U2 – CAPÍTULO 1 (TIEMPOS DE GLORIA)


Hola Graminoleños.

Después de año y medio de publicaciones ya estaba tardando en aparecer por “La Graminola” la banda en activo más importante del panorama musical internacional. Ya he dicho siempre que asegurar que alguien es el mejor es muy subjetivo y arriesgado, pero es que en este caso los números cantan. Son el grupo que más discos ha vendido en la historia de la música y el que más ha recaudado en sus distintas giras y conciertos. Si a esto le añadimos buena música, no hay más que reconocer que U2 son los más grandes.

El grupo se formó en Dublin en el año 1976 cuando un joven estudiante que tocaba la batería, llamado Larry Mullen, puso un anuncio en el tablón de su escuela buscando gente para formar un grupo. Los primeros en aparecer serían los hermanos Evans, Dave y Dick, ambos guitarristas, que no acabaron de convencerle demasiado. Finalmente se decantaría por el primero de ellos ya que el nivel de los que fueron apareciendo por allí no era demasiado alto.

A continuación llegaría el turno de elegir al bajista del grupo y ahí no hubo ninguna duda. Un joven llamado Adam Clayton, con cierta experiencia ya en otros grupos, demostraría ser un auténtico virtuoso y se convertiría en el tercer miembro de la banda. Ya solamente faltaba alguien que cantase y además fuese la segunda guitarra.

Entre los aspirantes a convertirse en la voz del grupo aparecería Paul Hewson que no estuvo demasiado acertado el día de la audición. Cuando tocó la guitarra dejó bastante que desear y en el momento en que intentó demostrar sus dotes vocales lo hizo todavía peor. Sin embargo, Mullen se dejó cautivar por su tremenda personalidad y pensando que poco a poco podría ir aprendiendo y mejorando decidiría darle la oportunidad.

El siguiente paso era elegir un nombre y en un principio adoptaron el de Feedback, cambiándolo poco después por el de The Hype y finalmente adoptar el de U2. En un principio esta denominación iba a ser provisional pero causaría tan buena impresión que finalmente sería la definitiva. Siempre se ha dicho que el nombre se inspira en el famoso avión espía pero lo que más les atrajo realmente fue que al pronunciarlo en inglés sonaba igual que “you too”, es decir, “tú también”.

Además, alguno de ellos adoptaron también nombres más profesionales. Dave Evans adoptaría el seudónimo de “The Edge”, mientras que Larry Mullen añadiría a su nombre Jr. para diferenciarse del de su padre. El caso más curioso sería el de Paul Hewson que inicialmente adoptaría el apodo de Bono Vox, que en latín significa buena voz, para dejarlo finalmente en el archiconocido Bono.

Sus principios fueron bastante precarios y con muy pocos medios, lo que no sería impedimento para que ganaran un concurso patrocinado por la CBS que les daría la oportunidad de grabar su primer EP en el año 1978. Llevaría el título de “Three” y sería su debut absoluto.

De este EP se editarían muy pocas copias por lo que a día de hoy es un auténtico artículo de coleccionista. Como su título indica, está integrado por tres canciones siendo el tema estrella y el que puede considerarse como primera canción de su historia el titulado “Out of Control”.

El grupo empezaría a adquirir bastante popularidad en Irlanda pero cuando dieron el salto a tierras inglesas la cosa fue bastante distinta. Allí se llevaría su primera decepción al comprobar que los ingleses no estaban demasiado emocionados con su música.

Mientras tanto ellos seguirían a lo suyo, y aunque no habían conseguido la grabación de su primer larga duración sí que habían conseguido hacerse notar. De esta manera, a principios del año 1980 iban a publicar un nuevo sencillo, titulado “Another Day” que se iba a convertir en fundamental en su carrera.

Este sencillo funcionaría muy bien y tendría gran aceptación también en Inglaterra, por lo que finalmente les llegaría la oportunidad de grabar su primer larga duración. El sonido tan especial que emanaba de sus guitarras fue fundamental para captar la atención de la industria discográfica.

El disco sería publicado ese mismo año 1980 y llevaría el título de “Boy”, convirtiéndose en la auténtica ópera prima de U2.

El disco vendría con una sorpresa debajo del brazo en forma de éxito musical. Una canción que siempre se ha interpretado como una especie de canto religioso que ellos nunca han desmentido y que causaría un grandísimo revuelo.

Y es que “I Will Follow” llamaría la atención de muchas emisoras radiofónicas que emitirían la canción sin parar, colocándoles en el candelero y provocando que los jóvenes británicos se fijaran en su música. Su sonido, sus letras en ocasiones tan críticas con la sociedad de la época y la personalidad de los miembros del grupo harían el resto.

Esta canción puede considerarse como el primer gran éxito de su carrera. De hecho, ha sido una de las habituales en sus conciertos incluso en las últimas fechas. La frescura de su sonido y la intensidad a la hora de interpretarla son inimitables.

Pero sin duda alguna lo que más llamaría la atención de manera inmediata sería el liderazgo que Bono estaba empezando a ejercer. Su personalidad era arrolladora y su manera de moverse en el escenario cautivaba a todo el mundo, haciendo de canciones como “A Day Without Me” momentos inolvidables.

Lo más curioso de este album de debut es que obtendría mejores críticas y resultados en Estados Unidos que en el Reino Unido. Da la impresión de que en esta oportunidad los americanos supieron ver antes que nadie que nos encontrábamos ante un grupo que iba a ser grande. Y bien que acertaron.

