CYNDI LAUPER – CAPÍTULO 2 (EL NACIMIENTO DE UNA DIVA)


Hola, Graminoleños.

Hoy toca cerrar la historia que inciábamos hace unos días narrando la carrera de una peculiar, sugerente, inigualable y maravillosa artista como es Cyndi Lauper. Atrás quedan sus años de éxito multitudinario y popularidad absoluto para dar paso a una época más madura, de menor intensidad, menos ventas pero posiblemente mejor música que nunca. Allá vamos.

Dejábamos a la buena de Cyndi tras publicar “A Night To Remember” y recibir unas críticas no demasiado buenas y obtener unos resultados de ventas bastante discretos. Sería entonces el momento en el que tomaría una decisión que iba a marcar su carrera a partir de ese momento.

Hasta ese instante, siempre había existido resistencia por parte de su discográfica a que compusiera sus propias canciones, y aunque algunos de los temas de sus anteriores trabajos llevaban su sello en esta faceta, la mayoría de ellas estaban compuestas por otros, algo que iba a cambiar a partir de este instante.

De esta manera, en el año 1993 aparecería en el mercado “Hat Full of Stars”, el primer álbum en el que la totalidad de las canciones estaban compuestas por ella misma, dando además un giro total a la música que había hecho hasta ese instante.

Atrás quedaba ese sonido marcadamente pop que le haría disputarle el trono de reina a la mismísima Madonna, para dar paso a una música cercana al rhythm and blues, con un estilo mucho más elaborado y unas letras más maduras en las que trataba temas sociales y de actualidad. Sin duda alguna, Lauper había dejado atrás su imagen de “chica rebelde” y daba la bienvenida a la de artista con letras mayúsculas.

Las canciones de este disco no son sino el reflejo de su estado anímico y personal. Recientemente había contraído matrimonio y se encontraba en un momento pletórico emocionalmente hablando, por lo que su música se veía marcada por estos ánimos, como puede apreciarse en el primer sencillo publicado: “Who Let in the Rain”.

Las letras de las canciones son muy personales y abordan temas sociales referidos sobre todo a las mujeres. El racismo, la intolerancia, la violencia de género e incluso el aborto son tratados en estas composiciones.

Este último tema, el aborto, sería tratado convenientemente en otra de las canciones destacadas del disco. Su título, “Sally’s Pigeons”. El comienz de esta canción es simplemente espectacular con la voz de Cyndi sonando dulce y poderosa sin acompañamiento instrumental alguno.

Como suele suceder en muchas ocasiones, las opiniones según procedieran de los críticos especializados o de sus habituales fans serían radicalmente opuestas. Mientras estos últimos volverían a darle la espalda al haberse alejado ya definitivamente del sonido que les atrajo en su momento, los primeros considerarían este álbum como el mejor de toda la carrera de Lauper.

De lo que no cabe duda es que los arreglos y el sonido que ofrece en este su cuarto álbum están mucho más cuidados y elaborados que anteriormente. Canciones como “That’s What I Think” muestran a una artista en plena madurez plasmando sus sentimientos tal como son.

Cualquier parecido de la música que plasma en este disco con lo realizado hasta ese instante es pura coincidencia. Si no supiésemos de quien estábamos hablando y nos dijesen que este disco es el primero de la carrera de una nueva artista a buen seguro que la encasillaríamos en un estilo muy distinto al del pop jovial y vital de sus tres primeros discos. Lauper había roto totalmente con el pasado y en lo sucesivo iba a continuar haciéndolo.

El ejemplo más claro lo encontramos en este “Hat Full of Stars”, una canción que además de darle nombre al álbum nos muestra a una artista de los pies a la cabeza. Una balada en la que su voz cuenta únicamente con el acompañamiento del sonido de un piano.

Con este disco, su divorcio con el público estadounidense se haría todavía más evidente. Sus ventas en su país natal fueron prácticamente testimoniales, manteniendo cierto tirón en el mercado europeo donde supieron apreciar mejor su evolución musical.

Nuevamente el mundo del cine la pondría en circulación, con un papel en la película “Life With Mikey”, en España “Un Talento Especial”, protagonizada por Michael J. Fox, sin aportar en esta oportunidad ningún tema a su banda sonora.

Llegados a este punto, en el año 1994 saldría al mercado su primer recopilatorio, titulado “Twelve Deadly Cyns … and Then Some”, comprensivo de todos sus grandes éxitos y algún que otro tema inédito o regrabado y reversionado.

