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DONNA SUMMER – CAPÍTULO 1 (LA PRIMERA DAMA DEL AMOR)


Hola Graminoleños.

Hay artistas que lo tienen todo. Una gran voz, un talento natural enorme, carisma, buenas canciones y, en ocasiones, hasta belleza. La artista que nos visita en los tres próximos artículos de “La Graminola” cumple con todas estas premisas, por lo que nos encontramos ante una de las grandes. Una auténtica diva, una auténtica Diosa y la indiscutible reina de la música disco. Estoy hablando de esa gran cantante que fue Donna Summer.

Nacida en Boston en una familia muy humilde el último día del año 1948, pronto mostraría sus maneras como vocalista. A la temprana edad de diez años entraría a formar parte del coro de la Iglesia de su barrio y quienes tuvieron oportunidad de escucharla en esa época aseguran que las emociones se desataban cada vez que cantaba y los feligreses terminaban en ocasiones incluso llorando. No era más que un aviso de lo que estaba por llegar.

En sus años de juventud formaría un grupo llamado Crow que realizaba un rock psicodélico que no tendría demasiado éxito y que se separaría muy pronto. Sin embargo su primera gran oportunidad le llegaría en el año 1967 cuando fue reclutada por el musical “Hair” para formar parte de sus intérpretes. En aquel instane parecía poca cosa pero con la perspectiva del paso del tiempo puede considerarse como una circunstancia fundamental dentro de su carrera.

Durante la gira del musical por Europa, Donna decidió quedarse en Europa, primero en Munich y después en Viena, siendo allí donde iniciaría su carrera como solista, interviniendo en algunos musicales más estrenados en Alemania. De esta manera, en el año 1968 le llegaría la oportunidad de publicar su primer sencillo.

Se trata de la versión en alemán del tema “Aquarius” del musical “Hair” que por las tierras germanas recibiría el título de “Wasserman” y en el que dejaría patente ese potencial vocal que llevaba dentro. Su voz lo llena todo y aunque no deja de ser una curiosidad escucharla cantar en alemán, merece la pena disfrutar de su maravillosa manera de interpretar.

Tras finalizar su etapa en “Hair” regresaría a los Estados Unidos con el objetivo de iniciar su carrera en solitario. Su potencial era enorme y las casas discográficas eran conscientes de ello, pero curiosamente el último que se enteraría de esta circunstancia sería el público en general, ya que le costaría bastante hacerse un hueco en el corazoncito de los aficionados a la música.

En el año 1971 llegaría su segundo sencillo, una versión de un tema de The Jaynetts titulado “Sally Go ‘Round the Roses” que no lograría un éxito demasiado grande, aunque nuevamente dejaría bien claro ese vendaval de voz que poseía.

Un año después, ya en 1972, probaría suerte de nuevo con un nuevo sencillo, pero nuevamente su repercusión sería bastante escasa. El tema llevaría el título de “If You Walkin’ Alone” y repetiría paso por paso lo acontecido hasta entonces: buena música, gran voz y poco éxito.

Como podemos comprobar, por aquella época su música estaba muy influenciada por el estilo “Motown”, aunque realmente ella nunca pertenecería al selecto grupo de artistas del famoso sello discográfico. El potencial estaba ahí, pero faltaba encontrar la canción adecuada para que diese el salto definitivo hacia el éxito.

Regresaría nuevamente a Europa y allí conocería a la persona que iba a cambiar totalmente su tendencia e iba a reconducirla hacia la senda del éxito. El personaje en cuestión no es otro que el mismísimo Giorgio Moroder, quien fascinado por la voz de Donna decidiría escribirle algunas canciones y producir el que iba a ser su primer larga duración. Así pues, en el año 1974 aparecería su álbum de debut bajo el título de “Lady Of The Night”.

Con este primer disco le llegaría el éxito que tanto había buscado aunque la felicidad no sería completa, ya que triunfaría a lo grande en algunos países europeos pero no calaría lo más mínimo, una vez más, entre sus paisanos norteamericanos. Eso sí, el primer paso estaba dado.

El disco es una colección de canciones que se mueven en distintos estilos. El pop, el pop-rock y en ocasiones el folk suenan en diversos momentos, dando la impresión de que se estaba buscando de alguna manera la modalidad en la que podía encajar mejor su manera de interpretar. Hablando en plata, podríamos asegurar que fue un pequeño experimento que serviría para determinar finalmente en que aguas iba a moverse en el futuro.

De esta manera, el primer éxito de su carrera sería este “The Hostage”, una canción que llegaría al número uno en países como Alemania, Holanda o Bélgica y que aun sonando muy distinto de lo que vendría casi inmediatamente, simplemente oir la voz de Donna le otorga la categoría de una gran composición.

Escuchando el disco nos encontramos a una Donna Summer muy alejada de la música que finalmente la encumbraría, pero nos dejaría algunas delicias en forma de balada como con la canción que viene a continuación.

Se trata de “Lady of the Night” una canción con una melodía muy cercana al sonido de la década de las 60, con la que demostraría que su voz sabía moverse a la perfección en los temas más tranquilos.

