DEPECHE MODE – CAPÍTULO 3 (NUEVOS TIEMPOS)


Hola, Graminoleños

Abordamos en el día de hoy el tercer y último capítulo dedicado a la carrera de esa gran banda que son Depeche Mode. Nos adentramos ya en sus últimos trabajos que irían apareciendo bastante espaciados entre sí y que han servido uno tras otro para ir acallando a aquellos que vaticinaban su desaparición.

Dejábamos la historia hace unos días en el delicado momento en el que Alan Wilder abandonaba el grupo, con un David Gahan cada vez más hundido en el pozo de las drogas, hasta el punto de que Gore y Fletcher empezaron a pensar muy seriamente en la posibilidad de sustituirle.

El disco debería haberse publicado en el año 1996, pero el estado físico de Gahan era tan deplorable que hubo que retrasarlo mientras ingresaba en una clínica de desintoxicación. Tras varias recaídas, y con la amenaza de prohibirle la entrada en los Estados Unidos, por fin conseguiría apartarse medianamente de sus adicciones y meterse con sus compañeros de fatigas en el estudio de grabación.

Así las cosas, en el año 1997 llegaría “Ultra”, el primer disco publicado como trío en el que la labor que hasta ese momento había realizado Wilder sería llevada a cabo por distintos músicos de estudio de apoyo.

Si con “Violator” habían abandonado el sonido electrónico para adentrarse en otros sonidos, con “Ultra” iban a emprender el camino de vuelta a sus raíces. Muchos lo consideraron como un disco de transición equivocadamente ya que se trataría del trabajo que marcaría las pautas a seguir a partir de ese instante.

No es que rompieran totalmente con esas reminiscencias grunge de su anterior trabajo, pero lo cierto es que a finales de 1997 la música electrónica empezó a remontar el vuelo, motivo por el cual recuperarían gran parte del sonido tan característico de sus teclados, aunque de manera evolucionada y ya sin su teclista de cabecera, Alan Wilder.

Sin duda alguna, “Barrel of a Gun”, primer sencillo en publicarse, marcaría claramente las pautas a seguir. Se trata de una canción tétrica, triste, deprimente, en la que Gahan desgrana con frialdad y descarnadamente sus experiencias vividas en el mundo de las drogas. Por cierto, en el videoclip puede apreciarse claramente el deterioro físico sufrido por este motivo.

Al contrario de lo que había sucedido hasta ahora, en esta ocasión no habría gira para la presentación del disco. La experiencia tan desagradable vivida con la que realizaron para promocionar “Violator” y el tremendo esfuerzo físico que requerían sus intensos conciertos, el cual podría provocar una recaída de Gahan, fueron las principales causas de que apenas se hicieran un par de presentaciones del disco en un aforo reducido.

El disco está concebido como un todo único, con las canciones entrelazadas entre sí buscando una atmósfera que no hace sino mostrar todas las vicisitudes por las que los tres supervivientes habían atravesado. Por este motivo resulta difícil destacar una canción sobre las demás.

Aunque puestos a elegir una de ellas, yo me quedaría con “It’s no Good”, la canción que mejor muestra el sonido definitivo que iban a adoptar a partir de este instante. La vuelta a la electrónica, el mando de los teclados pero sin abandonar el acompañamiento de cuerdas, aunque más distorsionado que en su anterior trabajo, nos muestran lo que podíamos denominar “Depeche Mode del nuevo siglo”.

Como ya os cuento, el disco en sí está cargado de tristeza y desencanto, algo bastante recurrente en su trayectoria junto con temas religiosos y sexuales, aunque siempre dejando una puerta abierta a la esperanza. Si hay un disco que refleja el estado de ánimo por el que atravesaban en el momento de componerlo, ese es “Ultra”.

Sin embargo, hay una excepción, una canción más optimista y animada, con un ritmo más alto. Se trata de “Home”, compuesta e interpretada por Gore, que parece haberse reservado para él precisamente la composición más vital del disco.

