ULTRAVOX – CAPÍTULO 2 (REYES DEL TECNO-POP)


Hola, Graminoleños.

Vamos hoy con el segundo capítulo dedicado a la carrera de esa gran banda que fueron Ultravox. En esta oportunidad vamos a poder saborear su mejor música y disfrutar de su mejor momento y de sus mayores éxitos, gracias a la entrada como vocalista y auténtico líder de Midge Ure, el gran responsable de que llegasen a ser considerados como la mejor banda de tecno-pop de los 80 por gran parte de la prensa especializada.

Dejábamos su historia en el anterior capítulo justo en el momento en que conseguirían su mayor éxito hasta ese instante con la publicación en el año 1980 de su álbum “Vienna”. Aprovechando el tirón, tan sólo un año después llegaría un nuevo disco, el segundo con Ure a la cabeza, que no haría sino confirmar que progresaban adecuadamente.

Así las cosas, en el año 1981 publicarían “Rage In Eden”, un disco más vinculado aún si cabe al sonido de sintetizadores, considerado como el más experimental de su carrera y, para algunos, el mejor de todos los que compondrían.

Como ya os cuento, los más puristas lo consideran como el mejor álbum que jamás publicaran, pero como siempre digo es demasiado arriesgado asegurar que tal o cual disco es el mejor de manera absoluta. Sin dua es un buen trabajo pero que viene acompañado de la gran paradoja de que incluyendo grandes canciones, posiblemente mejores que las de su anterior álbum, cosecharía unas ventas ligeramente inferiores, eso sí, mostrándonos dos de los temás más representativos de su carrera.

Su inmersión en el mundo de los sintetizadores sería ya su seña de identidad a partir de este momento. En la recién estrenada década de los 80 este sonido marcaría toda una época y ellos sabrían moverse a la perfección en esas aguas, dejándonos canciones tan creativas y de tanta calidad como “The Thin Wall”, uno de los mayores éxitos que cosecharían mientras estuvieron en activo.

Una de las características más marcadas de los grupos vinculados al tecno de los ochenta fue que en sus primeros trabajos solían realizar un sonido bastante experimental, en el que jugaban con todas las posibilidades que les daban ese nuevo juguete que era el sintetizador. Unos los llevaron más lejos que otros, de ahí nacería la denominada “música industrial”, y en este sentido Ultravox no serían una excepción.

Así pues, “Rage In Eden” está considerado como su disco más experimental a la par que creativo, ya que no solamente incluyen canciones con un sonido en ocasiones desconcertante, sino que son capaces también de ofrecer canciones genuinas y que marcarían la pauta de sus siguientes trabajos como sería “The Voice”, una de sus composiciones de mayor éxito.

Estaba claro que habían puesto la directa y la impresión que daba es que ya no iban a bajarse de los lomos del caballo del éxito. En este sentido, la figura de Midge Ure sería fundamental para ese salto que acababan de dar. Su carisma, su manera de cantar y la forma de ejercer el liderazgo del grupo marcarían su futuro de ahora en adelante, tanto para bien como para mal.

Su popularidad crecería de manera exponencial por lo que no tardarían en publicar su siguiente trabajo, que lelgaría en el año 1982 e iba a convertirse en el mayor éxito a nivel de ventas de toda su carrera. Su título: “Quartet”.

Su caminar por el panorama musical iba in “crescendo” desde la llegada al grupo de Ure, pero les faltaba componer un disco de esos redondos en los que todas y cada una de sus canciones se hiciesen populares y prácticamente la mitad de ellas se convirtieran en una especie de himnos para una generación. “Quartet” es ese disco.

De todos es sabido que en Estados Unidos el sonido tecno de sintetizador de la década de los ochenta tuvo una considerable menor aceptación que en Europa, siendo muy pocos los artistas tecno de aquel entonces que lograrían triunfar como Dios manda al otro lado del Atlántico. Hasta este instante Ultravox no habían tenido apenas trascendencia en USA, pero con este disco entrarían por primera vez en el mercado norteamericano, cuyas puertas se abrirían de par en par para ellos.

En gran medida, la responsabilidad de este progreso en Norteamérica lo tendría el primer sencillo que aparecería en el mercado. Si os soy sincero no me extraña nada ya que se trata de mi canción preferida. Un tema que me parece espectacular, en el que la introducción a ritmo de teclado del principio creo que es una genialidad. Estoy hablando de “Reap the Wild Wind”.

