MECANO – CAPÍTULO 2 (EL ESTRELLATO)


Hola Graminoleños.

Vamos hoy con la segunda entrega de la carrera artística del que posiblemente sea el grupo español más importante de la historia de la música, Mecano. Hace unos días lo dejábamos en el momento en el que rompían con su discográfica para cambiar de sello habida cuenta de que habían sufrido cierto retroceso en cuanto a éxito, ventas y críticas con su tercer disco “Ya Viene El Sol”. Se disponían pues a iniciar una nueva etapa que vendría acompañada de una revolución total a su manera de hacer música. Así que metámonos en harina y agarrémonos bien que viene su mejor música.

En esta ocasión se lo habían tomado con calma. Eran conscientes de que iniciaban una nueva etapa en la que prácticamente tenían que empezar desde el principio, por lo que la manera de componer de los hermanos Cano introduciría grandes cambios que darían como resultado el que iba a convertirse en su mejor disco, hasta ese momento porque luego vendrían más y mejores, que llevaría el título de “Entre el Suelo y el Cielo” y sería publicado en el año 1986.

Cuando se anunció la publicación del disco, quien más y quien menos pensó que se trataba de un disco más de mecano, que iba a seguir las mismas pautas y que posiblemente lograría un éxito menor. Mucha gente les había puesto fecha de caducidad precipitadamente, porque el contenido del nuevo álbum era totalmente distinto a lo hecho hasta ese instante.

El principal cambio que mostraría el nuevo trabajo, fundamental para su salto definitivo al estrellato, sería que en esta ocasión el mayor peso en las labores de composición recaería en manos del talento de José María en lugar del de Nacho. Hasta ese instante, el pequeño de los hermanos Cano había sido el compositor de la mayoría de los sencillos que habían ido publicando, algo que cambiaría drásticamente a partir de este momento.

Lo curioso del caso sería que el primer sencillo en publicarse de este disco sonaba al Mecano de siempre y era obra de las labores de composición de Nacho. Daba la impresión de que querían hacer un guiño a su interior etapa y de algún modo despedirse de lo hecho hasta ese momento con este “Ay que Pesado”.

Lo que estaba claro es que ellos mismos se habían dado cuenta de que los tiempos musicalmente hablando habían cambiado profundamente. Todos los grupos tanto nacionales como internacionales que habían abrazado el movimiento New Romantic y el sonido tecno típico de los 80, bien se habían ido quedando por el camino bien habían evolucionado hacia otros derroteros según se acercaba la década de los 90. Supieron verlo, supieron analizarlo e introdujeron los cambios necesarios que les iban a llevar a convertirse en los más grandes.

En este momento surge la figura de José María, gran responsable de ese salto hacia adelante. Hasta ese instante su figura parecía que había sido secundaria en el grupo, eclipsado por la personalidad y la voz de Ana y por las composiciones de su hermano Nacho. Sin embargo, su madurez artística y su talento, posiblemente desperdiciado hasta ese instante, iban a irrumpir como un volcán para colocarles donde merecían.

Así pues, con el segundo sencillo en publicarse llegaría la gran sorpresa. Podría decirse que es la canción que anuncia a los cuatro vientos su nuevo estilo y que rompe definitivamente con lo hecho hasta ese momento. Una preciosa balada que habla del amor y del desamor, de la traición y de la tragedia que se titula “Cruz de Navajas”.

Esta canción pillaría a todo el mundo con el pie cambiado y se convertería en toda una revelación, además de una declaración de intenciones. Su éxito sería total llegando de inmediato al número uno de todas las listas y anunciando a los cuatro vientos que su asentamiento era definitivo. Lo curioso del caso es que estuvo en un tris de no ser elegida como sencillo en una historia bastante original. Os cuento.