De entre todas las canciones de este disco hay una que a mí personalmente me parece muy especial. Creo que es la mejor del disco y simplemente os diré que me encanta. Se trata de “Another Time, Another Place”, para mi gusto la primera joya de su carrera.

Su popularidad fue en aumento en gran parte gracias a sus actuaciones en directo, llegando a telonear a artistas de la talla de Talking Heads, aunque muy pronto empezaron a ofrecer sus propios conciertos aunque en recitos de aforo más reducido.

De esta manera, en el año 1981 iba a llegar su segundo álbum bajo el título de “October”, el cual está considerado como el trabajo más flojo de toda su carrera y con el que iban a obtener unos resultados de ventas bastante pobres. Su primera decepción.

Siempre se ha dicho que el segundo disco de cualquier artista siempre es el más importante. Después de publicar un trabajo disco con más o menos éxito, el futuro depende de que ese segundo álbum tenga aceptación o no. Si es bueno, habrá futuro, si por el contrario flojea, será más complicado conseguir una tercera oportunidad.

Fuera por lo que fuere, sus ventas fueron bastante escasas y la crítica sería contundente con ellos. Posiblemente el exceso de espiritualidad en sus letras y una cierta repetición en los riffs y los acordes de algunas de sus canciones serían las circunstancias culpables de originar esas opiniones. Tan sólo dos de los temas del disco se salvarían ligeramente de la quema, siendo una de ellas la que da nombre al álbum, un tema totalmente instrumental.

Dentro de esa espiritualidad e incluso religiosidad en la que se mueve este disco, hay una canción que podríamos decir resume a la perfección lo que ofrece. Se trata de un tema en el que se incluye una parte coral que recuerda a Iglesia por todas sus notas. Su título no podía ser más apropiado: “Gloria”.

El mayor atractivo de esta canción lo tiene su parte más instrumental. Es bastante habitual recordar solos de guitarra incluidos en las composiciones, pero lo es menos que esa parte de lucimiento corra a cargo del bajo. Pues bien, en esta oportunidad el virtuoso Adam Clayton es el encargado de ese momento memorable.

La decepción que se llevaron fue bastante grande pero no desfallecieron. Eran conscientes de que se la jugaban con su siguiente disco. Cualquier paso en falso podía ser definitivo y acabar prematuramente con su carrera. Afortunadamente iban a demostrarle a todo el mundo de la pasta de la que estaban hechos.

Así las cosas, en el año 1983 aparecería en el mercado “War”, su tercer álbum y el que les iba a dar el impulso definitivo hacia la fama. Un trabajo más elaborado, con un cambio de sonido y de forma de componer que resultaría definitivo para su carrera.

En esta ocasión sus letras dejan a un lado su lado espiritual y religioso y se cargan de contenido político. Hemos de tener en cuenta que nos encontrábamos en uno de los momentos más complicados en la situación que se vivía en el Ulster  y como irlandeses que eran vivían muy de cerca los acontecimientos.

El público en general se rendiría a sus pies al escuchar la música de este disco, pero a los críticos especializados les costaría algo más. Pensemos que la carga crítica hacia las relaciones entre ingleses e irlandeses que tienen muchas de las canciones de alguna manera les pasarían factura.

La canción más representativa y con mayor carga política es sin duda “Sunday Bloody Sunday”, en la que hacen referencia al denominado “Domingo Sangriento” que tuvo lugar en la localidad de Derry el 30 de enero de 1972. Una manifestación que inicialmente era pacífica acabaría con fuertes enfrentamientos entre manifestantes y policía. Algunos incontrolados comenzaron a lanzar pierdas contra los policías y estos repelerían la agresión con gases lacrimógenos en principio y disparando a continuación. Catorce manifestantes morirían en los disturbios en uno de los episodios más negros y lamentables del conflicto del Ulster.

Aquí os dejo una impresionante versión en directo. Sin duda alguna después de ver y escuchar esto se hicieron grandes en un momento. Simplemente insuperable.

No solamente la carga política de las letras de las canciones del disco son su única seña de identidad. En cuanto a su sonido, nos encontramos con unos tonos más oscuros, unos riffs de guitarra más poderosos y, sobre todo, el sonido de la batería más presente que nunca. Toda esta mezcla nos deja alguna que otra canción verdaderamente mágica.

Entre estas canciones especiales se encuentra una que está considerada como el primer gran éxito de su carrera, una de sus mejores composiciones de siempre y el tema que iba a ponerles definitivamente en órbita, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Esta canción no es otra que “New Year’s Day”, la primera en entrar en las listas de éxito de todo el mundo y que les daría a conocer fuera del Reino Unido. Desde ese instante, U2 sería considerada como una de las bandas más prometedoras del momento y los que así pensaron no se equivocarían lo más mínimo.

A pesar de todo, el abandono de los temas religiosos que habían mostrado en sus primeras composiciones no sería definitivo. Cierto es que en este disco tendrían una mínima presencia y que a lo largo de su carrera no volverían a incidir apenas en ellos, pero en “War” todavía quedaba un pequeño hueco para una de esas canciones.

Se trata de “40”, la canción que cierra el disco y que está inspirada en el Salmo número 40 de la Biblia. Posiblemente su última incursión en el tema espritual.

