CYNDI LAUPER – CAPÍTULO 1 (LA HEREDERA DEL TRONO)


Hola, Graminoleños.

Hoy viajamos hasta Nueva York para hablar de la carrera de una artista que ha sido considerada siempre como un icono de la música pop y comparada hasta la saciedad con las mismísima Madonna de sus primeros tiempos. Me estoy refiriendo a la adorable y carismática Cyndi Lauper.

Desde muy niña se interesaría por la música y por el cine por lo que pasaría por distintas escuelas de aprendizaje aunque sin terminar sus cursos en ninguna de ellas. Por aquel entonces ya llamaba la atención por su estrafalaria manera de vestir, sus peinados y su cabello teñido de colores, algo que se convertiría con el paso del tiempo en una de sus señas de identidad.

Tras pasar por un par de grupos sin la mayor trascendencia, en el año 1976 publicaría un primer sencillo del que apenas se pondrían a la venta unas pocas copias. Su título sería “You Make Loving Fun” y por un momento parecía que se traba de su debut y despedida, ya que una grave afección en sus cuerdas vocales las dejarían muy dañadas y tendría que dejar de lado su actividad musical durante una larga temporada.

Pasaría bastante tiempo antes de que pudiese retomar su actividad musical, periodo en el cual trabajaría de camarera y conocería al saxofonista John Turi, con el que decidiría unirse para formar una banda que llevaría el nombre de Blue Angel.

Durante prácticamente un año Cyndi realizaría una terapia para mejorar su voz, y una vez conseguida su recuperación empezaría a actuar con su nuevo grupo en algunos pequeños locales, llamando la atención de inmediato de un caza talentos que les pediría las correspondientes maquetas. Curiosamente, conseguirían un contrato con una discográfica a pesar de manifestar que sus canciones eran horrorosas, pero la voz de Cyndi era tan espectacular que decidirían darles una oportunidad.

En el año 1981 publicarían su primer disco, pero no obtendrían apenas relevancia y sus ventas sería mínimas, por lo que la discográfica decidiría rescindir su contrato y Cyndi se vería de nuevo fuera del mundillo musical durante un tiempo. Las cosas estaban siendo más complicadas de lo que ella pensaba.

Lo más curioso sería que las críticas hacia el disco serían bastante buenas pero eso no bastaría para que Cyndi tuviese que ponerse a trabajar nuevamente de camarera para intentar ganar el dinero suficiente para iniciar su carrera en solitario, mientras seguía actuando en clubes nocturnos y recintos pequeños donde dejaba constancia de su originalidad, talento y, sobre todo, de las grandes dotes vocales que poseía.

Pese a sus esfuerzos, la cantante acabaría en la bancarrota y la impresión era que sus sueños iban a quedarse en eso, en sueños, aunque era cuestión de tiempo que alguien se fijara en su talento y decidiera apostar por ella, algo que sucedería por fin en el año 1983, momento en el que se publicaría su primer disco.

Ese disco no es otro que el afamado “She’s So Unusual”, un álbum emblemático en su carrera y uno de los mejores discos de pop-rock de la década de los 80 que convertirían de inmediato a Lauper en una artista popular y aclamada por público y crítica.

Sin duda alguna, el álbum de debut de Lauper fue un auténtico bombazo. Nos encontramos ante uno de esos discos que vendería copias hasta aburrir y que se convertiría en uno de los acontecimientos musicales del año. Hasta siete de sus canciones fueron extraídas como sencillos y todas ellas con un éxito descomunal. Su mejor disco y el de mayor éxito.

El éxito sería rotundo e inmediato ya que el primer sencillo en aparecer se convertiría en una de las canciones más representativas de la música de la década de los 80. Un tema que, además, se utilizaría como una especie de himno para las mujeres que por aquel entonces empezaban a ganar el terreno que merecían. Me estoy refiriendo a la inolvidable e inigualable “Gilrs Just Want to Have Fun”.

Los sencillos irían apareciendo en el mercado uno tras otro y de inmediato se situaban en los primeros puestos de las listas tanto norteamericanas como europeas. La imagen de Lauper se haría muy popular y pronto muchas jóvenes empezarían a imitar sus vestimentas y su manera de moverse. Estábamos ante una artista que iba a seguir creciendo y de qué manera.

Su segundo single iba a proporcionarle el primer número uno de su carrera. Se trata de una balada en la que su voz y su manera de interpretar conquistarían a todo el mundo. Una grandísima canción, titulada “Time After Time”.

Una de las características más marcadas de este álbum de debut es la variedad de estilos y los distintos registros que Lauper es capaz de ofrecer. Se mueve bien en cualquier terreno, ya sea en el de las baladas, la new wave, el rock y, por supuesto, el pop.