Después de tantos años siendo Nacho el que llevaba la voz cantante a la hora de que sus composiciones fueran las elegidas como sencillos, costaba asimilar que eso iba a cambiar. “Cruz de Navajas”, compuesta por José María, no acababa de convercerles ni a su hermano ni a Ana y no quería que tuviese tanta importancia dentro del disco. Sin embargo, algunos periodistas especializados, entre los que se encontraba José Antonio Abellán, por aquel entonces alma máter de los Cuarenta Principales, verían el potencial que este tema tenía y les convencerían para que se convirtiera en el segundo sencillo del disco. Rectificar es de sabios.

Si hay algo que carazteriza a la mayoría de las canciones de este trabajo es la madurez que el trío mostraría en comparación con sus anteriores álbumes. Y en este sentido Jose María es el que se lleva la palma creando algunas composiciones que de sencillas terminan siendo extraordinarias.

Sin lugar a dudas, la canción más representativa en este sentido es “Me Cuesta Tanto Olvidarte”, un tema en el que la voz de Ana, más espectacular que nunca, es acompañada únicamente por el teclado de un piano. Una balada que está considerada como una de las mejores canciones de amor del pop español. Una preciosidad de canción.

Atrás habían quedado definitivamente los tiempos del tecno y la estética new romantic, todo un acierto viendo la evolución que iba a tomar el panorama músical según se acercaba la década de los 90. Pero este cambio no solamente nos mostraría a un grupo capaz de leer los gustos del público en cada momento sino que también iba a dejar bien claro que sabían moverse a la perfección en diferentes estilos.

De esta manera, no es de extrañar tan pronto verles ofrecer temas de tanta sensibilidad como los dos últimos de los que acabamos de disfrutar como otros más desenfadados, divertidos y hasta irónicos como el que viene a continuación.

Se trata de una canción un tanto tétrica, con una letra desenfadada y divertida que se titula “No Es Serio Este Cementerio”. Está claro que su calidad está un tanto por debajo de la de los anteriores sencillos publicados, pero a estas alturas de la película, la voz de Ana era capaz de volver genial cualquier cosa ordinaria.

Como habréis podido comprobar, las baladas y los medios tiempos son la nota predominante del disco, alejándose de la música bailable de sus primeros tiempos. Además incluirían otra novedad que se haría habitual en sus siguientes trabajos, incluir alguna canción con una letra que se centra en temas históricos o populares.

Estas serían las características del quinto y último sencillo en aparecer en el mercado, una canción que en un principio no iba a ser incluida en el disco y que se convertiría sin embargo en otro de sus clásicos. José Maria había compuesto una canción destinada al inmimente nuevo disco de Isabel Pantoja que ésta desecharía finalmente por considerarla demasiado “folclórica” para lo que ella buscaba en ese momento. No tuvo demasiado buen ojo la verdad.

La canción en cuestión no es otra que “Hijo de la Luna” que con los arreglos pertinentes e interpretada a la perfección por Ana se convertiría en un rotundo éxito, uno más.

Está claro que el salto cualitativo que habían dado era más que significativo y supongo que su anterior discográfica se estaría tirando de los pelos. La incógnica era saber si iban a ser capaces de mantener el listón y lo cierto es que la respuesta sería que lo mejor estaba por venir.

Y es que en el año 1988 iba a llegar su siguiente disco, el quinto de su carrera, que no solamente iba a consolidarlos como uno de los principales grupos de nuestro país, sino que iba a convertirlos en la banda española de referencia batiendo todos los records habidos y por haber. El título del disco sería “Descanso Dominical”, un álbum imprescindible para comprender la historia del pop español.

Nos encontramos ante el disco definitivo de su carrera. Sin lugar a dudas el mejor de toda su trayectoria y con el que batirían todos los records de ventas en nuestro país logrados hasta ese momento. Uno de esos discos en los que todas y cada una de sus canciones, sin excepción alguna, tienen una calidad evidente y sean o no publicadas como sencillos se hacen conocidas y son emitidas una y otra vez en las emisoras de radio. En definitiva, el trabajo que les convertiría en el grupo puntero español.