Por supuesto que no podía faltar una canción que pasase factura al bueno de Alan Wilder tras su decisión de abandonar el grupo. Su salida fue bastante abrupta ya que como hemos visto a lo largo de los tres capítulos dedicados a Depeche Mode, su relación con Fletcher era de odio sin amor, mientras que Gahan y Gore nunca entendieron que se marchara de la manera que lo hizo.

La canción en cuestión es “Useless”, un tema en el que el teclado pasa a un segundo término, como si quisieran demostrar que hay vida más allá de Wilder. Con teclados o sin ellos, una gran canción.

En el año 1998 aparecería en el mercado un recopilatorio titulado “The Singles 86-98” que recogería los éxitos cosechados durante esos años, además de un tema inédito, lo que daría lugar a que después de mucho tiempo volvieran a salir de gira aunque durante un corto periodo de tiempo.

El único tema inédito que se incluiría en este disco sería “Only When I Lose Myself”, una canción tenue y relajada con el mismo estilo marcado tras la marcha de Wilder.

Con motivo de este disco volverían a salir de gira durante cuatro meses, mostrándose bastante distantes con la prensa. Era su manera de arropar y proteger a Gahan que a buen seguro iba a recibir preguntas sobre su proceso de desintoxicación, así como otras sobre el delicado tema de la salida de Wilder del grupo. Las labores de portavoz serían llevadas a cabo por Fletcher, aunque como ya digo serían contadas las ocasiones en las que comparecería ante los medios de comunicación.

El éxito de ventas de este recopilatorio les llevaría a publicar otro más en el que se incluirían los éxitos de sus primeros cinco años. El disco llevaría el título de “The Singles 81-85”, por lo que en cuestión de meses sus fans pudieron hacerse con dos discos en los que se recoge toda su historia.

En ningún momento se plantearían la posibilidad de incorporar un nuevo teclista al grupo, por lo que desde ese instante esas labores serían llevadas a cabo por músicos de estudio en el momento de grabar sus nuevos discos y por colaboradores esporádicos en sus giras. Haber intentado recuperar el formato de cuarteto podría haber ocasionado problemas de adaptación y similares, algo que posiblemente no habrían podido superar.

Lo que estaba claro es que habían decidido tomarse las cosas con calma. El estrés y la velocidad a la que se habían movido hasta ese momento había estado muy cerca de llevárselos por delante por lo que a partir de este momento espaciarían sus discos ampliamente.

Así las cosas, habría que esperar hasta el año 2001 para poder saborear nuevos temas de Depeche Mode, los cuales llegarían en forma de un nuevo álbum titulado “Exciter”.

Posiblemente nos encontremos ante el disco más controvertido de su carrera, ya que las críticas y opiniones sobre el mismo son de lo más dispares. Algunos lo consideran como su disco más flojo y otros piensan que se trata de un trabajo bien acabado aunque continuista.

El sonido del disco es muy similar al de su anterior trabajo, por lo que la impresión de que habían encontrado definitivamente el camino a seguir se hizo más pronunciada. Basta con escuchar “Dream On” para darse cuenta de que su sonido electrónico había vuelto para quedarse. Una canción en la que la voz filtrada de Gaham y el sonido delicado de una guitarra le dan un aire envolvente como nunca.

Éste sería el primer sencillo en publicarse de este trabajo, pero el tema de mayor éxito sería el que aparecería a continuación en el mercado. Una canción algo especial en cuanto a sonido que aun manteniendo la dinámica del resto de canciones, introduce una pequeña variante.

Se trata de “I Feel Loved”, un tema hecho exclusivamente para bailar, con unos pequeños toques cercanos al house y que sería la canción de mayor éxito del álbum sobre todo en los Estados Unidos, donde en general el disco tendría mayor aceptación.

Como ya os digo, las críticas hacia el disco fueron en algunos casos bastante duras, a mi modesto entender injustamente. Cierto es que no es uno de sus mejores trabajos, pero a estas alturas de su carrera se encontraban en una situación en la que aunque solamente fuese por su dilatada experiencia y profesionalidad resultaba imposible que crearan malas canciones.