Su popularidad comenzaría a subir como la espuma por aquel entonces en gran medida por el dinamismo y la novedosa manera de manejarse en sus conciertos. La figura de Bono llenaba todo el escenario y la intensidad de su sonido en general y de la forma de tocar la guitarra de The Edge en particular les estaban convirtiendo en uno de los grupos favoritos del público a la hora de verles actuar en directo.

Por ese motivo, de manera inmediata a la finalización de la gira de “War” aparecería en el mercado un vídeo y un disco con los mejores momentos de sus actuaciones en directo. Su revolucionaria manera de presentar sus conciertos llevarían a este disco a convertirse en el álbum grabado en vivo más vendido de la historia de la música británica. Su título: “Under a Blood Red Sky”.

Con todas estas premisas no era de extrañar que hubiese una gran expectación por la publicación de su siguiente disco, que llegaría en el año 1984 bajo el título de “The Uforgettable Fire” y que iba a corroborar que las expectativas depositadas en ellos ya eran una auténtica realidad.

Con este nuevo trabajo darían un salto de calidad muy evidente, además de que su sonido evolucionaría hacia otros derroteros que iban a llevarles a la cima del éxito. El gran responsable de estos cambios no iba a ser otro que el grandísimo Brian Eno, antiguo componente de Roxy Music, que con su magia a la hora de producir los trabajos de otros artistas les iba a colocar en un estatus inimaginable cuando dieron sus primeros pasos.

Además, la canción más destacada de este disco viene con dedicatoria especial e iba a convertirse en uno de sus grandes clásicos y en un auténtico himno de la década de los 80.

Muchos ya os estaréis imaginando que me refiero a “Pride (In the Name of Love)”, un tema dedicado a la figura de Martin Luther King que se convertiría de inmediato en una de las canciones más emblemáticas de su carrera, con un directo espectacular y una de las preferidas del público.

La producción de Brian Eno era sinónimo de calidad y de éxito. Todo lo que tocaba por aquel entonces lo convertía en oro, por lo que no era de extrañar que este nuevo trabajo llegase al número uno de las listas de ventas del Reino Unido, triunfara en toda Europa e irrumpiera como un tiro en las listas norteamericanas. U2 estaba empezando a convertirse en una de las principales bandas del panorama musical internacional.

De la mano de Eno su sonido se volvería más experimental, con la guitarra y el bajo llenándolo todo y la introducción por primera vez de los teclados de los sintetizadores como acompañamiento, dando como resultado canciones tan espectaculares como la que da nombre al disco.

Este disco está considerado por la crítica como uno de sus mejores trabajos, aunque como veremos a continuación realmente no era más que la antesala al auténtico boom que iba a significar su siguiente álbum.

Una vez más, sus actuaciones en vivo sería espectaculares. Y es que las canciones de este disco suenan a la perfección en sus conciertos, creando un ambiente mágico y atractivo para el público con temas como este “Bad”, uno de mis temas preferidos.

A estas alturas de su carrera se habían convertido ya en uno de los grupos más destacados del panorama musical internacional, pero les faltaba aún subir un escalón más para adquirir el calificativo de estrellas. Esta cuestión iba a quedar solucionada de manera inmediata con la publicación de su siguiente disco.

Éste aparecería en el mercado en el año 1987 bajo el título de “The Joshua Tree” e iba a convertirse en el álbum más importante de su carrera el cual les iba a llevar al estrellato más absoluto y hacerles adquirir unos cotas de popularidad excepcionales.

Este disco contaría nuevamente con la producción de Brian Eno y está considerado por la crítica especializada no solamente como el mejor disco de su carrera sino como una auténtica obra maestra, algo con lo que estaría de acuerdo el público en general ya que las ventas que obtendría serían descomunales.

El disco es una grandísima maravilla de principio a fin, con un sonido limpio y brillante y con unas cuantas canciones que pasan por ser auténticas joyas. Dentro de él se incluyen algunas de las composiciones más emblemáticas de su carrera y auténticos himnos de la música de la década de los 80.

Por si fuera poco, entre sus canciones nos encontramos con el mejor tema que jamás hayan creado. Una composición mágica, con el bajo de Adan Clayton marcando el ritmo desde el inicio, la guitarra de The Edge inundándolo todo a continuación y la voz de Bono más inspirada y entregada que nunca. Se trata del mítico “With or Without You”, una de las mejores canciones de la historia de la música.

Su consagración definitiva llegaría con este disco. Bono se convertiría a partir de este instante en una de las figuras mediáticas más importantes del momento y The Edge pasaría a ser considerado como uno de los mejores guitarristas del mundo, mostrando una variedad de registros y una forma de tocar verdaderamente excepcional.

Una vez más la producción de Eno iba a notarse profundamente y lograr un sonido como solamente él es capaz de conseguir. Con “With or Without You”, llegarían al número uno de manera inmediata, algo que iban a repetir con otro de los sencillos que aparecerían en el mercado.

Se trata de “I Still Haven’t Found What I’m Looking For”, una canción mágica, especial, única que se convertiría en un clásico dentro de su carrera y una de las canciones más espectaculares a la hora de ser interpretadas en directo, algo que ya os comentaré a su debido tiempo.

La manera de tocar la guitarra de The Edge se convertiría desde este instante en personal e intransferible convirtiéndose prácticamente en la marca patentada del sonido del grupo. Con tan sólo escuchar algún acorde de guitarra de cualquiera de sus canciones podía identificarse de manera inmediata quien era su protagonista. Sus riffs eran inimitables.