A estas alturas de la película, Donna y Moroder prácticamente se habían resignado a pensar que su carrera iba a desarrollarse casi íntegramente en Europa. Sin embargo, de una manera totalmente inesperada, la situación iba a dar un grandísimo vuelco gracias a una canción que iba a cambiar el futuro de la artista.

Moroder había compuesto una canción para otro artista del que nunca trascendió su identidad, y quiso escucharla en la voz de Donna. Transcurría el año 1975 y la música disco estaba en pleno apogeo, así que esta composición se sumergía claramente en este estilo. Sin embargo, Donna iba a darle su toque personal, no exento de polémica como ahora veremos, e iba a convertirlo en uno de los clásicos de su carrera y de la historia de la música disco.

Durante la grabación de esta canción, a Donna se le ocurriría incluir unos gemidos que simulaban un orgasmo, lo que le daría un toque muy especial, llevándola a otra dimensión. Como era de esperar la polémica estaría servida y la canción sería censurada en muchas emisoras radiofónicas, lo que no sería óbice para que terminara convirtiéndose en su primer gran éxito. Como os estaréis imaginando todos la canción en cuestión no es otra que “Love to Love You Baby”.

En un primer momento, esta canción no tendría demasiado éxito en Europa motivado en gran mediada por que las críticas hacia los citados gemidos fueron en muchas ocasiones descomunales. Lo que son las cosas, justo en el momento en el que Europa le daba la espalda y daba la impresión de que su carrera podía acabar casi antes de empezar, su país natal llegaría en su auxilio.

Una copia de la composición llegaría a Estados Unidos y caería en manos de uno de los más destacados dueños de la discográfica Casablanca Records. En una de las fiestas que solía ofrecer, pondría esta canción y los asistentes quedarían encantados con ella, por lo que decidiría ofrecerle la oportunidad a Donna de grabar un nuevo álbum en el que se incluyera esta canción. Dicho y hecho aparecería en el mercado el larga duración “Love To Love You Baby” que iba a convertirse en su presentación en sociedad en el panorama musical estadounidense.

El potencial de esta canción para que sonara en las discotecas era tan grande que la discográfica pediría a Donna y a Moroder que grabaran una versión más larga y lo cierto es que se les fue un poco la mano. Inicialmente grabarían una versión de nada más y nada menos de 17 minutos, la cual iría incluida en solitario en la cara A del álbum, pero hasta para las discotecas su duración era algo excesiva.

Finalmente grabarían también una versión de 12 minutos para ser publicada como sencillo pero sería editada en un disco de vinilo de 12 pulgadas, pasando a la historia como el primer maxi-single de la historia. Para que nos demos cuenta de la transcendencia de esta canción simplemente hemos de darnos cuenta de que sería la precursora de un formato que en la década de los 80 sería el preferido por el público en general y el aficionado a la música para bailar en particular.

El éxito del álbum sería total, alcanzando unas ventas bastante buenas. Lo curioso del caso es que la atracción del “Love To Love You Baby” fue tan grande que el resto de los temas del disco pasarían totalmente desapercibidos. Eso sí, el camino a seguir estaba muy claro: la música disco iba a ser su estilo a partir de este instante.

De esta manera, sin solución de continuidad, en el año 1976, intentando aprovechar el tirón, saldría al mercado su siguiente disco que llevaría el título de “A Love Trilogy” y en el cual mostraría claramenta las pautas que marcarían su carrera en esos primeros tiempos: música disco y mucha sensualidad.

Su carrera siempre ha estado marcada con la etiqueta de mujer sensual, erótica y llena de excesos, algo que no era real. Esa era la imagen que daba como artista para llegar al público, pero en su vida privada jamás dio un escándalo y siempre se mostró muy reservada. Pese a todo, con la publicación de este álbum recibiría el apelativo de “La Reina del Amor”.

Su belleza, su manera de moverse en el escenario, las letras de sus canciones y el erotismo con el que las interpretaba la hicieron merecedora de este calificativo, pero lo cierto es que detrás había más, mucho más, un grandísimo talento y una voz descomunal. No cabía ninguna duda, había nacido una estrella.

La música disco estaba en aquel momento en todo su apogeo y ése era el estilo que le iba a llevar al estrellato. La combinación de la música para bailar y su gran voz la convertirían en la diva del momento superando incluso a la mismísima Gloria Gaynor. Simplemente con escuchar la versión tan particular y discotequera que haría del tema de Barry Manilow titulado “Could It Be Magic”, puede apreciarse que cualquier calificativo se quedaba corto.

Las ventas de este nuevo disco serían bastante buenas, aunque estarían algo por debajo de las logradas con “Love To Love You Baby”. Eso sí, ambos tendrían en común la polémica en algunos sectores más conservadores de la sociedad norteamericana.

Estaba claro que además de su talento como artista había que explotar al máximo el erotismo que irradiaba a la hora de interpretar. Por este motivo, la cara A del álbum sería tratada de manera conceptual y estaría compuesta por cuatro canciones que llevarían como nexo de unión el sexo. Años después la propia Donna reconocería que nunca se encontró cómoda con esta imagen y que la idea conceptual de este trabajo nunca le gustó.

Lo cierto es que en el fondo se trataba de una sola canción dividida en cuatro partes. La primera trataba el primer encuentro (“Try Me”), la segunda el inicio de la relación (“I Know”), la tercera su consolidación (“We Can Make It”) y la cuarta y última la realización final del acto sexual, recogida en “Try Me, I Know We Can Make It”, que saldría publicada como sencillo y se convertiría en el tema de mayor éxito del disco.

