EURYTHMICS


Hola Graminoleños.

Vamos hoy con un dúo de talentosos artistas que durante mucho tiempo han sido encasillados como integrantes del tecnopop de los 80 pero que siempre han sido mucho más que eso. Estoy hablando de Eurythmics, que si bien en sus primeros tiempos abrazaron el mágico sonido de los sintetizadores, con el paso de los años se convertirían en uno de los grupos de referencia del pop internacional.

Annie Lennox y Dave Stewart se conocieron en el año 1975 e iniciaron una relación sentimental al mismo tiempo que se embarcaban en un proyecto musical junto a un amigo de Dave llamado Peet Coombes. El grupo en cuestión se llamaría The Catch y realizaba una música muy cercana al punk con ciertas reminiscencias funk, como bien puede apreciarse en el único sencillo que publicarían en el año 1977 bajo el título de “Borderline”.

De manera inmediata cambiarían el nombre al grupo pasando a llamarse “The Tourits” e incorporando a su formación a Eddie Chin. Con estos cambios darían un pequeño salto en su camino hacia la fama logrando cierta popularidad en el Reino Unido aunque sin lograr éxitos importantes con una pequeña excepción.

Versionando un clásico de Dusty Springfield lograrían colocarse en los primeros puestos de las listas de éxitos británicas. Y es que la forma de interpretar “I Only Want to be with You” es espectacular. Me encanta esta canción, tanto el original como la versión de The Tourits.

Dado que su carrera no acababa de arrancar del todo, algunas diferencias relativas al tipo de música que cada uno quería hacer y algunos problemas de Coombes con las drogas y el alcohol llevarían a la disolución del grupo.

El sonido que habían presentado hasta el momento era más cercano al pop que a otra cosa y tanto Lennox como Stewart se veían más atraídos por el incipiente tecno. Éste último se había convertido en los últimos tiempos en un virtuoso teclista fascinado por el mundo de los sintetizadores, por lo que decidirían marcharse juntos y formar los dos solos su propio grupo. Habían nacido oficialmente Eurythmics.

Lo curioso del caso es que tomarían una decisión que a muchos puede sorprender pero que de algún modo podría considerarse bastante sabia y acertada. Eran conscientes que mientras mantuviesen una relación sentimental continuar con el dúo adelante iba a ser muy complicado si la relación se rompía, por lo que cogieron el toro por los cuernos y antes de meterse en harina romperían dicha relación. Vamos, que cortaron por lo sano.

Su primer trabajo como dúo llegaría en el año 1981 bajo el título de “In the Garden” y lo cierto es que no tendría demasiada repercusión. La competencia en la música de sintetizadores era feroz y resultaba bastante complicado hacerse con un sitio en el panorama musical.

Únicamente la canción “Never Gonna Cry Again” tendría cierta repercusión, aunque sin acabar de llevarles a ser considerados como un grupo prometedor … de momento.

Durante el año 1982 seguirían intentándolo, pero en esta ocasión con la publicación de varios sencillos intentando captar la atención del público y de esta manera grabar su segundo disco. Lo cierto es que la tarea no fue nada fácil.

El primero de esos sencillos sería “This Is the House”, con frase en español incluida, y lo cierto es que con él tampoco conseguirían demasiada relevancia.

No se darían por vencidos, y pensando que a la tercera iría la vencida, lo intentarían de nuevo con un sencillo más, titulado “The Walk” con el que repetirían unos resultados bastantes discretos, eso sí, con un sonido ya más reconocible e identificado con lo que estaba por llegar.

La situación empezaba a ser un tanto desesperada. No lograban calar con su música entre el público a pesar de sus esfuerzos y el coste económico que estaban afrontando para intentar promocionarse debidamente empezaba a pasarles factura, colocándolos en una situación al borde la bancarrota. Parecía que sus sueños estaban escapándose.

Sin embargo, el golpe de suerte que necesitaban iba a llegar con un último intento. Empezaban a tener claro que si con el siguiente sencillo que publicaran no lograban tener un mínimo éxito el final podía estar muy próximo.

