su carrera en gran medida a su inclusión en la banda sonora de la película “Robin Hood. Príncipe de los Ladrones” protagonizada por Kevin Costner.

Posiblemente ni el propio Adams pudo imaginarse la trascendencia que iba a tener esta canción en su carrera, ya que paradójicamente un artista como él tan vinculado al rock, en algunos momentos a un rock bastante potente, siempre iba a ser recordado por una balada como ésta, convirtiéndose prácticamente en una de sus señas de identidad y el mayor éxito de toda su trayectoria.

En líneas generales, el disco está formado por canciones de buen rock, con la recuperación de su habitual contundencia y logrando que algunas de ellas que se acercaban más a sus primeros tiempos también cosecharan un gran éxito.

La prueba más evidente de esta circunstancia es sin duda alguna “Can’t Stop This Thing We Started”, otro de los temas más destacables del álbum.

Las críticas hacia este disco fueron en líneas generales bastante positivas, pero como siempre hubo algunas notas discordantes. En concreto, habría quien acusaría al cantante de perder parte de su esencia al girar su sonido hacia el de algunos grupos que por aquella época estaban en su máximo apogeo.

Y es que la participación de Robert Lange acercaría mucho el sonido de su música al que realizaban por aquella época Def Leppard. De hecho, hay canciones de estos últimos de su disco “Adrenalize” que si cerramos los ojos y nos centramos únicamente en escuchar nos resultaría bastante complicado discernir quien de ellos es el intérprete.

De todas maneras, si os soy sincero, estas críticas me parecen un tanto gratuitas, ya que con similitudes o sin ellas, la música sonaba excepcionalmente bien, como podemos comprobar en “There Will Never Be Another Tonight”.

Hay que reconocer que el gran atractivo del disco, como ya he comentado anteriormente, radicaba principalmente en el gran tirón que tuvo el tema central de la banda sonora de Robin Hood, lo que de alguna manera eclipsaría al resto de las canciones. Es bastante probable que sin este gran éxito, las ventas y aceptación del álbum al completo habrían sido algo inferiores.

Eso no quiere decir que el resto de los temas que lo integran no tengan la calidad suficiente como para ser tenidos en cuenta. Escuchar canciones como “Thought I died and Gone to Heaven” siempre es muy recomendable.

Como podemos comprobar, una de las señas de identidad de la gran mayoría de las canciones del disco es su larga duración. Todas sobrepasan ampliamente los cuatro minutos y muchas incluso los cinco. Los registros que era capaz de desarrollar con su grupo de acompañantes eran tan diversos que hacía que sus temas llegaran a esa duración.

Esta premisa la cumple una de las que a mí particularmente más me gusta. Un medio tiempo a ritmo de rock titulada “All I Want Is You” que a mí me parece una auténtica maravilla.

Si iniciábamos el apartado dedicado a este disco con una gran balada, vamos a cerrarlo con otra. Y es que Adams no solamente se desenvolvía a la perfección con su faceta más rockera, sino que desde sus primeros tiempos demostraría a todos que cuando se trataba de ponerse sensible y romántico muy pocos estaban a su altura.

El título de esta canción es “Do I Have To Say the Words” y puede considerarse como otro de sus grandes clásicos.

Sería éste el momento que Adams elegiría para recapitular y hacer balance, pero esto ya no es otra cosa más que el principio del segundo y último capítulo dedicado a su carrera, cuyo contenido os desvelaré en unos días porque por hoy ya ha sido suficiente. Así que ya sabéis, no faltéis a vuestra cita para poder disfrutar de más música, más rock y más espectáculo de la mano de Bryan Adams.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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