LA GRAMINOLA – NÚMERO 69 – 21 DE MARZO DE 2019


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Ya sabéis que la base de la revista es dar un pequeño repaso con las novedades que presentaban las listas de éxitos que he ido confeccionando desde hace cincuenta años. Cada nuevo número empezamos por la lista actual de cada semana y a continuación seguimos viajando hasta las listas de hace 50, 40, 30, 20 y 10 años. Todos los éxitos de la música desde el año 1967 irán apareciendo por aquí.

Junto a las listas distintas secciones a cada cual más recomendable. En “Los Pioneros” rememoramos la música y los artistas que inspiraron a todos los que vinieron después. Nuestro póster, a doble página en el centro desmenuza cada semana un disco que fue, es y será muy grande. En la sección “Comparte Que Algo Queda” disfrutamos de duetos de los de verdad, de grandes momentos compartidos de la múisca. Por último, la contraportada es el auténtico  colofón con noticias de actualidad, efemérides y música española.

Echándole un vistazo a la portada de cada día os podéis hacer una idea del contenido de la revista. Junto a cada fotografía hay un texto que contiene un link que te lleva directamente a la página en cuestión, pero yo os recomiendo ir por orden, ir leyendo desde el principio al final porque la música lo merece. Y recordad que siempre estaré abierto a cualquier crítica, consejo, sugerencia o petición que vosotros, Graminoleños, me hagáis.

 

NUESTRA PORTADA

 

Esta semana solamente tenemos una entrada en la lista de actualidad y llega de la mano de un participante en OT pero de los veteranos, el superventas Manuel Carrasco.

 

 

Un grupo peculiar y especial es el que protagoniza esta semana la sección de “Los Pioneros”. Basándose en el jazz fueron capaces de fusionar este estilo con otros tipos de música y llegar a la cima a una velocidad de vértigo para terminar muriendo muy pronto ahogados en su propio ego. Su nombre: Blood, Sweat & Tears.

 

 

La lista graminoleña de los 60 que repasamos esta semana nos trae una única canción que nos llega de la mano de uno de los artistas italianos de mayor éxito en su país en aquella época. Se trata de Bobby Solo que a base de participar una y otra vez en el “Festival de San Remo” se fue haciendo un hueco en la música hasta extender sus tentáculos también en nuestro país. Su canto a una gitana es uno de los auténticos clásicos de la música italiana de los 60.

 

 

 

La música de los años 70 de esta semana tiene el protagonismo principal de uno de los grandes clásicos de una de las bandas europeas más importantes de todos los tiempos en lo que al pop se refiere como son los suecos ABBA. Junto a ellos, Víctor Manuel nos regala una de sus composiciones más emotivas y basadas en una historia real como la vida misma.

 

 

Otro espectacular disco el que viene a nuestro póster central. Phil Collins decidió publicar un álbum en solitario, el primero de su carrera, apartándose totalmente del sonido Genesis y el público y la crítica especializada darían su aceptación de manera inmediata. La música de “Face Value” inunda el ecuador de “La Graminola” con todos los sentimientos encontrados que refleja.

 

 

Protagonizaron uno de los engaños más grandes de la historia de la música moderna, pero mientras tanto se lo llevaron crudo. Son Milli Vanilli, protagonistas de la música de los 80 en el día de hoy.

 

 

George Michael y Whitney Houston protagonizan hoy la música de los 90, pero siempre a la sombra del regreso de un grupo mítico como Blondie.

 

 

Desde Escocia nos llega la música que protagoniza la lista del nuevo milenio que hoy analizamos. Su protagonista es Amy Macdonald que puso el listón tan alto que no ha sido capaz de volver a superarlo.

 

 

Como cada semana, la sección de “Comparte que Algo Queda” nos trae tres colaboraciones de lujo, entre las que destaca la protagonizada por The Communards y Sarah Jane Morris.

 

 

 

En la despedida nos deleitamos con la música de Roger Hodgson, Ciudad Jardín y Miss Caffeina. En siete días más música para disfrutar.

 

 

 

LA LISTA DE LA GRAMINOLA

La lista graminoleña de actualidad de esta semana cuenta con una sola entrada cuyo protagonista es uno de los participantes en la segunda edicicón de “Operación Triunfo” que ya pasó por aquí hace apenas siete días cuando dimos el repaso a las listas graminoleñas de otros tiempos. Hoy repite con uno de los sencillos extraidos de su último larga duración que ya está empezando a batir records de ventas y eso que el listón lo había colocado muy alto con su anterior trabajo. Estoy hablando de Manuel Carrasco.

Acaba de publicar “La Cruz del Mapa”, un álbum con el que está siguiendo la senda del tremendo éxito cosechado con “Bailar el Viento”, confirmando que ya es uno de los grandes artistas del panorama musical español, por lo menos a lo que ventas se refiere, sin olvidar la tremenda aceptación que tiene entre el público en sus giras. Un disco con unos parámetros idénticos al anterior siguiendo aquello de “si algo funciona para qué cambiarlo”.

El tema que colocaba en nuestra lista de actualidad el pasado 17 de marzo lleva el título de “Déjame Ser” y podríamos decir que es más de lo mismo. Y es que ya sabéis lo que pienso sobre esta serie de solistas románticos de la actualidad, cortados todos por el mismo patrón y con una música que podrían intercambiarse entre ellos sin ningún problema. Es lo que hay y no es reguetón, algo es algo.

 

LOS PIONEROS

A lo largo de la historia de la música han aparecido grupos de todo tipo, como nos podemos imaginar. Algunos de ellos han sido bastante peculiares por todo lo que les ha rodeado y el que protagoniza la sección de “Los Pioneros” de esta semana encaja a la perfección en esta descripción. Una grandísima banda, supongo que desconocida para muchos, sobre todo para los más jóvenes, pero que a finales de los 60 y principios de los 70 dejó su impronta ofreciéndonos unos momentos inolvidables.

Se trata de Blood, Sweat & Tears una banda que contó con un sinfín de integrantes a lo largo de su corto recorrido y que fue capaz de llamar la atención del público gracias a la fusión, originalidad y versatilidad que fueron capaces de ofrecer con su música, dejando algunas versiones de clásicos de la época que emocionaban cada vez que las interpretaban. Una grandísima banda que terminaría devorándose a sí misma de una manera muy rápida.

Así pues, vamos a disfrutar de tres de sus canciones más representativas en las que muestran la tremenda calidad que ofrecían y que durante algunos años les convirtieron en una da las mejores bandas de finales de los 60.

 

YOU’VE MADE ME SO VERY HAPPY

La primera peculiaridad de este grupo es que fue a conseguir el éxito precisamente en el momento en el que su fundador y responsable de su existencia, un artista con un tremendo talento para componer como era  Al Kooper, abandonaba la banda tras haber publicado con ella solamente un disco. La impresión que quedaría es que él era el que de algún modo impedía que el resto de los miembros del grupo desarrollaran todo sus potencial, afirmación que me parece un tanto exagerada, pero lo cierto es que sin él Blood, Sweat & Tears explotaron a lo grande con la publicación de su segundo álbum.

En los primeros momentos de su carrera, el propio Kooper fue el encargado de realizar las funciones de vocalista principal, siendo lo más habitual que versionaran a su manera temas de otros artistas de la época. Una de las canciones elegidas para ello era uno de los temas de Brenda Holloway, una de las artistas pertenecientes al mítico sello “Tamla-Motown” del no menos mítico Berry Gordy.

El resultado final de esta versión no fue del gusto de los miembros del grupo y finalmente fue descartada su inclusión en su álbum de debut. La explicación oficial era que al tratarse de una canción de la factoria de Gordy y haber intentado ellos darle un toque de jazz, terreno en el que se manejaban a la perfección, era bastante complicado obtener resultados satisfactorios. Sin embargo, la realidad era bastante distinta y es que la forma de cantar de Kooper no acababa de llenar al resto de sus compañeros de viaje, algo que terminaría siendo fundamental para el futuro de la banda.