Con esta canción alcanzaría el número uno en las listas norteamericanas, afianzándose definitivamente en su país. Le había costado llegar pero lo había conseguido finalmente y a lo grande. No es de extrañarpues que  las pistas de baile se llenaran cuando sonaba este tema y no había sesión discotequera que se preciara que no pinchara una y otra vez sus canciones.

No quiero cerrar el apartado dedicado a este disco sin mencionar una canción que a mí personalmente me encanta y que me parece una auténtica innovación. En ella, además de cantar con la espectacularidad de siempre, nos ofrece un sonido con sus arreglos discotequeros pero con una melodía más cercana a un medio tiempo, por lo que se da la paradoja de que sirve tanto para un roto como para un descosido, es decir, tanto para bailar a todo ritmo como hacerlo en plan tranquilo. Una genialidad titulada “Come With Me”.

A finales de ese mismo año 1976 llegaría la publicación de su siguiente trabajo. Un nuevo disco con unas características muy parecidas al anterior, es decir, música para bailar y nuevamente concebido de manera conceptual.

Esta manera de crear sus discos venía impuesta por su casa discográfica, y no sería ésta  la última ocasión en la que publicaría un álbum de estas características. Su título sería “Four Seasons of Love” y comercialmente hablando lograría un éxito menor al de su predecesor.

En esta oportunidad la polémica no haría acto de presencia ya que el tema sexual quedaría casi totalmente relegado. El disco viene a contar una relación romántica a lo largo de las cuatro estaciones del año y vendría acompañado de una especie de proclamación de Donna como una de las mujeres más deseadas del momento gracias a las fotos de un calendario que venía incluido en el disco. Su belleza natural era casi tan grande como su voz.

La estructura del disco seguiría siendo muy similar a la de los dos anteriores, esto es, canciones de larga duración concebidas para ser pinchadas en las discotecas. Esto provocaba que a la hora de publicar sus sencillos éstos tuviesen que ser reeditados para acortar su duración, mientras que la versión que aparecía en el álbum se publicaba en forma de maxi-single, algo que sucedería con “Spring Affair” una canción que inicialmente duraba más de ocho minutos.

Como ya os digo, el disco fue grabado de manera conceptual como un relato de una intensa relación sentimental a lo largo de un año, divididiéndolo en cuatro partes que coincidían con las estaciones del año. Por este motivo, todas las canciones que lo integran cuentan en su título con el nombre de cada una de las cuatro estaciones.

Hasta ese momento no había sido demasiado habitual escucharla interpentando medios tiempos o baladas, pero a la hora de abordar el tema del invierno decidiría que lo más apropiado era hacerlo con una canción más tranquila de lo habitual. Así pues, “Winter Melody” es la primera ocasión en la que publicaría como sencillo una balada, demostrando que su calidad vocal, esa espectacular voz, era capaz de dejarnos momentos espectaculares, algo que iría repitiendo sistemáticamente a lo largo de su carrera como iremos comprobando.

La imagen de Donna ya estaba creada y su talento era una evidencia. Ahora solamente quedaba componer para ella las canciones adecuadas para lanzarla definitivamente al estrellato, algo que iba a suceder de manera inmediata con la publicación en el año 1977 de su siguiente disco, un álbum que posiblemente sea el más importante de toda su trayectoria por lo que supondría para su carrera.

El nuevo disco llevaría el título de “I Remember Yesterday” e iba a convertirse en el más exitoso de todos los que había publicado hasta la fecha, reafirmando su pontencial en Estados Unidos y recuperando el terreno perdido en Europa, alcanzando el número uno en ventas en algunos países como Alemania o Italia.

Con este trabajo lograría el éxito definitivo que tanto había buscado, pero curiosamente lo lograría de una manera un tanto original. Como sucediera con “Love To Love You Baby”, el extraordinario tirón de una de las canciones de este disco le proporcionaría batir todos los records de ventas que había logrado hasta el momento, aunque hay que decir que todo vino de rebote como a continuación os contaré.

Para empezar, su discográfica cometería un grave error a la hora de publicar el primer sencillo del álbum. De todo el mundo es sabido que la importancia en saber escoger la canción que a va a servir de presentación a un nuevo disco es capital. Del éxito que ésta obtenga depende en gran medida el del álbum al completo y, por consiguiente, de las ventas que pueda obtener. Pues bien, por intentar ser “rompedores” estuvieron muy cerca de cometer una equivocación de difícil solución.

Donna se había erigido en una de las estrellas del momento en cuanto a la música-disco se refiere, por lo que no se entendió demasiado bien que el sencillo de presentación fuese una balada. La publicación como tal de “Can’t We Just Sit Down (And Talk It Over)” pillaría a todos sus fans un tanto descolocados y no lograría los resultados que se esperaban. Que conste que no es una mala canción, ni muchísimo menos, pero no era ni de lejos lo que reclamaban sus seguidores.