Esas críticas no hacían sino pasar factura al grupo por sus antiguos excesos, personificados sobre todo en Gahan, por lo que en la mayoría de las ocasiones la falta de objetividad era bastante evidente. Se les acusaba de que “Exciter” era un trabajo poco diferente y que de algún modo se habían estancado.

Ese hipotético estancamiento no existía. Simplemente habían encontrado la manera de hacer música preservando el sonido tecno que les llevo al éxito pero con los arreglos y la manera de entender la música que había llegado con el año 2000. Canciones como la balada “Freelove” tenían la magia de sus primeros tiempos con un sonido actualizado y más pulido que el de por aquel entonces.

Lo que sí es cierto es que da la impresión de que en esta oportunidad intentaron alejarse totalmente de la polémica, por lo que las letras de sus canciones fueron bastante suaves, inspirándose sobre todo en temas románticos, dejando a un lado los recurrentes ataques a la Iglesia o tratar temas sexuales. Podría decirse que estamos ante el álbum más “light” de toda su carrera.

De hecho, una de sus canciones es una auténtica rareza que muestra claramente esta dulcificación en sus letras. Me estoy refiriendo a la canción que cierra el disco que no es otra cosa que una canción de cuna, ahí es nada. Su título es “Goodnight Lovers” y puede considerarse como el tema más extraño de toda su trayectoria.

La gira promocional de “Exciter” fue bastante breve, por lo que aquéllos que más ferozmente habían criticado sus canciones tuvieron un nuevo argumento para reafirmarse en sus opiniones, alegando que las pocas fechas que duraría la misma se habrían producido por que ni ellos mismos estaban demasiado satisfechos con el disco. La explicación era mucho más sencilla, no querían cometer errores de antaño en los que los excesos estuvieron a punto de llevárselos por delante.

Una cosa estaba clara, la tranquilidad y la calma a la hora de publicar discos y realizar giras era una norma de obligado cumplimiento. Cada nuevo disco aparecía cada cuatro años más o menos, existiendo largos periodos de descanso aunque éste no era absoluto, ya que cada uno de ellos realizaría proyectos paralelos al margen del grupo.

Fletcher crearía su propio sello discográfico, mientras que Gahan y Gore publicarían sendos trabajos en solitario. Pero vayamos por partes.

Pero antes de todo esto, Depeche Mode iban a realizar su primera y hasta el momento única incursión en el mundo del cine, con la aportación de uno de sus temas a la banda sonora de una película que iba a ser la primera de una de las sagas más populares de los últimos tiempos.

Sería en el año 2002 cuando uno de los descartes de “Exciter” sería utilizado como tema central de la película “Resident Evil”, protagonizada por Mila Jovovich. No sería tan flojo el disco cuando “Dirt”, una de las canciones finalmente no incluidas en el álbum se convirtió en el principal tema de la banda sonora de esta película.

Dado que a partir de este momento pasarían varios años entre disco y disco de Depeche Mode, sus tres miembros tendrían tiempo suficiente para dedicarse a proyectos paralelos en solitario. El primero en aprovechar el parón sería Dave Gahan que publicaría en ese mismo año 2002 su primer disco en solitario bajo el título de “Paper Monsters”.

En este su primer disco, Gahan se destapa como compositor ofreciendo un sonido que quería apartarse del habitual de Depeche Mode, algo que en mi modesta opinión no conseguiría, y que recibiría unas críticas un tanto desiguales y bastante descafeindas. En cuanto a ventas tampoco lograría un éxito desproporcionado. En Estados Unidos pasaría de puntillas, en el Reino Unido tendría algo más de reconocimiento pero sería en países como Alemania o Italia donde calaría más hondo entre sus fans.

La impresión que da es que este disco sería publicado para que Gahan pudiese sacarse la espina como compositor. Esa labor siempre la había desarrollado casi en exclusiva Gore y él quería demostrar que también era capaz de crear buenas canciones como esta “I Need You”.

