R. E. M. – CAPÍTULO 1 (PADRES DEL ROCK ALTERNATIVO)


Hola Graminoleños.

Es difícil encontrar grupos que conserven su formación prácticamente intacta a lo largo de su trayectoria. Pues bien, en el artículo de hoy vamos a abordar la historia de una de esas bandas en las que con un largo y exitoso recorrido únicamente sufrieron un cambio entre sus miembros siendo éste provocado por causas mayores como ya veremos en su momento. Me estoy refiriendo a los magníficos “R.E.M.”.

Muchos consideran que el nacimiento del denominado “rock alternativo” se produjo con ellos. Quizás darle la exclusividad en este sentido sea demasiado, pero lo cierto es que su manera de hacer música y su irrupción en el panorama musical internacional resultarían fundamentales en el desarrollo de este estilo.

El grupo se formó en el año 1980 cuando Michael Stipe, Peter Buck, Mike Mills y Bill Berry, cuatro jóvenes universitarios de Georgia, decidieron formar una banda para ofrecer su música en la fiesta de cumpleaños de una amiga. En un primer momento tomarían el nombre de Twisted Kites pero rápidamente lo cambiarían al archiconocido “R.E.M.”.

La adopción de su nombre no fue un capricho sino más bien fruto de la casualidad. Decidieron abrir un diccionario por una página aleatoriamente y señalar al azar una palabra que resulto ser la que detalla las siglas del movimiento rápido de ojos de la fase del sueño más profundo (Rapid Eyes Movement en inglés).

Inmediatamente les entraría el gusanillo de la música y decidirían abandonar sus estudios universitarios para volcarse en su carrera musical. Empezaron a tocar en locales y algunos festivales llamando pronto la atención con su forma de hacer música, llegándoles en el año 1981 la oportunidad de grabar su primer sencillo, titulado “Radio Free Europe”, del cual se sacaron al mercado muy pocas copias convirtiéndose con el paso del tiempo en un artículo de coleccionista.

A pesar de esto, inesperadamente este tema obtendría un gran éxito dado que la mayoría de las emisoras independientes norteamericanas comenzaron a radiarlo, alcanzando una notable popularidad. La manera de cantar de Stipe y la rareza de sus letras empezaban a calar en el público, dejando bien a las claras quien iba a ser el líder de la banda.

Tras este inesperado éxito se les ofrecería la posibilidad de grabar un primer trabajo que les diera definitivamente a conocer. Ya en 1982 empezaron a componer canciones para un larga duración pero finalmente su sello discográfico decidiría publicar únicamente un EP con cinco canciones titulado “Chronic Town”.

Estas cinco canciones marcarían claramente el sonido que el grupo realizaría durante sus primeros años, muy alejado del que a finales de los 80 y principios de los 90 les llevaría al estrellato internacional.

En estos primeros tiempos su sonido era eléctrico, muy cercano al “garaje rock”, con ciertas reminiscencias de los años 60 y con las guitarras casi ocultando la voz de Stipe. Así pues nos encontramos con cinco canciones tocadas a toda marcha que llamarían bastante la atención del público en general.

La canción estrella del EP sería “Wolves Lower”, un tema del que llegaron a grabar un videoclip promocional pero cuyos resultados no gustarían demasiado al grupo tomando la decisión final de no sacarlo a la luz. Esta canción puede considerarse como la auténtica carta de presentación en sociedad de R.E.M.

Poco a poco fueron quemando etapas y la siguiente les llevaría a publicar su primer álbum larga duración, el cual sería acogido con bastante entusiasmo por parte de la crítica especializada. Estaba claro que habían llegado para quedarse, ya que el apoyo de los críticos desde el primer momento sería fundamental.

El disco llegaría en el año 1983 y llevaría el título de “Murmur”. Estábamos ante el periodo de irrupción y apogeo del rock independiente y de manera inmediata sería considerado como uno de los discos de referencia de este estilo e incluso por algunos como el mejor disco de ese año. Buen trabajo pero quizás un poco exageradas las alabanzas.