A nivel de ventas este sería el disco con el que mejores resultados obtendrían en toda su carrera. Y es que el tirón que tuvo en Estados Unidos les catapultaría a la fama. Por si fuera poco, la crítica especializada hacía tiempo que les había tomado como una especie de estandarte de la música tecno siendo considerados en aquel momento por muchos como el mejor grupo de este estilo en los ochenta.

Varias son las canciones que son dignas de destacar de este trabajo, pero la palma se la lleva una que pasa por ser una de las más populares y exitosas de siempre. Un himno que clama contra la corrupción y los muchos aprovechados que hay en la vida y que viene acompañada de un espectacular videoclip. Como muchos os estaréis imaginando me estoy refiriendo a “Hymn”.

Que lejos quedaban aquellos tiempos en los que se movían en las aguas del punk-rock y su sonido venía marcado por las guitarras sonando a toda velocidad. Ahora, moviéndose en el equilibrio de la música tecno habían conseguido convertirse en una de las bandas más representativas del panorama musical internacional. Ya se codeaban con los más grandes.

En la mayoría de las ocasiones, sus canciones estaban hechas para bailar, algo bastante habitual tratándose de música en la que los teclados electrónicos llevaban el mando, pero también había excepciones de mucha categoría.

Ya habíamos podido disfrutar en el anterior capítulo de “La Graminola” de esa genialidad de balada que es “Vienna”. En esta oportunidad intentarían repetir la historia con otro baladón en el que la voz de Ure se movería como pez en el agua, aunque su éxito sería bastante menor que con el dedicado a la capital de Austria. Y es que igualar ese tema es tarea casi imposible. De cualquier modo, “Visions In Blue” tiene también suficiente magia como para poder disfrutar de ella.

Una vez asentados de manera definitiva en el éxito dejarían de lado esa faceta experimental de la que os hablaba antes y que se hizo palpable en su anterior disco, aunque a modo de despedida, “Quartet” incluiría todavía una canción que podría tener esta consideración.

Se trata de “We Came To Dance”, una de sus canciones más atípicas que se queda a medias entre su sonido propiamente dicho y una especie de música disco. Uno de sus temas más originales aunque su éxito fuese menor. Estaba claro que el público lo que quería era un sonido identificable y ellos lo tenían.

Se encontraban entonces en el mejor momento de toda su carrera y las ideas fluían una tras otra. Sus discos casi se solapaban unos con otros y de alguna manera empezaron a creérselo un poco y a sentirse un tanto “creciditos”, algo comprensible y habitual en el mundo de la música, pero que en la mayoría de las ocasiones suele pasar una factura demasiado grande.

Prueba de este estado de ánimo tan desbordante sería que en el año 1983 publicarían hasta dos nuevos discos. El primero sería un álbum grabado en directo con algunas de sus canciones más representativas y que llevaría el título de “Monument”.

No es muy habitual que los grupos y artistas vinculados al tecno-pop de los ochenta publicasen discos grabados en vivo. Siempre se defendió que su música interpretada sobre el escenario era artificial, previsible y preprogramada y que no tenía ningún mérito escuchar sus canciones interpretadas en directo ya que sonaban idénticas a las versiones de estudio. Sin embargo, como producto de ese engrandecimiento que vivián, ellos se atreverían a grabar y publicar este disco, el cual lograría muy buenos resultados de ventas que no fueron mayores simplemente porque únicamente contaba con seis canciones. Como suele decirse, lo bueno y breve dos veces bueno.

Además, no todas las canciones son versiones en directo, ya que la que da nombre al álbum es la versión de estudio de la canción instrumental que en su momento fue incluida como cara B del sencillo “Hymn”.

De cualquier modo, la impresión que quedaría es que este disco grabado en vivo fue un pequeño capricho que no buscaba otra cosa que seguir recaudando dinero y manteniéndoles en el candelero, porque lo verdaderamente importante iba a venir a finales de ese año 1983, momento en el cual presentaron su nuevo trabajo de estudio aunque éste no vería la luz comercialmente hablando hasta principios de 1984.

El disco llevaría el título de “Lament” e iba a mostrar una clara evolución en su estilo, comenzando el camino que iba a llevarles a abandonar poco a poco su etiqueta marcada por los sintetizadores y viajar hacia terrenos más cercanos al pop-rock. El tiempo diría si esta decisión sería acertada o no.

No puede decirse que este disco fuese una revolución total en cuanto a su sonido y estilo, pero sí que mostraría bastantes cambios con respecto a sus dos anteriores trabajos con los que habían conseguido convertirse en una de las bandas más populares del momento. Quizás la denominación que más iría con este álbum sea la de “híbrido” entre el tecno y el pop-rock, algo que sorprendería a casi todos sus seguidores que no se verían decepcionados ni mucho menos por estas novedades.