Por este motivo, podría decirse que “Love is a Stranger” puede considerarse como la canción más importante de su carrera, ya que gracias a ella lograrían por fin darse a conocer y tener la posibilidad de continuar adelante.

No es que tuvieran un éxito descomunal, pero con este tema su sonido empezó a calar de algún modo entre el público y la imagen de Lennox se haría bastante popular. De esta manera, en el año 1983 podrían publicar su segundo disco, titulado “Sweet Dreams (Are Made of This) con el que se jugaban claramente su futuro.

El disco sería un rotundo éxito gracias al tema que le da nombre que se convertiría en el primer número uno de su carrera y en la canción que iba a lanzar hacia la cima su carrera. Su inconfundible sonido de sintetizador creado por Stewart y la peculiar voz de Lennox llamarían por fin la atención del público.

La música atraería a muchos, pero la imagen de Lennox en el videoclip sería definitiva. Su pelo supercorto y con un tono rojizo, su aspecto incierto y vestida con un traje masculino iba a convertirse en uno de los iconos de la música de los 80 y convertirla en uno de los personajes más populares del momento. Y sus ojos, qué decir de sus ojos.

Aprovechando que había llegado su momento, sin más dilación entrarían en el estudio de grabación para confeccionar en un tiempo record las canciones que iban a incluirse en el que iba a convertirse en su tercer disco y en el primer gran éxito a nivel mundial de su carrera.

El nuevo álbum llevaría el título de “Touch” y sería su primer número uno absoluto en el Reino Unido y algunos países europeos y la irrupción en la élite de las listas norteamericanas. Habían tardado en llegar pero el esfuerzo había merecido la pena.

El disco se caracteriza por su marcado sonido tecno con el predominio casi total y absoluto de los sintetizadores de los que Stewart se había convertido en todo un especialista. Pero sin duda alguna la que llevaba el peso del grupo sobre su espalda era Lennox, cuya figura no paraba de crecer al igual que su popularidad.

Los sencillos que fueron apareciendo del disco se convirtieron de manera inmediata en rotundos éxitos copando los primeros puestos de las listas de todo el mundo. Para abrir boca publicarían “Who’s That Girl”, un tema con su sonido inconfundible y con la voz de Lennox más cadenciosa que nunca.

Como ya veremos más adelante, el talento creador de Stewart les llevaría poco a poco a ir evolucionando y cambiando un tanto su estilo para terminar adquiriendo un sonido más pop y menos marcado por los teclados, aunque éstos siempre serían una de sus principales señas de identidad.

Como una especie de aviso de lo que vendría después, otro de los temas destacados de este disco tendría un aire totalmente distinto al del resto de las canciones que lo integran. Se trata de “Right By Your Side”, una canción con toques caribeños y latinos que es ya todo un clásico dentro de su carrera.

Pero a mi manera de entender y en mi modesta opinión, la mejor canción del disco sería la que aparecería como tercer y último sencillo. En esta ocasión habían dejado lo mejor para el final.

Me estoy refirendo a “Here Comes the Rain Again”, una canción en la que Lennox se muestra en todo su splendor, con unos tonos graves y meditabundos al principio y su dulce y acariciante voz a continuación. Una joya.

Su popularidad en esos momentos era máxima, hasta el punto de que al año siguiente iban a sumergirse en el mundo del cine a caballo de los lomos de una banda sonora muy especial.

Corría el año 1984 y sería el momento en el que la industria del cine decidiría hacerle honores a la obra homónima de George Orwell con el estreno de una película basada en dicho libro. Si alguno no lo habéis leído os recomiendo su urgente lectura ya que con ella entenderéis muchas cosas de la sociedad que vivimos y hacia la que nos encaminamos.

La película protagonizada por John Hurt, Richard Burton y Suzanna Hamilton llevaría la banda sonora en exclusiva con el sello de Eurythmics, publicando un disco que contenía todos sus temas bajo el título de “1984 (Fort he Love of Big Brother”.

El mundo del cine siempre se ha fijado en los buenos artistas a la hora de que éstos participen con alguna canción en las bandas sonoras de sus películas, pero el que el encargo sea para la banda sonora al completo no está a la altura de muchos. Ellos lo consiguieron y por este motivo su caché subiría como la espuma.