El disco se abre con una nueva versión de “Radio Free Europe” y sigue con la misma tendencia del sonido de la guitarra eléctrica del EP publicado el año anterior. Estaba claro que en aquellos primeros momentos esa manera de tocar e interpretar era la que más llegaba al público y la que más les llenaba a ellos.

No solamente las críticas fueron favorables, sus ventas, sin ser descomunales, fueron más que aceptables y poco a poco su música iba siendo más conocida. El disco tuvo más aceptación en su concepto de larga duración que sus canciones por separado, siendo la única que alcanzaría cierta popularidad la titulada “Talk About the Passion”.

Su actividad se tornaría en ese momento frenética. La gira de promoción de su álbum de debut fue larguísima y casi sin solución de continuidad volvieron al estudio de grabación con la intención de crear su segundo disco, algo que lograrían en un tiempo record ya que la inspiración creadora pasaba por un buen momento.

De esta forma, en el año 1983 publicarían su segundo disco, bajo el título de “Reckoning”, que iba a significar la confirmación de que las esperanzas depositadas en ellos eran fundadas y que su progresión era lenta pero consistente.

Una vez más repetirían éxito de críticas y el disco obtendría mejores ventas que su primer trabajo pero sin acabar de romper del todo. Muchos los consideraban prácticamente un grupo de culto y su sello discográfico presionaba para que sus canciones fueran más comerciales, más vendibles, a lo que ellos no se plegaron.

Su sonido seguía viniendo marcado por la intensidad de las guitarras y por unas letras de Stipe que se tornarían más oscuras y atormentadas, posiblemente por el agotamiento que se había apoderado de él tras la última gira, dejando canciones como este “So Central Rain (I’m Sorry)”, publicado como primer sencillo. Por cierto, no os perdáis el melenón que luce Stipe en el vídeo. Llama la atención porque le duraría bastante poco, el pelo quiero decir.

Poco a poco iban evolucionando y en este segundo disco nos encontratríamos ante unos arreglos más complejos y una mejor producción, variantes introducidas en algún caso por obligación habida cuenta de las circunstancias por las que atravesaba la voz de Stipe, que dado su agotamiento no era capaz de llegar a algunas notas y veía como en muchas de las canciones del disco quedaba ocultada por el sonido del grupo al tocar.

Es curioso comprobar como el vocalista del grupo, Stipes, no es el que mejor atributos tiene en este aspecto, ya que ese privilegio recae en Mike Mills, que a la hora de hacer los coros acababa por ocultar la voz de su compañero. De hecho en algunos momentos, para evitar esta situación, Mills separaba considerablemente el micrófono de su boca, logrando un efecto original e imaginativo sin superponerse a Stipes.

Una vez más las críticas hacia el disco fueron espectaculares aunque lo cierto es que fuera de Estados Unidos su promoción era mínima y eran muy pocos los que conocían de su existencia. Una cosa estaba clara, les faltaba una canción en sus discos que fuese capaz por sí sola de conquistar al público y convertirse en un auténtico hit.

De hecho, el segundo y último sencillo del disco, “(Don’t Go Back To) Rockville”, ni tan siquiera llegaría a entrar en las listas de éxito norteamericanas. Quedaba muy claro que sus fans compraban sus discos, disfrutaban en sus conciertos pero no apostaban por canciones concretas.

Stipe siempre ha sido un enamorado del mundo del cine y, sobre todo, de los videoclips, cayendo en la tentación de grabar un cortometraje cuya banda sonora fuesen algunas de las canciones de este disco. Muchos pensarán que fue demasiado pretensioso pero la verdad es que “Life of Reckoning”, una especie de documental grabado en Georgia fue un capricho que sentaría las bases a la hora de filmar los videoclips de las canciones que irían formando sus siguientes discos.

Todo buen grupo que se precie tiene distintos momentos de crisis a lo largo de su trayectoria, ya sea por falta de inspiración o por falta de feeling entre sus miembros. Esa primera crisis llegaría en el año 1985 con la grabación de su tercer disco, titulado “Fables of The Reconstruction”, durante la cual hubo momentos bastante tensos.

Con este nuevo disco darían un pequeño giro a su sonido y a sus letras, lo que provocaría algunos roces entre los miembros del grupo por lo que la convivencia atravesó por algunos momentos que se vovieron insostenibles, pasándoseles incluso por la cabeza la posibilidad de arrojar la toalla y disolver la banda.

