DANZA INVISIBLE – CAPÍTULO 2 (LATINOS)


Hola Graminoleños.

Nos disponemos a abordar en el día de hoy la segunda parte de la carrera musical de Danza Invisible, uno de los mejores grupos que ha dado el pop patrio y que siempre nos ha dejado buena música.

Hace unos días lo dejábamos en el año 1989 momento en el cual con la publicación de “A Tu Alcance” cosechaban el mayor éxito hasta ese momento de su carrera. Se abrían entonces varias incógnitas: ¿serían capaces de mantener e incluso superar el nivel? ¿Se produciría alguna crisis que originaría algún cambio en su formación? ¿Seguirían siendo un grupo de referencia en nuestro país? Las respuestas en las siguientes líneas. Así que a disfrutar porque después de este artículo “La Graminola” cerrará unos días por vacaciones. Comenzamos.

Cambiaba la década pero no cambiaba su rumbo. En el año 1990 publicarían “Catalina”, su disco más versátil y variado, en el que inciden en los ritmos latinos como estilo predominante y con el que vuelven a cosechar un rotundo éxito.

Si algo va bien es mejor no cambiarlo y eso es lo que decidirían hacer los chicos de Danza Invisible con este disco. La fórmula de latinizar su música y hacerla mucho más bailable y animada iba a seguir proporcionándoles un grandísimo éxito, logrando de nuevo unos resultados de ventas espectaculares.

La complicidad que Ojeda y el resto del grupo mostraban era mayor cada día. Su manera de tocar siempre había sido sinónimo de calidad, pero es que con el paso del tiempo la comunión entre el vocalista cantando y el resto del grupo haciendo coros y tocando obtenía resultados tan espectaculares como este “Catalina”.

Nos encontramos con un disco muy similar a su anterior trabajo en cuanto a estilo pero en el que incluyen algunas facetas más hasta ahora desconocidas. Y es que daba la impresión de que a estas alturas de su carrera eran capaces de moverse a la perfección en las aguas de cualquier estilo.

La canción más representativa de esta manera de innovar, de esta manera de seguir creciendo disco a disco nos llega con una colaboración muy especial en la que se produce una especie de fusión entre el reggae más tradicional y un rap a la andaluza.

Me estoy refiriendo a “Naturaleza Muerta”, otro de los temas más populares de su carrera en la que contarían con la colaboración estelar de Los Raperos del Sur dejándonos una canción única, con el sonido habitual de Danza Invisible, el rap andaluz de los raperos y una parte coral femenina espectacular.

El momento que atravesaban era formidable, no se podía negar, y ello les llevaba a brillar incluso en la faceta de versionar a otros artistas, fueran del estilo que fueran, como habían hecho en su anterior trabajo con Van Morrison.

En esta ocasión se atreverían a versionar a uno de los mayores cantautores de habla hispana como es Pablo Milanés. La entonación que Ojeda le da a “Yolanda” es tan espectacular que nos deja como producto una canción bellísima y mágica. Aviso a navegantes, en sus siguientes discos seguirían versionando y todavía está por llegar la más grande de todas.

Sin solución de continuidad, en el año 1991 llegaría su siguiente trabajo, un disco en el que los toques latinos quedarían prácticamente difuminados para sumergirse directamente en las aguas del pop, aunque sin perder su atractivo.

El nuevo álbum llevaría el título de “Bazar” y de alguna manera de eso se trata, de un conjunto de canciones de distinto estilo, haciéndole guiños claros a la música de sus primeros tiempos pero todo ello aderezado con la salsa del pop-rock de los 90.

Nos encontramos ante un trabajo más desigual que los anteriores, con unos resultados globales menores pero con unas cuantas muy buenas canciones. A diferencia de sus dos discos precedentes, le falta la uniformidad para hablar de un gran disco, siendo algunos de sus temas sueltos los que de alguna manera tiran del carro.