Cuando un artista decide dar un pequeño giro a la manera de hacer música con respecto a lo que ha venido ofreciendo hasta ese instante, la mejor maniobra es que el sencillo de presentación de su trabajo renovado ya marque las pautas que va a seguir a partir de ese momento. Por este motivo, “One Small Day”, la canción que saldría al mercado como primer single, es sin ningún lugar a dudas la más drástica a la hora de innovar ya que sustituye el habitual sonido de los sintetizadores por el de unas guitarras que huelen a pop por sus cuatro costados.

El éxito de un disco que de alguna manera rompe con lo realizado hasta la fecha radica muy a las claras en la capacidad de atraer a mayor público pero sin perder a sus fans de siempre. Para ello, es fundamental que al menos una de las canciones que lo integren logre un rotundo éxito y se convierta en eso que solemos denominar “clásico”. Pues bien, “Lament” tendría ese clásico del que hablo.

Se trata de “Dancing With Tears In My Eyes”, una de las mejores composiciones de su carera en la que la voz de Ure se muestra en estado puro. Una genialidad que está más cercana al tecno que a ese pop al que se dirigían. No es demasiado habitual en la trayectoria de Ultravox que sus letras abordaran temas sociales o de actualidad, pero ésta es una de sus excepciones. Siempre se ha pensado que la canción habla de amor y desamor pero realmente es una defensa del ecologismo y una crítica a la proliferación de centrales nucleares. Por cierto, en el videoclip aparecen junto al vocalista su mujer y su hijo.

Tanto el éxito del álbum como de los sencillos que habían ido apareciendo fue bastante considerble. Estaba claro que el público había acogido bastante bien los cambios introducidos en su sonido, aunque también habría una pequeña decepción, toda vez que el tercer tema que aparecería como single no tendría una acogida demasiado entusiasta.

Se trata del tema que da nombre al disco y lo cierto es que no pasará a la historia como una de sus mejores creaciones, “lamentablemente”. He de haceros una confesión, en esta ocasión voy contracorriente, a mí me encanta esta canción.

La pequeña evolución mostrada con este disco serviría para asentarles aún más en la cima del éxito y seguir siendo considerados como una gran banda, obteniendo el respeto casi unánime de la crítica. Su popularidad crecía cada vez más e incluso el mundo de la publicidad iba a ser el responsable indirecto de otro de sus éxitos.

En el año 1984, una famosa marca de pantalones vaqueros les solicitaría que compusieran una pequeña introducción, una especie de riff para una de sus campañas publicitarias. Se pusieron manos a la obra pero esa introducción les gustó tanto a Ure y los suyos que al final se convertiría en una canción entera que sería publicada como sencillo y finalmente no formaría parte de la campaña publicitaria, ya que eso no era lo que la marca en cuestión necesitaba.

Estoy hablando de “Love’s Great Adventure”, una canción que se adentra ya de lleno en el pop más sencillo posible y que iba a convertirse en otro gran éxito, sobre todo en el Reino Unido. Lo que nadie sospecharía en ese momento es que iba a ser el último gran triunfo de su carrera.

Llegaría entonces el momento de recapitular y hacer balance. Eran ya muchos los años de carrera y dado que parecía que a partir de ese momento iban a moverse en un estilo un tanto diferente al que les había proporcionado sus mejores momentos, pensarían que la mejor manera de cerrar esa etapa era la publicación de un recopilatorio de grandes éxitos.

El recopilatorio saldría al mercado en el año 1985 y llevaría el título de “The Collection” y contendría única y exclusivamente sus sencillos publicados durante la etapa de liderazgo de Midge Ure, obviando cualquier referencia a sus primeros años. Parecía que querían borrar de un plumazo su etapa de punk-rock y cualquier referencia a la pertenencia al grupo de John Foxx. Para ellos, Ultravox solo existían desde su entrada en el mundo de los sintetizadores.

No sería ésta la única curiosidad de este disco de grandes éxitos. La norma casi general de cualquier recopilatorio que se precie es la introducir al menos una canción inédita que atraiga aún más al público. Pues bien, en esta ocasión no habría ningún tema nuevo que llevarse a la boca, por lo que aquéllos que estaban ansiosos por comprobar lo que depararía su siguiente álbum y el estilo en el que iban a moverse tendrían que esperar un poco más.