Un año después, en 1969, con Kooper ya fuera del grupo y la presencia como nuevo vocalista de David Clayton-Thomas, volverían a grabarla obteniendo entonces unos resultados excepcionales que les llevarían a incluirla como canción destacada dentro de su segundo álbum. La magnífica puesta en escena y la voz del nuevo cantante iban a proporcionarles un tremendo éxito, el primero de su carrera.

La canción en cuestión es “You’ve Made Me Very Happy” y en ella nos encontramos con la descomunal voz de Clayton-Thomas dándolo todo, arropado por un auténtico festival de sonidos apabullantes gracias a impresionante interpretación de la sección de metal y un toque de jazz que no tenía el original, mejorándolo notablemente. Una grandísima canción obra de una magnífica banda.

 

AND WHEN I’M DIE

Es curioso que la estancia de Kooper en la banda fuera tan corta cuando él era el que formó el grupo inicialmente, pero lo cierto es que decidió tirar la toalla porque no aguantaba los continuos comentarios y críticas del resto de los miembros del grupo acerca de su forma de cantar. Prácticamente por unanimidad todos pensaban que debía centrarse en sus labores de composición y guitarrista dando paso a un nuevo vocalista. La situación finalmente acabaría con su salida del grupo de manera definitiva, algo que sería fundamental para la evolución del mismo y su transoformación en una de las bandas más importantes y prestigiosas de finales de los 60.

Sería entonces cuando la figura de una joven cantante y compositora llamada Laura Nyro iba a convertirse en fundamental para solventar este problema y, además, para proporcionarles otro grandísimo éxito. Ella iba a ser quien por casualidad escuchara un día a David Clayton-Thomas cantar en un club nocturno y de manera inmediata les comunicó a los chicos de Blood, Sweat & Tears que debían escucharle a sabiendas que estaban a la caza y captura de un nuevo vocalista.

Con él al mando darían el salto de calidad que necesitaban y además iban a ofrecernos un momento brillante gracias a una de las composiciones de Nyro que de algún modo había empezado a colaborar con ellos. La compositora se percató de inmediato que una de sus canciones más conocidas encajaba a la perfección con la voz del nuevo vocalista y con el sonido que el grupo estaba empezando a ofrecer de cara a publicar su segundo álbum, un estilo que sin abandonar su esencia de jazz-rock de siempre, se había dulcificado un tanto con algún que otro toque de folk y pop para poder llegar a un público más amplio.

La canción en cuestión había sido compuesta dos años atrás con el objeto de ser interpretada por la propia Nyro, aunque finalmente sería el trío Peter, Paul & Mary quienes la grabarían y la publicarían como sencillo, obteniendo unos resultados de ventas simplemente aceptables. Su autora la arregló convenientemente para que encajara con la voz de Clayton-Thomas y daría como resultado una genialidad titulada “And When I Die”, una joya musical que a mí personalmente me encanta y que es capaz de hablar de la muerte pero dándole un sentido casi optimista. Grandísima canción, gran interpretación.

 

HI DE HO

A partir de este momento llegaría su encumbramiento definitivo, convirtiéndose en una de las bandas de mayor prestigio en los Estados Unidos, algo que se haría extensible a Europa aunque con una gira que no estaría exenta de polémica y que de alguna manera terminaría pasándoles una gran factura, algo que os cuento a continuación.

El caché adquirido les daría la oportunidad de ser cabeza de cartel en el mítico festival de Woodstock lo que acabó por ponerles la vitola de banda de referencia de la época. Triunfar en ese evento era sinónimo de prestigio y reconocimiento y ellos lo habían conseguido. Sin embargo, una maniobra mal medida que realizaron para expandir su éxito por Europa les iba a costar demasiado caro.

En aquellos tiempos, recordemos que era la época de la Guerra de Vietnam o el movimiento hippie defendiendo la paz y el amor, cualquier posicionamiento en contra del Gobierno y sus políticas estaba bien visto por la juventud norteamericana, motivo por el cual la mayoría de los artistas punteros de aquel entonces se mostraban críticos con los mandatarios de su país. Sin embargo, Blood, Sweat & Tears iban a hacer lo contrario, algo que no comprendería ni siquiera su sello discográfico que intentó por todos los medios convencerles de su equivocación aunque sin éxito porque la decisión ya estaba tomada.

El Gobierno de los Estados Unidos les propuso llevar a cabo una gira por los países del Este de Europa en pleno apogeo de la Guerra Fría, con una importante subvención y la promesa de unas considerables ganancias económicas. Ellos aceptaron el ofrecimiento y si bien les serviría para abrirse de par en par el mercado europeo, también les pasaría factura en su propio país donde su imagen quedaría bastante deteriorada entre esos jóvenes que hasta ese instante bebían los vientos por ellos.

Llegaría entonces un nuevo disco en el que dejarían de lado las versiones de grandes temas de otros artistas para centrarse en composiciones propias y aunque siguieron mostrando un grandísimo talento, sus ventas se verían mermadas. Empezaba el declive y no supieron verlo.

Entre las canciones destacadas de este nuevo álbum se encuentra una composición de Carole King que se la cedería para que la convirtieran en otra auténtica joya. Un tema titulado “Hi De Ho”, en el que la voz de Clayton-Thomas suena más meditabunda que nunca acompañado de una espectacular sección de metal.

A partir de ese momento su popularidad iría decreciendo paulatinamente. Su posicionamiento cercano al Gobierno se fue haciendo cada vez más evidente ya que no fueron capaces de hacer ningún tipo de autocrítica. La fama se les había subido a la cabeza y llegaron a pensar que estaban por encima del bien y del mal y que simplemente con su talento iban a logar que sus seguidores no miraran más allá y no se bajaran del barco.

La realidad sería muy distinta. Las entradas y salidas de miembros del grupo sería una constante a partir de ese instante y aunque publicarían algún disco más y seguirían ofreciendo unos actuaciones en vivo impecables, el éxito iría descendiendo paulatinamente hasta que a principios de los años 70 terminaría su andadura. Un grupo excepcional que cuando estuvo en la cumbre no supo tener las miras adecuadas y acabaría despeñándose casi a la misma velocidad con la que llegó a la cima. Afortunadamente, mientras tanto nos dejaron momentos verdaderamente mágicos como los tres que acabaomos de disfrutar.

 

LISTA DE LOS AÑOS 60

Nos preparamos ya para iniciar el repaso a las listas graminoleñas de otros tiempos comenzando como de costumbre con la que nos ofrece música de la década de los 60. Nos situamos pues en el 17 de marzo de 1969 para recordar una canción procedente de Italia que se convirtió en la única entrada que registraba la lista que estrenábamos ese día, todo un clásico de la música transalpina de la época.

Por aquel entonces existían una serie de festivales en los que solían participar grandes figuras de la música. Salir ganador de alguno de esos prestigiosos concursos era sinónimo de éxito a nivel internacional garantizado y entre los más destacadados se encontraba el “Festival de San Remo”. Pues bien, el artista que protagoniza esta única nueva entrada se convirtió en un auténtico adicto a participar en este evento ya que lo hizo hasta en once ocasiones, saliendo ganador en dos de ellas, una de las cuales lo conseguiría precisamente con el tema que viene a continuación. Estoy hablando de Bobby Solo.

Se trata de un cantante que era conocido en su país como “El Elvis Presley Italiano” habida cuenta de su imagen, muy similar al del Rey del Rock, y a un tono y una forma de cantar que recordaban, en la distancia eso sí, a los suyos. No es que fuera un imitador pero se aproximaba bastante.

