A FLOCK OF SEAGULLS


Hola, Graminoleños.

La década de los 80 día para muchos y variados estilos musicales, pero uno de los más destacados sería sin duda alguna el perteneciente a la New Wave y lo que se dio en llamar tecno-pop. Fueron muchos, muchísimos los artistas que nos hicieron vibrar con este tipo de música pero casi todos ellos, salvo contadas excepciones, tuvieron carreras bastante cortas y de la misma manera que llegaron se fueron.

Lo cierto es que durante ese corto periodo de tiempo en el que realizaron su carrera musical su actividad fue frenética casi siempre y nos dejaron un buen puñado de canciones que son ya banda sonora de los que vivimos aquella época.

Uno de esos grupos nos llegaría desde Liverpool. Se trata de A Flock of Seagulls, una banda muy peculiar a la hora de formarse que creció como la espuma en sus primeros tiempos y se desinfló como un suflé a la misma velocidad. Eso sí, varios de los grandes himnos del tecno-pop ochentero salieron de sus teclados.

El grupo se fundó en el año 1980 cuando dos compañeros de peluquería, Mike Score y Frank Maudsley unieron sus fuerzas con el hermano del primero Ali y con Paul Reynolds para dar cuerpo a una banda de tecno que no tenía otra intención que intentar pasarlo lo mejor que podían y promocionar sus peinados. Por cierto, éstos serían una de las imágenes más recordadas e imitadas de aquella época.

Pronto les llegaría su oportunidad con la publicación en el año 1981 de un EP en el que se contenían dos canciones que iban a darles a conocer y ponerles en circulación. La primera de estas dos canciones sería “Telecommunication” y he de reconoceros que es una de las composiciones tecno que más me gusta. Me parece mágica con ese inicio con unos teclados distantes y un tono bajo para dar paso a un desenfreno total con el estribillo.

Esta canción no obtuvo unas ventas descomunales pero les convirtió en una especie de grupo de culto en su país. No tenían, de momento, ni los medios ni la promoción de grupos como The Human League, OMD o Depeche Mode pero en los locales de moda tecno de la época se harían muy populares.

Dentro de ese EP se incluía otra canción que en un principio no causaría demasiado revuelo pero que una vez que el grupo despegó definitivamente y logró el éxito conseguiría el reconocimiento que merecía y se convertiría en otro de sus clásicos. Me estoy refiriendo a “Modern Love is Automatic”.

Gracias a que su popularidad fue subiendo, en el año 1982 llegaría la publicación de su primer larga duración bajo el título de “A Flock of Seagulls”, un disco que iba a convertirse en una de las sorpresas musicales de aquel año.

El disco contiene las dos canciones anteriores y otra que iba a convertirse en su primer gran éxito. Una canción definitiva en su carrera ya que se colocaría en los lugres de privilegio de las listas de éxitos inglesas y les iba a catapultar definitivamente en su carrera.

Se trata de “I Ran (So far Away)”, una canción sin la que es imposible entender su carrera y la música tecno de la década de los 80.

Esta canción sería la que tiraría definitivamente del álbum para que se colocara también en los primeros puestos de las listas de ventas y significaría también su salto al continente norteamericano aunque con un éxito menor por aquellas tierras.

De todos es sabido que una de las facetas que más cuidaban los grupos tecno de aquella época era su imagen. A este respecto cabe manifestar que los peinados que Mike Score mostraba, por aquello de que era un profesional de la peluquería, no pasarían desapercibidos para nadie y podríamos decir que es uno de los iconos más representativos del tecno-pop y la New Wave.

Pero la característica más marcada de su música sería sin duda alguna la perfección que mostraban a la hora de realizar las labores de producción y remezcla de sus canciones. De hecho, la crítica especializada siempre elogiaría este aspecto, algo que no debe de extrañarnos lo más mínimo tras escuchar canciones como “D.N.A”, un espectacular tema instrumental.

La verdad es que este primer disco sorprendería gratamente ya que casi todas sus canciones tienen potencial suficiente como para ser publicadas como sencillos. De hecho, alguna que no apareció como tal obtendría sin embargo el beneplácito absoluto del público.

Me estoy refiriendo a “Space Age Love Song”, una canción que tendrían una tremenda aceptación en los locales de moda de ambiente New Wave gracias a su ritmo pegadizo concebido para bailar.

La primera piedra estaba puesta y ahora solamente hacía falta continuar con la construcción del resto del edificio. De esta manera, en el año 1982 se publicaría el sencillo de adelanto del que iba a ser su segundo disco y con el que iban a confirmarse como uno de los grupos más prometedores del panorama tecno de la época.

Su título sería “Wishing (If I had a Photograph of you) y sería un rotundo éxito en el Reino Unido, llegando a lo más alto de las listas y convirtiéndose en uno de los temas más destacados de la música tecno de 1982. Como carta de presentación de su segundo disco no podían haber escogido mejor.

Tras esta triunfal presentación, pocos meses después, ya en 1983 aparecería en el mercado su segundo trabajo, de título “Listen”, con el que iban a superar con creces los resultados de ventas obtenidos con su álbum de debut.

