DEPECHE MODE – CAPÍTULO 2 (MÚSICA PARA LAS MASAS)


Hola, Graminoleños.

Vamos hoy con el segundo capítulo dedicado a la carrera de “Depeche Mode”. Hasta ahora hemos podido disfrutar de sus primeros trabajos con un sonido marcado por los sintetizadores pero que poco a poco iba a adentrándose en terrenos más complejos y experimentales. En el artículo de hoy vamos a poder asistir a la gran evolución que les llevaría al estrellato internacional.

Nos adentramos ya en el año 1986, momento en el cual publicarían un nuevo disco bajo el título de “Black Celebration” y que estaría marcado por un sonido oscuro, siniestro, presionante. Este trabajo ha estado considerado siempre como el más “gótico” de su carrera así como el menos comercial ya que tendría más éxito el disco en sí como álbum conceptual que ninguno de los sencillos que irían apareciendo en el mercado.

Eso sí, como suele suceder en estos casos hay una excepción, ya que el tema “Stripped”, primer sencillo en aparecer, sí que obtendría cierto éxito en Europa, gracias a un sonido más cercano al de anteriores trabajos.

Curiosamente, esta canción sería publicada como cara B en Estados Unidos, aunque con la oposición de los miembros del grupo. La decisión obedecería a razones de márketing impuestas por la casa discográfica ya que, por motivos totalmente desconocidos, el tema que cierra el disco, considerado por ellos mismos como el más flojo de todos, sería elegido para formar parte de la banda sonora de una película made in USA.

De esta manera, “But Not Tonight” sería el primer sencillo en publicarse en el mercado norteamericano, al aparecer en la banda sonora de la película “Modern Girls”. Si esta canción es considerada floja, la película tampoco es muy allá, por lo que ninguna de ellas alcanzaría demasiado éxito. De todas formas os diré que a mí me parece demasiado exagerada la crítica.

Hacía tiempo que la rivalidad interna por liderar el grupo entre Gaham y Gore era evidente, por mucho que ellos lo desmintieran, aunque a partir de este instante esa pequeña batalla se decantaría ligeramente a favor del primero. El vocalista principal del grupo se había convertido en un auténtico icono y su imagen en ocasiones frágil, en ocasiones viciosa, en ocasiones triste habían disparado su popularidad.

Lo curioso del caso es que en este disco, Gore cantaría hasta cuatro de sus canciones, siendo el trabajo en el que más se prodigó vocalmente. Sea como fuere, el peso de la composición de los temas lo llevaba él y podría decirse que entre ambos guardaban un perfecto equilibrio. Gaham era la imagen y la voz del grupo mientras que Gore ponía el talento y la buena música. Jugada perfecta.

Otro de los temas destacados de este disco sería “A Question Of Time”, un tema trepidante con un comienzo arrollador y que recuerda de alguna manera a su etapa industrial. Otro de sus clásicos, sin duda alguna.

Como ya habíamos visto en el primer capítulo dedicado a la carrera de “Depeche Mode”, las baladas habían empezado a tomar cierto protagonismo dentro de sus discos. En este sentido, en “Black Celebration” se incluye una maravillosa canción de amor compuesta por Gore que a mí me parece que podría considerarse como la mejor balada que jamás haya compuesto.

Se trata de “A Question of Lust” una canción con un ambiente envolvente y mágico que es cantada por el propio Gore provocando una atmósfera irrepetible. Para disfrutarla en estado puro, aquí os dejo esta versión grabada en directo.

Ya os he comentado que en esta oportunidad Gore se desata totalmente en la faceta vocalista, aportando su voz a cuatro de los temas del disco. Por ello, no quiero cerrar el apartado a “Black Celebration” sin hacer mención a una canción muy especial y significativa.

Me estoy refiriendo a “Sometimes”, una canción con tonos de góspel que sentaría las bases para el sonido que el grupo adoptaría algunos años después ya instalados en la cima del éxito como os explicaré debidamente en su momento.