Cuando un grupo empieza a introducir profundos cambios en su manera de hacer música, sobre todo si con sus últimos trabajos ha logrado el éxito, es bastante habitual que se produzcan diferencias entre sus integrantes. Si todos deciden navegar en la misma dirección finalmente, no habrá problemas para su continuidad pero si por el contrario las opiniones y los deseos de cada uno son innegociables, el futuro juntos es una quimera. Desgraciadamente, Ultravox se verían inmersos en esta segunda circunstancia.

Así pues, en el año 1987 iba a salir al mercado el álbum que iba a significar una especie de epitafio en su carera, que llevaría el título de “U-Vox”.

El disco obtendría unos resultados de ventas bastante aceptables aunque muy por debajo de los conseguidos por sus anteriores trabajos. En gran medida no sufrirían un gran desplome gracias al prestigio adquirido y a las ganas que sus seguidores tenían de escuchar nuevas canciones del grupo, pero lo cierto es que la crítica especializada que siempre había estado de su parte, en esta oportunidad se mostraría muy dura con ellos.

Nos encontramos ante un álbum en el que reinciden en esa especie de reinvención que habían iniciado un par de años antes con “Lament”, intentando abandonar su base de sintetizadores para darle más importancia a las guitarras y hacercanse al pop-rock. La mayoría de las canciones que lo integran se mueven en estos terrenos, siendo la que mayor repercusión obtendría “Same Old Story”.

El paso adelante que habían dado hacia un nuevo sonido ya no tenía vuelta atras. El problema es que como tantas y tantas veces ha sucedido en la historia de la música, su manera de hacerlo fue demasiado abrupta, demasiado rápida, demasiado exagerada. Y eso normalmente es sinónimo de decepción por parte de sus fans.

De hecho, en algunos momentos se les va la cosa un poco de las manos, como puede apreciarse en la canción que viene a continuación. Se trata de un tema titulado “All Fall Down”, en el que se introducen incluso en el terreno tan delicado de la música celta, contando con una colaboración tan especial como la de The Chieftains. No es que nos encontremos ante una mala canción, pero sí que es cierto que es la prueba más irrefutable de que habían abandonado su esencia totalmente. Además, la mezcla resulta cuanto menos … inquietante.

Como puede apreciarse, si cerramos los ojos y nadie nos dice que estamos escuchando una canción de Ultravox, no se nos pasaría ni por la imaginación que son ellos los que están sonando. Quedaba claro que la sensación genaralizada era de que esto ya no eran Ure y los suyos, era otra cosa radicalmente distinta.

Además, el disco no contiene ningún tema relevante que pueda destacarse sobre los demás y que obtuviese una repercusión especial. Desde hacía bastante tiempo llevaban intentando componer una balada tipo “Vienna” que les volviera a proporcionar el éxito que les garantizó su tema más emblemático, pero siempre habían tocado en hueso.

En esta ocasión tampoco lo lograrían. El tercer sencillo que aparecería de este disco era el escogido para intentar reeditar su éxito como baladistas, pero lo cierto es que “All In One Day” no consigue estar a la altura.

Por si fuera poco, las relaciones entre sus integrantes se habían enrarecido claramente. A fuerza de ser sincero habría que decir que no se podían ni ver. El excesivo protagonismo de Ure no gustaba al resto de sus compañeros y las profundas diferencias que existían a la hora de hacer música habían abierto unas heridas que sería imposible cerrar.

Todas estas circunstancias llevarían a que al finalizar la gira el grupo quedara disuelto. Midge Ure hacía tiempo que estaba pensando en iniciar su carrera en solitario y el mal ambiente existente dentro de la banda le llevaría a bajarse del carro. El resto de los miembros del grupo también tenían sus diferencias entre sí y eran conscientes que sin el vocalista su continuidad era muy complicada, por lo que la decisión de dejarlo terminaría siendo unánime.

Sin embargo, el teclista Billy Currie no se resignaría fácilmente. Se haría con los derechos del nombre del grupo e intentaría volver a ponerlo a flote en el año 1992 con la publicación de un nuevo disco titulado “Revelation” y que contaría con Tony Fenelle como nuevo vocalista.

El intento de continuar adelante de Currie sería todo un fiasco. Para empezar nadie identificaría la nueva formación con Ultravox, ya que la sombra de Ure era muy alargada y Fenelle no estaba a la altura. Por otro lado, el disco mostraba una música con un sonido de pop de los 80 que con la entrada de los 90 estaba totalmente fuera de sitio.