Como ya os digo, en el año 1969 ganaba el “Festival de San Remo” con “Zingara”, uno de los mayores éxitos de su carrera, canción con la que triunfaría a lo grande en Italia, haciéndolo extensivo a nuestro país. En lista permanecería durante 11 semanas para alcanzar el top 27. Para que nos hagamos una idea de lo que lograría en el país transalpino os diré que se llegaría a rodar una película del mismo nombre protagonizaa por el propio Bobby Solo.

Os contaré una anécdota sobre el italiano. En su primera participación en el año 1964 en el “Festival de San Remo” con otra de sus grandes canciones, “Una Lacrima Sul Viso” fue protagonista de un sonado escándalo. Cuanto tuvo que subir al escenario a interpretar este tema se había quedado sin voz por lo que lo hizo en playback, algo que terminó trascendiendo y no gustándole en absoluto al público. A partir de ese instante las normas del festival cambiaron radicalmente para evitar que situaciones como éstas pudieran repetirse.

 

LISTA DE LOS AÑOS 70

Viajamos en el tiempo los diez años de rigor y nos situamos a continuación en el 17 de marzo de 1979. Ese día estrenábamos lista que contaba con dos nuevas entradas, ambas con el denominador común de venir acompañadas de un romanticismo y una sensibilidad muy especiales. Dos grandes baladas que son parte de la historia de la música en nuestro país y que pasamos a disfrutar de inmediato.

Hay canciones que cuando escuchamos su letra quedamos atrapados de inmediato por su encanto, pero muchas veces resulta que lo que realmente está contando es una historia mucho más humana de lo que pensamos. Son canciones que se basan en personas reales, personas que existen de verdad y que por ello su atractivo crece de manera más que notable. La primera entrada de la semana que estamos analizando en este momento es un claro ejemplo de esta situación.

Víctor Manuel se encontraba por aquel entonces en un momento creativo espectacular. Con la llegada de la democracia había aparcado sus problemas políticos de antaño y estaba mostrando todo ese talento creativo que siempre había tenido como cantautor. Por casualidad, tuvo conocimiento de una tierna historia de amor entre dos personajes muy peculiares que le llamó poderosamente la atención. Se documentó al respecto convenientemente, conoció en persona a los protagonistas y nos regaló una de las mejores canciones de su carrera.

Los protagonistas de esta historia son Mari Luz y Antonio, dos personas con discapacidad intelectual que en aquel momento estaban acogidos por la “Fundación Promi” con sede en el municipio cordobés de Cabra. A pesar de sus limitaciones, estaban perdidamente enamorados el uno del otro, algo que en aquel momento estaba considerado por la sociedad casi escándaloso. Por si fuera poco, su idea era la de contraer matrimonio y esa lucha y esa historia llamarían la atención del asturiano que daría cuerpo a esa maravilla titulada “Sólo Pienso en Ti” en la que narraba  su historia. Una grandísima composición que nos acompañaría en lista durante 36 semanas y, como no podía ser de otra manera, alcanzaría el top 1.

La historia es conmovedora. Dos años después de la publicación de esta canción conseguirían su propósito y contraerían matrimonio, después de unas largas y duras batallas legales de por medio. Su amor sería tan grande que tendrían tres hijos, aunque todos ellos terminarían siendo criados por familiares de la pareja habida cuenta de sus limitaciones. Cuarenta años después ya no viven bajo el mismo techo ya que están ubicados por razones médicas en distintos pabellones dentro de la Fundación, pero desde las nueve de la mañana y hasta las cinco y media de la tarde no se separan el uno del otro.

No abandonamos la emotividad con la segunda entrada que se producía en la lista graminoleña que se estrenaba aquel 17 de marzo de 1979 ya que la canción protagonista es una preciosa balada de los suecos ABBA que se sumaban de esta manera a un maravilloso proyecto benéfico de ayuda a los más pequeños del que ya os hablé la semana pasada con motivo de la entrada en lista de una canción de The Bee Gees que se movía en los mismos parámetros.

El año 1979 fue declarado “Año Internacional del Niño” y la labor de UNICEF se haría más intensa que nunca por este motivo. Entre sus actuaciones se encontraría el contactar con algunos de los grupos y artistas internacionales del mundo de la música que más éxito cosechaban con el objeto de que cedieran alguna de sus canciones para recaudar fondos para la ayuda de niños en situaciones desfavorecidas. Uno de esos grupos serían lo suecos ABBA que aprovechando la ocasión iba a regalarnos una de las canciones más tiernas y representativas de su carrera.

Los suecos estaban en aquel momento buscando la inspiración para escribir una nueva canción que fuera publicada como sencillo y la propuesta de UNICEF iba a venirles como anillo al dedo ya que provocaría que sus pasos fueran dirigidos hacia los niños. De esta manera idearon en un primer momento una especie de cuento protagonizado por una niña llamada Angelina en el que basarse para escribir esa nueva canción.

Sin embargo, el resultado final no les gustó demasiado y tuvieron que darle muchas vueltas al asunto hasta encontrar una letra que hablaba de una niña que era consolada en sus momentos de mayor tristeza, acompañada de una melodía espectacular que caló en el público de manera inmediata. Como muchos os estaréis imaginando se trata de “Chiquitita”, uno de los mayores éxitos de su carrera y su única canción en alcanzar el número 1 en nuestra lista tras permanecer en ella 40 semanas.

Su repercusión en España fue tan grande que unos meses después publicarían la correspondiente versión en nuestro idioma, que también entraría a formar parte de nuestra lista en su momento, por lo que en unas pocas semanas volveremos a hablar de ella por aquí.

 

EL ÁLBUM DE LA SEMANA

Cuando los miembros de una gran banda comienzan a publicar discos al margen del grupo o inicián algún tipo de proyecto paralelo, lo normal es echarse a temblar porque en la mayoría de los casos es la antesala a su disolución. Si encima el que se embarca en un trabajo en solitario es el vocalista y líder principal del grupo las posibilidades de final de trayecto se amplián considerablemente.

Sin embargo, hay ocasiones en las que ese disco al margen de los compañeros de fatiga termina suponiendo un escape para el que lo crea y mejora la convivencia y la creatividad del grupo, que una vez que retoma la rutina habitual es capaz de dar lo mejor de sí mismo y lograr los mejores resultados de su carrera. Todo esto se puede aplicar al álbum que protagoniza el póster central de “La Graminola” de esta semana.

Se trata de “Face Value”, el álbum de debut de Phil Collins que aparecía en el mercado en el año 1981 y que iba a suponer un antes y un después tanto en su propia carrera como en la del grupo del que formaba parte, los míticos Genesis. Así pues, vamos a disfrutar a partir de este momento de la grandísima música que se contiene en este disco que sorprendería a propios y extraños y elevaría al bueno de Collins a la categoría de gran figura internacional.

 

PHIL COLLINS / FACE VALUE

Lo primero que hay que hacer es situarnos en el contexto en el que se grabó ya que marcaría profundamente tanto el sonido como, sobre todo, las letras de las canciones que integran el álbum. Collins acababa de separarse de su primera esposa y no lo había hecho de manera demasiado cordial, por lo que su estado de ánimo se acercaba al de la furia no contenida, algo que puso de evidencia de manera muy clara, pasando factura a su exmujer una y otra vez.

Lo mejor de todo, es que la canción que más evidencia ese estado de ánimo de Collins es precisamente la que abre el álbum y, además, la que le iba a convertir prácticamente del día a la mañana en una reconocida estrella. Una canción con la que iba a lograr un éxito y una aceptación infinitamente mayores que la que había conseguido hasta el momento con Genesis. Con ella iba a batir todos los records de su carrera y regalarnos uno de las mejores canciones de la historia del rock.