Una de las novedades más destacadas de este disco es una nueva versión de su éxito más reconocible y primer sencillo de su carrera que en esta ocasión llevaría el título de “Hey Now (Girls Just Want to Have Fun)”. El tema de siempre pero con unos arreglos actualizados y unas remezclas típicas de la década de los 90.

Pero la única novedad auténtica de este disco, la única canción que verdaderamente fue compuesta exclusivamente para este recopilatorio, nos mostraría a una Lauper moviéndose en un terreno desconocido hasta entonces por ella. La experiencia resultaría una auténtica genialidad.

Me estoy refiriendo a “Come On Home”, una canción en la que se atreve con ritmos cercanos al reggae y que consigue un ambiente verdaderamente mágico.

Por aquella época lograría su mayor éxito como actriz y no sería de la mano del cine sino de la televisión. Su papel en la serie “Mad About You” le valdría el reconocimiento del público y de la crítica logrando incluso un premio EMMY por su labor en dicha serie. Le había costado pero por fin había conseguido triunfar también gracias a sus dotes interpretativas, aunque lejos del cine.

Habría que esperar hasta el año 1997 para la publicación de su siguiente disco. Si su anterior trabajo había significado una clara evolución en su estilo, con “Sisters of Avalon” daría un giro de 180 grados a su carrera, adentrándose en los terrenos de la música electrónica y para bailar. Ni rastro de aquella Lauper con la potencia de las guitarras adornando su voz.

Como ya os comentaba anteriormente, hacía tiempo que las vivencias personales y los sentimientos propios de Cyndi marcaban claramente su música y, sobre todo, las letras de sus canciones. En esta ocasión esta situación sería aún más intensa si cabe.

Dos serían los acontecimientos que marcarían el contenido de este disco. Por un lado su reciente maternidad y por otra el anuncio realizado por su hermana Ellen manifestando su condición de lesbiana., por lo que no es de extrañar que el tema de la homosexualidad sea tratado en varias de sus canciones, como por ejemplo en la titulada “Ballad of Cleo and Joe”, en la que habla de las vivencias de una drag-queen.

La temática de la mayoría de las canciones y el estilo musical del disco con la fusión de las guitarras con sintetizadores y arreglos electrónicos harían que Lauper se convirtiera en un auténtico icono para las comunidades gays y lesbianas de ambos lados del charco y el álbum en concreto en una especie de “disco de cabecera” para todos ellos.

El compromiso de sus letras con los temas sociales se vería acrecentado aún más en este disco, con unas letras sarcásticas y críticas como la de “You Don’t Know”, una canción que habla del lado oscuro de la política y que pasa por ser el tema más destacado del disco.

En cuanto a ventas, el disco seguiría la línea marcada por sus dos trabajos precedentes, esto es, unos resultados bastante flojos en Estados Unidos, donde se había convertido poco menos que en una artista de culto, y buena recaudación en Europa, sobre todo en el Reino Unido, donde incluso superaría las ventas de esos dos discos previos.

Lo curioso del caso es que las críticas siguieron siendo muy positivas a pesar del cambio radical de estilo. Y es que canciones como la que da nombre al disco no pasarían desapercibidas para nadie.

A finales del año 1998, Lauper sucumbiría como tantos y tantos artistas al encanto de la Navidad y publicaría un disco repleto de paz y amor titulado “Merry Christmas … Have a Nice Life”.

La gran novedad de este disco, en comparación con otros similares de diferentes artistas, radica en que Lauper no se limita a versionar los típicos villancicos de toda la vida, sino que también incluye algunas composiciones propias creadas especialmente para tan señaladas fechas. Villancicos al estilo Lauper podríamos decir.

Por este motivo se publicaría incluso un sencillo perteneciente a este álbum, uno de los temas compuestos por ella misma tibulado “Early Christmas Morning”. Villancico o no, su gran voz hace su función a la perfección como siempre.

Durante todo este tiempo no dejaría de lado su participación en distintas películas, aunque ninguna de ellas con un éxito mayoritario sino más bien discreto, aunque de la mano de la banda sonora de una de ellas conseguiría retornar a los primeros puestos de las listas de éxito norteamericanas.

Esa película es “A Night At The Roxbury”, titulada en España “Movida en el Roxbury”, para la cual ella versionaría el clásico de la música disco “Disco Inferno”, que se convertiría en un auténtico bombazo en las pistas de baile.

En el año 2001 se produciría un “incidente” que daría al traste con la intención de publicar un nuevo disco. Lo cierto es que todo se arruinaría tras la filtración en internet del contenido del mismo.