Entre estas últimas habría que destacar la que saldría como tercer sencillo, “She Bop”, que supondría su tercer exitazo consecutivo y la primera polémica de su carrera. El aspecto físico de Lauper había creado cierta controversia desde el primer momento y había quien inspeccionaba con lupa todo lo que decía en sus canciones y no gustaría demasiado que en esta ocasión tocara el tema de la masturbación, según decían ellos, claro está. No haré comentarios, simplemente os invitaré a “gozar” escuchando el trepidante ritmo de esta canción.

Cada nuevo sencillo que salía al mercado suponía un nuevo empujón a las ventas del álbum. El crecimiento de su popularidad no tenía límite. Así las cosas, el cuarto single iba a proporcionarle lograr un hito jamás conseguido antes por ningún artista, ni por las más grandes.

Con la publicación como single de “All Through the Night” iba a convertirse en la primera artista femenina en conseguir colocar cuatro sencillos entre los cinco primeros puestos de las listas norteamericanas al mismo tiempo. Los tiempos de sufrimientos, enfermedades, bancarrota y demás desgracias habían dado paso a una irrupción como un auténtico volcán en el panorama musical internacional. He de reconoceros que esta canción es una auténtica debilidad mía. Con diferencia el tema de toda su carrera que más me gusta. Una maravilla.

Curiosamente, los dos sencillos que vendrían a continuación cosecharían un menor éxito que los cuatro anteriores a pesar de que su calidad es incuestionable, sobre todo el que viene a continuación.

Como ya os he comentado antes, en este disco Lauper aborda diversos estilos entre los que no puede faltar el rock. Para ello, nos dejaría una espectacular canción con un inicio trepidante en el que no solamente da rienda suelta a su gran voz sino que nos muestra además la gran banda que le acompañaba. Sin duda alguna, “Money Changes Everything” es una canción muy grande.

Esta canción inicialmente fue compuesta para ser interpretada por el grupo The Brains, pero finalmente no saldría al mercado. Meses después caería en las manos de Lauper algo que sería un auténtico regalo para todos.

El último sencillo en publicarse pasaría más bien con más pena que gloria a pesar de tratarse de un tema cedido por uno de los grandes entre los grandes que hace pocas fechas nos ha abandonado. Me estoy refiriendo a Prince.

Está claro que artistas como él no ceden sus composiciones a cualquiera, así que algo debió de ver en Lauper antes que ninguno para dejar que su voz convirtiera en espectacular una canción como “When You Were Mine”. En ella, nuestra protagonista de hoy muestra todos sus registros vocales uno por uno. Una maravilla escucharla.

El ascenso de Cyndi Lauper con tan sólo un disco en el mercado fue meteórico, convirtiéndose en una auténtica estrella a nivel mundial de manera fulgurante. Si a eso le sumamos que siempre estuvo muy interesada en el mundo del cine ya que en su juventud estudió arte dramático e interpretación, no es de extrañar que no tardara nada en prestar su música y su voz a una banda sonora.

Su incursión musical cinematográfica (años después incluso protagonizaría algunas películas) llegaría en el año 1985 de la mano de Steven Spielberg y una de las películas más taquilleras de ese año: “The Goonies”. Para la ocasión, Lauper pondría su voz al tema “The Goonies ‘R’ Good Enough”.

Ese mismo año, participaría en un proyecto que se convertiría en el acontecimiento musical del año y en el que podría decirse adquiriría el “certificado oficial de estrella mundial”. Me explico.

Michael Jackson y Lionel Richie compusieron ese año el famoso “We Are The World”, en el que participarían los mayores artistas norteamericancos del momento. Auténticos monstruos como ellos mismos o Bruce Springsteen, Bob Dylan, Stevie Wonder y tantos y tantos otros. Pues entre ellos se colaría la propia Lauper, algo que significaría su reconocimiento por parte de los mitos de la música del país de su talento.

Con su album de debut había dejado el listón muy alto. No era fácil que ningún artista fuese capaz de convertirse ya en una estrella internacional con su primer disco pero ella lo había conseguido. Iba a ser muy complicado repetir resultados y de hecho nunca lo conseguiría, pero continuaría dejándonos buena música y grandes discos, aunque siempre un tanto por debajo de este maravilloso y mágico “She’s So Unusual”.

En el año 1986 llegaría su segundo disco. Había mucha expectación por comprobar si era capaz de mantener el nivel y lo cierto es que lo conseguiría. Su título sería “True Colors” y su principal novedad sería la participación íntegra en labores de composición, ya que todas las canciones del disco llevarían su sello, a excepción de un par de ellas que eran versiones de grandes clásicos, de las que hablaré en su momento.