Se trata de una canción que lo tiene absolutamente todo. Una estructura rompedora, un sonido casi misterioso, una letra metafórica y crítica y hasta una leyenda urbana detrás. Una composición de una calidad tremenda que nos dejaría un sonido innovador de batería que a partir de ese instante iba a ser utilizado hasta la saciedad por gran parte de los grandes grupos de pop-rock de la década de los 80.

He de reconoceros que esta canción siempre me ha impresionado. Recuerdo que la primera vez que la escuché noté una sensación muy especial. Ese principio pausado, con un Collins cantando por momentos con una voz enlatada acompañado de un casi monóntono sonido de la caja de ritmos y ese desenfreno del final con su manera tan extraordinaria de tocar la batería y la guitarra dándolo todo. Si el calificativo de “mágica” se puede aplicar a una canción ésa es la que abre el álbum.

Supongo que a estas alturas de la película la mayoría de vosotros ya os imaginaréis que estoy hablando de “In The Air Tonight”, la canción que cambiaría totalmente la carrera de Phil Collins y serviría de máximo atractivo para que el público se interesara por su álbum de debut, descubriendo de esta manera el gran talento que atesoraba y la magnífica música que se incluía en este grandísimo disco.

Como os comentaba al principio, se creó una leyenda urbana acerca de sobre que hablaba esta canción. En una de sus estrofas habla de no ayudar a alguien que se está ahogando y comenzó a correrse la voz de que se inspiraba en un suceso que presenció in situ en una playa como una persona pereció ahogada sin que un hombre que se encontraba a su lado hiciera nada por ayudarla. Como os podéis imaginar no solamente no es ésta la fuente de inspiración sino que ese suceso ni siquiera tuvo lugar. El estado de ánimo a nivel sentimental de Collins fue el resonsable de esta descomunal canción, sencillamente.

La mayoría de las canciones que conforman “Face Value” son pausadas y tranquilas en cuanto a sonido, abundando baladas y medios tiempos. Estaba claro que los ánimos de Collins no eran los mejores cuando compuso estos temas y todo ello se refleja claramente en cuanto a intensidad musical. Por este motivo hay momentos en los que lo sombrió y lo oscuro cobran mayor protagonismo aunque siempre dejando una puerta abierta al optimismo, como sucede con la segunda canción del álbum.

Cuando Collins contrajo matrimonio con Andrea pensó que era el amor de su vida y que sería la mujer con la que compartiría todo hasta que la muerte les separase. Sin embargo, la situación cambiaría sobremanera cuando se convirtió en el auténtico líder de Genesis y la frenética actividad del grupo absorvía prácticamente todo su tiempo. Cuando no estaba de grabación estaba de promoción y cuando no eran las larguísimas giras que realizaban las que ocupaban su tiempo. Cuando todo esto terminaba, Collins necesitaba aislarse para trabajar en el siguiente disco y así una y otra vez. Evidentemente, su relación sentimental se vería gravemente afectada.

Ella se sentía abandonada y su distanciamiento se fue haciendo cada vez más evidente hasta que en un momento dado iniciaría una relación sentimental con otro hombre terminando por dar el paso de marcharse de casa. Cuando Collins regresó de la gira promocional de “Duke” con sus colegas de Genesis se encontró con la desagradable sorpresa y para canalizar su ira y su frustración decidió componer algunas canciones al respecto.

Sin embargo, como suele decirse en estos casos “un clavo saca a otro clavo” y el bueno de Collins conocería pronto a otra mujer llamada Jill, quien se convertiría en su segunda esposa algún tiempo después, que le animaría a ver la vida de otra manera, a recuperar la fe en el amor y a componer alguna canción con un tono más vitalista y optimista como la que viene a continuación.

Se trata de una canción en la que reincide con el sonido mostrado con el tema que abre el álbum. Sonido pausado desde el principio con un ritmo de balada muy calmada y en la que Collins canta en un tono muy bajo, casi susurrante abriéndole la puerta a la esperanza de un nuevo amor. Su título: “This Must Be Love”.

La publicación de este trabajo fue interpretada por muchos como el comienzo del fin de Genesis, sensación que se vería acrecentada cuando el número de ventas que el disco cosechó fue tan elevado y que  la aclamación que logró Collins en solitario superó todas las expectativas y sobre todo el éxito que jamás hubiera logrado con sus amigos Mike Rutherford y Tony Banks. Sin embargo, por su cabeza no se pasaba ni por asomo la posibilidad de que el grupo se separase y a la larga, este álbum serviría para que su banda de siempre se convirtiera de además de un grupo de culto y aclamado por la crítica en un auténtico fenomeno de masas.

Con la siguiente canción que aparece en el álbum da la impresión de que intentó hacerle un guiño a sus compañeros de grupo mostrando una complicidad del tipo “tranquilos que nuestra andadura juntos no corre peligro”. Se trata de una particular versión de uno de los temas incluidos en el último disco que habían publicado juntos, “Duke”, que no hacía otra cosa más que mostrar que el buen rollito entre los tres no se había visto alterado y que todavía tenían muchas cosas que decir juntos en el mundo de la música.

La canción en cuestión era parte de una sofisticada suite que se incluía en el citado álbum en la que se narraba como era la vida de una estrella de la música desde distintos puntos de vista. Estaba formada por varias canciones y la que nos ocupa en esta ocasión era la que contaba el punto de vista de un fan. Durante su grabación, Collins se dio cuenta de que interpretada a un ritmo distinto y con unos arreglos que él tenía en mente podía adquirir otra dimensión.

Otra de las notas características de este disco es la utilización del acompañamiento de una sección de metal, algo bastante habitual en la carrera de Collins, que iba a dotar a la música que en él se incluye de una elegancia muy especial. De todos es sabido que uno de los estilos que más ha atraído siempre al cantante es el jazz, hasta el punto de haber formado parte de ese magnífico grupo que fueron Brand X. Por todo ello, no es de extrañar que la canción que viene a continuación tome estos derroteros.

Así pues, la versión que se incluye en el álbum de “Behind the Lines” es totalmente distinta al original y es la primera que presenta un estilo más animado e intenso, con un sonido que por momentos recuerda al funk, algo que no es de extrañar ya que los músicos encargados de la sección de metal eran los que normalmente acompañaban a los norteamericanos “Earth, Wind & Fire”. Una canción que es fundamental para entender el giro que Genesis le daría a su carrera en un futuro no demasiado lejano, abandonando el rock progresivo para sumergirse en las aguas de un estilo más comercial.

Algunas de las canciones del disco muestran bien a las claras que la sencillez puede ofrecer resultados espectaculares. La voz de Collins y el simple acompañamiento de un piano dotan de atractivo a algunas de las melodías que en él nos encontramos. Si a ello le sumamos un colaboración de lujo a la guitarra, para que queremos más. Estos son los parámetros que marcan el tema que viene a continuación.

Otra de las características fundamentales que tiene que tener un álbum de debut en solitario de un componente de un grupo de reconocido prestigio es la de contar con colaboradores excepcionales, es decir, saber rodearse de grandes músicos y si alguno de ellos es conocido y aclamado por el público pues mucho mejor. En este aspecto, Collins supo rodearse de una serie de músicos de categoría, contando para esta canción con un guitarrista de los que cuyo nombre se escribe con letras mayúsculas.

Nos encontramos ante una sencillísima balada en la que Collins vuelve a ponerse meláncolico con el acompañamiento del piano y una magistral aportación a la guitarra de Eric Clapton que reincide en ese aire de tristeza aderezado con esperanza, con una letra que habla de un hombre sumido en la triseza y la pobreza pero que ve un futuro mejor, algo que se podía aplicar a su situación personal como estamos comprobando.