Los estilos que son capaces de dominar son numerosos y podría decirse que cada una de las canciones que integran el disco se mueve en aguas totalmente distintas a las demás, haciendo de él un trabajo original y único. Las letras están más cuidadas que nunca, la voz de Ana más que cantar acaricia y su música es conocida y reconocida por todo el mundo.

El primer sencillo que aparecería en el mercado es una especie de precalentamiento, ya que no es la mejor composición que forma parte del disco. Eso sí, se trata de una canción original hasta decir basta con un estilo jamás mostrado por el trío que se nutre de sonidos swing, blues y un fondo de saxo. Por ser original no tiene ni tan siquiera un estribillo reconocible. Su título: “No Hay Marcha en Nueva York”.

Los que no habían escuchado el disco al completo y solamente conocieran esta canción a buen seguro que quedarían un tanto desconcertados, ya que nos encontrábamos ante una canción poco comercial y que tampoco mostraba una calidad extraordinaria. Simplemente mostraba cierta originalidad y un estilo más en el que mostraban poder defenderse. La estrategia, sin embargo, era clara y acertada. Se trataba de sorprender y que el público en general mostrara curiosidad por su nuevas canciones. Lo conseguirían con creces.

Y es que a partir de ese momento, el resto de canciones del disco conseguirían enganchar, y de que manera, al público y a la crítica, colocándose de inmediato en los puestos de privilegio de las listas españolas y extranjeras, ya que con este disco iban a lograr el espaldarazo definitivo tanto en Sudamérica como en el resto de Europa, triunfando a lo grande sobre todo en Francia e Italia.

Además, una vez más, una de las canciones incluidas en la cara B de un sencillo, de este primero concretamente, lograría también cierta popularidad, ya que la protagonista de su letra es una perrita que se convirtió en su día en la primera astronauta de su especie en ser lanzada al espacio. Su título es “Laika”.

En esta ocasión tomarían la decisión de llevar una estrategia muy estudiada a la hora de ir publicando los distintos sencillos que saldrían de este trabajo. No era un capricho ni el orden en que fueron apareciendo ni la fecha en la que verían la luz, lo que demostraría definitivamente que se habían convertido en grandes de verdad.

Así pues, al primer sencillo del disco, un tema más tranquilo y una auténtica rareza, iba a seguirle otra canción más animada y que se identificaba perfectamente con el sonido “mecano”. El contraste entre ambos es evidente y su estrategia muy clara, primero romper y sorprender y luego hacerse reconocibles. La canción en cuestión no es otra que “Los Amantes”.

Como suele decirse en estos casos no darían puntada sin hilo y a finales de 1988 llegaría la publicación simultánea de dos nuevos sencillos, uno rompedor y en cierta medida polémico y el otro muy relacionado con las fiestas navideñas.

El primero de ellos sería una balada espectacular que está considerada como la mejor de toda su carrera, en la que José María es capaz de encontrar una insuperable sensibilidad para tratar un tema tan delicado como el que recoje su letra. A eso hay que sumarle la interpretación vocal de Ana que está a una altura difícil de igualar. El resultado es uno de los clásicos más inconfudibles del grupo, una de sus mejores canciones y uno de sus mayores éxitos.

La canción no es otra que “Mujer Contra Mujer”, una composición que habla de la relación amorosa entre dos mujeres, tema que por aquella época todavía estaba considerado tabú en algunas sociedades, hasta el extremo de que en algunos países de Sudamérica sería prohibido su videoclip promocional. Con esta canción mostrarían su delicadez y sensibilidad así como una gran valentía al tratar un tema que otros muchos artistas no se habían atrevido a hacerlo.

Este sencillo se publicó en plena campaña navideña y vendría acompañado de otro más con un sabor inconfundible a las fiestas. No sería un villancico pero iba a convertirse en una de esas canciones clásicas que año tras año suena durante las Navidades para acompañar campañas publicitarias, programas radiofónicos o televisivos y todo lo que tenga sabor a “paz y amor”.