Con sólo escuchar la canción que abre el disco, “Diez Razones Para Vivir”, una de las más destacadas del mismo, puede apreciarse que estamos ante un álbum bastante distinto a los demás, una especie de capricho para entendernos bien.

El disco sería recibido con cierta frialdad por parte de la crítica que en esta oportunidad no vertería sobre él comentarios demasiado entusiasmados, aunque la “Marca Danza Invisible” seguía funcionando ya que sus fieles seguirían comprándolo con unas cifras muy parecidas a las que manejaban últimamente.

En esta ocasión el ritmo y la intensidad de su música es bastante menor, ofreciendo sobre todo medios tiempos tales como “La Deuda de la Mentira”, canción en la que muestran su lado más profesional y cuidado.

No faltaría su cita habitual con las versiones de otros artistas, en esta ocasión por partida doble. Una de ellas llevaría el título de “Tentaciones” y es su manera de entender el tema “Tempted” del grupo Squeeze. La otra sería “Sólo el Amor te Hará Llorar” su visión particular de “Only Love Can Break Your Heart” tema de ese grandísimo artista con mayúsculas que es Neil Young. Disfrutemos ahora de la primera.

Está claro que “Bazar” es un álbum que retrocede un tanto en popularidad y éxito con una colección de canciones más personales y menos animosas y bailables de lo que habían venido mostrando hasta ese momento. No es que sea un mal disco, pero sí que es cierto que en su conjunto está por debajo de las expectativas. Le faltan canciones de esas que arrasan entre el público por sí solas.

Habría que esperar hasta el año 1993 para poder disfrutar de un nuevo disco. Un trabajo en el que retomarían la fórmula de “mestizaje” que les había llevado a cosechar sus mejores resultados y sus mayores éxitos y que habían dejado un poco de lado con su anterior álbum.

Este disco llevaría el título de “Clima Raro”, denominación que no es más que el resumen claro y conciso de la situación que estaba viviendo el grupo. Las relaciones entre sus componentes no atravesaban su mejor momento, aunque en lo estrictamente musical no se apreciara en absoluto.

Lo que está claro es que con este disco retomarían la senda de la música con tintes latinos y tropicales que les había llevado a convertirse en una de las principales bandas del pop español, aunque no se trataba de una decisión unánime. Texidó seguía siendo la voz discordante dentro del grupo y quería una evolución hacia otro tipo de música más personal y profunda, algo que ocasionaría fuertes enfrentamientos en el seno del grupo.

Finalmente daría su brazo a torcer y las melodías que integrarían el álbum llevarían la jovialidad y el desparpajo de sus dos discos de mayor éxito. Volverían a lograr colocar algún sencillo entre los primeros puestos de las listas de éxitos como sucedería con “El Orden del Mundo”, el retorno a los toques reggae en su música.

El disco cosecharía unas ventas considerables aunque un tanto por debajo de lo logrado con sus anteriores trabajos. Parecía que la fórmula empezaba a agotarse y la entrada en los 90 estaba empezando a pasarles factura, algo que seguía armando de razones a Texidó que reclamaba una evolución inmediata en su forma de hacer música.

Fuera como fuese, de lo que no cabía duda es que habían recuperado terreno con la publicación de sus sencillos. Los extraídos de “Bazar” no tuvieron el éxito de anteriores ocasiones, pero con los que fueron apareciendo de “Clima Raro” caminaría con paso más firme.

En este sentido, la canción más representativa y exitosa sería posiblemente “Salsa Rosa”, un tema ideal para bailar.

Prácticamente la totalidad de las canciones llevan ese ritmo marca de la casa de sus mejores momentos, aunque lo cierto es que ninguna de ellas tendría el tirón tan extraordinario de temas como “Sabor de Amor”, “Reina del Caribe” o “Catalina”.