El disco iba a llevar el título de “Shine”, pero tras la distribución masiva a través de la red de los temas que iban a conformarlo se tomaría la decisión de anular su publicación, saliendo al mercado en su lugar un simple EP en el que se incluían apenas cuatro canciones, siendo la más llamativa la que habría dado título al álbum.

Dos años después saldría a la venta por fin, pero solamente en Japón. Con el paso del tiempo, este disco se ha convertido en una auténtica pieza de coleccionista.

Como hemos podido comprobar, en los últimos tiempos resultaba bastante complicado saber por donde iba a salir Lauper a la hora de publicar un nuevo disco. Hacía mucho tiempo que había decidido hacer música menos comercial abandonando su faceta de artista multitudinaria para componer música más personal y en cierta manera trascendente. Con su siguiente disco podría decirse que iba a cerrar definitivamente el círculo.

El disco saldría a la venta en el año 2003 bajo el título de “At Last” y en él se incluyen versiones de clásicos del jazz interpretados por su grandísima voz, logrando un momento único en su carrera.

Las críticas hacia el disco fueron espectaculares y podría decirse que a partir de ese instante Lauper sería considerada como una de las grandes divas de la música. Lejos quedaban los conciertos multitudinarios y los grandes recintos repletos de jóvenes coreando sus canciones. A cambio nos encontraríamos con una artista de las que su nombre se escribe con letras mayúsculas.

Las canciones que integran el disco son grandísimos clásicos y las versiones que ella hace de las mismas espectaculares, pero si hay que quedarse con una yo me quedaría con “Unchained Melody”, un tema versionado hasta la extenuación pero que en la voz de Lauper resulta único.

A estas alturas de la película supongo que muchos echaréis en falta uno de los típicos discos que cualquier artista que se precie publica a lo largo de su carrera. Me refiero a un álbum en directo. Pues bien, ese llegaría en el año 2005 y lo haría además de manera discreta y minimalista, como la mayoría de la música que venía haciendo en los últimos años.

El disco en sí contendría sus mayores éxitos pero interpretados en formato acústico y acompañada de grandes colaboraciones. Llevaría el título de “The Body Acoustic” y en él participarían artistas como Jeff Beck, Puffy, Shaggy o Sarah McLachlan entre otros.

Junto con los éxitos más destacados de su carrera se incluyen un par de canciones inéditas, destacando la titulada “Above the Clouds”, interpretada junto al grandísimo Jeff Beck y su magnífica guitarra, la cual sería publicada como primer sencillo del álbum.

Normalmente, este tipo de discos no solamente resultan atrayentes por esos nuevos temas que se incluyen en ellos sino que también lo son por las espectaculares versiones acústicas que en muchas ocasiones se convierten en canciones con vida propia.

En este aspecto, yo me quedaría con la versión “desconectada” de “Time After Time”, en la que colaboraría Sarah McLachlan. Si el original ya es suficientemente bueno, esta versión es simplemente una genialidad.

Tras este impás, en el año 2008 llegaría su siguiente disco, con un sonido muy bailable y cercano a la música electrónica, algo que no era nuevo en su carrera, cuyo título sería “Bring Ya To The Brink”.

Hacía ya bastante tiempo que las ventas de sus discos no eran tan elevadas como en sus primeros años, pero había conseguido hacerse con un público fiel que compraba todos y cada uno de los trabajos que iban apareciendo en el mercado, habiéndose abierto de par en par las puertas del mercado japonés donde era considerada una auténtica figura.

De hecho, una de las canciones de este disco, “Set Your Heart” fue utilizada como sintonía de una campaña publicitaria de una famosa y prestigiosa empresa automovilística japonesa, convirtiéndose de inmediato en un grandísimo éxito para los nipones.

Nos encontramos ante el disco más “dance” de toda su carrera. Estaba claro que nunca había hecho un trabajo como éste y en los tiempos que corrían era la música que empezaba a abrise camino hasta convertirse en una tendencia que continúa aún en nuestros días con algunas variantes, como es que ahora son los DJs los que crean este tipo de música quedando los artistas casi en un segundo plano.

Para percatarnos bien hasta que extremo se había sumergido en este tipo de música baste con escuchar este tema de título un tanto polémico: “Same Old Fuckins Story”.

De lo que no cabía ninguna duda es que incluso en el estilo de la música electrónica y el dance, ella sabía moverse a la perfección, haciendo prevalecer su voz sobre todo y dándole siempre su toque personal a la hora de interpretar.