El tema central de esta banda sonora llevaría el título de “Sexcrime (Nineteen Eighty-Four), una canción que encaja a la perfección en el argumento de la película con unas voces inquietantes y entrecortadas al principio y sonidos metálicos por todos lados. Un auténtico número uno.

Se encontraban en un momento de creatividad frenético y salía prácticamente a disco por año. De esta manera, en 1985 llegaría su siguiente trabajo, en el que contarían con algunos colaboradores de lujo como Stevie Wonder, Aretha Franklin o Elvis Costello.

El disco llevaría el título de “Be Yourself Tonight” e iba a convertirse en su álbum más innovador hasta el momento, con una clara evolución hacia un sonido no tan marcado por los sintetizadores en el que las guitarras cobran un mayor protagonismo.

Ya os comentaba antes que el talento de Stewart daba para mucho más que para únicamente hacer música preprogramada a golpe de sintetizador y caja de ritmos. Sus ideas fluían una detrás de otra y pensó que era el momento de dar un pequeño salto de calidad en su sonido y retornar a lo que mejor se le daba: tocar la guitarra. Acertaría plenamente.

Los citados cambios se apreciarían de inmediato en el sencillo de presentación del álbum, titulado “Would I Lie to You?”, en el que puede comprobarse que se iniciaba una nueva etapa en el grupo. Una etapa exitosa, por cierto, iniciada con la llegada al número uno de las listas de éxitos.

El disco contiene algunas de las canciones más representativas de su carrera y las distintas colaboraciones con las que contaron marcan claramente el sonido de cada una de ellas, alejándose casi totalmente del estilo puramente tecno de sus tres primeros trabajos.

Posiblemente el tema más aclamado de este disco sea “There Must Be An Angel (Playing With My Heart)”, una canción bastante peculiar con un inicio con la voz en falsete de Lennox y el inconfundible e inimitable sonido de la harmónica del mismísimo Stevie Wonder.

Las fuentes de las que beben las distintas canciones del álbum son de los más variado, nutriéndose incluso del Rhythm & Blues. Para ello, que mejor que contar con la colaboración de una de las más grandes como es Aretha Franklin.

Se trata de una canción reivindicativa que se convertiría en poco más o menos que un himno al feminismo en la que la combinación de las voces de Lennox y Franklin nos ofrece un momento inolvidable dentro de la carrera de Eurythmics. Como muchos os estaréis imaginando me estoy refiriendo a “Sisters  Are Doin’ It For Themselves”.

De lo que no cabía ninguna duda es de que nos encontramos ante el disco más serio de su carrera hasta ese momento. Antes de constituirse como dúo sus devaneos con el pop y el funk fueron evidentes y de algún modo no estban haciendo otra cosa que regresar a sus raíces.

Prueba de esa mayor profesionalidad y de una mayor calidad en sus composiciones es “It’s Alright (Baby’s Coming Back)”, el último sencillo que se publicaría de este disco. La sección de metal le da un aire muy especial.

No faltarían a su cita anual con sus fans, por lo que en el año 1987 iba a salir al mercado su siguiente trabajo. Un disco en el que se notaría todavía más su evolución y en la que las influencias de otros estilos les acercarían más que nunca al pop más transparente.

El disco llevaría el título de “Revenge” y aunque seguiría la senda de muy buenos resultados en cuanto a ventas en el Reino Unido y resto de Europa, iba a marcar un punto de inflexión en cuanto a su aceptación en tierras norteamericanas.

En mi opinión, éste es el mejor disco de toda su carrera. En él se combinan distintos estilos que le convierten en su trabajo más versátil, variado y original, en el que la capacidad creativa de Stewart se encuentra en un momento inmejorable y la figura de Lennox se vuelve cada vez más icónica.

De todas maneras, he de reconocer que no es de extrañar que me parezca un gran disco dado que en él se encuentra mi canción preferida de Eurythmics. Se trata de “Thorn in my Side”, un espectacular tema en el que el sonido de la sección de metal lo llena todo dándole una vuelta de tuerca más a sus nueva manera de hacer música. Me encanta esta canción.