Como ya os he comentado en algunas ocasiones, en la década de los 80 era bastante habitual que los discos contaran con al menos un tema totalmente instrumental, algo que echo bastante de menos porque en muchas ocasiones estas composiciones se salían de lo que marcaban el resto de las que formaban parte del álbum y ofrecían una calidad excepcional y unos registros muy especiales. Collins no sería una excepción y ofrecería no una sino dos canciones de este tipo y enlazadas la una con la otra.

En este sentido, nos ofrece en primer lugar una composición instrumental bastante peculiar, ya que introduce unos sonidos muy diferentes a los que caracterizan al resto de las canciones del álbum. Nos encontramos con un tema que por momentos se adentra en el terreno de la música étnica procedente de África y por momentos nos recuerda a la rumba tan tradicional nuestra. Original, rara, espectacular.

Esta composición instrumental llevaría el título de “Droned” y es producto de aquello de “Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como”. Me explico. Collins sería el encargado de las labores de producción ya que aunque en un primer momento buscó el amparo de algunos de los productores de mayor prestigio del momento, finalmente recuriría únicamente a estrechos colaboradores ya que lo que realmente quería es rodearse de profesionales que no le pusieran demasiadas pegas a lo que quería llevar a cabo. Creo que mereció la pena que esto fuera así.

Lo mejor de todo es que este tema enlaza con el siguiente, otra composición instrumental todavía más espectacular si cabe. No es muy habitual que un tema instrumental pueda pasar por ser uno de los mejores de un álbum, pero en esta ocasión es así, hasta el punto de que esta canción se convertiría en la que abriría los conciertos de sus giras durante una larga temporada. No me extraña lo más mínimo ya que es una auténtica joya.

Según “Droned” va desapareciendo y difuminándose, comienza la aparición de “Hand in Hand” con un sonido excepcional. Collins saca a relucir su batería con ese sonido suyo tan característico, se hace acompañar de un tierno coro de niños que ayuda a que la canción vaya cogiendo mayor ritmo. Por fin aparece de nuevo la sección de metal y viento para dar como resultado un tema que puede considerarse como uno de los mejores que haya creado en toda su carrera.

Llama poderosamente la atención que en un primer momento Collins no mostró demasiado entusiasmo por este disco. Al verse sumido en unos sentimientos que entremezclaban la tristeza y la ira con motivo de su separación matrimonial, su primera idea era la de componer dos o tres canciones a lo sumo que le sirvieran para mostrar lo que sentía en ese momento y desahogarse convenientemente, pero sin mayores pretensiones ya que tampoco tenía ni ganas ni ánimo para mucho más.

Sin embargo, mientras estaba en el estudio de grabación dando cuerpo a esas dos o tres nuevas ideas, uno de los jefes de su sello discográfico escucharía lo que acababa de crear quedando gratamente impresionado. De inmediato se pondría en contacto con él y le presionaría para que diera cuerpo a un disco al completo, algo que no acababa de convencerle. Sin embargo las ideas fueron fluyendo una tras otra y lo que había comenzado como una especie de despecho iba a convertirse en un grandísimo álbum y en el salto hacia el estrellato de Collins. Nunca el refrán de “no hay mal que por bien no venga” se ha podido aplicar más apropiadamente.

Lo cierto es que el resultado final sería excepcional y esa pequeña dejadez del principio llevaría después a una involucración total que nos ofrecería canciones tan espectaculares como la que fue publicada como segundo sencillo del álbum. Un tema que vuelve a tratar el tema de su separación desde una perspectiva de esperanza y hasta de ironía gracias al videoclip que lo acompañaría.

Se trata de “I Missed Again”, uno de los mejores temas del álbum, en el que nuevamente la sección de metal cobra gran protagonismo. Hace unos cuantos años tuve la oportunidad de ver a Phil Collins en directo en la madrileña Plaza de Toros de Las Ventas y cuando llegaba el turno de esas canciones tan suyas con sección de metal os aseguro que la espectacularidad era total, por lo que este sonido podríamos decir que terminaría convirtiéndose en “marca de la casa”.

Los videoclips de Phil Collins han estado carecterizados casi siempre por un marcado sentido del humor. Posiblemente el gran precedente de ello sea precisamente el que acompaña a la canción que acabamos de disfrutar.

Después de la tempestad viene la calma. Lo que quiero decir es que después de unos temas un tanto más intensos y animosos, Collins vuelve a caer en el terreno de la depresión y la desesperación. Da la impresión de que como su estado de ánimo en aquel momento era bastante cambiante el disco muestra los mismos parámetros, además de que llega el momento de hacer aflorar sus verdaderos sentimientos. Pese a que quiera ser optimista, los ánimos son los que son.

Hasta el momento hemos podido encontrarnos con un Collins que mostraba su amargura y su tristeza por su separación pero intentando mostrar su talante más optimista y vitalista, por lo que por momentos podía dar la impresión que el asunto no le había afectado tanto como quería hacer ver. Por este motivo, entra a continuación en un terreno algo más pesimista y deprimente, ofreciéndonos una baladas excepcional como la que viene a continuación.

En esta ocasión el cantante se muestra más lastimero que nunca y nos ofrece un aire muy sombrío a solas con el sonido del piano sin ningún acompañamiento adicional. Con una voz en un tono bajo y lángido, nos deleita con una balada titulada “You Know What I Mean” que según los entendidos en la materia es una de las mejores de su carrera.

Yo no sé si será de las mejores o no, pero lo cierto es que es una de las baladas en las que el sentimiento de frustración más se hace notar en su interpretación. Es como si con esta canción por fin hubiera soltado todo lo que llevaba dentro.

La siguiente canción del álbum define de alguna manera las influencias que recibe este disco y el sonido con el que más se iba a identificar Collins en su carrera en solitario. La sección de metal y viento vuelve a tomar el mando y un sonido cercano al de la “Motown” lo inunda todo para ofrecernos otro de los temas destacados del disco.

Se trata de una canción que podríamos decir que va por libre dentro del disco porque se sale de los parámetros que han marcado a las que hemos escuchado hasta el momento. Un tema independiente con un sonido movido y bailable al que quizás no se le dio la repercusión que debería. Vamos que de haberlo promocionado convenientemente tenía potencial suficiente como para haberse  colocado bastante bien en las listas de éxitos.

Su título es “Thunder and Lightning” y podríamos decir que es el tema que marcaría la tendencia y las señas de identidad de la música de Phil Collins en su carrera en solitario en el futuro.

Supongo que muchos de vosotros os preguntaréis como acogieron sus copañeros de Genesis el éxito que Collins cosechó con su álbum de debut. Aunque de cara a la galería tanto Banks como Rutherford se congratulaban de lo bien que le iba a su amigo, la realidad era bastante distinta ya que los celos eran más que evidentes. Ninguno de los dos esperaba ni por asomo que su compañero fuese a lograr en solitario mejores ventas y mejores críticas que con ellos, y eso era basante duro de llevar.

Lo que está claro es que Collins siempre había huido del exceso de protagonismo en el grupo ya que fue bastante reacio a convertirse en el nuevo vocalista de la banda cuando Peter Gabriel decidió marcharse. Él estaba muy cómodo en su papel de batería y ahora no solamente era el líder de la banda sino que se acababa de convertir en toda una estrella con su primer disco en solitario. Daba la impresión de que todo iba demasiado deprisa.

Y si hablamos de ir deprisa, a continuación llega el tema de más ritmo de todo el álbum. Una canción en la que nos encontramos a un Collins más animado que nunca y con un ritmo que bebe de las aguas del funk para ponernos a bailar de manera inmediata. Una canción en la que introduce dos de los artificios que utilizaría para grabar el disco.