Sin embargo, un golpe de suerte iba a darle un vuelco a la situación de manera inmediata y trascendental. Como ha sucedido en tantas y tantas ocasiones en el mundo de la música, la canción que aparecería en la cara B de un sencillo iba a acudir en auxilio de los malos resultados de la cara A. Y además iba a hacerlo a lo grande.

La canción que aparecía en esa cara B era un tema discotequero a más no poder pero con un aire modernista. Podría afirmarse que con esta canción Donna se había adelantado a su tiempo, ya que la utilización de una base de sintetizadores con una intensidad nunca vista hasta ahora inspiraría a muchos en el futuro para evolucionar hacia el tecno de los 80 y la música electrónica que triunfa en nuestros días.

La canción en cuestión no es otra que “I Feel Love”, uno de sus grandes clásicos y una canción de esas que invita a bailar con intensidad desde el primer momento con un sonido envolvente que te atrapa desde la primera nota. Una genialidad absouta, una de mis canciones preferidas.

El éxito internacional de esta canción fue tan grande que sería publicado debidamente remezclado como segundo sencillo del álbum, cuyas ventas se verían incrementadas de manera notable. Una cosa estaba muy clara, ésta era la Donna Summer que querían sus fans, ésta era la música que querían que hiciera.

El disco en sí es una auténtica joya por varios motivos. Por un lado por la contundencia de “I Feel Love”, una de las mejores canciones de la música-disco que se haya compuesto, por otro por la versatilidad de las composiciones que lo integran y por último porque de algún modo serviría para que Donna fuese apartándose poco a poco de esa imagen de icono sexual que tan poco le gustaba.

Todas estas pautas se concentran en otra de las canciones del disco, para mí la más original de todas. Se trata de “I Remember Yesterday”, en la que la sexualidad deja paso al romanticismo y los arreglos electrónicos son sustituidos por otros de corte instrumental, dejándonos una canción bailable a más no poder pero con mucho “swing”.

Hasta este instante, Donna no había conseguido publicar un disco redondo, entendiendo como tal un álbum que triunfara a ambos lados del Atlántico. Al principio de su carrera Europa se rendiría a sus pies pero en Estados Unidos no tendría apenas trascendencia para dar paso a continuación a una época de rotundo éxito en su país y una clara recesión en el viejo continente. Por fin había llegado el momento de triunfar a nivel internacional en todo el mundo por igual.

Europa le había dado la espalda de algún modo en el momento en que la sexualidad se apoderó de su música, considerada como escandalosa en plazas tan grandes como el Reino Unido. Con este nuevo disco el mercado británico se rendiría a sus encantos de manera definitiva gracias no solamente a “I Feel Love” sino también a otra de las genialidades incluidas en el álbum.

Se trata de “Love’s Unkind”, una canción nuevamente acompañada de arreglos orquestales y un aroma retro a música de los años 60, muy cercana al sonido “motown”, que llegaría al número uno en varios países europeos.

Como podemos comprobar, la influencia de la música de los 60 se hace bastante palpable en algunas de las canciones de este disco. Curiosamente ésas serían las que mayor aceptación tendrían en Europa, contrastando con el resto de los temas del álbum con un aire más disco y electrónico. Donna estaba empezando a demostrar que era de esas grandísimas artistas capaces de moverse a la perfección y con la mayor comodidad en cualquier estilo.

Lo que no faltaba de ninguna manera era el denominador común de su grandísima voz. Era tal su calidad vocal que era capaz de llegar a cualquier tipo de registro, alternando los más altos y potentes con otros más dulces como el que muestra en la canción que viene a continuación y que sería el último sencillo de este trabajo en aparecer en el mercado.

Se trata de “Back In Love Again”, de nuevo una canción muy cercana a la Motown, cuya música recuerda a la mejor época de Diana Ross con The Supremes, eso sí con el toque especial que solamente ella con su voz era capaz de dar a cualquiera de sus interpretaciones.

El año 1977 estaba siendo redondo y productivo a más no poder y a finales del mismo iba a llegarle otra nueva oportunidad de lucimiento. Ya hemos visto a lo largo de los artículos dedicados a grandísimos artistas en “La Graminola” que el mundo del cine ha sido en muchas ocasiones la prueba del algodón para medir su verdadero impacto. Entrar a formar parte de la banda sonora de alguna película ha sido siempre sinónimo de reconocimiento mundial y éxito garantizado. A ella le iba a llegar la oportunidad en ese instante.

Una de las películas más destacadas de ese año sería “The Deep”, estrenada en España bajo el título de “Abismo”, estando protagonizada por Robert Shaw, Jacqueline Bisset y Nick Nolte. Pues bien, Donna aportaría el tema central de la banda sonora del film, una canción titulada “Down Deep Inside” con la que lograría de nuevo entrar en los puestos de privilegio de las listas de todo el mundo. Su debut en el mundo del cine había sido exitoso pero lo mejor de esta faceta estaba por venir.

Donna Summer ya se había convertido en una de las artistas de referencia en el mundo de la música y tras convertirse en la “Primera Dama del Amor” se había transformado en “La Reina de la Música Disco”. Con este último apelativo se movía con mayor comodidad y con este tipo de música iba a convertirse en una de las más grandes en muy poco tiempo, aunque antes decidiría darse un pequeño capricho.