Como habréis ido comprobando en los dos artículos que “La Graminola” está dedicando a Mecano, como buenos madrileños que son siempre han rendido tributo a su ciudad en cuanto han tenido oportunidad. Pues bien, con “Un Año Más” matan dos pájaros de un tiro ya que se trata de una composición con aire navideño por los cuatro costados y que sirve para homenajear a un sitio tan emblemático para todos los madrileños como es La Puerta del Sol.

Hasta una canción tan sencilla como ésta, con un recorrido temporal bastante corto al tratarse de una composición navideña, lograrían un grandísimo éxito. Las ventas del disco durante las fiestas de ese año fueron espectaculares y no paraban de batir records de ventas y de números uno agrandando día a día, paso a paso, sencillo a sencillo su popularidad.

Y lo mejor estaba por venir ya que todavía faltaban dos guindas de lujo en forma de nuevos sencillos que iban a conseguir un tremendo éxito, obteniendo incluso mejores resultados que los ya publicados. Además, a cada sencillo nuevo que salía al mercado, las ventas del álbum volvían a dispararse.

Como estamos comprobando, José María le había ganado a su hermano Nacho el pulso a la hora de que sus composiciones fueran elegidas como sencillos y llevaran el mayor peso del disco, pero no en exclusividad. Algunas de las creaciones del menor de los Cano seguirían logrando buenos resultados y llamando la atención del público como sucedería con “La Fuerza del Destino”.

Se trata de una canción totalmente made in Nacho Cano, con esos toques tecno que el siempre le ha sabido dar a sus composiciones. Además se convertiría el el tema más exitoso de todo el disco y contaría con una aparición bastante particular en el videoclip promocional. Una de las protagonistas femeninas del mismo es nada más y nada menos que una por aquel entonces desconocida Penélope Cruz que contaba nada más que quince años en ese momento. Lo que vendría después todos lo conocéis.

Siempre se ha especulado con que esta canción estaba dedicada precisamente a Penélope, habida cuenta de que años después ella y Nacho mantendrían durante algunos años una relación sentimental. Pero lo cierto es que la destinataria de esta composición era Coloma Fernández Armero, el gran amor del pequeño de los Cano, con la que había roto recientemente. Como veremos más adelante, años después repetiría dedicatoria con otra canción.

Como broche de oro se publicaría un último sencillo que obtendría también muy buenos resultados. Se trata de “El Blues del Esclavo”, una canción que de blues no tiene absolutamente nada pero que resulta muy original con una divertida y trabajada letra y los teclados de Nacho sacando en algunos momentos sonidos muy cercanos al tango.

¿Y esto es todo? Pues no, hay mucho, muchísimo más. Supongo que os habréis dado cuenta de que este disco es mi debilidad, pero es que tiene muy buena música de principio a fin. Así que vamos con algunas canciones más del mismo que servirían para que rindieran distintos tributos y homenajes.

Sin ir más lejos, la canción que abre el álbum es una composición de Nacho que rinde tributo al  mágico mundo del cine. Me encanta esta canción, tanto por su música como por su letra, muy natural, que cuenta a la perfección todas las sensaciones que desarrollamos cada vez que vamos a ver una película. Su título no podía ser otro que “El Cine”.

Pero puestos a rendir homenajes, yo me quedaría con dos canciones que me parecen mágicas y espectaculares. De lo mejor que han sido capaces de crear durante su carrera. Dos composiciones dedicadas a personajes históricos, uno nacional y otros internacionales, cuya trascendencia y genialidad son recreados en estas dos magníficas composiciones.

La primera de estas canciones está dedicada a Dalí, no hace falta decir más. En su título utilizan un juego de palabras dándole el de “Eungenio Salvador Dalí”. El personaje es indispensable, y esta canción, interpretada mágicamente por Ana, también.