Este sello inconfundible llega a su mayor nivel en otra de las canciones que adquirirían la categoría de míticas incluidas en este disco. Se trata de “Where the Streets Have no Name”la canción con la que se abre el álbum y uno de esos temas inconfundibles con un inicio verdaderamente único.

Cualquiera de las canciones incluidas en el disco es espectacular, con potencial suficiente para ser publicada como sencillo. De hecho, incluso aquellas que no salieron como tales adquiriría no obstante una gran popularidad porque sonarían una y otra vez por las emisoras de radio.

Eso es lo que sucedería por ejemplo con “In God’s Country”, un tema de una calidad increíble que triunfaría sobre todo en Estados Unidos. Una de las caraceterísticas que marca las canciones de esta obra maestra es la contundencia de su puesta en escena y este tema no es una excepción.

La puesta en escena de todas y una de las canciones es una maravilla. La mayoría de ellas supera con creces los cuatro minutos y muchas los cinco, lo que da para que tengan un importante parte instrumental dando la oportunidad a todos ellos para brilar en algún momento. No dejaron absolutamente nada a la improvisación.

Esto es lo que sucedería con “One Tree Hill”, un tema con una melodía dulce y cadenciosa con esa parte instrumental de la que os hablo al principio. Una canción para relajarse.

En líneas generales el disco mantiene cierta uniformidad sonora. Podría hablarse incluso de un disco casi conceptual en el que cada canción va encajando a la perfección con la siguiente pero con una excepción bastante clara.

Se trata de una canción con una atmósfera pesada que recuerda de algún modo a su anterior disco, en el que la voz de Bono suena casi en un lamento, angustiosa, desesperada. Me estoy refiriendo a “Bullet the Blue Sky”, la canción más extraña del disco sin dejar de ser genial.

De lo que no cabe ninguna duda es de que con este disco se iban a convertir en una de las bandas más seguidas y admiradas del momento y con un recorrido espectacular. Sus conciertos eran todo un acontecimiento y muy pocos artistas tenían en ese momento la trascendencia que ellos tenían.

Por si fuera poco, la gira promocional del disco iba a proporcionar un nuevo trabajo al año siguiente en el que se incluirían algunos temas grabados en directo junto con otros de estudio totalmente nuevos que iban a configurar otra joya de álbum.

Pero esta es otra historia que os contaré en unos días en el segundo capítulo dedicado a la carrera de U2. No os lo podéis perder porque viene cargado de muy buena música y de la mejor época de toda su trayectoria. Os espero.

Hasta entonces, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

EURYTHMICS


Hola Graminoleños.

Vamos hoy con un dúo de talentosos artistas que durante mucho tiempo han sido encasillados como integrantes del tecnopop de los 80 pero que siempre han sido mucho más que eso. Estoy hablando de Eurythmics, que si bien en sus primeros tiempos abrazaron el mágico sonido de los sintetizadores, con el paso de los años se convertirían en uno de los grupos de referencia del pop internacional.

Annie Lennox y Dave Stewart se conocieron en el año 1975 e iniciaron una relación sentimental al mismo tiempo que se embarcaban en un proyecto musical junto a un amigo de Dave llamado Peet Coombes. El grupo en cuestión se llamaría The Catch y realizaba una música muy cercana al punk con ciertas reminiscencias funk, como bien puede apreciarse en el único sencillo que publicarían en el año 1977 bajo el título de “Borderline”.

De manera inmediata cambiarían el nombre al grupo pasando a llamarse “The Tourits” e incorporando a su formación a Eddie Chin. Con estos cambios darían un pequeño salto en su camino hacia la fama logrando cierta popularidad en el Reino Unido aunque sin lograr éxitos importantes con una pequeña excepción.

Versionando un clásico de Dusty Springfield lograrían colocarse en los primeros puestos de las listas de éxitos británicas. Y es que la forma de interpretar “I Only Want to be with You” es espectacular. Me encanta esta canción, tanto el original como la versión de The Tourits.

Dado que su carrera no acababa de arrancar del todo, algunas diferencias relativas al tipo de música que cada uno quería hacer y algunos problemas de Coombes con las drogas y el alcohol llevarían a la disolución del grupo.

El sonido que habían presentado hasta el momento era más cercano al pop que a otra cosa y tanto Lennox como Stewart se veían más atraídos por el incipiente tecno. Éste último se había convertido en los últimos tiempos en un virtuoso teclista fascinado por el mundo de los sintetizadores, por lo que decidirían marcharse juntos y formar los dos solos su propio grupo. Habían nacido oficialmente Eurythmics.

Lo curioso del caso es que tomarían una decisión que a muchos puede sorprender pero que de algún modo podría considerarse bastante sabia y acertada. Eran conscientes que mientras mantuviesen una relación sentimental continuar con el dúo adelante iba a ser muy complicado si la relación se rompía, por lo que cogieron el toro por los cuernos y antes de meterse en harina romperían dicha relación. Vamos, que cortaron por lo sano.

Su primer trabajo como dúo llegaría en el año 1981 bajo el título de “In the Garden” y lo cierto es que no tendría demasiada repercusión. La competencia en la música de sintetizadores era feroz y resultaba bastante complicado hacerse con un sitio en el panorama musical.

Únicamente la canción “Never Gonna Cry Again” tendría cierta repercusión, aunque sin acabar de llevarles a ser considerados como un grupo prometedor … de momento.