Llegamos al año 1987 que iba a convertirse en el más importante dentro de la carrera de Depeche Mode, habida cuenta de que se produciría una evolución espectacular en su manera de hacer música, tanto en cuanto a estilo como en cuanto a las letras de sus canciones, convirtiéndose en la primera piedra de cara a convertirse en uno de los grupos más importantes dentro del panorama musical internacional.

Ese año iba a aparecer en el mercado su siguiente disco, cuyo título iba a ser una premonición de lo que estaba por venir. Se trata de “Music For The Masses” y, efectivamente, nos encontraríamos ante su primer gran éxito a nivel mundial, con unas ventas espectaculares y nunca antes logradas por el grupo y que les convertirían en un auténtico fenómeno de masas.

Con este trabajo abandonarían su época oscura y cercana al movimiento gótico de su anterior disco, para ofrecer un sonido más limpio, optimista, animado y comercial que les llevarían a conquistar definitivamente el mercado norteamericano, donde lograrían un éxito sin precedentes tanto en ventas como en colocar el cartel de no hay entradas en cada uno de sus conciertos.

El primer sencillo en aparecer en el mercado sería el gran responsable de ese definitivo despegue al evidenciar claramente los cambios producidos en su sonido y conseguir que el público se sintiera atraído por conocer el resto de las canciones del disco. Se trata de “Strangelove”, una canción en la que los teclados llevan todo el peso para lucimiento de Alan Wilder.

Hasta este momento, el mercado norteamericano se les había resistido de alguna manera. Por aquellas tierras tenían relativo éxito pero no acababan de romper definitivamente. Sin embargo, la atracción que este nuevo disco ejercería sobre el público estadounidense sería tan brutal como inesperada, dándoles el impulso necesario para triunfar en USA y, por consiguiente, convertirse en uno de los grupos más importantes del momento a nivel mundial.

Los sencillos que irían apareciendo no obtendrían unas ventas desmesuradas, pero es que la gente se vería atraída sobre todo por el álbum al completo. Habían abandonado la aspereza del sonido de sus dos anteriores trabajos y ahora su música estaba preparada para llegar a más gente.

Esa dulcificación puede apreciarse en la práctica totalidad de sus canciones, marcadas por unas letras menos polémicas y más sencillas, como sucede en “Behind the Wheel”, otro de los temas destacados del disco.

Uno de los recursos que utilizarían para este nuevo estilo sería el de acrecentar el sonido del sintetizador con tonos menos graves y darle mayor protagonismo también a la guitarra. Podría decirse que hasta ese instante Depeche Mode había sido un grupo considerado eminentemente influido por sonidos electrónicos y tecnos. A partir de este momento el pop de calidad sería su principal seña de identidad.

Como ejemplo más significativo tenemos “Never Let Me Down Again”, en el que la guitarra y el teclado combinan a la perfección. Me encanta esta canción.

Según fueron pasando los semanas ellos mismos fueron tomando conciencia de en qué se estaban convirtiendo por lo que se permitirían el lujo de publicar un último sencillo, únicamente en Europa, el cual sorprendería a propios y extraños.

Se trata de “Little 15” una canción muy sombría, en la línea de su anterior disco, con el único acompañamiento del sonido de un piano y unos tonos tristes y meditabundos. Evidentemente empezaban a estar por encima de preferencias y comenzaban a hacer lo que les apetecía en cada momento. Y esto no había hecho más que empezar.

El éxito de la correspondiente gira fue tan grande, sobre todo en Estados Unidos, que en el año 1989 publicarían un disco grabado en directo en uno de sus conciertos. El álbum llevaría el título de “101” y cosecharía unas ventas más que considerables.

El título del disco no es un capricho, ya que se trata del número de conciertos que darían durante dicha gira. Además del disco doble se filmaría una película bajo el mismo título que recoge los mejores momentos de la misma así como un documental del día a día tanto de la gira como de la grabación de “Music for the Masses”.

Muchos pueden pensar que un disco doble con la música en directo de un grupo como ellos, en la que los sintetizadores tienen un gran protagonismo y las grabaciones “enlatadas” son habituales puede resultar monótono y exagerado. Quién así piense está bastante equivocado.