Poco tiempo después, ya en el año 2003, sería Gore el que publicaría un disco en solitario que no sería otra cosa que la extensión del EP publicado años atrás. De hecho su título sería idéntico “Counterfeit”, aunque en esta ocasión serían 11 las canciones que incluiría.

El disco no es otra cosa que una serie de versiones de temas de otros grandes artistas como Bob Dylan, Nick Cave, John Lennon, Lou Reed o David Bowie, entre otros, siendo la canción elegida para aparecer como sencillo este “Stardust” de David Essex.

Lo cierto es que el disco no tendría demasiado tirón entre el público. Y es que con estos primeros trabajos de Gahan y Gore da la impresión de que se trataba de meros caprichos para continuar activos en los largos periodos que pasaban entre las salidas al mercado de los distintos discos del grupo, aunque habría una pequeña variación en este sentido años después como veremos más adelante.

 

En el año 2005 aparecería en el mercado “Playing the Angel”, un nuevo disco continuista en lo relativo al sonido con respecto a sus dos anteriores trabajos pero que contaría con una importante novedad: tres de las canciones que en él se incluyen fueron compuestas por Gahan.

Esta variante en las tareas de composición, cobrando Gahan por primera vez protagonismo en esas funciones, sería producto del éxito que cosecharía con su trabajo en solitario donde él compuso todas y cada una de las canciones que se incluían en el mismo. Estaba claro que le había entrado el gusanillo y con buenos resultados como veremos a continuación.

De cualquier forma, el peso en las labores compositoras lo seguiría llevando Gore, que en esta ocasión se muestra con una sensibilidad especial marcada por sus vivencias personales. De hecho “Precious”, el tema que fue publicado como primer sencillo, no es otra cosa que el lamento angustioso producto de su reciente divorcio. Una genialidad que a mí me encanta.

En mi modesta opinión nos encontramos ante uno de los mejores temas de sus últimos tiempos, con un sonido bastante cercano a lo que fue en su día “Enjoy the Silence”, mostrando toda la esencia que Depeche Mode siempre ha tenido.

De algún modo con este disco regresaron a sus primeros tiempos con aquel tan exitoso sonido industrial que les abriría de par en par las puertas del éxito y la fama. El sonido que presentan en “A Pain That I’m Used To” nos hace regresar de algún modo a la década de los 80, pero con una musicalidad más pulida y trabajada.

Como no podia ser de otra manera, uno de los sencillos que se publicaría llevaría el sello compositor de Gahan. Su aportación al disco fue lo suficientemente satisfactoria como para que una de las canciones producto de su nueva faceta apareciera en el mercado como el tercer single del disco.

El tema en cuestión es “Suffer Well” y como era de esperar habla de las vivencias personales de Gore en su peor época de adicciones. El título (sufre bien en español), es una especie de lema que llego a autoimponerse en aquellos tiempos, en los que se decía así mismo que si tenía que sufrir que lo hiciera bien.

Pero si hay que destacar una canción sobre las demás yo me quedaría con “John the Revelator”, un gran tema y una de las composiciones más geniales y originales de Gore.

Se trata de una canción con una letra bastante especial, en la que Gore se inspiraría en un personaje tradicional inglés para crear una composición épica rodeada del sonido más electrónico posible.

De alguna manera, con “Playing the Angel” darían un nuevo paso de cara a la normalidad. La correspondiente gira fue más larga e intensa que la última que realizaron lo que evidenciaba que la mejoría en cuanto a salud de Gahan iba por el buen camino.

En cuanto a aceptación y críticas el disco seguiría las líneas de sus últimos trabajos. Daba la impresión de que hicieran lo que hicieran había un sector que claramente bebía los vientos por ellos y otro que simplemente no los soportaba. En estos casos el mejor termómetro es el público y en ese sentido había unanimidad: buenas ventas y una gira con llenos continuos.

Tras finalizar la gira nuevamente se tomarían un periodo de descanso hasta la publicación del siguiente trabajo. No obstante, en el año 2006 aparecería en el mercado un nuevo recopilatorio bajo el título de “The Best of Depeche Mode Volume 1”.