No es que fueran malas canciones, pero su nivel eran ligeramente inferior, a pesar de lo cual alguna de ellas como “La Estanquera del Puerto” adquiriría bastante popularidad y se convertiría en una de las preferidas del públicos en sus actuaciones en vivo.

Como hemos podido comprobar a lo largo de los dos artículos que estamos dedicando a la carrera de Danza Invisible, las baladas han tenido habitualmente una trascendencia algo menor aunque siempre ha habido excepciones.

Una de esas contadas excepciones la podemos encontrar en este disco. Se trata de “Amor de Madre”, una tierna composición de la que creo no hay que dar más explicaciones ya que su título lo dice todo.

De cualquier modo, la brecha en el grupo estaba abierta y no iba a cerrarse. Las diferencias eran insalvables y traerían consigo algo que hacía tiempo se veía venir, la salida de Texidó que decidiría dar un paso adelante iniciando un nuevo proyecto en solitario que no tendría el éxito que él esperaba.

La marcha del auténtico responsable de la creación de la banda no iba a pasarles factura lo más mínimo. De hecho su popularidad continuaría creciendo hasta el punto de que el Ayuntamiento de Torremolinos pondría su nombre a una calle del municipio. El liderazgo de Ojeda y la profesionalidad y del resto del grupo eran suficientes para seguir navegando y codeándose con el éxito.

A título de cerrar capítulo, en el año 1994 publicarían su segundo disco grabado en directo en el que se incluirían sus éxitos más recientes extraídos de sus últimos trabajos y algún tema inédito. Su título: “Al Compás de la Banda”.

De entre los temas nuevos incluidos en este disco hay que destacar uno sobre los demás. Se trata de ¿Quién Ha Perdido el Compás?, una divertida y desenfadada canción que iba a adquirir cierta popularidad y convertirse en la que solía abrir cada uno de sus conciertos, convirtiéndose en una de las preferidas del público.

Desde este momento el grupo se asentaría como cuarteto, ya que decidirían no integrar a nadie en sustitución de Texidó. Está claro que sin su figura no se puede entender la historia de Danza Invisible, pero su marcha no mermaría lo más mínimo el devenir del grupo que ese año batiría todos sus records a la hora de ofrecer actuaciones en directo.

Había pues bastante expectación por conocer el recorrido que iban a emprender con la nueva composición, en que estilo iban a moverse y si el éxito iba a ser el mismo. La respuesta llegaría en el año 1996 con la aparición en el mercado de “Por Ahora”.

Está claro que la influencia de la marcha de Texidó no sería la culpable, pero con este disco experimentarían un importante retroceso en su carrera. Daba la impresión de que se habían quedado a medio camino y que habían publicado un disco de transición, en cuyo caso el título no pudo estar mejor elegido.

Podría decirse que es el trabajo que menos suena a Danza Invisible. Sigue teniendo canciones con tintes latinos, pero éstos están menos marcados y en ocasiones son casi imperceptibles. Sigue habiendo canciones más intensas, pero lejos de las que marcaron sus primeros tiempos. Unos lo interpretaron como una primera toma de contacto, otros como una pérdida de inspiración.

Para darnos cuenta de que estamos ante un disco algo flojo no hay más que escuchar la canción más representativa del mismo. Se trata de “A Sudar” y si bien es cierto que en los conciertos daba su juego no está ni de lejos entre sus mejores creaciones.

No es de extrañar pues que el éxito del disco no fuera el de otras ocasiones. Sinceramente creo que es un trabajo prescindible y que no venía más que dar la razón a los que pensaban que la salida de Texidó no era más que el anticipo del final de su recorrido, aunque pronto se darían cuenta de que en realidad no era así.

Lo que estaba claro es que las canciones que seguían manteniendo un sonido latino y tropical seguían siendo en las que más cómodos se les notaba. En este sentido, “Negros (de Cualquier Color)” podría considerarse como la más cercana a su estilo preferido.