Durante el año 1982 seguirían intentándolo, pero en esta ocasión con la publicación de varios sencillos intentando captar la atención del público y de esta manera grabar su segundo disco. Lo cierto es que la tarea no fue nada fácil.

El primero de esos sencillos sería “This Is the House”, con frase en español incluida, y lo cierto es que con él tampoco conseguirían demasiada relevancia.

No se darían por vencidos, y pensando que a la tercera iría la vencida, lo intentarían de nuevo con un sencillo más, titulado “The Walk” con el que repetirían unos resultados bastantes discretos, eso sí, con un sonido ya más reconocible e identificado con lo que estaba por llegar.

La situación empezaba a ser un tanto desesperada. No lograban calar con su música entre el público a pesar de sus esfuerzos y el coste económico que estaban afrontando para intentar promocionarse debidamente empezaba a pasarles factura, colocándolos en una situación al borde la bancarrota. Parecía que sus sueños estaban escapándose.

Sin embargo, el golpe de suerte que necesitaban iba a llegar con un último intento. Empezaban a tener claro que si con el siguiente sencillo que publicaran no lograban tener un mínimo éxito el final podía estar muy próximo.

Por este motivo, podría decirse que “Love is a Stranger” puede considerarse como la canción más importante de su carrera, ya que gracias a ella lograrían por fin darse a conocer y tener la posibilidad de continuar adelante.

No es que tuvieran un éxito descomunal, pero con este tema su sonido empezó a calar de algún modo entre el público y la imagen de Lennox se haría bastante popular. De esta manera, en el año 1983 podrían publicar su segundo disco, titulado “Sweet Dreams (Are Made of This) con el que se jugaban claramente su futuro.

El disco sería un rotundo éxito gracias al tema que le da nombre que se convertiría en el primer número uno de su carrera y en la canción que iba a lanzar hacia la cima su carrera. Su inconfundible sonido de sintetizador creado por Stewart y la peculiar voz de Lennox llamarían por fin la atención del público.

La música atraería a muchos, pero la imagen de Lennox en el videoclip sería definitiva. Su pelo supercorto y con un tono rojizo, su aspecto incierto y vestida con un traje masculino iba a convertirse en uno de los iconos de la música de los 80 y convertirla en uno de los personajes más populares del momento. Y sus ojos, qué decir de sus ojos.

Aprovechando que había llegado su momento, sin más dilación entrarían en el estudio de grabación para confeccionar en un tiempo record las canciones que iban a incluirse en el que iba a convertirse en su tercer disco y en el primer gran éxito a nivel mundial de su carrera.

El nuevo álbum llevaría el título de “Touch” y sería su primer número uno absoluto en el Reino Unido y algunos países europeos y la irrupción en la élite de las listas norteamericanas. Habían tardado en llegar pero el esfuerzo había merecido la pena.

El disco se caracteriza por su marcado sonido tecno con el predominio casi total y absoluto de los sintetizadores de los que Stewart se había convertido en todo un especialista. Pero sin duda alguna la que llevaba el peso del grupo sobre su espalda era Lennox, cuya figura no paraba de crecer al igual que su popularidad.

Los sencillos que fueron apareciendo del disco se convirtieron de manera inmediata en rotundos éxitos copando los primeros puestos de las listas de todo el mundo. Para abrir boca publicarían “Who’s That Girl”, un tema con su sonido inconfundible y con la voz de Lennox más cadenciosa que nunca.

Como ya veremos más adelante, el talento creador de Stewart les llevaría poco a poco a ir evolucionando y cambiando un tanto su estilo para terminar adquiriendo un sonido más pop y menos marcado por los teclados, aunque éstos siempre serían una de sus principales señas de identidad.

Como una especie de aviso de lo que vendría después, otro de los temas destacados de este disco tendría un aire totalmente distinto al del resto de las canciones que lo integran. Se trata de “Right By Your Side”, una canción con toques caribeños y latinos que es ya todo un clásico dentro de su carrera.

Pero a mi manera de entender y en mi modesta opinión, la mejor canción del disco sería la que aparecería como tercer y último sencillo. En esta ocasión habían dejado lo mejor para el final.

Me estoy refirendo a “Here Comes the Rain Again”, una canción en la que Lennox se muestra en todo su splendor, con unos tonos graves y meditabundos al principio y su dulce y acariciante voz a continuación. Una joya.

Su popularidad en esos momentos era máxima, hasta el punto de que al año siguiente iban a sumergirse en el mundo del cine a caballo de los lomos de una banda sonora muy especial.

Corría el año 1984 y sería el momento en el que la industria del cine decidiría hacerle honores a la obra homónima de George Orwell con el estreno de una película basada en dicho libro. Si alguno no lo habéis leído os recomiendo su urgente lectura ya que con ella entenderéis muchas cosas de la sociedad que vivimos y hacia la que nos encaminamos.

La película protagonizada por John Hurt, Richard Burton y Suzanna Hamilton llevaría la banda sonora en exclusiva con el sello de Eurythmics, publicando un disco que contenía todos sus temas bajo el título de “1984 (Fort he Love of Big Brother”.

El mundo del cine siempre se ha fijado en los buenos artistas a la hora de que éstos participen con alguna canción en las bandas sonoras de sus películas, pero el que el encargo sea para la banda sonora al completo no está a la altura de muchos. Ellos lo consiguieron y por este motivo su caché subiría como la espuma.