El giro hacia el pop en este disco es una realidad. Los teclados suenan ya como un mero acompañamiento, la batería sustituye a la caja de ritmos y Stewart se luce una y otra vez con su guitarra, instrumento que todo hay que decirlo es el que verdaderamente siempre ha dominado y con el que se había movido en sus inicios.

Ese nuevo sonido tiene su mayor representación en el sencillo de más éxito del disco. Se trata de “When Tomorrow Comes”, una de las canciones más aclamadas de su carrera y de las de mayor éxito.

Hasta este momento, una de sus asignaturas pendientes había sido el tema de las baladas. Pues bien, en este disco iban a incluir una canción romántica a más no poder con la que iban a superar con creces esta prueba.

Sin duda alguna, “Miracle Of Love” pasa por ser una de las canciones más bonitas que  jamás hayan compuesto, en la que la voz de Lennox le da el tono exacto mientras que su compañero se atreve con unos pequeños coros en segundo término, algo no demasiado habitual.

Como ya os comentaba hace un momento, sus ventas en Estados Unidos se verían un tanto recortadas con respecto a anteriores discos. Daba la impresión de que perdían algo de fuelle al otro lado del Atlántico.

Eso o que los norteamericanos iban a contracorriente, porque el sencillo que más desapercibido pasaría en Europa sería el que mayor éxito cosecharía en las listas americanas. Se trata de “Missionary Man”, el tema con el que más alto llegarían en las listas made in USA.

En el año 1987 llegaría su nuevo disco, con las mismas premisas prácticamente que las marcadas en “Revenge” y con unos resultados tanto de ventas como de críticas muy parecidos.

El disco llevaría el título de “Savage” y repetiría el éxito en el Reino Unido, donde llegaría a los primeros puestos de las listas, mientras que de nuevo obtendría unos resultados bastante discretos en Estados Unidos. Su tirón por aquellos lares era evidente que había desaparecido.

Como ya os cuento, este disco sería una especie de calco de su anterior trabajo. Una música con un sonido muy parecido, mejores resultados en Europa que en Estados Unidos, alguna que otra canción para enmarcar y a pesar de su pequeña decepción americana, uno de los temas que lo integran obtendría muy buena aceptación por aquellos parajes.

Se trata de “I Need a Man”, una canción que si bien en Europa pasó más desapercibida, las radiofórmulas norteamericanas la emitirían una y otra vez.

En esta ocasión, además, no dudarían en hacer un pequeño guiño a sus primeros tiempos incluyendo en el disco un tema con un sonido que encaja a la perfección en su época más tecno.

Se trata de “Beethoven (I Love to Listen to)”, una canción un tanto rara en la que Lennox recita y canta a partes iguales y que podría haber formado parte perfectamente de cualquiera de sus dos primeros trabajos.

El abrazo definitivo al pop se pone de manifiesto en todas y cada una de las canciones de este disco. Las guitarras siguen marcando el paso y en alguno de sus temas incluso aparece el sonido acústico de las cuerdas.

En el que más se marca ese sonido es además la mejor canción de este disco y uno más de sus grandes clásicos. Me estoy refiriendo a la cautivadora “Shame”.

Hay una canción en este disco, la cual puede considerarse menor en su trayectoria, pero que a mí personalmente me encanta. Tiene cierto sonido que se asemeja al de sus primeros tiempos nadando en el tecno, pero con los arreglos y la sincronización del pop que habían abrazado en los últimos años.

Se trata de “You Have Placed a Chill in My Heart” y es una canción de la que no me canso nunca de escuchar.

Su actividad seguía siendo frenética y la publicación de discos continua. Sus giras eran largas e intensas y al acabar cada una de ellas, de manera inmediata volvían al estudio de grabación para elaborar las canciones del siguiente disco. El cansancio empezaba a hacer mella en ellos.

De esta manera, en el año 1989 llegaría su siguiente disco, titulado “We Too Are One” en el que continuarían con la buena racha en el Reino Unido, donde alcanzarían el número uno, mientras que en Estados Unidos continuaba su retroceso. En Norteamérica se habían convertido casi en un grupo residual.