Afortunadamente la sangre no llegaría al río y podría decirse que la superación de estos momentos tan complicados les haría más fuertes, les ayudaría a conocerse y entenderse mejor y a progresar a partir de ese instante de una manera imparable.

Las canciones del disco muestran un sonido más oscuro y frío a diferencia de lo mostrado en sus dos anteriores trabajos. Además Stipe empieza a crear letras más sencillas y comprensibles, inspirándose para ello en algunas fábulas populares, de ahí el título del álbum.

A pesar de los cambios y de las diferencias entre los miembros del grupo durante la composición y grabación, el disco funcionaría muy bien, volvería a recibir buenas críticas y obtendría incluso resultados de ventas ligeramente por encima de lo logrado con sus dos trabajos anteriores. Estaba claro que seguían avanzando en el camino correcto.

El primer sencillo de este disco llevaría el título de “Can’t Get There From Here” y lo más curioso es que los críticos la consideran la canción más floja de todo el álbum a pesar de que se convertiría en el tema que hasta ese instante más alto había llegado en las listas de éxito norteamericanas.

Como ya os cuento, en esta oportunidad las letras de las canciones se vuelven más sencillas y comprensibles dejando un poco al un lado el sentido metafórico habitual que en ocasiones las volvía incompresibles. Sin embargo, el tema preferido por todos ellos si que puede considerarse una metáfora aunque de las facilitas, todo hay que decirlo.

Habida cuenta de los problemas por los que atravesaron durante su grabación, este trabajo lo consideraron como un nuevo punto de partida, como una especie de viaje hacia el porvenir que ellos deseaban, por lo que “Driver 8” nos habla de trenes que toman distintas vías buscando el camino correcto. Es evidente que el tren que ellos cogieron llevaría el rumbo adecuado.

Una de las características más recurrentes que utilizarían sobre todo en la segunda etapa de su carrera sería la de componer algunas baladas muy sencillas, en las que manda el sonido de un piano, un dulce acompañamiento de guitarras y la voz de Stipe con unos maravillosos coros de Mills. Hasta este momento no se habían prodigado demasiado en este tipo de canciones pero en “Fables of the Reconstruction” se incluye una que cumple estos requisitos y que a mí personalmente me encanta.

Se trata de “Wendell Gee” una de las canciones más sencillas de su carrera que mostraría bien a las claras los distintos registros en los que eran capaces de moverse.

No tardarían demasiado en volver a entrar en el estudio de grabación. A pesar de los buenos resultados de su último disco, la manera en la que éste fue concebido y el ambiente enrarecido que rodeó su grabación provocó que no quedaran demasiado satisfechos con él, motivo por el cual pensaron que lo mejor era sacar al mercado casi de manera inmediata un nuevo trabajo.

De esta manera, en el año 1986 aparecería en el mercado “Lifes Rich Pageant”, un disco que retornaba en cuanto a estilo y sonido a la senda de sus dos primeras obras, dejando atrás ese periodo “oscuro” que cerca estuvo de llevárselos por delante.

Sin lograr un éxito descomunal ni llegar a tener todavía la vitola de grupo de masas, con este disco seguirían avanzando hacia el éxito, logrando una mayor aceptación y bastante más repercusión por parte del público, consiguiendo por primera vez colocar una de sus canciones en los puestos de privilegio de las listas de éxitos norteamericanas.

No estamos hablando de un éxito similar al que obtendrían algunos años después que les convertiría en una de las bandas más aclamadas del momento, como veremos más adelante, pero este “Fall On Me” puede considerarse como su primera toma de contacto con la fama que estaba por venir.

En este disco volveríamos a encontrarnos con el sonido limpio y alegre que les había caracterizado a excepción de su anterior trabajo y lo cierto es que este retorno sería bastante bien recibido por el público, por lo que sería una señal a la hora de darse cuenta hacia donde debían llevar sus siguientes pasos musicalmente hablando.

El otro sencillo que aparecería en el mercado tendría un éxito algo menor, pero con el paso del tiempo iría adquiriendo cierta popularidad en sus actuaciones en directo, convirtiéndose durante bastante tiempo en uno de los temas que no podía faltar en ninguno de sus conciertos. Su título: “Superman”.