El tema central de esta banda sonora llevaría el título de “Sexcrime (Nineteen Eighty-Four), una canción que encaja a la perfección en el argumento de la película con unas voces inquietantes y entrecortadas al principio y sonidos metálicos por todos lados. Un auténtico número uno.

Se encontraban en un momento de creatividad frenético y salía prácticamente a disco por año. De esta manera, en 1985 llegaría su siguiente trabajo, en el que contarían con algunos colaboradores de lujo como Stevie Wonder, Aretha Franklin o Elvis Costello.

El disco llevaría el título de “Be Yourself Tonight” e iba a convertirse en su álbum más innovador hasta el momento, con una clara evolución hacia un sonido no tan marcado por los sintetizadores en el que las guitarras cobran un mayor protagonismo.

Ya os comentaba antes que el talento de Stewart daba para mucho más que para únicamente hacer música preprogramada a golpe de sintetizador y caja de ritmos. Sus ideas fluían una detrás de otra y pensó que era el momento de dar un pequeño salto de calidad en su sonido y retornar a lo que mejor se le daba: tocar la guitarra. Acertaría plenamente.

Los citados cambios se apreciarían de inmediato en el sencillo de presentación del álbum, titulado “Would I Lie to You?”, en el que puede comprobarse que se iniciaba una nueva etapa en el grupo. Una etapa exitosa, por cierto, iniciada con la llegada al número uno de las listas de éxitos.

El disco contiene algunas de las canciones más representativas de su carrera y las distintas colaboraciones con las que contaron marcan claramente el sonido de cada una de ellas, alejándose casi totalmente del estilo puramente tecno de sus tres primeros trabajos.

Posiblemente el tema más aclamado de este disco sea “There Must Be An Angel (Playing With My Heart)”, una canción bastante peculiar con un inicio con la voz en falsete de Lennox y el inconfundible e inimitable sonido de la harmónica del mismísimo Stevie Wonder.

Las fuentes de las que beben las distintas canciones del álbum son de los más variado, nutriéndose incluso del Rhythm & Blues. Para ello, que mejor que contar con la colaboración de una de las más grandes como es Aretha Franklin.

Se trata de una canción reivindicativa que se convertiría en poco más o menos que un himno al feminismo en la que la combinación de las voces de Lennox y Franklin nos ofrece un momento inolvidable dentro de la carrera de Eurythmics. Como muchos os estaréis imaginando me estoy refiriendo a “Sisters  Are Doin’ It For Themselves”.

De lo que no cabía ninguna duda es de que nos encontramos ante el disco más serio de su carrera hasta ese momento. Antes de constituirse como dúo sus devaneos con el pop y el funk fueron evidentes y de algún modo no estban haciendo otra cosa que regresar a sus raíces.

Prueba de esa mayor profesionalidad y de una mayor calidad en sus composiciones es “It’s Alright (Baby’s Coming Back)”, el último sencillo que se publicaría de este disco. La sección de metal le da un aire muy especial.

No faltarían a su cita anual con sus fans, por lo que en el año 1987 iba a salir al mercado su siguiente trabajo. Un disco en el que se notaría todavía más su evolución y en la que las influencias de otros estilos les acercarían más que nunca al pop más transparente.

El disco llevaría el título de “Revenge” y aunque seguiría la senda de muy buenos resultados en cuanto a ventas en el Reino Unido y resto de Europa, iba a marcar un punto de inflexión en cuanto a su aceptación en tierras norteamericanas.

En mi opinión, éste es el mejor disco de toda su carrera. En él se combinan distintos estilos que le convierten en su trabajo más versátil, variado y original, en el que la capacidad creativa de Stewart se encuentra en un momento inmejorable y la figura de Lennox se vuelve cada vez más icónica.

De todas maneras, he de reconocer que no es de extrañar que me parezca un gran disco dado que en él se encuentra mi canción preferida de Eurythmics. Se trata de “Thorn in my Side”, un espectacular tema en el que el sonido de la sección de metal lo llena todo dándole una vuelta de tuerca más a sus nueva manera de hacer música. Me encanta esta canción.

El giro hacia el pop en este disco es una realidad. Los teclados suenan ya como un mero acompañamiento, la batería sustituye a la caja de ritmos y Stewart se luce una y otra vez con su guitarra, instrumento que todo hay que decirlo es el que verdaderamente siempre ha dominado y con el que se había movido en sus inicios.

Ese nuevo sonido tiene su mayor representación en el sencillo de más éxito del disco. Se trata de “When Tomorrow Comes”, una de las canciones más aclamadas de su carrera y de las de mayor éxito.

Hasta este momento, una de sus asignaturas pendientes había sido el tema de las baladas. Pues bien, en este disco iban a incluir una canción romántica a más no poder con la que iban a superar con creces esta prueba.

Sin duda alguna, “Miracle Of Love” pasa por ser una de las canciones más bonitas que  jamás hayan compuesto, en la que la voz de Lennox le da el tono exacto mientras que su compañero se atreve con unos pequeños coros en segundo término, algo no demasiado habitual.

Como ya os comentaba hace un momento, sus ventas en Estados Unidos se verían un tanto recortadas con respecto a anteriores discos. Daba la impresión de que perdían algo de fuelle al otro lado del Atlántico.

Eso o que los norteamericanos iban a contracorriente, porque el sencillo que más desapercibido pasaría en Europa sería el que mayor éxito cosecharía en las listas americanas. Se trata de “Missionary Man”, el tema con el que más alto llegarían en las listas made in USA.