De todos es sabido que Collins se maneja de una manera excepcional con la batería, a pesar de que haya muchos que le consideran un batería bastante discreto, manifestación con la que no estoy de acuerdo porque en directo es descomunal lo que es capaz de hacer con sus bombos y platillos, algo de lo que hablo con conocimiento de causa. Pues bien, para darle todavía un aire más contundente al sonido de la batería programó varias grabaciones para mezclarlas adecuadamente y conseguir un efecto único hasta ese instante. Además, en la canción que viene a continuación le añadiría unas voces distorsionadas con ayuda de un sintetizador y grabadas en varias capas, consiguiendo un resultado excepcional.

Así pues, escuchemos “I’m Not Moving”, la canción más innovadora y trabajada de todo el álbum que rompe a lo grande con todo lo escuchado hasta el momento.

Poco a poco nos vamos acercando al final del álbum, da un poco de pena, y para empezar Collins vuelve a sentirse deprimido y herido a partes iguales, obsequiándonos con un baladón de esos de pañuelo de lágrimas en el que volvería a contar con la colaboración de lujo del señor Eric Clapton a la guitarra.

Se trata de una canción que cuenta con un solo de saxo verdaderamente emotivo y un estribillo en el que Collins se empleó con un tono menor casi de falsete. El bajo también se hace notar y en su conjunto podríamos decir que nos encontramos con una melodía plácida e ideal para escucharla tranquilamente en casa tomando relajadamente una cerveza para disfrutar de ella en cada una de sus notas.

Su título es “If Leaving Me Is Easy” y con ella evidentemente vuelve a mostrar su estado de ánimo tras el abandono de su mujer. Podría decirse que esta composición es la que mejor cuenta tanto en lo relativo a su letra como a su ritmo cual era el estado de ánimo del cantante en aquel momento y lo hace con una sensibilidad maravillosa.

Os contaré una anécdota sobre esta canción. Fue publicada como sencillo, aunque solamente en Europa, y cuando la presentó en el programa “Top of the Pops”, un auténtico referente de la BBC en aquella época, se colocó frente a las teclas de un piano sobre el que aparecía un bote de pintura y una brocha. Todo obedecía a que su mujer le había abandonado por un pintor y decorador. Poned vosotros los calificativos, a mí ya se me escapan.

Llega entonces el momento de cerrar el disco y lo va a hacer de una manera un tanto extraña. Siempre reconoció que su gran fuente de inspiración fueron The Beatles y por ello quiso cerrar el álbum con un tema de los cuatro de Liverpool y pienso que se le fue la mano, ya que escogió una de las canciones más extrañas de todo su repertorio para versionarla de manera todavía más extraña y dar como resultado una composición que yo no me atrevo a calificar, aunque en algunos momentos quiere sonar como alguno de los temas de los Genesis más auténticos.

En esta canción da rienda suelta a su batería, por lo que la contundencia en cuanto a sonido está garantizada. La canción elegida es el tema con el que The Beatles cerraron su mítico álbum “Revolver”. Una composición obra de John Lennon titulada “Tomorrow Never Knows” que hablaba de los efectos del LSD que por aquella época consumía, así que os podéis imaginar que tal mezcla no podía dar como resultado más que un sonido un tanto psicodélico que Collins retuerce aún más en su versión. Una auténtica rareza para cerrar un álbum de lujo.

Como os comentaba al principio, Tony Banks y Mike Rutherford no encajaron demasiado bien que su compañero en Genesis lograra los tremendos resultados de ventas, popularidad y crítica que habían conseguido pero lo cierto es que se darían cuenta de que ése iba a ser el camino para que la banda que formaban los tres pudiera acercarse a los mismos. No veían con mala cara lo de hacer un sonido algo más “comercial” y menos rebuscado porque aunque no lo reconocían, durante la época de Peter Gabriel se sintieron bastante incómodos con la parafernalia y puesta en escena que el por aquel entonces líder de la banda llevaba a cabo.

De lo que no cabe ninguna duda es de que hay un antes y un después tras la publicación de “Face Value” en la carrera de Phil Collins, algo que se haría extensible a la de Genesis. La figura de Collins crecería a lo grande disipando cualquier duda sobre quien era el líder de la banda y a partir de ese instante cada nuevo disco en solitario se convirtió en un grandísimo éxito transformándole casi de la noche a la mañana en un figura de las grandes en el panorama musical internacional, algo de justicia y que le llegó quizás más tarde de lo que merecía.

 

LISTA DE LOS AÑOS 80

Nos toca ya seguir repasando las listas graminoleñas de otros tiempos y empezamos por la década de los 80. No situamos en el 19 de marzo de 1989 momento en el que estrenábamos nueva lista que nos traía una entrada que con el paso del tiempo iba a convertirse en histórica por el escándalo que rodearía a sus responsables. Os cuento toda la historia.

Frank Farian fue un productor alemán que se convirtió en el responsable de uno de los grupos más exitosos y populares de la música disco de los 70 como fueron Boney M. Tras la caída en desgracia de este estilo llevaba tiempo detrás de volver a promocionar algún grupo que le devolviera el éxito y el prestigio perdidos y justamente a finales del año 1988 iba a lograrlo gracias a un dúo formado por un alemán y un francés que se convirtieron en uno de los acontecimientos músicales de aquel momento.

Estos dos jóvenes se llamaban Rob Pilatus y Fab Morvan y la verdad es que lo tenían todo. Eran altos y guapos, sabían bailar y moverse en un escenario y no cantaban mal … o al menos eso es lo que creía todo el mundo porque lo cierto es que cantar no cantaban absolutamente nada porque simplemente ponían su imagen al servicio de las voces de otros artistas que eran los que verdaderamente cantaban. Como os estaréis imaginando estoy hablando de Milli Vanilli, una de las tomaduras de pelo más grandes de la historia de la música moderna.

Con su primer disco, “All Or Nothing” revolucionaron el panorama musical internacional en lo que a música de baile se refiere, vendiendo lo que no estaba escrito y colocando los sencillos que de él se fueron publicando en los primeros puestos de las listas de éxitos de todo el mundo. Sin embargo, el pastel terminaría descubriéndose porque llamaba mucho la atención que no quisieran actuar en directo y que cuando eran entrevistados sus voces no se parecían absolutamente en nada a las que mostraban en sus canciones.

Los que verdaderamente ponían la voz atendían a los nombres de Brad Howell y Charles Shaw y nunca aparecieron en los créditos de los discos. El escándalo sería mayúsculo pero Farian volvería a conseguir unas grandes ganancias económicas gracias a canciones como “Don’t Forget My Number”, que permanecería en nuestra lista durante 28 semanas para alcanzar el top 4.

Para que os hagáis una idea del alcance del escándalo, Milli Vanilli han pasado a la historia por ser el único grupo que ha sido desposeído de los premios “Grammy” que logró durante sus años de engaño.

 

LISTA DE LOS AÑOS 90

Avanzamos los diez años de rigor, nos situamos en el 21 de marzo de 1999 y nos disponemos a disfrutar de tres canciones que destacaban en la lista que estrenábamos ese día. Tenemos cambio en el número uno y dos nuevas entradas con claro protagonismo femenino. Vayamos con ellas.

Tras nada más y nada menos que 21 semanas en lo más alto de nuestro ránking, los mexicanos Molotov y su “Gimme Tha Power” abandonaban tan privilegiada posición, cediéndole el testigo al señor George Michael con esa polémica, para algunos, canción titulada “Outside” de la que ya os hablé en su momento y de la que os recuerdo algunas cosas sobre ella.

George Michael acababa de publicar un recopilatorio de grandes éxitos bajo el título de “Ladies & Gentlemen: The Best of George Michael”, y como no podía ser de otra manera, entre sus canciones se incluía algún tema inédito, como era el nuevo número 1 y con el que iba a levantar un considerable revuelo.