Simplemente hay que escuchar la versión en directo de “Everything Counts” para hacerse una idea de lo que eran capaces de ofrecer en sus actuaciones en vivo.

Las cosas no podían marchar mejor pero lo cierto es que no todo era de color de rosa. La convivencia durante la gira no era fácil y empezaron a surgir los problemas. El eterno pulso Gore-Gaham era cada vez más fuerte, a lo que hubo que añadir un distanciamiento entre Fletcher y Wilder tras una acalorada discusión. Afortunadamente la sangre no iba a llegar al río, de momento.

Como no podía ser de otra manera, los rumores de disolución de la banda volvieron a salir a la luz, algo que se vería acrecentado con la publicación del primer trabajo en solitario de Martin Gore, un EP titulado “Counterfeit”.

El tema más destacado de este disco lleva el título de “Compulsion” y en el Gore muestra un estilo mucho más pop y algo menos tecno. En definitiva bastante comercial, simplemente.

Acallando todos los rumores, a finales del año 1989 pondrían en marcha un original mecanismo para dar a conocer un nuevo sencillo, como anticipo a la publicación de un nuevo álbum. Por si fuera poco, se trata de una de las mejores canciones y de las más representativas de toda su carrera.

Para ello publicarían varios anuncios en periódicos con las palabras “Your Own Personal Jesus”, indicando un número de teléfono para llamar y poder escuchar la canción. La estrategia fue todo un acierto y aquellos que decidieron marcar ese número se encontrarían con la espectacular sorpresa de “Personal Jesus”, una de las canciones más icónicas de toda su trayectoria.

La estrategia seguida a la hora de promocionar la canción, así como la polémica que levantaría por una letra de marcada crítica hacia la Iglesia, la llevaría a convertirse en uno de los temas más destacados del año. Bueno eso y, por supuesto, que nos encontramos ante una de las mejores canciones de toda su carrera.

Nos encontramos con un tema con un inicio demoledor, con una guitarra y una batería que lo llenan todo y ese famoso y ya clásico “Your Own Personal Jesus” que es parte importante de la historia de la música moderna. Una auténtica joya.

Pero si “Personal Jesus” fue un auténtico bombazo, poco antes de publicar definitivamente el tan esperado nuevo disco, ya en el año 1990, aparecería un nuevo anticipo en forma de sencillo que iba a convertirse en un auténtico acontecimiento y dar muestras de que en muy pocos días íbamos a encontrarnos con un grandísimo álbum.

Como muchos os habréis imaginado me estoy refiriendo a “Enjoy the Silence”, un éxito descomunal, con una canción sencilla, sin escándalos y que está considerada como la mejor que hayan compuesto nunca. Estoy totalmente de acuerdo con esa manifestación. Me parece una auténtica genialidad.

En un principio Gore compuso esta canción con un simple estilo acústico, pero tras escucharla Wilder, éste se daría cuenta del potencial que podía adquirir con los correspondientes arreglos y la aportación de su teclado. Sabia decisión porque nos dejarían esta auténtica maravilla que, además, es una auténtica oda a la música. En su letra hablan de que la verdadera armonía de la música llega entre nota y nota, es decir, en el silencio.

Ni que decir tiene que con estos dos antecedentes la expectación sobre el inminente nuevo disco se disparó a cotas inimaginables. La salida al mercado de “Violator” sería un tremendo éxito y sería el trabajo definitivo de su carrera. Ya no había duda, se habían convertido en una de las principales bandas del “planeta música”.

Acabábamos de entrar en la década de los 90 y por el camino se habían ido quedando todos aquellos grupos que como ellos bebieron de las aguas del tecno de los 80. A diferencia de la mayoría de esos grupos, Depeche Mode fueron capaces de evolucionar y seguir adelante con unos resultados simplemente espectaculares.

Esa evolución les llevaría a darle más importancia al sonido de cuerda, introduciendo cada vez con más intensidad la guitarra, convirtiéndose en los grandes abanderados de lo que se dio en llamar el “rock electrónico”. Si alguno dudaba de su grandeza hasta ese instante, cambiaría de opinión de inmediato.