En el año 1987 llegaría su nuevo disco, con las mismas premisas prácticamente que las marcadas en “Revenge” y con unos resultados tanto de ventas como de críticas muy parecidos.

El disco llevaría el título de “Savage” y repetiría el éxito en el Reino Unido, donde llegaría a los primeros puestos de las listas, mientras que de nuevo obtendría unos resultados bastante discretos en Estados Unidos. Su tirón por aquellos lares era evidente que había desaparecido.

Como ya os cuento, este disco sería una especie de calco de su anterior trabajo. Una música con un sonido muy parecido, mejores resultados en Europa que en Estados Unidos, alguna que otra canción para enmarcar y a pesar de su pequeña decepción americana, uno de los temas que lo integran obtendría muy buena aceptación por aquellos parajes.

Se trata de “I Need a Man”, una canción que si bien en Europa pasó más desapercibida, las radiofórmulas norteamericanas la emitirían una y otra vez.

En esta ocasión, además, no dudarían en hacer un pequeño guiño a sus primeros tiempos incluyendo en el disco un tema con un sonido que encaja a la perfección en su época más tecno.

Se trata de “Beethoven (I Love to Listen to)”, una canción un tanto rara en la que Lennox recita y canta a partes iguales y que podría haber formado parte perfectamente de cualquiera de sus dos primeros trabajos.

El abrazo definitivo al pop se pone de manifiesto en todas y cada una de las canciones de este disco. Las guitarras siguen marcando el paso y en alguno de sus temas incluso aparece el sonido acústico de las cuerdas.

En el que más se marca ese sonido es además la mejor canción de este disco y uno más de sus grandes clásicos. Me estoy refiriendo a la cautivadora “Shame”.

Hay una canción en este disco, la cual puede considerarse menor en su trayectoria, pero que a mí personalmente me encanta. Tiene cierto sonido que se asemeja al de sus primeros tiempos nadando en el tecno, pero con los arreglos y la sincronización del pop que habían abrazado en los últimos años.

Se trata de “You Have Placed a Chill in My Heart” y es una canción de la que no me canso nunca de escuchar.

Su actividad seguía siendo frenética y la publicación de discos continua. Sus giras eran largas e intensas y al acabar cada una de ellas, de manera inmediata volvían al estudio de grabación para elaborar las canciones del siguiente disco. El cansancio empezaba a hacer mella en ellos.

De esta manera, en el año 1989 llegaría su siguiente disco, titulado “We Too Are One” en el que continuarían con la buena racha en el Reino Unido, donde alcanzarían el número uno, mientras que en Estados Unidos continuaba su retroceso. En Norteamérica se habían convertido casi en un grupo residual.

En cuanto a estilo podríamos decir que más de lo mismo, aunque algunas de las canciones tiene un tono un tanto más rockero sumergiéndose en el pop-rock que a finales de los 80 estaba en pleno apogeo y que en los 90 derivaría en el rock alternativo que ahora conocemos.

La carta de presentación del disco sería “Revival”, la canción con la que muestran más evidentemente ese pequeño giro hacia el pop-rock.

Sin embargo, en esta oportunidad la canción estrella del disco iba a ser una balada. Ya hemos visto como a pesar de habernos dejado a lo largo de su carrera buenas canciones más lentas y románticas, a la hora de escoger sencillos lo habitual era que fuesen los ritmos más animados y bailables los que predominaran. En esta ocasión habría una excepción.

Y es que no es de extrañar que “Don’t Ask Me Why” sea la canción más destacada de este disco. Se trata de una canción en la que la voz susurrante y acariciadora de Lennox brilla por sí misma. Un gran tema.

Ellos mismos eran conscientes de que su tirón en Estados Unidos había decaído notablemente, aunque no acertaban a encontrar explicación lógica alguna. Por este motivo decidirían pasar factura de algún modo al público norteamericano que se había ido bajando del carro poco a poco con una canción muy especial.

Simplemente el título de esta canción, que no es otra que “The King and Queen of America”, deja muy a las claras por donde van los tiros.

A pesar de que seguían siendo considerados como uno de los grupos más destacados del pop internacional, no era menos cierto que habían ido perdiendo paulatinamente tirón. Es bastante habitual en cualquier banda que con el paso del tiempo, la madurez y mayor profesionalidad que van adquiriendo les lleve a evolucionar y cambiar de estilo casi siempre hacia tonos más dulcificados. Ellos no iban a ser una excepción.

Los que seguís habitualmente “La Graminola” ya sabeís a que me refiero. Atrás quedaban los tiempos de música desenfadada y para bailar. Habían llegado otrós con música más trabajada y, sobre todo, más tranquila, como puede apreciarse en “Angel”, una balada como nunca antes habían compuesto.

No quiero dejar de destacar una canción que puede considerarse una auténtica rareza. Un tema en el que la voz de Stewart suena como no lo había hecho nunca hasta entonces, ya que su labor en el grupo era muy distinta y así les había ido muy bien.

En contadas ocasiones él había realizado algunos coros en algunos temas, pero vocalmente hablando siempre se había mantenido en un segundo plano. En esta ocasión, en “(My My) Baby’s Gonna Cry” su labor no se limita a realizar coros sino que nos encontramos con la primera oportunidad en la que los dos interpretan una canción a dúo. Sin duda alguna un tema excepcional.