El criterio a la hora de seleccionar las canciones que se incluyen en este disco sería el de buscar el mayor éxito comercial, por lo que ni decir tiene que sus ventas serían más que buenas. Como cualquier recopilatorio que se precie no faltaría un tema inédito que en esta ocasión llevaría el título de “Martyr”.

Se trata de una de las canciones que iban a ser incluidas en “Playing the Angel” y que finalmente fue descartada, por lo que muestra un sonido claramente tecno y cercano a lo gótico.

En el año 2007 llegaría el segundo trabajo en solitario de David Gahan, titulado “Hourglass”, que presentaría amplios cambios tanto en cuanto a sonido como a resultados con respecto a su primer disco publicado cinco años atrás.

En esta oportunidad, Gahan muestra un sonido calcado al de Depeche Mode, motivo por el cual tanto las críticas como las ventas del disco fueron bastante más satisfactorias que las cosechadas con su álbum de debut. Evidentemente, los fans acérrimos del grupo acogieron con buen gusto este disco, aunque siempre con resultados bastante por debajo de los que proporcionaba el grupo al completo.

Uno de los temas de este disco, concretamente “Kingdom” cosecharía cierto éxito, haciéndose bastante popular. La verdad es que cerrando los ojos abstrayéndonos de que se trata de un disco en solitario de Gahan, la impresión que da es que estamos ante un nuevo tema de Depeche Mode.

Habría que esperar hasta el año 2009 para la aparición en el mercado de su siguiente trabajo. Llevaría el título de “Sounds of The Universe” y aun pudiendo considerarse como un disco continuista con respecto a “Playing the Angel”, en él se incluirían algunas pequeñas variantes que lo hacen bastante especial.

Nuevamente Gahan aportaría algunas composiciones propias a este nuevo disco, pudiéndose apreciar su influencia en el acabado total del mismo. Sin apartarse demasiado del sonido que el grupo venía ofreciendo en los últimos años, él le daría un toque personal muy similar al de sus dos trabajos en solitario, influyendo incluso en las composiciones que para el álbum saldrían del talento de Gore. Daba la impresión de que por fin la comunión entre ambos era total.

En cierto modo se puede apreciar cierto aire retro en el sonido de algunas canciones, recordando al de sus primeros trabajos, pero curiosamente el tema más importante del disco y primer sencillo en aparecer en el mercado nos muestra a un Gahan agresivo y con una voz en un tono alto casi no visto con anterioridad. Podría decirse que en “Wrong” el vocalista lo da absolutamente todo.

Esos toques retro de los que os hablo vienen marcados principalmente en los arreglos y la producción de la mayoría de las canciones. En ellas se alterna la tecnología digital con la analógica, siendo ésta la que coloca la etiqueta de originalidad y cambio con respecto a sus anteriores trabajos.

A este respecto, cabe destacar la canción que sería publicada como segundo sencillo, “Peace”, donde nos encontramos con un sonido atrayente y conquistador, muy cercano a ese sabor tan especial que tenía el tecnopop de los 80 y del que fueron uno de los precursores. Escuchando este tema cuesta mucho trabajo creer que habían pasado ya 30 años desde su formación.

Hacía tiempo que no vendían tantos discos como lo hacían en sus mejores tiempos, pero esto era algo normal. Las distintas crisis económicas, la piratería y la en ocasiones excesiva oferta musical que se ofrecía en cada momento eran las principales causas de este retroceso en cuanto a ventas, pero la cosa cambiaba radicalmente si hablamos de las recaudaciones que cosechaban en sus giras.

En este sentido, pocos artistas podían ni tan siquiera acercarse a las ganancias que reportaban sus actuaciones en directo. Entre disco y disco estaban transcurriendo prácticamente cuatro años, por lo que el público en general ansiaba cada una de sus giras abarrotando hasta la bandera todos y cada uno de los recintos donde se celebraban sus conciertos.

Como ya os digo el disco está lleno de pequeños detalles que lo hacen algo especial. Uno de esos detalles nos llega de la mano del tema “Fragile Tension” en el que hasta Andrew Fletcher se anima a acompañar en los coros a Gahan.