El cierto toque más pop que en general tiene el disco daría lugar a que muchos interpretaran que éste iba a ser el camino a seguir a partir de ahora. En este sentido hay una canción que encaja a la perfección en dicho enfoque y que es de las pocas composiciones que pueden tenerse en consideración.

Se trata de “Lo Que Queda del Amor”, un tema pop por los cuatro costados y que llama la atención porque curiosamente es el que cierra el disco. ¿Estrategia o casualidad?

Dos años después, en 1998, llegaría la publicación de su siguiente disco. Tras el retroceso sufrido en cuanto a ventas y reconocimiento de “Por Ahora” tenían muy claro que se jugaban mucho con este nuevo trabajo. Afortunadamente para ellos, supieron reaccionar y con “En Equilibrio” lograría recuperar el terreno perdido.

En esta ocasión no arriesgarían lo más mínimo, apostando sobre seguro. Una canción potente que tirara del disco y se convirtiera en otra de sus clásicos, ritmos latinos aderezados con buen pop y varias versiones de otros artistas, algo que había sido sinónimo de éxito hasta el momento, fórmula que iba a repetir resultados.

La canción más representativa del disco sería “Por Ahí Se Va” y con ella lograrían un sonado éxito que les llevaría a recuperar ese hábito tan sano de que al menos uno de sus sencillos sonara en todas las emisoras de radio y lograra una gran popularidad. Gracias a ello, el álbum cosecharía muy buenas ventas compensando los pobres resultados del anterior.

Cierto es que los tiempos que corrían eran muy distintos a su época de mayor apogeo y ya eran muy pocos los artistas que publicaban como sencillos prácticamente la mitad de los temas incluidos en un larga duración y todos ellos lograban unos excelentes resultados, la maquinaria comercial musical ya no funcionaba así, pero gracias al tirón de esta canción su popularidad volvería a subir a los límites acostumbrados.

Además, en esta ocasión recurrirían de manera repetida a las versiones de otros artistas, con la inclusión de varios temas no propios que ellos interpretarían dándole su toque personal. De todas ellas yo me quedaría con una muy especial.

Es una auténtica genialidad. Una canción que ya de por sí en su versión original es mágica y maravillosa a la que los malagueños le darían un aire totalmente distinto dejándonos una melodía única y en mi modesta opinión, una de las mejores interpretaciones que Ojeda y sus compañeros de viaje hayan realizado.

Estoy hablando de “Por Tu Ausencia”, la gran canción del no menos grande Manzanita que los chicos de Danza Invisible versionarían a ritmo de batucada dejándonos uno de los momentos más espectaculares de la historia del pop español.

Después de recuperar su estatus con este disco y romper definitivamente con la figura de Texidó que parecía que había dejado un vacío más grande de lo que en un principio pudo esperarse, llegaría el momento de sacar al mercado un recopilatorio con todos los éxitos logrados hasta la fecha a lo largo de su carrera, que eran unos cuantos.

De esta forma, en el año 2000, para celebrar la llegada del nuevo siglo, publicarían “Grandes Éxitos”, un recopilatorio compuesto por dos discos en el que se incluían dos nuevas canciones.

Las ventas de este recopilatorio serían espectaculares, ya que en él se recogían por primera vez todos sus éxitos, desde sus inicios hasta los más recientes, pasando por sus grandes canciones de sus mejores momentos. Un auténtico lujo.

También se incluirían un par de temas inéditos, siendo el que más recorrido tendría el titulado “Un Trabajo Muy Duro”, una melodía con las habituales señas de identidad del siempre.

Muy poco tiempo después, en el año 2001, llegaría su siguiente disco. Volvían a tenerlo todo de cara. Habían superado la marcha de Texidó, habían vuelto a obtener unas grandes ventas tanto con su último trabajo de estudio como con el recopilatorio y su última gira había sido todo un éxito. Todo apuntaba pues a seguir por la senda que siempre habían recorrido y continuar triunfando.