Pero ésta es ya otra historia que abordaré en el próximo artítculo de “La Graminola” en el que disfrutaremos del mejor momento de toda la carrera de esa auténtica diva que fue Donna Summer. Espero veros a todos por aquí para entonces.

Hasta la próxima, Graminoleños.

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LOS RODRÍGUEZ


Hola, Graminoleños.

En el anterior artículo de “La Graminola” nos ocupábamos de uno de los grupos más importantes del rock español como fueron Tequila. Tras su desaparición, dos de sus integrantes formarían un nuevo grupo que tendría un recorrido en el tiempo muy parecido y un grandísimo éxito, por lo que creo que los justo es que me ocupe hoy de ellos. Estoy hablando de los mágicos “Los Rodríguez”.

Una vez finalizada la andadura de Tequila, Julián Infante no se resignaría a desaparecer sin más. Así pues en el año 1990 junto a un viejo amigo llamado Germán Vilella pondría en marcha un nuevo proyecto para el que contaría con su viejo compañero de fatigas Ariel Rot. Ya solamente les faltaba encontrar un vocalista en condiciones y el elegido sería un amigo argentino de Ariel llamado Andrés Calamaro, un artista con un talento descomunal al que como veremos a lo largo del artículo se le terminaría quedando pequeño el grupo.

Calamaro sería fundamental desde el primer instante. Venía desde Argentina a España buscando nuevas experiencias en su carrera tras liderar en su país un grupo de auténtico culto que se llamaba Los Abuelos de la Nada. Desde el primer día iba a dejar su impronta ya que él sería el responsable del nombre que tomaría su nueva banda. Le hizo mucha gracia la expresión tan española de “estar de Rodríguez” cuando alguien se queda sólo sin su pareja y habida cuenta de que él había dejado en su país a su novia, se consideraba un Rodríguez más, de ahí el nombre final del grupo: “Los Rodríguez”.

Su debut discográfico llegaría en el año 1991 con la publicación de “Buena Suerte”, un álbum marcado por las reminiscencias rockeras de Infante y Rot. Podría decirse que era una especie de continuidad en el tiempo del sonido de Tequila pero adaptado a los años 90 y con unos intérpretes ya curtidos, con experiencia y dispuestos a no repetir errores pasados.

Algo que se convertiría en habitual durante sus seis años de andadura sería la de ir variando en cada disco de bajista. Nunca tuvieron uno fijo, para entendernos como miembro de pleno derecho del grupo, y en esta primera oportunidad el elegido sería Guille Martín quien llevaba años curtiéndose en Desperados. Por un momento se le ofreció la posibilidad de ingresar definitivamente en Los Rodríguez, pero finalmente declinaría el ofrecimiento, limitándose a colaborar con ellos cuando se le requería y su actividad se lo permitía.

La manera de tocar de Guille sería fundamental para el estilo que tendrían las canciones del disco. Un rock bastante contundente, el más contundente de su carrera ya que después se iría dulcificando un poco, que daría como fruto un muy buen disco que con el paso del tiempo ha sido considerado como una auténtica joya.

Como prueba de que habían aprendido la lección, su carta de presentación sería un tema en el que hablan sin tapujos de sus jugueteos con las drogas que en el caso de Ariel y Julián tan alta factura les había pasado. Se trata de “Mi Enfermedad”, una canción que además deja bien a las claras en las aguas en las que se iban a mover.

Como podemos apreciar la calidad de su música era excepcional. El duelo de guitarras de Infante y Rot marcaba cada canción y la figura de Calamaro de manera inmediata daría muestras de que era grande, muy grande. Podría decirse que habían acertado de pleno a la hora de elegir la formación de la banda y el futuro les iba a dar la razón.

Al tratarse de una banda formada por dos españoles y dos argentinos, el mercado hispano de ambos lados del Atlántico era su destino. El prestigio de Calamaro en su país les abriría las puertas de par en par hasta el extremo de convertirse en uno de los discos más vendidos por aquellas tierras en aquel año. Argentina sería conquistada de manera inmediata gracias sobre todo a la aceptación que tendría el tema que da nombre al disco.

Sin embargo, en España las cosas sería muy distintas. La discográfica encargada de distribuir el disco quebraría pocas semanas después de que éste saliera al mercado y ello llevaría consigo que sus ventas fueran bastante pobres. Afortunadamente, gracias al boca a boca y a sus actuaciones en vivo, su popularidad iría creciendo poco a poco, sobre todo impulsada por aquellos antiguos fans de Tequila que desde el primer momento les mostrarían su total apoyo.

Siempre me he preguntado hasta donde podría haber llegado el éxito de este disco si hubiese sido promocionado y distribuido debidamente en nuestro país. Comparándolo con sus trabajos posteriores estaría muy por debajo en cuanto a ventas pero lo cierto es que no “participaría” en igualdad de condiciones. Una pena, porque canciones tan buenas como “A los Ojos” pasarían bastante desapercibidas por aquí.

Aunque en esta primera oportunidad las tareas de composición se repartirían entre los cuatro miembros del grupo, la opinión de Infante era la que tenía la última palabra, algo que iba a cambiar de manera casi inmediata según fue creciendo la figura de Calamaro, algo que se produciría a una tremenda velocidad.