Cuando por fin fue publicado este segundo disco, el público pudo darse cuenta de que habían introducido una serie de cambios en su manera de hacer música y la aceptación fue bastante irregular. Si bien sus ventas fueron considerables, el éxito de los sencillos que fueron apareciendo fue un tanto menor.

Una de las cosas que más había llamado la atención en su primer disco era el sonido de la guitarra, el cual debidamente filtrado sonaba como con eco y combinaba a la perfección con el de los teclados. Sin embargo ese efecto se perdería claramente en la mayoría de las canciones de este segundo trabajo, como bien puede apreciarse en “Nightmares”.

Como ya digo los sencillos que fueron apareciendo no contarían con demasiado éxito. Muchos eran los grupos que hacían tecnopop en aquella época y en muchas ocasiones su música era tachada de repetitiva, motivo por el cual el efecto de la guitarra que ellos incluían les hacía ser especiales con respecto a los demás, pero lamentablemente habían acabado con ello, convirtiéndose simplemente en una banda más.

En esta ocasión los arreglos y las composiciones eran puramente electrónicas y el sonido de los teclados el predominante. Sin llegar al éxito de las canciones incluidas en su primer disco, quizás “Transfer Affection” no desentonaría con ellas.

En el año 1984 llegaría su siguiente disco y lo haría con importantes cambios a la hora de componer y en su sonido, cambios que no fueron demasiado bien aceptados por el público ni por los críticos, por lo que nos encontramos ante un trabajo que resultaría decepcionante para las expectativas que habían levantado con sus dos primeros trabajos. La decadencia había venido y nadie sabía como había sido.

A pesar de que con “The Story of a Young Heart” retomaron su sonido más guitarrero que ya ofrecieron en su álbum de debut, las ventas cayeron en picado y empezaron a perder fuelle.

Lo más curioso del caso es que dentro de este disco se incluye uno de sus mejores temas y posiblemente el de mayor éxito. Un tema con un principio espectacular y que puede considerarse como la canción que más les identifica.

Me estoy refiriendo a “The More You Live, The More You Love”, una canción que vuelve a unir el eco de sus guitarras con el sonido de los sintetizadores y que pasa por ser otro de esos himnos del tecnopop de la década de los 80.

Podríamos decir que este es su disco de mayores contrastes. Para empezar, habían apostado en su anterior trabajo por dar todo el mando al sonido de los sintetizadores en perjuicio del de las guitarras, pero dado que los resultados no fueron los apetecidos recularon y de alguna manera volvieron al principio.

Pero el mayor de los contrastes llegaría en cuanto a ventas. Si bien en el Reino Unido y, sobre todo, en Estados Unidos, éstas decrecieron notablemente, en el centro de Europa obtendrían unos resultados más que decentes, lo que no haría sino desconcertar aún más a los miembros del grupo sobre el camino a seguir.

En cuanto a sus sencillos, a excepción de “The More You Live, The More You Love” su funcionamiento fue bastante discreto siendo quizás el más aceptado este “Never Again (The Dancer)”.

A estas alturas de la película daba la impresión de que las dudas eran sus malas consejeras. Se habían quedado a medio camino entre el tecno y el pop, por lo que habían perdido la frescura del sonido de sus guitarras de sus dos primeros discos y no acababan de sumergirse totalmente en el dominio de los sintetizadores. Ciertamente la cosa no pintaba demasiado bien.

Por este motivo, no es de extrañar que su éxito hubiese descendido considerablemente. Sus fans del principio se sentían defraudados y los puristas del tecno no acababan de verse cautivados por su música. Escuchando “Remember David” se entiende perfectamente que se habían quedado entre dos aguas.

Como no podía ser de otra forma, los pobres resultados que lograron con este disco y las perspectivas poco alentadoras que presentaba el futuro, con una carrera que había ido a menos desde la aparición de su primer álbum, provocaría las primeras desavenencias entre los miembros del grupo. Lo normal en estos casos.

Las diferencias de parecer sobre si había que seguir como hasta ahora o introducir cambios a la hora de hacer música llevaría a fuertes enfrentamientos entre los integrantes del grupo que acabarían con la salida del mismo de Paul Reynolds, disconforme totalmente con la manera de llevar el grupo de Mike Score.

Lejos de arrojar la toalla, el trío restante decidirían volver a intentarlo, por lo que en el año 1985 lanzan un nuevo disco, el primero sin Reynolds, bajo el título de “Dream Come True”.

El disco presenta importantes novedades buscando levantar el vuelo definitivamente. La principal de ellas es la inclusión de dos nuevos miembros, aunque de manera oficial eran considerados meros colaboradores, que eran Gary Steadnin, sustituto de Reynolds, y un nuevo teclista llamado Chris Chryssaphis, quien iba a ser considerado como una especie de piedra angular de cara al futuro, aunque como veremos a continuación finalmente no sería así.

La llegada del nuevo teclista iba a ser definitiva en el sonido de este nuevo disco, en el que los sintetizadores toman la iniciativa dando un giro a su estilo que pasa a ser definitivamente tecno y sin apenas participación de las guitarras, como bien puede apreciarse en el sencillo de presentación titulado “Who’s That Girl (She’s Got It)”.