Pero el tributo más grande llega de la mano de una canción que a mi me parece grande, enorme, gigante. Una canción dedicada a una de las hazañas mas atrevidas, arriesgadas y trágicas que el hombre haya acometido nunca y que queda narrada a la perfección gracias al talento de José María.

Se trata de “Héroes de la Antártida” una canción que narra la historia de un grupo de intrépidos hombres que intentarían alcanzar el Polo Sur por primera vez en la historia. Finalmente serían derrotados por Roal Amudsen que lo lograría el 14 de diciembre de 1911 y su aventura les costaría la vida. Sus nombres: Robert Scott, Edward Wilson, Henry Bowers, Lawrence Oates y Edgar Evans. La narración de la historia te atrapa de principio a fin y la música es el complemento ideal para lograr una composición con letras mayúsculas.

Por si fuera poco, con este disco descurbriríamos otra faceta destacada del trío que sería la que terminaría de convertirles en los número uno de nuestro país. Su gira promocional fue simplemente grandiosa, llenando hasta la bandera todos y cada uno de los recintos en los que ofrecieron sus conciertos, dejándonos unos espectáculos inolvidables. Ya no cabía ninguna duda, se habían convertido en un fenómeno de masas.

Como no podía ser de otra manera, al finalizar la gira de “Descanso Dominical” decidirían tomarse un largo descanso de algo más de un año, ya que la intensidad con la que estaba transcurriendo todo estaba empezando a pasarles factura, por lo que no sería hasta el año 1991 cuando aparecería en el mercado su siguiente disco.

Sería entonces cuando aparecería en el mercado el que está considerado como su disco más intimista y que a la postre iba a ser el último de su carrera, aunque nadie pudiera imaginarse este extremo. Su título: “Aidalai”.

Quien busque en este disco algún tipo de similitud con su anterior trabajo que no se esfuerce, porque se trata de dos trabajos antagónicos a más no poder, siendo su único denominador común el de la versatilidad a la hora de manejar distintos estilos, adendrándose en algunos que todavía no habían “trabajado”.

El disco esta formado casí en su totalidad por baladas y medios tiempos, bastando con escuchar el primer sencillo en publicarse para conocer las aguas en las que se van a mover. Se trata de una canción que vuelve a tratar el tema de la ruptura sentimental de Nacho con Coloma Fernández Armero. Su título es “El 7 de Septiembre” y deja bien a las claras que ella fue el verdadero amor de su vida.

Con este disco volverían a repetir unas ventas que no estaban al alcance de casi ningún artista español, pero justo es decir que estarían muy, pero que muy por debajo de los resultados logrados por “Descanso Dominical”. Daba la impresión de que el exceso de madurez vendía menos que la originalidad y el desparpajo.

Para empezar, ninguno de los sencillos publicados, a excepción de uno de ellos como veremos un poco más adelante, tendrían el tirón habitual, e incluso en alguna ocasión dejarían unos resultados bastante pobres, como sucedería con el que viene a continuación.

Se trata de “El Peón del Rey de Negras”, una canción que intenta ser una crítica a las normas sociales que nos rodean y a la sociedad en general, pero lo cierto es que esta involucración en temas más trascendentes y de actualidad obtendría unos resultados bastante discretos, pudiendo considerarse como una de las canciones más flojas de toda su trayectoria.

El disco mantiene una línea bastante constante y está considerado por muchos como un álbum conceptual. Ninguna de las canciones que lo integran se sale del guión, manteniendo un ritmo constante marcado por tonos bastante más tranquilos de lo habitual.

Algo parecido sucedería con el siguiente sencillo. De nuevo un tema lento, de nuevo con una letra comprometida, de nuevo unos resultados discretos. En esta ocasión el ecologismo toma el protagonismo en una canción titulada “Naturaleza Muerta” que he de reconoceros que de algún modo a mí me parece algo monótona.