El disco llevaría el título de “Efectos Personales” y se trata del disco más intimista y personal de toda su carrera … y también el más flojo que jamás hayan publicado. Podría decirse que en esta ocasión a la hora de innovar se les fue la mano.

En esta ocasión abandonarían totalmente sus ritmos latinos y salseros para confeccionar un disco repleto de canciones más eléctricas, con una más amplia parte instrumental para lucimiento de todos y con un Ojeda regalando al máximo su voz. Supongo que para ellos sería un disco muy especial, pero para el público y para los críticos sería considerado como el peor trabajo de toda su carrera.

Los medios tiempos son los que predominan en este trabajo en el que es difícil encontrar una canción que destaque sobre las demás y que enganchase de algún modo al público. Si acaso “¿Cuánto Cuánto?” sea la más digerible, pero sin más. En resumen, un disco prescindible y que dejaría muchas dudas en el ambiente.

Una cosa había quedado clara, en el momento en que se apartaban de sus ritmos habituales e intentaban hacer música más profunda, más sería y más madura, su éxito caía en picado. No cabía dudas sobre qué era lo que su público esperaba de ellos y en cuanto su sonido se apartaba de esos deseos los resultados de sus discos eran bastante discretos.

Con todos estos condicionantes estaba muy claro que su siguiente disco iba a retomar su sonido más característico e intentar recuperar una vez más el terreno perdido. Con “Pura Danza”, publicado en el año 2003, su objetivo era parar ese continuo subir y bajar en que se había convertido su carrera desde hacía ya algún tiempo.

Como siempre ha sucedido en su carrera, el título del disco no está escogido al azar, sino que evoca el momento que atravesaban en el instante de grabarlo. Tras el fracasado experimento de “Efectos Personales” retornaban a su sonido habitual, mostrando su pureza en todo su esplendor.

Desde el primer compás de la canción que abre el disco, “Dame Más”, puede apreciarse que su regreso a la música desenfadada, bailable y latinizada es un hecho.

Una vez más el disco está concebido más como un conjunto en sí que como una colección de canciones de las que extraer sencillos exitosos. Si bien es cierto que las críticas hacia él sería en líneas generales bastante buenas, en cuanto a ventas no experimentaría demasiados cambios con respecto a la tendencia a la baja que venía mostrando en las últimas fechas. Quien más y quien menos ya hacía apuestas sobre cuando arrojarían la toalla definitivamente.

El disco se deja escuchar de una manera amena pero no contiene ninguna canción de esas que se tarareen habitualmente y que se recuerden con frecuencia. Si acaso “Nadie Como Tú”, puede acercarse discretamente a esas características.

Todo indicaba que podíamos estar ante la disolución de la banda. Últimamente no estaban cosechando el éxito de sus mejores tiempos y habían ido dando algunos bandazos a la hora de encontrar un estilo en el que se sintieran cómodos y con el que retomaran la popularidad de antaño.

Así pues, los años fueron transcurriendo uno tras otro sin tener noticias nuevas del grupo. Javier Ojeda comenzó a colaborar con otros artistas y de inmediato comenzó a hablarse de la inminente salida al mercado de un disco en solitario. Quien más y quien menos daba por hecho que Danza Invisible ya eran historia.

La realidad era muy distinta. Ellos en ningún momento había dejado de seguir actuando en directo, sobre todo en verano, y simplemente habían dejado de componer nuevas canciones. Eran conscientes de que el sonido que les encumbró ya no estaba de actualidad y tampoco se sentían cómodos a la hora de intentar adaptarse a las nuevas tendencias musicales, habida cuenta de sus últimas experiencias.

La sorpresa saltaría en el año 2010, casi siete años después de la aparición de su anterior trabajo, con la publicación de un nuevo disco muy especial que llevaría el título de “Tía Lucía”.