Entre los temas compuestos por Gahan para este álbum, si tengo que quedarme con uno elegiría “Hole to Feed”, en el que el sonido de la batería marca el ritmo descaradamente.

Desgraciadamente no todo sería de color de rosa. En medio de la gira, Depeche Mode se verían obligados a cancelar algunos de sus conciertos ya que Dave Gahan daría un tremendo susto a todos por problemas de salud.

Lo que parecía empezar siendo una pequeña dolencia estomacal terminó convirtiéndose en un tumor intestinal, afortunadamente benigno, que hubo que extirparle. No sería éste el único incidente que protagonizaría ya que en uno de sus conciertos en nuestro país sufriría una lesión en una pierna y nuevamente se cancelarían algunas de sus actuaciones. Los rumores sobre algún tipo de recaída en sus adicciones empezaron a circular, todos ellos sin fundamento alguno.

Que habían adquirido una tremenda madurez ya no lo dudaba nadie. Si a eso le sumamos lo de que “el tiempo lo cura todo”, no es de extrañar que el trío fuese limando asperezas con los que habían sido en algún momento sus compañeros de fatigas, por lo que en algunos conciertos y festivales contarían con la compañía tanto de Alan Wilder como de Vince Clarke acompañado de Andy Bell su colega en Erasure. Momentos emotivos, sin lugar a dudas.

Como venía siendo norma habitual en los últimos años, otra vez habría un largo periodo de descanso hasta la aparición de su siguiente disco, pero entre tanto publicarían un nuevo recopilatorio con remezclas de sus mayores éxitos. El título de este álbum sería “Remixes 2: 81-11” y de algún modo nos ofrecería toda su música debidamente remezclada y actualizada.

Si hay una canción dentro de su trayectoria que encajaría a la perfección en una remezcla de su sonido al estilo del siglo XXI esa es sin ningún lugar a dudas “Personal Jesus”, que en su versión del año 2011 queda así de espectacular. Por cierto, como muestra evidente de madurez y buenas formas, tanto Wilder como Clarke participarían activamente en este recopilatorio de remixes.

Con precisión suiza, cuatro años después de la publicación de su último disco llegaría un nuevo trabajo, bajo el título de “Delta Machine”. A estas alturas de su carrera funcionaban como un auténtico reloj a la hora de publicar sus discos, realizar sus giras y cualquier actividad que tuvieran. Y lo cierto es que esta fórmula les funcionaba a la perfección.

Como anticipo a este disco, unas semanas antes de su aparición en el mercado publicarían un sencillo promocional que iba a sorprender a propios y extraños, convirtiéndose en uno de los temas más creativos de los últimos años.

Se trata de “Heaven”, una espectacular balada en la que se utilizan unos arreglos y unos acordes sencillísimos a base de piano y cuerda que se aleja totalmente de lo que ofrecen el resto de las canciones que la acompañan en el álbum.

Las ventas volverían a subier considerablemente. El hecho de que tardasen cuatro años en publicar cada uno de sus discos provocaba hambre entre sus fans, consiguiendo en esta ocasión llegar de nuevo a la parte noble de las listas de éxito a ambos lados del charco.

Siguiendo la línea del primer sencillo, el segundo sería “Soothe My Soul”, un medio tiempo más electrónico en el que sigue mandando el teclado y que tendría una muy buena acogida entre el público.

La labor compositora de Gahan volvería a aparecer en este disco, siendo ya el tercero en el que realizaba estas tareas, pudiendo decirse que esta situación se había convertido en definitiva y seguiría repitiéndose en el futuro.

Como no podía ser de otra forma, el tercer y último sencillo en publicarse sería una de sus composiciones. Concretamente “Should Be Higher”, un tema que continúa con la línea de los dos singles precedentes.

En los últimos tiempos nos estábamos encontrando con un Gahan que interpretaba con una pasión nunca vista anteriormente. Daba la impresión de que su manera de cantar había evolucionado tras su desintoxicación, dejándonos momentos verdaderamente espectaculares a la hora de escucharle.