El grado de madurez seguiría creciendo y en esta ocasión hasta la manera de componer de Nacho, protagonista siempre de los temas más desenfadados, alegres y rítmicos, se teñiría de esta cualidad. Si bien las críticas hacia el disco fueron muy buenas, el público demostraría que ilusionaba bastante menos que sus anteriores trabajos, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo. Pienso que en esta ocasión se les fue la mano y perdieron la frescura que tantos y tantos buenos momentos les había proporcionado.

Pero como suele suceder en estos casos hay un par de excepciones, un par de canciones que sí merecen la pena y que cobrarían bastante relevancia obteniendo mejores resultados y mayor aceptación por parte del público, una de las cuales serviría para rendir homenaje de nuevo a un personaje histórico único.

Se trata de “Dalai Lama”, la canción más fresca del disco, con un sonido muy cuidado, unos buenos arreglos y unos tonos vocales que, como siempre, nos ofrece Ana para envolvernos sonoramente. Una gran canción.

La otra excepción sería una auténtica rareza que iba a convertirse en la canción del verano del año 1992. Un tema con el que sorprenderían a propios y extraños con un estilo fuera de lo habitual en su repertorio y que sonaría hasta la saciedad en todas las emisoras de radio de nuestro país. Otro de sus clásicos, sin duda alguna.

Se trata de una canción con un toque muy marcado de música flamenca en la que se harían acompañar de guitarras españolas y unos coristas flamencos que darían como resultado una de sus canciones de mayor éxito y más conocidas. Podría decirse que “Una Rosa es Una Rosa” iba a convertirse en su último gran éxito como sencillo.

Si os he de ser sincero, con esta canción yo voy a contracorriente. No es ni mucho menos una de mis preferidas e incluso terminé por aborrecerla de tanto y tanto escucharla. Reconozco que es una composición original hasta decir basta y muy bien interpretada, como siempre, por Ana, pero fue tanta la saturación de escucharla pusieras la emisora que pusieras que terminó cargándome un poco. Dicho lo cual he de reconocer que no es extraño que obtuviera el éxito que cosechó.

Vaya por delante que mientras el disco tuvo recorrido y fueron publicándose los distintos sencillos, nadie ni por asomo podía imaginarse que éste iba a ser su último disco juntos, pero de algún modo, a pesar de sus buenos resultados, dejaría un sabor agridulce. Después de “Descanso Dominical” habían retrocedido claramente y para terminar siendo su broche de oro creo que deberían haber ofrecido algo más.

Como prueba de lo que digo vayan los dos últimos sencillos que aparecerían el mercado, sobre todo uno de ellos, titulado “El Fallo Positivo”, una canción que redunda en los medios tiempos que marcan todo el álbum y que pasaría con menos contundencia de lo habitual.

Todavía publicarían un último sencillo el cual iba a mejorar bastante los resultados y la acogida del que acabamos de escuchar. Se trata de una preciosa balada con una letra muy cuidada y en la que la voz de ana suena mejor que nunca, alcanzando cualquiera de los registros que se propone. Una delicia de canción para escuchar con los ojos cerrados titulada simplemente “Tú”.

Lo que no cambiaría con respecto a su anterior disco sería el rotundo éxito de la gira de “Aidalai”. Nuevamente batirían todos los records de recaudación y de actuaciones, las cuales llegarían a algunos paises europeos y les ayudaría a consagrarse totalmente sobre todo en hispanoamérica. Fueron casi dos años de conciertos sin parar tras lo que acabarían verdaderamente agotados.

Al finalizar la larga gira, los tres comunicarían que tenían que parar para recuperar fuerzas de cara a su siguiente disco, anunciando que permanecerían fuera de la circulación durante tres años. Nadie sospechó en ese instante que se trataba de un adiós definitivo, pero tanto su casa discográfica como los críticos más cercanos al trío se imaginaron de inmediato que todo podía haberse acabado ya.

Mientras todos esperaban que transcurrieran esos tres años para poder disfrutar de su música, haciendo apuestas sobre que novedad iban a ofrecer cuando llegara el momento, cada uno de ellos se sumergió en distintos proyectos en solitario, con éxito diverso, siendo la que saldría triunfadora en la comparación Ana Torroja, algo que no era de sorprender.