Ya hemos visto como una de las características más marcadas de su trayectoria es lo bien que se manejaban a la hora de versionar a otros artistas. Pues eso es lo que iba a contener en exclusiva este disco, versiones de las canciones que de alguna manera les habían marcado en su juventud. Esa música que escuchaban en un bar de copas que solían frecuentar en Torremolinos y que llevaba precisamente ese nombre: Tía Lucía.

El resultado es espectacular. Con ritmos latinos y reggae como sólo ellos saben hacer le darían un aire nuevo a grandes canciones, demostrando una vez más su valía en esta faceta versionadora. No hay que esperar mucho para disfrutar, ya que la canción que abre el disco ya es muy grande.

Se trata de “I Don’t Wanna Dance”, el clásico de Eddy Grant que ellos titularían “No Quiero Bailar” y suena así de bien.

El disco no tiene desperdicio y se mueve con canciones que triunfaron en la década de los 80 cuando ellos eran muy jóvenes, moviéndose en estilos muy distintos, logrando en cualquiera de ellos unas versiones que están, cuanto menos, a la altura de los originales.

Los que seáis de mi quinta seguro que recordaréis a un cantautor argentino que tuvo bastante éxito por aquellos años, Roque Narvaja. Su canción más conocida y de mayor éxito fue “Menta y Limón” y también cuenta con SU correspondiente  y destacada versión.

Pero donde rizan el rizo es con la versión de un clásico de la música disco, así como suena. Se trata de “Ring My Bell”, un tema llenapistas de Anita Ward al que ellos le darían el título de “Llamaré a tu Puerta”. Una genialidad más.

Dos años después, en 2012, se cumplirían 30 años desde su fundación y para celebrarlo publicarían un disco conmemorativo en el que se recogen versiones y remezclas de algunos de sus temas como “El Brillo de Una Canción” o “La Estanquera del Puerto”, entre otras.

El disco llevaría el título de “Treinta Tacos” y lo cierto es que pasaría bastante desapercibido, tratándose más que otra cosa de una especie de artículo para coleccionistas y fans muy pero que muy incondicionales.

Después de estos dos discos la pregunta está en el aire ¿Continúan o no Danza Invisible en activo? Si el grado de actividad se mide en base a nuevas composiciones la respuesta es un poco complicada ya que son más de diez años sin publicar un disco con material nuevo. Pero lo cierto es que a base de recopilatorios, remezclas, versiones y similares siguen juntos y no faltan a su cita anual con los bolos veraniegos.

La última noticia a nivel de publicación data del año 2013 con la salida al mercado de otro recopilatorio compuesto por dos CDs y un DVD que recoge toda su carrera, un auténtico regalo para coleccionistas, titulado “Danza Total”.

En esta oportunidad únicamente se incluye un tema inédito, en el que cuentan con la colaboración de Las Hijas del Sol, cuyo título es “Frío en mi Corazon”, siendo este el último tema de Danza Invisible hasta el momento, porque aunque han pasado ya cuatro años desde entonces, se supone que siguen juntos y que en cualquier momento pueden darnos la sorpresa … o no, quién sabe. Por cierto, esta canción tiene unos toques flamencos, algo que nunca habían introducido antes en sus canciones a pesar de ser malagueños. Curiosidades de la música.

Así pues no sabemos si habrá más o no y de haberlo en que momento llegará, pero lo que está claro es que encontrar un grupo con tanta calidad, y con un cantante tan bueno y versátil como es Javier Ojeda no es demasiado habitual. No es de extrañar pues que toda esta mezcla nos haya dejado algunas de las canciones más destacadas de la historia del pop de nuestro país.

Hasta aquí hemos llegado. Como os cometnaba al principio, “La Graminola” se marca unos días para disfrutar unas merecidas vacaciones hasta finales de agosto. Espero que estéis todos ahí a la vuelta, pasaré lista. Eso sí, ya sabéis que la mejor manera de disfrutar de unas vacaciones es escuchando música.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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