Seis meses atrás, Michael había vivido una situación bastante desagradable cuando fue sorprendido por un agente de la ley en California manteniendo relaciones sexuales con otro hombre en unos urinarios púbicos, siendo procesado y condenado por escándalo público. Esta situación traería consigo que hiciera pública su homosexualidad, algo que no había reconocido nunca hasta ese instante. Con “Outside” se tomaría cumplida venganza, despreciando en su letra la falsedad de la sociedad y mostrando en el videoclip su versión de lo acontecido.

Como ya os digo, aquel 21 de marzo se situaría en lo más alto de nuestra lista donde permanecería durante 6 semanas.

Vamos ya con las dos entradas que registraba la lista noventera que estamos analizando y para empezar vamos con una de las grandes divas de la música como es “Whitney Houston” que por aquel entonces se encontraba en un gran momento dentro de su carrera aunque ya había comenzado a meterse en esos terrenos peligrosos que la harían acabar de la funesta manera que lo hizo en gran medida por su relación sentimental con “Bobby Brown”.

La canción en cuestión estaba incluida en su cuarto álbum de estudio, titulado “My Love Is Your Love” y aunque ella siempre lo desmintió, posiblemente se trate de un toque de atención a su marido con motivo de las continuas infidelidades que éste llevaba a cabo en su relación, eso por no hablar de los malos tratos.

Y es que la letra de esta canción habla de una mujer que tras escuchar las justificaciones de su esposo infiel le va poniendo en su sitio hasta terminar echándole de casa. Eso sí, la puesta en escena del videoclip es impecable, como siempre, y Whitney luce su voz en estado puro en este “It’s No Right But It’s Okay”, con el que nos acompañaría en lista durante 61 semanas para alcanzar el top 2.

Como ya os digo, Whitney todavía no había entrado en esa fase de autodestrucción pero su declive estaba empezando a aparecer. Prueba de ello es que ésta sería la última ocasión en la que colocaría un sencillo en nuestra lista.

La segunda entrada que se producía aquella semana era un inesperado retorno de un grupo que se encuentra entre mis favoritos de toda la vida y que tras nada más y nada menos que 17 años de retiro había regresado para deleite de sus admiradores. Una banda en la que el protagonismo de su vocalista femenina lo eclipsaba todo en sus mejores tiempos y en el momento del retorno también. Estoy hablando de Blondie con la maravillosa y ya veterana Debbie Harry a la cabeza.

Un año atrás habían decidio volver a reunirse y recordar viejos tiempos para iniciar una gira sin mayores pretensiones. Sin embargo, fue tanta la química que recuperaron y tal la aceptación que tuvieron entre el público, tanto el veterano que los había disfrutado en sus buenos tiempos como el más joven que apenas los conocía, que decidirían continuar juntos durante más tiempo y dar cuerpo a un nuevo álbum. La ocurrencia terminaría siendo todo un acierto.

Así pues, en el año 1999 saldría al mercado “No Exit” un disco que presentaba las habituales señas de identidad del grupo capaz de ofrecer buen pop, rock, reggae e incluso rapear si era necesario. Ya no eran unos niños, sin ir más lejos Debbie contaba en aquel momento con 53 años de edad, pero demostraron con creces que el talento no se pierde y que seguían siendo muy grandes.

Ni que decir tiene que su regreso sería uno de los acontecimientos musicales de aquel año y el álbum tendría una grandísima acogida tanto por parte del público como de la crítica especializada en la materia. Mucho ayudaría el tremendo éxito cosechado con el tema que sería publicado como sencillo, una composición obra del teclista Jimmy Destri que destilaba sonido Blondie por los cuatro costados.

De hecho, “María” se convetiría casi de inmediato en otro de los grandes clásicos de la banda y en una de las canciones más escuchadas en las emisoras de radio aquel año 1999. Un grandísimo tema que nos acompañaría durante 65 semanas para llegar a ocupar el número 1 en algunas de ellas. Un magnífico regreso.

 

LISTA DEL NUEVO MILENIO

Finalizamos ya el repaso a las listas graminoleñas de otros tiempos y no abandonamos el protagonismo femenino ya que la única entrada que se producía en la lista que se estrenaba el 15 de marzo de 2009 venía de la mano de una joven cantante escocesa que sorprendería gratamente con su álbum de debut cosechando un tremendo éxito con una música fresca y directa. Estoy hablando de Amy Macdonald.

Con una música vinculada al folk-rock y una voz bastane peculiar, la escocesa se convirtió en una de las grandes revelaciones del año 2009 con su álbum de debut titulado “This Is The Life” aunque le costaría un poco llamar la atención del público ya que no sería hasta la aparición en el mercado del tercer sencillo de este disco cuando lograría el éxito definitivo y que el público británico en un primer momento y del resto de Europa a continuación se sintiera atraído por la música que en él se incluía.

Con un sonido marcado por la guitarra acústica y algunas canciones que son auténticas joyas, Amy Macdonald cosecharía un éxito que no ha vuelto a repetir en su carrera que ha terminado por circunscribirse casi en exclusiva al Reino Unido, obteniendo a partir de entonces menor repercusión en el resto de Europa. De todas maneras, la publicación como tercer sencillo del tema que daba título al álbum la catapultó como una de las artistas más destacadas del año 2009 y se convertiría en la única presencia en nuestra lista, aunque con unos resultados excepcionales con 56 semanas de permanencia para alcanzar el puesto número 2 como mejor registro.

 

COMPARTE QUE ALGO QUEDA

Nos vamos acercando poco a poco al final del número de “La Graminola” de hoy pero todavía nos quedan por disfrutar un buen puñado de canciones. Antes de sumergirnos en la contraportada vamos con esos momentos inolvidables en los que distintos artistas deciden unir sus fuerzas para ofrecernos colaboraciones llenas de talento. Aquí tenemos tres ejemplos.

 

THE COMMUNARDS & SARAH JANE MORRIS / DON’T LEAVE ME THIS WAY

El mundo de la música está repleto de colaboraciones entre grandes artistas y en un porcentaje bastante elevado la mejor manera de unir sus fuerzas consistía en realizar versiones de grandes clásicos que retomaban protagonismo y cobraban un sonido muy especial. El primer tema que os ofrezco en el día de hoy en la sección que semanalmente dedicamos a los grandes duetos cumple con estos parámetros.

Jimmy Somerville había iniciado junto a Richard Coles una nueva etapa en su carrera formando The Communards tras sus primeros pasos en el mundo de la música en Bronski Beat. El dúo se había convertido a base de una música animosa y cercana al tecno-pop en uno de los grupos de mayor éxito de la época y a pesar de que su recorrido no fue demasiado largo, poco más de tres años permanecieron juntos, fueron capaces de dejarnos unos cuantos himnos de la música de la década de los 80, como el que viene a continuación.

Iniciaron su andadura en 1985 y un año más tarde, Jimmy conocería a una cantante inglesa llamada Sarah Jane Morris que había formado parte de varios grupos ofreciendo unas interpretaciones espectaculares gracias a un tono de voz muy grave que no dejaba indiferente a nadie. Alguien pensó que ese tono podía encajar perfectamente con el contraste que Jimmy ofrecía con su peculiar y famoso falsete y tras llevar a cabo una improvisación informal se dieron cuenta de que la idea de grabar algo juntos podía ofrecer unos resultados excepcionales.