En este disco hay una canción, una sencilla balada, que a mí personalmente me encanta y en la que el vocalista se muestra intenso e involucrado hasta el límite. Su título: “Goodbye”.

Cumpliendo con los plazos que hasta ahora se habían marcado, hasta el año en el que nos encontramos no tocaría publicar nuevo álbum, pero mientras llegaba ese momento no estarían de brazos cruzados.

En el año 2015 Gahan colaboraría con el grupo Solsavers, mientras que Gore publicaría un nuevo disco en solitario bajo el título de “MG”, con un sonido muy distinto al habitual, introduciéndose en el estilo “ambient”.

Se trata un disco totalmente instrumental en el que Gore da rienda suelta a toda su imaginación para confeccionar un trabajo electrónico e innovador, para el que contaría con la inesperada y espectacular colaboración del que fuera compañero de fatigas en los primeros dos años de andadura del grupo, el inconfundible Vince Clarke.

Un disco original y distinto, en el que la música electrónica lo llena todo. Como muestra escuchemos el tema que abre el disco, este “Pinking”.

Cumpliendo estrictamente los habituales plazos de cuatro años, en 2016 se anunciaría la publicación a principios del año siguiente del que es hasta ahora su último trabajo. Previamente a la aparición del mismo en el mercado publicarían un sencillo como adelanto.

Se trata de “Where’s the Revolution”, una canción muy en la línea habitual de sus últimos discos pero con una letra que muestra un claro mensaje político, algo que marca profundamente la totalidad del hasta ahora último disco.

Pocos días después saldría al mercado el disco al completo, bajo el título de “Spirit” en el que nuevamente el peso de las labores de composición se repartiría entre Gahan y Gore, como ya venía sucediendo en los últimos años.

No ha trascendido cuales van a ser los siguientes sencillos en publicarse, pero escuchando el disco yo me quedaría con dos de sus canciones que, convertidas en singles o no, a mí me parecen dignas de ser destacadas.

En sus últimos discos, algunas de las canciones que lo integran tenían ciertos toques de folk y country, aunque sin abandonar por supuesto su habitual sonido electrónico. En esta ocasión repiten la jugada con “The Worst Crime”, una balada que poco a poco va subiendo de intensidad para dejarnos un final espectacular.

La otra canción que quiero destacar es una composición realizada a medias entre Gore y Gahan como si del dúo Lennon y McCartney se tratase. Gahan ya no solamente incluía composiciones propias en los discos de Depeche Mode sino que también era capaz de colaborar con el compositor de cabecera que siempre había sido Gore.

Su título es “You Move”, y como siempre que anda Gahan detrás de una composición es el tema que más recuerda al sonido electrónico de siempre, en el que el predominio de los teclados es más notable.

Así pues este es el último disco publicado por Depeche Mode, aún calentito y del que habrá que seguir de cerca su evolución. Si me preguntáis si es un disco recomendable, simplemente os diré: “pues claro que sí, son los Depeche”. Eso sí, saborearlo despacio y detenidamente porque si siguen sus biorritmos habituales hasta el año 2021 no volveremos a saber de ellos.

De lo que no cabe duda es que estamos ante una de las bandas más importantes a nivel internacional. Cuantas veces les han enterrado y cuantas veces han seguido adelante, aunque ellos mismos han sido los culpables de esos “presuntos entierros” porque que es un auténtico milagro no ya que Dave Gahan siga en el grupo y siga cantando sino que ya los es de por sí que continúe con vida después de tantos y tan desmesurados excesos cometidos.

Todas las bandas que nacieron en los años 80 bajo el signo del tecno han ido despareciendo una tras otra, con dos grandes excepciones. La primera la de Depeche Mode y la segunda la de Erasure, con el incombustible y excomponente del grupo Vince Clarke. ¿Casualidad? La respuesta clara es que no.

Y aquí ponemos fin al último de los tres capítulos dedicados a Depeche Mode. Esperando que mi querido amigo Castilla haya disfrutado de estos artículos, espero con ansias su opinión … y también las vuestras, por supuesto.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s