En esta ocasión nos encontramos con un disco con un sonido más depurado y suave. La intensidad de las canciones de su anterior trabajo se encuentra bastante dulcificada en esta ocasión y Lauper se muestra más madura, con unos registros vocales más cuidados y dejando patente su participación en las letras de todos los temas que lo componen.

Esta suavización se pone de evidencia con la canción elegida como primer sencillo, que no es otra que la que da título al álbum. En esta ocasión se trata de una balada que pasa por ser una de las mejores de toda su carrera y con la que lograría su segundo número uno en las listas de éxito de los Estados Unidos.

El éxito del disco fue bastante considerable, aunque algo menor que el obtenido con su ópera prima. Ya os comentaba que lo que ella consiguió con su álbum de debut está al alcance de muy poca gente y superarlo e incluso igualarlo era tarea casi imposible. Pese a todo, con este segundo trabajo confirmaría que había artista para rato y buenas canciones una tras otra.

Por si fuera poco, en esta ocasión contaría con un grupo de colaboradores muy especiales entre los que se encontrarían Nile Rodgers, Billy Joel o un cuarteto de féminas que por aquel entonces estaban cosechando un grandísimo éxito y que ya han tenido su correspondiente artículo en “La Graminola”. Me estoy refiriendo a The Bangles que dejarían unos maravillosos coros contrastando con la voz de Lauper en otra de las canciones destacadas de este disco: “Change Of Heart”.(Ver “La Graminola” de 18 de septiembre de 2016).

Otra de las colaboraciones estelares llegaría en la canción que a mí más me gusta de este disco. Es un tema con cierto aire retro en la que Billy Joel acompaña a Lauper coralmente, ofreciendo un resultado sobresaliente.

Se trata de “Maybe He’ll Know”, una canción que fue compuesta en sus inicios cuando formó su primer grupo, Boy Blue, y que renovarían y arreglarían adecuadamente para convertirlo en un tema espectacular.

Otra de las novedades destacadas de este disco sería la inclusión de un par de versiones de clásicos de otros artistas, atreviéndose incluso a hacerlo con una de las composiciones más representativas del malogrado Marvin Gaye. Y no solamente se atrevería a ello sino que lograría un magnífico resultado.

De esta manera, nos ofrecería una mágica versión de “What’s Going On”, que interpretada con su gran voz logra un tremendo contraste con respecto al original así como una canción para disfrutar.

La otra versión incluida en este disco nos dejaría el momento distendido y original del mismo, con una canción versionada hasta la saciedad desde los años 50 y a la que han sucumbido multitud de artistas.

Estoy hablando de “Iko Iko”, una canción popular de las tribus indias norteamericanas que como momento “curiosidad” dentro del disco queda bastante bien.

Como podemos ver, al igual que sucediera con “She’s So Unusual”, prácticamente todas las canciones del disco o bien fueron publicadas como sencillos o al menos tuvieron bastante repercusión, aunque bien es cierto que sus resultados, aun siendo muy buenos, estuvieron algo por debajo de los conseguidos anteriormente.

El caso más evidente de este pequeño descenso se haría bastante evidente con el último sencillo que se publicaría, ya que a pesar de que sus beneficios iban destinados a una causa benéfica sus resultados serían algo decepcionantes, convirtiéndose en el single de la corta carrera de Lauper que obtendría peor posición en las listas de éxito norteamericanas y pasando prácticamente desapercibida en Europa.

Pese a que la recaudación de las ventas de “Boy Blue” fueron destinadas a distintas organizaciones que luchaban contra el SIDA, los resultados estarían bastante por debajo de lo esperado, convirtiéndose en la primera decepción de Lauper en su carrera. Afortunadamente, de éstas habría bastante pocas.

Ya hemos visto con anterioridad como ese éxito desbordante que cosecharía con su primer disco le daría la oportunidad a contactar con el mundo del cine aportando uno de sus temas a la banda sonora de “The Goonies”. En el año 1988 daría un paso más en este ámbito.

En esta oportunidad haría sus primeros pinitos como actriz, protagonizando junto a Jeff Goldblum y Peter Falk la película “El Secreto de la Pirámide”, un largometraje que no tendría demasiado éxito y recibiría unas críticas feroces y a la que en un principio iba a aportar alguna canción, aunque finalmente no fue asi.

De hecho, la canción “Hole in My Heart (All the Way to China)” iba a ser incluida en la banda sonora de la película, aunque finalmente no fuera así. De cualquier manera aparecería en el mercado como sencillo y su éxito sería el mismo que el del film, bastante discreto.