Aun así, no podían renegar de sus principios y de la música que les ayudó a ir abriéndose camino, por lo que no es de extrañar que en cada uno de sus discos siempre haya alguna canción que suena a los 80 en cada una de sus notas. En esta ocasión “World In My Eyes” tiene el privilegio de ser el tema más tecno del álbum.

Lo que no cambiaría sería el sarcasmo habitual en sus letras y las críticas feroces hacia distintas instituciones. El disco en su conjunto está considerado como un ataque a la sociedad norteamericana y su forma de entender la vida, lo que no sería impedimento para que arrasara totalmente por aquellas tierras.

En este sentido, “Policy of Truth” es el tema cuya letra ahonda más en esa crítica, con un sonido también bastante cercano al de trabajos anteriores. Otro clásico y van …

Más allá de gustos y más allá de críticas, está claro que “Violator” es su álbum definitivo. El salto que dieron con su composición fue total ya que en él podemos deleitarnos con las distintas variantes que habían ofrecido e iban a ofrecer a partir de ese momento en cuanto a estilo y sonoridad. Desde canciones más tecno hasta más evolucionadas con el bajo y la guitarra tomando el mando. Desde canciones con letras escandalosas o críticas a otras entrando en temas sencillos y mundanos. Desde música puramente convencional a otra más elaborada y compleja.

Hay una canción que muestra muy a las claras la evolución sonora. Se trata de un tema complejo titulado “Clean” en el que dan rienda suelta a lo que habían sido y a lo que iban a ser a partir de ese instante. Sin abandonar la sonoridad electrónica y tecno a lo largo de la canción, experimentan con el sonido de la sección de cuerda con un bajo con una gravedad muy marcada.

Pero si hay una canción que a mí modo de ver es una auténtica obra de arte esa es “Halo”. Puede considerarse como una especie de “Bolero de Ravel” electrónica, ya que con una base de sintetizador va añadiendo distintos sonidos a la melodía para desencadenar en un tema frenético para bailar. Otra joya más.

El éxito fue descomunal y tras la correspondiente gira se pondría en evidencia que no todos ellos estaban llevando el peso de la fama de igual forma. Gaham hacía tiempo que se había introducido en una peligrosa espiral de múltiples excesos y su adicción a las drogas estaba empezando a afectar negativamente a su comportamiento.

Su enfrentamiento con Gore empezaba a ser insostenible y el trato con los otros dos miembros del grupo era cada vez más distante, hasta el extremo de que transcurrirían dos años sin que prácticamente mantuvieran contacto entre ellos. De hecho, Gaham estaba prácticamente ilocalizable no contestando a ninguna de las llamadas que sus compañeros le realizaban dado su penoso estado. La cosa pintaba mal y, una vez más, los rumores de separación empezaron a sonar. Una vez más se equivocarían.

Finalmente se pondrían manos a la obra y en el año 1993 publicarían su siguiente disco, bajo el título de “Songs Of Faith And Devotion”, un trabajo grabado en un ambiente enrarecido y difícil hasta decir basta en el que la figura de Alan Wilder sería fundamental para evitar deserciones y que pudiera salir al mercado.

La grabación del disco tendría una dificultad tremenda, ya que el ambiente no era el más adecuado. El estado de Gaham con su adicción a la heroína le estaba pasando factura y no mucho mejor funcionaba Gore con sus problemas con el alcohol. Por su parte, Wilder y Fletcher ni se dirigían la palabra, por lo que los enfrentamientos eran constantes.

Posiblemente por esta circunstancia el producto resulto ser un disco totalmente distinto, en el que el sonido de las guitarras se haría más protagonista que nunca dejando los teclados en un segundo plano y viéndose influido por el grunge que en aquella época se encontraba en su máximo apogeo.

La canción más significativa de este cambio es sin duda alguna “I Feel You”, mostrando una base de guitarra como antes no se había escuchado y que no hace sino marcar el camino a seguir en el resto del disco.

La atmósfera que se crea con la música de este disco es por momentos asfixiante y su estilo radicalmente distinto a lo hecho hasta ese instante. Quién escuchar por primera vez a Depeche Mode pensaría que estábamos hablando de un grupo muy alejado de la música electrónica que había sido su seña de identidad durante su carrera.