Eran ya ocho los años que llevaban juntos grabando discos y realizando extenuantes giras. Como suele suceder en estas ocasiones el deterioro en las relaciones personales y la búsqueda de nuevas experiencias levantarían la siempre inquieta liebre de los rumores de separación.

Los rumores se convertirían en una realidad, habida cuenta de que tanto Lennox como Stewart empezarían a desarrollar proyectos al margen del grupo. Éste último sería el primero en realizar trabajos en solitario componiendo música para algunas bandas sonoras, colaborando con diversos artistas y creando un grupo al que denominaría The Spiritual Cowboys con el que llegaría a publicar dos discos.

En el año 1991 se publicaría un disco recopilatorio bajo el título de “Greatest Hits”, el cual iba a convertirse en el álbum más vendido de toda su carrera y en el que se incluyen todos y cada uno de sus grandes canciones. Curiosamente, y al contrario de lo que era habitual en estos casos, en este disco no aparecería ningún tema inédito. Lo cierto es que no les haría falta porque su éxito sería descomunal.

Cierto es que no había anuncio oficial sobre la disolución del dúo, pero cuando en el año 1993 se publicó un triple disco con temas grabados en directo durante las distintas giras que habían realizado, bajo el título de “Live 1983-1989”, quien más y quien menos no tenía duda de que el final estaba muy cerca.

Cuando en el año 1992 Annie Lennox publicó “Diva”, su primer trabajo en solitario y con el que logró un éxito mayoritario a ambos lados del Atlántico, muchos ya dieron por acabada la trayectoria de Eurythmics, pero el hecho de publicar dos recopilatorios consecutivos ya no dejaría ninguna duda.

Sin embargo, en el año 1999 saltaría la sorpresa con la publicación de un nuevo disco. Ellos ya lo habían dicho siempre, no era oficial su separación por lo que en cualquier momento podía aparecer un nuevo trabajo. Lo que sucede es que habían pasado diez años desde su anterior disco, por lo que estaba por ver si era un regreso puntual o tendría continuidad.

El disco de retorno llevaría el título de “Peace” y su aceptación iba a ser considerable. Las críticas fueron buenas en general y sus ventas, para los tiempos que corrían y el tiempo que habían tardado en publicar desde su anterior disco, serían bastante más que aceptables.

Nos encontrábamos a las puertas de la entrada de un nuevo siglo y la música que estaba llegando y triunfando en ese instante era muy distinta de la que ellos habían realizado durante toda su carrera. Afortunadamente, su talento y versatilidad les facilitarían la labor de componer un puñado de canciones que no desentonarían lo más mínimo en el panorama musical de aquellos tiempos.

De hecho, el sencillo “I Saved the World Today” entraría en los puestos de privilegio de las listas británicas, dejando bien a las claras que estaban en forma y que la compenetración que siempre habían mostrado permanecía intacta.

Lo más curioso del caso es que este inesperado regreso iba a llevarles a volver a cobrar cierto protagonismo en Estados Unidos, donde no habían tenido demasiada repercusión con sus últimos discos como ya os he ido comentando. Algo parecido al dicho de “a la vejez viruelas”.

Además el éxito norteamericano les iba a llegar en una faceta totalmente nueva. La canción triunfadora sería “17 Again” y con ella llegaría al número uno en las listas Hot Dance de Estados Unidos, gracias a un remix que la convertiría en una de las preferidas de los jóvenes norteamericanos para bailar.

El disco vino acompañado de su correspondiente gira promocional, la cual fue un rotundo éxito, por lo que los rumores de que la reunión de Lennox y Stewart tuviese continuidad saltaron de manera inmediata. Sin embargo, una vez más se obtendría la callada por respuesta. Los años seguirían pasando con cada uno de ellos embarcados en sus proyectos particulares y hasta el momento no se ha vuelto a saber nada de una nueva colaboración juntos.

No sería hasta el año 2005 cuando volveríamos a tener noticias del grupo, en esta ocasión con la publicación de un nuevo recopilatorio en el que se incluyen todos sus grandes éxitos, algunas remezclas y un par de canciones inéditas. Su título: “Ultimate Collection”.

Uno de los dos temas nuevos repetiría el éxito logrado seis años atrás en las listas de baile norteamericanas. Daba la impresión de que su música debidamente remezclada y preparada para ser difundida en discotecas cautivaba claramente a los jóvenes estadounidenses. Si además el autor de la remezcla no es otro que el mismísimo David Guetta, pues poco más hay que decir al respecto.

Así pues, con “I’ve Got a Life” volverían a saber lo que es el éxito juntos, aunque de manera efímera, ya que ésta es la última ocasión, y ya han pasado doce años, en la que se han reunido para colaborar juntos.

Cada vez que alguno de los dos ha cobrado protagonismo por algún nuevo disco en solitario o alguna colaboración con otros artistas, ha sido habitual la pregunta recurrente de si hay posibilidades de una nueva reunión y de la publicación de algún nuevo disco de Eurythmics. La respuesta siempre ha sido que no estaba programado pero que en un futuro no puede descartarse absolutamente nada.

Puede haber muchas dudas sobre si habrá regreso o no, pero de lo que no cabe ninguna es de que su música y su legado demuestran bien a las claras que nos encontramos ante dos artistas de gran talento que cuando unieron sus fuerzas fueron capaces de dejarnos buena música que ya es parte de nuestra historia. ¿O no?

Hasta la próxima, Graminoleños

JUAN JOSÉ GOMARIZ