Su siguiente disco llegaría en el año 1989 bajo el título de “A Night To Remember” y con él iba a saborear por primera vez en su carrera el amargor de no lograr el éxito esperado. De palabras de la propia Cyndi, este disco más que para recordar es para olvidar. Afirmación que se me antoja un tanto exagerada.

Lo cierto es que con este su tercer trabajo el retroceso en ventas fue evidente, recibiendo unas críticas bastante negativas por parte de los especialistas musicales, suponiendo un pequeño fracaso dentro de su carrera, a pesar de lo cual algunas de las canciones que lo integran tienen calidad suficiente como para ser destacadas.

Únicamente dos de las canciones del disco tendrían cierto éxito, sobre todo una de ellas. Se trata de “I Drove All Night”, una canción que en un principio había sido compuesta para ser interpretada por Roy Orbison y que finalmente caería en las manos de Lauper convirtiéndose en otro de sus clásicos.

El otro tema que tendría cierta aceptación, sería el que da título al disco. “A Night To Remember” es una balada en la que Lauper muestra la versatilidad de los registros de su voz, como ha hecho durante toda su carrera.

Lo cierto es que el fracas que cosecharía en los Estados Unidos sería estrepitoso. Sus ventas caerían en picado e incluso la correspondiente gira registraría un número de venta de entradas tan escaso que en algunos lugares sus conciertos tuvieron que ser suspendidos.

El principal motivo de este retroceso sería el giro que Lauper daría en este disco. Cada vez más involucrada en las tareas de compositora, quiso crear un disco más maduro, mejor acabado que los anteriores y sus fans no comulgarían con estos cambios. En cierta medida había perdido la frescura que había mostrado en sus dos primeros trabajos.

Entre las canciones del disco, habría que destacar “My First Night Without You”, uno de los primeros videoclips de la historia que sería lanzado con subtítulos para sordos, mostrando su lado más concienciado socialmente hablando, algo que se incrementaría claramente en su siguiente trabajo.

Esa mayor madurez, esa mayor seriedad en sus canciones, buscando llegar también a un público menos joven se puede apreciar en otra de las canciones en la que se atreve a introducir incluso algunos arreglos orquestales, algo impensable hasta ese momento y que en un futuro a medio plazo iba a convertirse en práctica habitual y en ocasiones hasta seña de identidad.

La canción a la que me refiero es “Heading West” y lo cierto es que los arreglos orquestales en combinación con la voz de Lauper nos dejan una preciosa balada.

No sería justo decir que el disco sea mediocre y no contenga buena música. Simplemente sus fans de siempre esperaban cierto continuismo con su sonido y se verían sorprendidos por el giro dado lo que provocaría un ligero retroceso en cuanto a ventas.

Personalmente, yo destacaría una de las canciones que no sería publicada como sencillo pero que a mí me encanta. Es una de las pocas composiciones que suenan con la frescura y espontaneidad de sus dos anteriores discos con un ritmo trepidante desde el primer momento. Se trata de “Insecurious”.

A pesar de todo, su caché no había perdido crédito y fueron numerosas las colaboraciones que realizaría con otros artistas en eventos de gran embergadura, produciéndose el más significativo de ellos en el año 1990 con motivo de la caída del Muro de Berlín.

Ese año Roger Waters ofrecería el espectáculo más multitudinario de la historia del rock con un maravilloso concierto al que daría el nombre de “The Wall In Berlin” siendo Lauper una de las estrellas invitadas. Sobre ella recaería la responsabilidad de interpretar en directo la canción más emblemática de Pink Floyd, dejando una maravillosa versión del mítico “Another Brick In The Wall”. Evidentemente no había perdido categoría a pesar de la pequeña decepción de su último trabajo.

En el año 1991 volvería a realizar una incursión en el mundo del cine de mano de la película “Off and Running”, la cual no tendría demasiado éxito, en la cual participaría como actriz aportando también su granito de arena a la correspondiente banda sonora con el tema “Unabbreviated Love”. Como estamos comprobando, por mucho que lo intentara, sus apariciones cinematográficos no acababan de encontrar el camino del éxito que sí lograba con la música.

Después de tres discos en el mercado, de haber logrado un grandísimo éxito con los dos primeros y un pequeño retroceso con el tercero, Lauper daría un giro total a su música abandonando casi totalmente su estilo y dando paso a una artista capaz de moverse en otros registros.

Pero ésta es otra historia que os contaré en el próximo artículo de “La Graminola” porque por hoy ya es suficiente. Así que ya sabéis, os espero en unos días con el segundo y último capítulo dedicado a la figura de la inigualable Cyndi Lauper.

Hasta entonces, Graminoleños

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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