Otras de las características más marcadas de la música del grupo era la de darle unos toques rumberos en algunas de sus composiciones. De hecho, el tema más emblemático de toda su carrera y que llegaría con su segundo álbum cumpliría con estas premisas, aunque no sería el primero, ya que en su ópera prima introducirían “Engánchate Conmigo” con un sonido que sería el que les llevaría a la cima del éxito.

La versatilidad que mostrarían en este primer trabajo fue bastante grande. Estaba claro que los tiempos estaban cambiando musicalmente hablando y desde el primer momento fueron capaces de dirigir su música hacia distintos derroteros cautivando a un público bastante amplio y variado.

Lo que estaba claro era que sus raíces eran las que eran y no iban a renunciar a que algunas de sus canciones emanaran el sonido que más les identificada. La presencia en la banda de los dos ex-componentes de Tequila propiciarian que el rock & roll que siempre habían defendido también tuviera su espacio en el disco, siendo el máximo exponente este “Canal 69”.

Podría decirse que con su primer intento de darse a conocer habían tocado hueso ya que la escasa promoción que el disco de debut tuvo en España les lastraría notablemente. Por ese motivo tenían claro que tenían que intentar dar un golpe de efecto de manera casi inmediata para intentar reactivarse y darse a conocer sobre todo en nuestro país cuanto antes les fuera posible.

Así las cosas, en el año 1992 decidirían publicar un disco con temas grabados en directo en distintas actuaciones llevadas a cabo tanto en España como en Argentina. Sabían que su directo era una de sus facetas con mayor potencial y quisieron explotarlo, llegando a la conclusión de que la mejor manera de darse a conocer a la mayor cantidad de público era demostrar como se manejaban en vivo. Se trata de una  estrategia un tanto atípica ya que no es muy normal que un grupo no demasiado conocido publique tan pronto un disco un directo, pero ellos lo intentarían con “Disco Pirata”, aunque los resultados no serían tampoco los esperados.

El disco está compuesto por varios de los temas incluídos en su primer trabajo interpretados en vivo acompañados y aderezados por algunas versiones de composiciones de otros artistas que solían introducir en sus conciertos. Lo cierto es que pese a su empeño la historia se repetiría, la promoción del disco tendría muy poca repercusión y los resultados serían los mismos, es decir, no conseguirían la popularidad suficiente como para que en España se hablase de ellos como merecerían. Las cosas no pintaban demasiado bien.

Junto a todas estas canciones se incluiría otra más grabada en estudio. Se trata de una versión muy particular de un bolero titulado “Copa Rota” que en su día lograría un gran éxito intepretado por José Feliciano. La verdad es que es una auténtica genialidad ya que la voz de Calamaro lo convierte en mágico.

Como os podéis imaginar las ventas de este disco fueron residuales, sobre todo en España, por lo que se encontraban en una situación bastante delicada. Tenían que dar un giro total a su carrera si no quería convertirse en uno de esos tantos y tantos grupos que terminan engullidos casi sin haber empezado.

Sin embargo, un pequeño golpe de suerte iba a significar el inicio de su despegue, ese empujón que necesitaban para darse a conocer debidamente. Ellos eran conscientes del potencial que tenía y estaban convencidos de que en el momento en que su música empezase a ser conocida lograrían el éxito, pero tenían que lograr que se hablase de ellos y su música sonara en las emisoras de radio de manera habitual.

Ese empujón llegaría de la mano de TVE que utilizaría en el año 1992 su tema “Engánchate Conimgo” para una campaña autopromocional, de tal manera que Los Rodríguez dejarían de lado el anonimato y comenzarían a ser conocidos en nuestro país. En ese momento era poca cosa pero sin ningún lugar a dudas es el momento más importante de su carrera ya que es muy probable que sin este acontecimiento no habrían podido seguir adelante.

Gracias a esta campaña el sello discográfico DRO se haría con una maqueta con algunas de sus canciones y de manera inmediata se darían cuenta del potencial que tenían, por lo que decidirían apostar por ellos. De esta manera, en el año 1993 saldría al mercado “Sin Documentos”, el álbum que les lanzaría a la fama, el de mayor éxito de su carrera y en el que están incluidas sus canciones más emblemáticas.

Una de las variantes de este disco sería que las labores de bajista correrían a cargo de Daniel Zamora, pero lo que más cambiaría sería lo relativo al liderazgo del grupo. El talento y el carisma de Calamaro crecía día a día y en este disco se pondría de manifiesto que todo lo relacionado con la composición de las canciones iba a ser acaparado casi en exclusiva por él.

Sin ir más lejos, el primer sencillo que se publicaría de este segundo disco sería una personalísima composición suya. Una canción emblemática para el grupo, el primer grandísimo éxito de su carrera y la que les pondría definitivamente en órbita. Por supuesto que me estoy refiriendo a “Sin Documentos”, con ese aire rumbero que ellos le sabían dar a algunos de sus temas y con un riff de guitarra inconfundible. Una auténtica gozada.

El disco en su conjunto es una auténtica joya y muchos se preguntaban como era posible que no hubiesen “explotado” antes de lo que lo hicieron. Posiblemente la respuesta sea que a partir de este momento el liderazgo de Calamaro no tendría ninguna oposición. Lo llenaba todo, su talento y su creatividad no conocían límite y desde que él tomó las riendas no pararon de subir como la espuma.