En cuanto a estilo podríamos decir que más de lo mismo, aunque algunas de las canciones tiene un tono un tanto más rockero sumergiéndose en el pop-rock que a finales de los 80 estaba en pleno apogeo y que en los 90 derivaría en el rock alternativo que ahora conocemos.

La carta de presentación del disco sería “Revival”, la canción con la que muestran más evidentemente ese pequeño giro hacia el pop-rock.

Sin embargo, en esta oportunidad la canción estrella del disco iba a ser una balada. Ya hemos visto como a pesar de habernos dejado a lo largo de su carrera buenas canciones más lentas y románticas, a la hora de escoger sencillos lo habitual era que fuesen los ritmos más animados y bailables los que predominaran. En esta ocasión habría una excepción.

Y es que no es de extrañar que “Don’t Ask Me Why” sea la canción más destacada de este disco. Se trata de una canción en la que la voz susurrante y acariciadora de Lennox brilla por sí misma. Un gran tema.

Ellos mismos eran conscientes de que su tirón en Estados Unidos había decaído notablemente, aunque no acertaban a encontrar explicación lógica alguna. Por este motivo decidirían pasar factura de algún modo al público norteamericano que se había ido bajando del carro poco a poco con una canción muy especial.

Simplemente el título de esta canción, que no es otra que “The King and Queen of America”, deja muy a las claras por donde van los tiros.

A pesar de que seguían siendo considerados como uno de los grupos más destacados del pop internacional, no era menos cierto que habían ido perdiendo paulatinamente tirón. Es bastante habitual en cualquier banda que con el paso del tiempo, la madurez y mayor profesionalidad que van adquiriendo les lleve a evolucionar y cambiar de estilo casi siempre hacia tonos más dulcificados. Ellos no iban a ser una excepción.

Los que seguís habitualmente “La Graminola” ya sabeís a que me refiero. Atrás quedaban los tiempos de música desenfadada y para bailar. Habían llegado otrós con música más trabajada y, sobre todo, más tranquila, como puede apreciarse en “Angel”, una balada como nunca antes habían compuesto.

No quiero dejar de destacar una canción que puede considerarse una auténtica rareza. Un tema en el que la voz de Stewart suena como no lo había hecho nunca hasta entonces, ya que su labor en el grupo era muy distinta y así les había ido muy bien.

En contadas ocasiones él había realizado algunos coros en algunos temas, pero vocalmente hablando siempre se había mantenido en un segundo plano. En esta ocasión, en “(My My) Baby’s Gonna Cry” su labor no se limita a realizar coros sino que nos encontramos con la primera oportunidad en la que los dos interpretan una canción a dúo. Sin duda alguna un tema excepcional.

Eran ya ocho los años que llevaban juntos grabando discos y realizando extenuantes giras. Como suele suceder en estas ocasiones el deterioro en las relaciones personales y la búsqueda de nuevas experiencias levantarían la siempre inquieta liebre de los rumores de separación.

Los rumores se convertirían en una realidad, habida cuenta de que tanto Lennox como Stewart empezarían a desarrollar proyectos al margen del grupo. Éste último sería el primero en realizar trabajos en solitario componiendo música para algunas bandas sonoras, colaborando con diversos artistas y creando un grupo al que denominaría The Spiritual Cowboys con el que llegaría a publicar dos discos.

En el año 1991 se publicaría un disco recopilatorio bajo el título de “Greatest Hits”, el cual iba a convertirse en el álbum más vendido de toda su carrera y en el que se incluyen todos y cada uno de sus grandes canciones. Curiosamente, y al contrario de lo que era habitual en estos casos, en este disco no aparecería ningún tema inédito. Lo cierto es que no les haría falta porque su éxito sería descomunal.

Cierto es que no había anuncio oficial sobre la disolución del dúo, pero cuando en el año 1993 se publicó un triple disco con temas grabados en directo durante las distintas giras que habían realizado, bajo el título de “Live 1983-1989”, quien más y quien menos no tenía duda de que el final estaba muy cerca.