Su evolución era constante pero lenta y todavía les faltaba un pequeño empujón para publicar un disco que fuera redondo. Les quedaba crear ese álbum que recibiera las habituales buenas críticas pero que también contuviera alguna canción que calara de verdad entre el público, de esas que se escuchan una y otra vez en las emisoras de radio y que lanzan a los artistas hacia otra dimensión. Esta circunstancia iba a producirse en muy poco tiempo.

Y es que tan sólo un año después, en 1987, iba a salir al mercado el disco que les iba a lanzar definitivamente hacia la popularidad más absoluta. Un disco con la calidad habitual de siempre pero con la novedad de un par de canciones que iban a destacar sobre las demás y les iban a llevar a dar un salto cuantitativo y cualitativo en su carrera. Me estoy refiriendo a “Document”, su primer larga duración de éxito rotundo.

El disco iba a conseguir unas ventas considerablemente superiores a las de cualquiera de sus anteriores trabajos e iba a ser el despegue definitivo hacia el estrellato que sería confirmado con sus siguientes discos. La fórmula utilizada sería nuevamente música limpia, nítida e inconfundible y unas melodías mucho más pegadizas que lograrían atraer a un mayor número de público.

El primer sencillo en aparecer sería un auténtico acontecimiento y se convertiría en el mayor éxito logrado en su carrera hasta ese instante. Su título es “The One I Love” y he de reconoceros que es una de mis debilidades. Me encanta la manera de cantar de Stipe en esta canción y la melodía dulce e intensa a la vez de esta canción.

Si hay una canción que describe a la perfección el sonido que pocos años después les iba a llevar al estrellato y a convertirse en una de las bandas más importantes del panorama musical internacional esa es “The One I Love”, por lo que no es extraño que sea considerada como el primer clásico de su carrera.

El segundo sencillo en publicarse sería “Finest Worksong”. Esta canción lograría un éxito un tanto menor que el de su predecesor pero serviría para “tirar del carro” en cuanto a ventas porque se trata de una canción muy bien interpretada, con muy buenos arreglos y la calidad habitual de producción.

Pero como suele decirse, lo mejor lo dejaron para el final. Una canción incluida en el disco que en un principio estuvo cerca de ser descartada y que muestra una sencillez total, tocada a toda intensidad y con un estribillo muy marcado acompañado de unos peculiares coros, iba a convertirse en el tema más popular de este disco y en un éxito total.

Nos encontrábamos en una época en la que la crisis entre Estados Unidos e Irán estaba en todo su apogeo, por lo que Stipes decidió escribir una letra en la que en plan irónico criticara las actuaciones de los politiquillos de turno. Lo que nadie se esperaba es que se convirtiera en poco más o menos que un auténtico himno del pacifismo, siendo utilizada en numerosas campañas políticas de concienciación de distinto calado.

Estoy refiriéndome a “It’s the End of the World as We Know It (And I Feel Fine)”, una canción llamada a tener un protagonismo menor y que contrariamente a lo esperado iba a convertirse en una de las preferidas de su público.

Tal fue el éxito de este disco que una de las multinacionales más importantes discográficamente hablando se fijaría en ellos y les firmaría el contrato de sus vidas. Ya no cabía ninguna duda, el fenómeno R.E.M. iniciaba su andadura hacia otra escala superior.

No quiero cerrar el apartado dedicado a este disco sin mencionar una canción que convenientemente adaptada a su manera de entender la música creo que merece la pena destacar. Se trata de “Strange”, un tema inicialmente compuesto para el grupo de punk-rock de auténtico culto “Wire” que Stipe y los suyos supieron adaptar a la perfección.

Poco a poco seguían quemando etapas, por lo que pondrían bastante empeño en que su siguiente disco no desentonara ni bajara el nivel con respecto a su último trabajo. Podía decirse que se la jugaban, motivo por el cual tardarían un poco más en componer las nuevas canciones que iban a integrarlo.