Sin dejar atrás definitivamente su faceta más rockera, en todos sus discos siempre habría sitio para algún tema más potente, si que es cierto que su sonido sufriría bastantes cambios. El pop, los ritmos latinos, la rumba e incluso el reggae llenarían sus composiciones de colorido y versatilidad consiguiendo de esta manera llegar a más público.

Fuese cual fuese el estilo que marcara a sus canciones todas eran sinónimo de calidad. Música con clase que convertía temas tan sencillos como “Dulce Condena” en momentos únicos.

Las ventas del disco fueron más que considerasables y su popularidad crecería a pasos agigantados. Podría decirse que Los Rodríguez y su “Sin Documentos” fue uno de los acontecimientos musicales del año 1993 en nuestro país. Les había costado darse a conocer pero cuando lo consiguieron calarían muy hondo en el público español.

Podéis acusarme de repetitivo pero no puedo evitar seguir recalcando el crecimiento de Calamaro. Su manera de componer melodías era espectacular pero sus letras eran muy especiales. Era capaz de hacer poesía cuando era necesario o narrar historias con un arte que estaba al alcance de muy pocos. Como muestra, un botón. El tema “Salud (Dinero y Amor)” es una de las mejores canciones de la carrera de Los Rodríguez y la manera en la que Calamaro cuenta amores y desamores un auténtico lujo.

El álbum al completo es una auténtica delicia. Es uno de esos discos en los que todas las canciones tienen un grandísimo potencial y que inmediatamente se hacen populares para todo el público. Era habitual comprobar en sus conciertos como sus fans se sabían de memoria todas y cada una de las letras. No podían quejarse, el público español, como antes hiciera el argentino, se volcaba sin condiciones con ellos.

Como os comentaba antes, el rock seguía teniendo presencia en el álbum aunque ya no lo llenaba todo. Entre esos temas más rockeros destaca “Mi Rock Perdido”, una canción que si la escucháis con detenimiento os sonará al tipo de música que Ariel Rot nos ofrece desde que retomara su actividad como solista.

Las labores de composición de Calamaro no serían en exclusiva, ya que alguna que otra canción llevaba el sello de Rot e Infante. Una de estas composiciones tiene un encantó espectacular y deja bien a las claras que también eran capaces de manejarse a la perfección con las baladas.

Se trata de “Me Estás Atrapando Otra Vez”, un auténtico lamento en el que vuelven a incidir en el tema de las drogas que tanto había marcado sus vidas y que seguía estando muy presente, ya que por aquel entonces la salud de Infante era bastante delicada.  Como os comenté hace unos días en el artículo dedicado a Tequila, caería en las garras del Sida y fallecería unos años después.

Las cosas no les podía ir mejor y el listón había sido colocado muy alto, motivo por el cual muy pocos eran los que apostaban por que pudieran ni tan siquiera igualar el éxito cosechado con “Sin Documentos”. Cuan equivocados estaban los que así pensaban, no sabían bien de lo que eran capaces. La mezcla de talentos de Calamaro, Rot e Infante, cada uno en su faceta, habían constituido un auténtico “dream team”.

De esta manera, en el año 1995 llegaría su nuevo disco, un trabajo con el que no se conformarían con igualar los resultados conseguidos con el anterior sino que superarían con creces todas las previsiones. Su título sería “Palabras Más, Palabras Menos” y es una auténtica maravilla.

Nos encontramos ante un disco versáitl hasta decir basta. Una colección de canciones que beben de las aguas de un sinfín de estilos que le hacen enriquecerse cada vez más según vamos escuchando sus canciones. Además de afianzar el liderazgo de Calamaro, la madurez y la capacidad de Rot como compositor también dejaría su impronta, anunciando de alguna manera lo que vendría poco después con su carrera como solista, de la que llevamos disfrutando muchos años (y los que quedan).

De hecho, dos de las canciones más destacadas del disco surgieron del talento compositor de Rot. La primera de ellas, la más genuina, es la que posiblemente sea la más representativa del disco. Su título es “La Milonga del Marinero y el Capitán” y lo que queda bien claro es que a Calamaro le había salido un competidor, pero creedme, no había peligro, el liderazgo seguía siendo suyo.

Las ventas del disco en nuestro país batirían todos los records. Se habían convertido en una de las bandas más destacadas del momento y su música calaba, y de que manera, cada vez más. Por si fuera poco, en esta oportunidad contarían con algunas colaboraciones especiales de auténtico lujo. Se puede afirmar con rotundidad que nos encontramos ante un disco de los grandes.

Una de esas colaboraciones vendría de la mano del inconfundible Coque Malla que por aquel entonces triunfaba a lo grande con sus Ronaldos. Prestaría su voz y su talento a otra de las canciones compuestas por Rot que llevaría el título de “Mucho Mejor”, una canción jovial, sencilla y veraniega que serviría además como fondo musical para una promoción publicitaria televisiva. Inconfundible ese comienzo con el “dubi dubi du, dubi dubi du … Hace calor, hace calor …”

Como estamos comprobando el protagonismo de Rot en este disco es creciente e incluso en esta última canción una de sus estrofas corre a cargo de su voz, pero esto no quiere decir que la habitual labor compositora de Calamaro no fuera tan genial como siempre. Además en uno de los temas contaría con una colaboración no de lujo si no lo siguiente (como se dice ahora aunque yo no sé muy bien porqué, pero no seré yo quien vaya en contra de las modas).