Muchos pensaron que éste era el disco del cambio definitivo del grupo. Acabábamos de entrar en la década de los 90 y las novedades que se produjeron en el mundo de la música fueron radicales y en muchos casos traumáticas llevándose por delante a los que no supieron verlo o no supieron evolucionar. Por este motivo, muchos llegaron a la conclusión de que el tiempo de la música de sintetizadores había quedado atrás, aunque podremos comprobar que los que pensaban así estaban equivocados.

De cualquier manera, no es de extrañar que el pensamiento fuera de un cambio definitivo escuchando “Walking On My Shoes”, otra de las canciones destacadas del disco más “diferente” de Depeche Mode.

Posiblemente el estado de ánimo de todos los componentes del grupo y el fuerte enfrentamiento que existía entre ellos sería definitivo a la hora de componer e interpretar los temas de este disco, pero de lo que no cabe ninguna duda es que la sorpresa sería total.

Esa sorpresa llevaría al público en general a aceptar de muy buen grado los cambios, cosechando muy buenos resultados de ventas y recibiendo en líneas generales críticas favorables. En este sentido, la canción que mayores elogios recibiría sería la original y genial “Condemnation”, un tema sencillo con una instrumentación de piano y cuerda, con reminiscencias de góspel que está considerada por la crítica especializada como una de las mejores composiciones de toda su carrera.

La conversión del público hacia este nuevo sonido fue tan grande, hasta el extremo de que una de las pocas canciones que preserva las habituales señas de identidad fue curiosamente la que menos atraería a sus seguidores.

Se trata de “In Your Room”, uno de los pocos temas del disco que mantiene el predominio del sintetizador sobre el resto de instrumentos, con un sonido más cadencioso y que sería el sencillo de menos éxito de los que se publicaron.

En resumen podríamos decir que nos encontramos ante un disco para escuchar detenidamente e intentando paladearlo muy despacio. Cada canción que va apareciendo muestra una nueva variante sobre su sonido, haciendo crecer la sorpresa una y otra vez.

Como hemos visto podemos encontrarnos referencias al grunge o al rock, pero también arreglos orquestales o incluso sonidos más inusuales como las gaitas que suenan en “Judas”, la composición de contenido religioso del disco, algo que ha marcado siempre todos y cada uno de sus trabajos.

Desgraciadamente, los excesos y adicciones de Gore y, sobre todo, de Gahan, así como el tremendo enfrentamiento que existían entre Fletcher y Wilder acabaría en un desencuentro definitivo, ya que apenas iniciada la gira promocional del disco, Andrew Fletcher decidiría abandonarla, por lo que sus compañeros tuvieron que buscar apresuradamente un sustituto que no sería otro que Daryl Bamonte, habitual colaborador, que les acompañaría durante el resto de la gira.

La gira fue bastante caótica pero el éxito que cosecharían con ella no tendría precedentes, circunstancia que les animaría a publicar un disco en directo con cada una de las canciones interpretadas en vivo. El disco llevaría el título de “Songs of Faith and Devotion Live”, aunque ciertamente no tendría demasiado éxito.

A mediados de 1995 se pondrían manos a la obra para trabajar en la composición de las canciones que iban a formar su siguiente disco, pero todo se vería interrumpido tras el intento de suicido de David Gahan. Ésta será la gota que colmaría el vaso de la paciencia de Alan Wilder que decidiría entonces abandonar el grupo. Sus continuos enfrentamientos con Fletcher, que había vuelto al redil, y el errático comportamiento de Gore y Gahan le llevaron a tomar la drástica decisión.

Con todos estos antecedentes los rumores sobre la desintegración de la banda fueron atronadores. Una vez más nadie apostaría pos su continuidad, pero una vez más iban a equivocarse porque …

Pero esta es otra historia que os contaré en el próximo artículo de “La Graminola” en muy pocos días. Con él cerraremos la trayectoria de los inconfundibles Depeche Mode. Ya sabéis que paso lista.

Hasta la próxima, Graminoleños

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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