Aunque muchos puedan penar que su popularidad había ido disminuyendo, la realidad era bien distinta. En Estados Unidos eran continuas sus apariciones en distintos programas televisivos y su participación en festivales y conciertos benéficos por causas sociales así como la colaboración con otros artistas se sucedían una y otra vez.

Para que nos hagamos una idea de que seguía siendo un personaje muy popular, baste con decir que en el año 2010 la compañía de juguetes Mattel lanzaría una “Barbie Cyndi Lauper” que obtendría un considerable número de ventas. No solamente su música, no solamente su manera de interpretar calaba en el público. Su imagen era ya un auténtico icono.

Ese mismo año llegaría su siguiente disco y, nuevamente, volvería a sorprender a todo el mundo adentrándose en un estilo que todavía no había trabajado: el blues. El título del álbum en cuestión sería “Memphis Blues”.

Lauper volvería a utilizar la misma práctica que cuando lanzó al mercado “At Last”. Si con aquel disco versionaría clásicos del jazz, en esta ocasión serían algunas de las mejores canciones del blues norteamericano las que serían interpretadas a su estilo con su mágica voz.

El disco recibiría unas críticas muy favorables y se iba a convertir en una de las grandes sorpresas musicales del año 2010 con unas ventas más que considerables que le situarían como el tercer disco más vendido de su carrera después de sus dos primeros trabajos. No cabía duda, estaba en forma.

Lo cierto es que nos encontramos ante una auténtica joya porque cada uno de los temas del disco está interpretado a dúo con algunos de los monstruos del blues, por lo que no es de extrañar el éxito cosechado. Como botón de muestra, disfrutemos de este “Just Your Fool” en el que cuenta con la colaboración de Charlie Musselwhite. Grandísima canción.

A lo largo de los dos capítulos que “La Graminola” ha dedicado a la figura de Cyndi Lauper hemos podido comprobar como su faceta de compositora fue creciendo con el paso de los años. Cuán equivocados estaban aquellos que en sus primeros tiempos la recomendaban que se limitara a cantar porque componer no era lo suyo. Su auténtico cenit en las tareas de composición llegaría en el año 2012.

Ese año compondría en su totalidad el musical estrenado en Broadway bajo el título de “Kinky Boots” logrando un tremendo éxito y el reconocimiento de toda la crítica que se rendiría definitivamente a su talento.

Pasaría algún tiempo sin tener noticias de la posibilidad de un nuevo disco. Daba un poco la impresión de que Lauper ya estaba a otras cosas cuando en el año 2015 iniciaría una nueva gira en la que anunciaría la inminente salida al mercado del que es hasta el momento su último trabajo.

Y nuevamente iba a hacerlo. Depués del jazz vendría el blues y ahora sería el country el estilo que abordaría en “Detour”, contando nuevamente con colaboraciones estelares en esta ocasión de auténticos monstruos de este estilo.

Daba la impresión de que hacía años que había iniciado una aventura en la que iba a embarcarse uno tras otro en todos los estilos musicales posibles y lo mejor de todo es que encajaba a la perfección en todos ellos y su voz le permitía dejar discos inolvidables.

Parece increíble pensar que una artista cuya voz se mueve a la perfección en estilos como el jazz o el blues pueda hacerlo también en el country. Pues ella sería capaz de hacerlo dejándonos canciones como “Funnel of Love”.

Para cualquier artista que se adentra en un nuevo estilo, contar con el autor más representativo del mismo para que colabore en una canción es un auténtico sueño, que en el caso de Lauper se iba a convertir en una realidad.

Hablar del country contemporáneo es hablar de Willie Nelson, el indiscutible número uno desde hace ya tiempo. Un artista que lleva la vitola de leyenda y que uniría su voz a la de Cyndi en la canción “Night Life”, sin lugar a dudas el momento culminante del disco.

Y como punto final, como colofón de oro, vamos con otra de las canciones de este disco que contaría con otra colaboración de lujo de la mano de una de mis cantantes de country favoritas.

Estoy hablando de Emmylou Harris. Unir su voz con la de Lauper, ambas con unos registros bastante parecidos, es un momento para disfrutarlo a lo grande. Así que hagámoslo con esta joya titulada “Detour”.

Y aquí ponemos fin a la narración de la trayectoria de Cyndi Lauper. Una artista polifacética y de un talento descomunal que en sus primeros tiempos se convirtió en un fenómeno de masas disputándole el trono de la reina del pop a la mismísima Madonna, para posteriormente darle un giro total a su carrera, adentrándose en el mundo de distintos estilos, menos comerciales, menos multitudinarios, pero dejándonos momentos y canciones inolvidables.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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