La colaboración además sería doble. De un lado con la siempre mágica manera de tocar la guitarra de Raimundo Amador y de otro el talento incombustible del mismísimo Joaquín Sabina. La unión de todos daría lugar a “Para No Olvidar”, otro de esos temas con tintes rumberos que tan buenos resultados les solían dar y que en esta ocasión, además, constituye una grandísima genialidad.

La colaboración de Sabina no acaba aquí, ya que otro de los temas destacados del disco sería compuesto a medias por él y Calamaro, menudo dúo de lujo. La canción llevaría el título de “Todavía Una Canción de Amor” y en ella se nota en cada nota la impronta de ambos. Pata negra.

La complicidad que lograría el cuarteto con el gran Sabina sería tal que iniciarían de inmediato una gira conjunta que ni decir tiene lograría una grandísima aceptación, convirtiendose en uno de los acontecimientos musicales en directo del año.

En esta ocasión la mezcla de estilos es mayor aún de lo habitual y hasta el reggae tiene un pequeño espacio con la canción que a mí se me antoja que es la más grande de todo el disco y una de las mejores de toda su carrera. Se trata de “Aquí no Podemos Hacerlo”, con ese ritmo lento y cadencioso, sin llegar a ser una balad,a en la que Calamaro roza la perfección.

La canción no es otra cosa que una crítica a la prohibición del consumo de marihuana. Una vez más, el tema de las drogas se hace recurrente y, como no podía ser de otra manera, si se habla de “maría” el reggae es lo más acertado.

Como no podía ser de otra manera, su ramalazo rockero saldría a relucir también en algunas de las canciones de este trabajo. Su evolución era evidente y les había llevado al éxito, pero sus raíces más guitarreras siempre estarían ahí, dejándonos canciones tan potentes como la que da título al disco.

Como ya os habréis dado cuenta a estas alturas de la película, este disco a mí particularmente me encanta y pienso que prácticamente todas sus canciones son dignas de destacar. Para poner la guinda vamos con la que posiblemente sea la más original de todas ellas, una nueva vuelta de tuerca a su capacidad de moverse en cualquier estilo.

Me estoy refiriendo a “El Tiempo lo Dirá” con la que se atreven incluso con una ranchera, eso sí con un ritmo guitarrero espectacular. Quien diría que un grupo como ellos y una voz como la de Calamaro iban a poder moverse en un terreno tan complicado como éste. Pues bien, éste es el resultado, el magnífico resultado:

De lo que no cabía duda es de que se econtraban en la cumbre y con la creatividad que tenían y el talento de los integrantes del grupo el futuro se presentaba de manera inmejorable. Nada más lejos de la realidad, ya que cuando nadie lo esperaba se anunciaría la inmediata disolución de la banda, una decisión que pillaría a todo el mundo con el pie cambiado.

Los motivos de la separación sería puramente económicos. La figura de Calamaro había crecido de tal manera que a la hora de repartir ganancias siempre se había llevado la mejor parte. Sus compañeros de fatiga no estaban de acuerdo con esta circunstancia ya que reclamaban un reparto más equitativo y como es de imaginar sus relaciones se fueron deteriorando, lo que les llevaría a tomar la drástica decisión antes de que la cosa fuera a mayores.

Que nadie piense que la cosa terminaría como el rosario de la aurora, ni mucho menos. Las relaciones de amistad que les unían seguirían intactas y en algunas ocasiones hemos podido disfrutar de colaboraciones entre ellos mostrando que el buen rollo y la complicidad sigue ahí.

Para poner el punto y final publicarían un recopilatorio con todos sus éxitos que llevaría el título de “Hasta Luego”, en el que incluirían además algún tema en directo y alguna de sus maquetas.

De entre las canciones que se incluyen en este disco de despedida hay que destacar la única inédita, la cual lleva el título de “Cuanto Te Has Ido” y que dejaría a todos sus seguidores con ganas de más, ya que escuchándola muchos se darían cuenta de lo que pudo haber sido y lamentablemente no fue.

De lo que no cabe ninguna duda es que con la disolución de “Los Rodríguez” nos quedamos sni uno de los grupos más prometedores del moment y que mostraba un futuro que podía haber sido simplemente grandioso, pero las circunstancia mandarían y tendríamos que conformarnos con disfrutar de las carreras en solitario de Rot y Calamaro que no son moco de pavo y que serán debidamente tratadas en su momento.

La conexión Tequila/Los Rodríguez es evidente e innegable y siempre ha estado marcada por la tragedia con la desaparición prematura de algunos de sus miembros. Dos de ellos caerían víctimas del sida como ya hemos visto y todavía vendría un suceso luctuoso más. En el año 2007, el último bajita que tuvo el grupo, Daniel Zamora, se suicidaría. Los que más le conocían siempre mantuvieron que el final de Los Rodríguez justo cuando él entró en la banda fue un golpe durísimo para él del que nunca se recuperó.

Lo que sí recuperaremos en unos días, aquí, en “La Graminola”, será la buena música. Os espero a todos.

Hasta entonces, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