El nuevo sonido les acercaba casi más a la música disco que a otra cosa, volviendo a dar la impresión de haberse quedado a mitad de camino. Para grabar el disco se trasladarían hasta Philadelphia buscando nuevas inspiraciones, pero lo cierto es que la adaptación de los hermanos Score a la nueva ciudad no sería demasiado buena, lo que repercutiría en su estado de ánimo y, por consiguiente, en sus composiciones.

La impresión que da pues es que las canciones que forman el disco son un conglomerado de composiciones sin ninguna conexión y en la que buscaban que el simple sonido de los sintetizadores atrayeran a un público que había empezado a apartarse de ellos definitivamente. Con “Heartbeat Like a Drum” lo intentarían, pero su éxito ya no era el de sus comienzos.

Las críticas hacia el disco fueron feroces. Así como en sus comienzos fueron ensalzados como un grupo original y con recorrido, hacía tiempo que casi nadie en la prensa especializada les tomaba en serio y el pensamiento generalizado es que su final estaba bastante próximo.

Además, sus ventas habían decrecido considerablemente, en gran medida porque a sus discos empezaban a faltarle esas canciones que publicadas como sencillos tiraran del álbum al completo. A pesar de que en ciertos ambientes su música seguía siendo tenida en cuenta, sonaban más sus canciones de anteriores trabajos que del que acabasen de publicar.

Si acaso, la única excepción podría ser “(Cosmos) The Effect of the Sun”, posiblemente la canción más destacada del disco aunque sin apenas repercusión mediática fuera del entorno de sus más incondicionales.

Los ánimos no eran los más adecuados para seguir adelante, por lo que tras el fracaso estrepitoso que supuso este cuarto álbum, el grupo quedaría disuelto. Las críticas habían hecho mella en el grupo, pero lo que acabaría realmente con ellos sería el paulatino abandono de ese público que parecía incondicional.

Sin embargo, unos años después, Mike Score sorprendería a propios y extraños con la reconstrucción del grupo con miembros totalmente nuevos. Sería concretamente en 1989 cuando publicarían un sencillo titulado “Magic”, buscando recuperar el tiempo perdido e intentar cautivar de nuevo a su público.

La repercusión no sería la esperada y la gira que tenían previsto realizar para celebrar su retorno se vería reducida a un puñado de conciertos sin mayor éxito. La década de los 90 se acercaba inexorablemente y no era éste el mejor momento para intentar retomar el éxito con un sonido que estaba empezando a ser devorado por los nuevos estilos musicales que empezaban a asomar.

A pesar de este nuevo varapalo, Score no se rendiría y unos cuantos años después, concretamente en el año 1995, volvería a intentarlo con otros músicos distintos pero siempre bajo la denominación de A Flock of Seagulls, publicando un nuevo disco que llevaría el título de “The Light at the End of The World”.

El disco presentaría un sonido con las habituales influencias de los New Romantics de siempre, pero con unos toques y unos arreglos de pop-rock que le dotaban de mayor actualidad. Sin llegar a recibir unas críticas maravillosas, sí que es cierto que los medios especializados elogiarían de algún modo el intento, aunque sus resultados en cuanto a ventas serían nuevamente bastante discretos.

De las canciones que integran el disco, sin llegar ninguna de ellas a los primeros puestos de las listas de éxitos, quizás “Burnin’ Up” sería la que alcanzaría mayor repercusión.

Lo cierto es que pese a los esfuerzos de Mike Score por retomar su carrera musical, los resultados no serían demasiado efectivos. Su momento había pasado y los New Romantcis y el tecnopop habían pasado al olvido absorbidos por el incipiente rock alternativo, el crecimiento del pop-rock y la aparición de los grupos pertenecientes al brit-pop que copaban prácticamente el mercado musical de principios y mediados de los 90. Además, casi nadie se identificaba ya con el grupo ya que él era el único que quedaba de los miembros iniciales. El fin definitivo estaba cerca.

Así las cosas, Score decidiría dejarlo definitivamente, no sin antes publicar un tercer sencillo de este álbum de retorno, que pasa por ser el último en aparecer en el mercado de su carrera. Su título: “Setting Sun”.

Desde entonces han sido varios los intentos de Score por retomar la actividad del grupo, llegando incluso a reunir en alguna ocasión al resto de miembros fundadores, pero siempre sin éxito, reduciéndose las intentonas a la participación en conciertos revival junto a otras bandas de la época que no han tenido mayor repercusión.

Está claro que su carrera no fue demasiado larga ni prolífica, y que sus trabajos tampoco fueron brillantes conceptualmente hablando, pero no es menos cierto que a cambio nos dejarían unas cuantas canciones sin las que es posible comprender el tecnopop de los 80. Lamentablemente, la frescura y nuevas ideas que mostraron en su primer disco quedaría simplemente en un buen comienzo al que le faltaría la continuidad necesaria.

Hasta la próxima, Graminoleños

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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