Finalmente no serían tres sino seis los años que transcurrirían para que Mecano reapareciera en el panorama musical español. Lo haría con un doble disco recopilatorio titulado “Ana/Jose/Nacho” en el que se incluían hasta sIete temas inéditos, logrando unas grandísimas ventas y convirtiéndose en uno de los acontecimientos musicales del año. Lo de si habían vuelto para quedarse no estaba demasiado claro, la verdad.

Varios son los detalles que llevarían a pensar que el regreso no era ni mucho menos definitivo. El más evidente era que publicar un recopilatorio con siete nuevos temas era bastante extraño, ya que el elevado número de canciones inéditas daba prácticamente para publicar un nuevo álbum de estudio. Como decía aquel todo era muy “raro … raro … raro…”

Además afirmar que todos los temas nuevos lo eran realmente era algo inexacto, ya que a excepción de uno de ellos los demás eran canciones compuestas hacía seis años y descartadas a la hora de ser incluidas en “Aidalai”. Es decir, solamente una de las canciones que aparecen en este disco fue compuesta exclusivamente para el mismo.

El tema verdaderamente inédito llevaría el título de “El Club de los Humildes” y en su letra Jose María habla de sus sensaciones de regresar al grupo después de seis años, mostrando además un sonido más “agresivo” y electrónico de lo habitual en sus composiciones.

El éxito de ventas del disco fue bastante grande gracias al tirón que seguían teniendo sus canciones de siempre y a las ansias que había por parte del público de llevarse al oído sus canciones. Pero lo cierto es que los nuevos temas incluidos en el álbum no son para tirar cohetes y casi podría decirse que de no haber formado parte del mismo nadie los habría echado de menos.

De entre esos temas inéditos habría que destacar “Stereosexual”, ya que sería el que mejor acogida obtendría, causando nuevamente una de esas polémicas gratuitas que de vez en cuando algunos querían crear. Se trata de una canción que habla de la libertad sexual en todas sus versiones con una letra irónica pero bastante provocativa.

Del resto de las canciones del disco poco se puede decir. La promoción del álbum fue bastante deficiente y la implicación por parte de los hermanos Cano dejó bastante que desear. De hecho no se haría ni tan siquiera gira promocional. Daba la impresión que por lo que respectaba a los dos miembros masculinos del trío no tenían ningún interés en seguir adelante y que este disco fue publicado por compromiso más que por otra cosa.

Si acaso sería digna de mencionar una canción titulada “La Canción de los Piratas”, un tema en el que homenajean a Disney y que cuenta con un bonito videoclip en el que aparecen imágenes de sus mayores éxitos cinematográficos.

Cuando algunos meses después José María Cano anunció publicamente que abandonaba el grupo a nadie le pilló por sorpresa. Hacía tiempo que era un secreto a voces que su continuidad era una auténtica quimera, pero lo que sorprendería sería su manera de anunciarlo ya que Ana Torroja siempre había confiado en que pudieran tener un recorrido más largo y no se esperaba este anuncio tan prematuro.

Desde entonces, cada uno de ellos ha continuado con sus proyectos profesiones en solitario, con altibajos, con mayor o menor éxito, pero siempre llevando sobre sus espaldas el mérito de haber formado parte de uno de los grupos españoles más importantes de la historia de la música. Durante muchos años fueron los número uno y sus canciones, sus clásicos son parte de todos los que les hemos conocido.

Periodicamente se especula con una posible reunión y, porqué no, un nuevo disco pero es algo cada vez más improbable. Simplemente no vendría a cuento, ya no sería lo mismo. Han transcurrido casi veinte años desde su separación y es muy posible que si volvieran a intentarlo la cosa pudiese enturbiar de algún modo su grandeza. Es mi opinión, pero ya sabéis: para gustos … colores.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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