Pero para que sus seguidores, cada vez más abundantes, no desesperaran, en el año 1987 aparecería en el mercado “Dead Letter Office” un disco con rarezas, caras B y versiones de temas de otros artistas. Simplemente se trataba de hacer caja ahora que el grupo empezaba a gozar de mayor popularidad, algo bastante recurrente en el mundo de la música en su aspecto más comercial.

De entre las canciones que se incluyen en este disco yo destacaría la versión que harían de un clásico del country de Roger Miller como es “King of the Road”. Resulta cuanto menos curioso versionar un tema de un estilo que no va con ellos en absoluto para reconvertirlo hacia sus aguas.

Previamente a la aparición en el mercado de su primer disco con Warner, y como despedida contractual con su anterior casa discográfica, saldría al mercado un recopilatorio titulado “Eponymous” que tendría unos resultados un tanto discretos.

A finales de 1988 llegaría por fin su nuevo disco, ése con el que se jugaban claramente su futuro. Cualquier cosa que no fuera mejorar los resultados de “Document” podría devolverles a los tiempos en los que eran poco menos que un grupo de culto, alabado por la crítica pero con unas ventas discretas. Lo cierto es que la cosa no pudo salir mejor.

 “Green” iba a convertirse en su primer gran disco, en el que les iba a convertir en uno de los grupos más populares del momento y mostrar que su futuro se presentaba con un panorama espectacular. Estaba claro que ya jugaban en primera división.

Estaba claro que su manera de hacer música había calado definitivamente entre el público y con este disco iban a conseguir conquistar de una vez por todas el mercado americano. Anteriormente comentaba que sus discos eran bastante buenos pero que les faltaban ese tipo de canciones que suenan continuamente en las emisoras de radio y que todo el mundo conoce. Con su anterior disco esa tendencia cambió y con “Green” iban a conseguir que su música fuera conocida por todos.

Y es que este disco incluye dos canciones que iban a convertirse en sus dos primeros números uno. Ya no cabía ninguna duda de que su progresión había sido la adecuada. Habían sabido manejar muy bien los tiempos y por fin con “Stand” lograrían lo que cualquier artista persigue cuando inicia su carrera, llegar a lo más alto de las listas norteamericanas.

Su salto fue espectacular. Las ventas de este disco se multiplicaron exponencialmente convirtiéndose en el trabajo más vendido de su carrera hasta el momento. La gira promocional llegaría a todos los rincones de los Estados Unidos y sus conciertos empezaron a ser seguidos de manera multitudinaria.

Su sonido, original, único y de calidad, la figura cada vez más grande de Stipe y los mayores medios a la hora de promocionarse fueron fundamentales para este salto cualitativo. Sus aspiraciones eran ya otras y cuando repitieron número uno con “Orange Crush” ya no cabía ninguna duda de que nos encontrábamos con una de las bandas con más futuro del panorama musical del momento.

Estaba claro que con el cambio de discográfica habían conseguido llegar a más sitios. Además, hasta ese momento en Europa eran prácticamente unos desconocidos algo que iba a cambiar a partir de ese momento. El mercado norteamericano había sido conquistado por fin y no faltaba mucho para que el europeo también se rindiera a sus pies.

Todavía saldría un tercer sencillo de este disco, aunque tendría un éxito menor al cosechado con los dos anteriores. Se trata de “Pop Song 89”, una canción que adquiriría también cierta popularidad.

Dos apuntes sobre el videoclip de esta canción. Por un lado sería grande la polémica ya que en él aparecen tres bailarinas con el pecho al descubirto y ya sabemos lo mal que suelen encajar algunos estas cosas. Por otro sería la primera vez en la que Stipe se destaparía con una peculiar manera de bailar que se convertiría posteriormente en todo un clásico en cada uno de sus conciertos.

Se acercaba la década de los 90 y el panorama que se presentaba ante ellos no podía ser mejor. Muy pronto iban a conseguir su éxito definitivo con la publicación de un disco que iba a lanzarlos hacia el más absoluto estrellato.

Pero ésta es otra historia que os contaré en el próximo artículo de “La Graminola” porque por hoy lo vamos a dejar aquí. Eso sí, ya os advierto que lo que viene es auténtica buena música y la mejor época de la carrera de R.E.M.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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