Las ventas del disco serían residuales y la crítica especializada lo ignoraría totalmente, algo que es todavía peor que recibir malas opiniones. Del disco únicamente se publicaría un sencillo bajo el título de “I’m Alive”, una canción totalmente prescindible.

Estaba muy claro que el tiempo de Ultravox ya había paasdo pero Currie no quería rendirse tan fácilmente. Dejaría transcurrir cuatro largos años hasta decidirse a retomar de nuevo la actividad, con músicos diferentes y contando con la figura de Sam Blue como vocalista, para publicar en el año 1996 un nuevo disco titulado “Ingenuity”.

La historia se repetiría paso por paso. El disco no tendría apenas repercusión, la crítica prácticamente no lo valoraría y las ventas serían mínimas. Pese a los intentos de Currie por remontar el vuelo, el público estaba a otras cosas y para ellos Ultravox hacía tiempo que eran historia. Se recordaban sus canciones más exitosas pero nadie los echaba de menos.

En esta oportunidad, Currie dejaría de lado el pop-rock para intentar volver al sonido tecno que les llevara a la cima, pero ni por esas. Aun reconociendo el mérito que tiene su empeño y que dotara a las canciones con los nuevos adelantos en cuanto a música electrónica de la época, lo cierto es que nos encontramos ante otro disco prescindible, en el que únicamente el tema “There Goes a Beautiful World” tiene cierta calidad.

Desde este momento se consideraría finalizada defintivamente la carrera como banda de Ultravox. La gran aspiración de Currie era la de que el resto de los antiguos miembros del grupo dejaran a un lado sus rencillas y decidieran ayudarle en poner de nuevo a flote el grupo, pero las heridas habían sido muy profundas y cuando en el año 1997 Midge Ure publicó su primer trabajo en solitario entendería que todo había acabado.

Como podéis apreciar, el tiempo transcurrido entre la salida del grupo y la publicación de su primer disco como solista de Ure fue de nada más y nada menos que de diez años. El final tan desagradabel que tendría Ultravox y que propiciaría su práctica disolución le pasaría factura anímicamente y caería en las garras del alcohol, con las que estuvo luchando durante todos esos años con continuas recaídas.

Afortunadamente conseguiría tras unos años durísimos dejar atrás su alcoholismo y publicar ese año 1997 el álbum “Breathe”. La carrera en solitario de Ure no ha sido nada del otro mundo y este primer trabajo pasaría en un primer momento con más pena que gloria, pero un golpe de suerte en forma de campaña publicitaria le volvería a poner en órbita.

Una conocida empresa de relojes utilizaría para una de sus campañas televisivas el tema que da título al álbum y la canción, una preciosidad por otra parte, lograría un éxito total, convirtiéndose en el mayor y casi único triunfo de Ure como solista, porque como ya os comento después de esto más bien poco.

El grupo estaba finiquitado definitivamente, pero como tantas y tanas veces ha sucedido y seguirá sucediendo, el intentar recuperar tiempos mejores y, sobre todo, la posibilidad de hacer algo de dinero les llevaría a reunirse de nuevo allá por el año 2008. La carrera de Ure en solitario estaba siendo bastane discreta y el resto de los miembros del grupo estaban prácticamente desaparecidos por lo que Midge Ure, Chris Cross, Billy Currie y Warren Cann volverían a la carretera para llevar a cabo una gira de retorno.

El éxito que lograrían con estas actuaciones “revival” les llevaría a repetir experiencia en los años siguientes y para vencer el gusanillo que les empezaría a entrar, en el año 2012 se encerrarían en el estudio de grabación con el objeto de componer nuevas canciones para un nuevo álbum, el cual vería la luz en el año 2012 bajo el título de “Brilliant”.

El disco es un retorno total a su música tecno de siempre pero con los arreglos de nuestros días. Ni que decir tiene que no lograría demasiada repercusión, aunque en el Reino Unido seguían teniendo cierto tirón, logrando por aquellas tierras unas ventas discretas pero aceptables.

Desde entonces nada más se ha sabido de ellos y su actividad se ha reducido a cero. Fueron grandes, para algunos los más grandes de la música tecno de los 80, pero como en tantas ocasiones ha sucedido han intentado negarse a envejecer hasta darse cuenta de que su tiempo ya pasó.

Así pues, aquí os dejo el que pasa por ser el último sencillo de su carrera, “Brilliant”, una canción que cerrando los ojos puede llevarnos por un momento a tiempos pasados que en este caso sí que fueron mejores.

Aquí lo dejamos por hoy. Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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