Cuando en el año 1992 Annie Lennox publicó “Diva”, su primer trabajo en solitario y con el que logró un éxito mayoritario a ambos lados del Atlántico, muchos ya dieron por acabada la trayectoria de Eurythmics, pero el hecho de publicar dos recopilatorios consecutivos ya no dejaría ninguna duda.

Sin embargo, en el año 1999 saltaría la sorpresa con la publicación de un nuevo disco. Ellos ya lo habían dicho siempre, no era oficial su separación por lo que en cualquier momento podía aparecer un nuevo trabajo. Lo que sucede es que habían pasado diez años desde su anterior disco, por lo que estaba por ver si era un regreso puntual o tendría continuidad.

El disco de retorno llevaría el título de “Peace” y su aceptación iba a ser considerable. Las críticas fueron buenas en general y sus ventas, para los tiempos que corrían y el tiempo que habían tardado en publicar desde su anterior disco, serían bastante más que aceptables.

Nos encontrábamos a las puertas de la entrada de un nuevo siglo y la música que estaba llegando y triunfando en ese instante era muy distinta de la que ellos habían realizado durante toda su carrera. Afortunadamente, su talento y versatilidad les facilitarían la labor de componer un puñado de canciones que no desentonarían lo más mínimo en el panorama musical de aquellos tiempos.

De hecho, el sencillo “I Saved the World Today” entraría en los puestos de privilegio de las listas británicas, dejando bien a las claras que estaban en forma y que la compenetración que siempre habían mostrado permanecía intacta.

Lo más curioso del caso es que este inesperado regreso iba a llevarles a volver a cobrar cierto protagonismo en Estados Unidos, donde no habían tenido demasiada repercusión con sus últimos discos como ya os he ido comentando. Algo parecido al dicho de “a la vejez viruelas”.

Además el éxito norteamericano les iba a llegar en una faceta totalmente nueva. La canción triunfadora sería “17 Again” y con ella llegaría al número uno en las listas Hot Dance de Estados Unidos, gracias a un remix que la convertiría en una de las preferidas de los jóvenes norteamericanos para bailar.

El disco vino acompañado de su correspondiente gira promocional, la cual fue un rotundo éxito, por lo que los rumores de que la reunión de Lennox y Stewart tuviese continuidad saltaron de manera inmediata. Sin embargo, una vez más se obtendría la callada por respuesta. Los años seguirían pasando con cada uno de ellos embarcados en sus proyectos particulares y hasta el momento no se ha vuelto a saber nada de una nueva colaboración juntos.

No sería hasta el año 2005 cuando volveríamos a tener noticias del grupo, en esta ocasión con la publicación de un nuevo recopilatorio en el que se incluyen todos sus grandes éxitos, algunas remezclas y un par de canciones inéditas. Su título: “Ultimate Collection”.

Uno de los dos temas nuevos repetiría el éxito logrado seis años atrás en las listas de baile norteamericanas. Daba la impresión de que su música debidamente remezclada y preparada para ser difundida en discotecas cautivaba claramente a los jóvenes estadounidenses. Si además el autor de la remezcla no es otro que el mismísimo David Guetta, pues poco más hay que decir al respecto.

Así pues, con “I’ve Got a Life” volverían a saber lo que es el éxito juntos, aunque de manera efímera, ya que ésta es la última ocasión, y ya han pasado doce años, en la que se han reunido para colaborar juntos.

Cada vez que alguno de los dos ha cobrado protagonismo por algún nuevo disco en solitario o alguna colaboración con otros artistas, ha sido habitual la pregunta recurrente de si hay posibilidades de una nueva reunión y de la publicación de algún nuevo disco de Eurythmics. La respuesta siempre ha sido que no estaba programado pero que en un futuro no puede descartarse absolutamente nada.

Puede haber muchas dudas sobre si habrá regreso o no, pero de lo que no cabe ninguna es de que su música y su legado demuestran bien a las claras que nos encontramos ante dos artistas de gran talento que cuando unieron sus fuerzas fueron capaces de dejarnos buena música que ya es parte de nuestra historia. ¿O no?

Hasta la próxima, Graminoleños

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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