A Somerville le encataba un tema de los años 60 titulado “Don’t Leave Me This Way”, un clásico de aquella época, que había sido interpretado en su momento por Thelma Houston por un lado y por Harold Melvin & The Buenotes por el otro, ofreciendo versiones bien diferenciadas entre sí. Ésta sería la canción elegida para compartir protagonismo con Sarah Jane, aunque habría sus más y sus menos entre los dos miembros de The Communards ya que Somerville prefería ajustarse a la versión de Thelma Houston mientras que Coles prefería la de Harold Melvin. Como era de esperar, el cantante de los falsetes imposibles se saldría con la suya.

Así pues, en el año 1986 nos regalarían esta magnífica versión de “Don’t Leave Me This Way” con una mezcla simplemente mágica de la voz aguda en falsete de Jimmy y la grave y rotunda de Sarah Jane, los papeles cambiados de manera genial, que superaría con creces las versiones iniciales que de este tema se realizaron en la década de los 60. Que levante la mano quien no haya vibrado y bailado con esta espectacular colaboración.

 

OWL CITY & CARLY RAE JEPSEN / GOOD TIME

Avanzamos a continuación unos cuantos años en el tiempo y nos situamos no demasiado lejos de la actualidad, ya que la segunda colaboración que “La Graminola” os ofrece esta semana data del año 2015. Un tema que tendría cierta aceptación en nuestro país y en el resto de Europa y que lo petaría a lo grande al otro lado del Atlántico tanto en tierras norteamericanas como canadienses, de la mano de un grupo estadounidense y una cantante de Canadá.

Owl City es un grupo de música electrónica norteamericano que por aquel entonces ya había logrado unos cuantos éxitos y se había hecho un nombre en el panorama musical internacional. Aquel año 2015 decidieron que era el momento de asaltar también el mercado Canadiense y para ello se les ocurriría contar con el apoyo de una de las cantantes de ese país de mayor éxito y popularidad.

Se trataba de Carly Rae Jepsen, una jovencísima cantante que había conquistado al público canadiense con su desparpajo y simpatía tras participar en el talent-show televisivo “Canadian Idol” en el que acabaría en la tercera posición. Tanto los norteamericanos como ella se encontraban en un gran momento de popularidad en sus respectivos países y con esta colaboración iban a ir un paso más allá cruzando las respectivas fronteras para seguir cosechando el éxito.

La canción en la que unirían sus fuerzas llevaría el título de “Good Time” y encajaba perfectamente con los estilos de ambos, ofreciendo un sonido de pop desenfadado aderezado con los habituales arreglos de sintetizador de los norteamericanos. Nada del otro mundo pero que supera con creces cualquier tema de los que triunfa hoy en día.

Esta canción vendría acompañada de cierta polémica. Un compositor norteamericano que respondía al nombre de Allyson Nichole Burnett les acusó de plagio sobre una de sus canciones titulada “Ah, It’a Love Song” presentando la correspondiente demanda. Para evitar el escándalo, los acusados llegarían a un acuerdo económico con él para que retirara la denuncia algo que hizo. Sin embargo, poco después se descubrió que la acusación no tenía ningún fundamento y los demandados se convertirían en demandantes y no solamente recuperarían el dinero pagado sino que además recibirían una considerable indemnización. Se pasó de listo el señor Burnett y lo pagó bastante caro.

 

MC MIKER “G” & DEEJAY SVEN / HOLIDAY RAP

Vamos a cerrar la sección de colaboraciones de esta semana a lo grande, con una de esas canciones que todos los que somos de mi generación hemos bailado hasta la saciedad. Un tema creado a ritmo de rap inspirándose en uno de los éxitos más representativos de la carrera de Madonna.

Lo de que dos DJs decidan colaborar en algunas creaciones no es nuevo. Muchos se piensan que eso se ha inventado desde que existen los David Guetta y compañía, pero lo cierto es que en la década de los 80 ya era habitual realizar estas prácticas. Uno de los temas remezclados a ritmo de rap más original y de mayor éxito iba a llegar en 1986 y se iba a convertir en una de las canciones de ese año y en uno de esos temas que se convierten en llenapistas nada más salir al mercado.

Los protagonistas eran dos holandeses llamados Lucien Witteveen y Sven van Veen aunque sus nombres artísticos eran MC Miker & DJ Sven respectivamente. Juntos darían lugar a un tema irrepetible inspirado en “Holiday”, el primer gran éxito de la carrera de Madonna y de ella se realizarían infinitas remezclas, alguna de las cuales incluía la voz de la propia cantante, aunque la más genuina sería la original, la que yo os ofrezco a continuación y que invita a bailar desde sus primeras notas. Así pues, todos a recordar viejos y mejores tiempos al ritmo de “Holiday Rap”.

Cuando este tema salió al mercado, Madonna ya empezaba a ser una estrella a nivel mundial gracias a “Like A Virgin”, pero lo cierto es que “Holiday” había tenido una repercusión menor en Europa a pesar de haber llegado al número uno en las listas de éxitos de los Estados Unidos. “Holiday Rap” no solamente se convertiría en un pelotazo sino que serviría para que en el Viejo Continente el tema en el que se inspiraba recuperara el terreno y se convirtiera también en un gran y rotundo éxito.

 

LA ÚLTIMA DE LA GRAMINOLA

Llega el momento de ir cerrando el garito por esta semana y para hacerlo como Dios manda tenemos una contraportada que nos trae la música de uno de los grandes monstruos del rock que cumple años, el recuerdo de un grupo nacional bastante original y una novedad de lo mejorcito del indie de nuestro país. Para no perdérsela.

 

EFEMÉRIDE

 

Ya fuera con Supertramp o en solitario, la música de Roger Hodgson siempre ha sido excepcional. Hoy cumple años y lo celebramos como Dios manda recordando uno de sus temas más representativos. Todo un lujo.

 

El protagonista de la efeméride de esta semana es uno de los grandes. Se trata de un artista descomunal que formó parte de una de las mejores bandas de rock que hayamos podido disfrutar y que en solitario también nos ha ofrecido momentos brillantes. Hoy celebramos que un 21 de marzo de 1950 venía al mundo el señor Roger Hodgson.

Mantuvo una dura pelea por el liderato dentro de esa grandísimba banda que fue Supertramp con otro de los grandes como es Rick Davies, una pugna que les obligaría a ambos a dar lo mejor de sí mismos y regalarnos momentos únicos. Con su inconfundible voz de falsete se convirtió en uno de los artistas más importantes de los 70 y de los 80, dando muestra de un talento tremendo a la hora de componer.

Las disputas y la batalla de egos entre él y Davies irían mermando poco a poco la sintonía entre ambos y en el año 1981 Hodgson se compró una casa apartado de la civilización donde construyó un pequeño estudio de grabación en el que comenzó a trabajar con algunas canciones para iniciar su carrera en solitario, algo que llevaría a cabo nada más terminar la gira promocional del disco “Famous Last Words” momento en el que anunció su salida de Supertramp.

Los seguidores de la mítica banda se sentirían un tanto huérfanos con su marcha pero a cambio recibirían con gusto la nueva etapa de Hodgson como solista que se iniciaría a lo grande con la publicación en el año 1984 de su primer disco al margen de sus hasta entonces compañeros de fatiga. Un grandísimo disco del que se extraía el tema que quiero compartir hoy con todos vosotros para celebrar su 69 cumpleaños en el día de hoy.

Este álbum de debut llevaría el título de “In the Eye of the Storm” y es un disco descomunal. Muchas de sus canciones suenan al Supertramp más auténtico pero con ciertos toques diferenciales que le hacen único. Es sin duda alguna el mejor trabajo de su carrera en solitario y entre las canciones incluidas en el mismo yo destacaría esta joya titulada “Had a Dream (Sleeping with the Enemy)”. Hodgson en esencia pura.

 

LA EDAD DE ORO DE LA MÚSICA ESPAÑOLA

 

Nacieron en la época de “La Movida”, se nutrieron de artistas vinculados a la misma pero siempre se diferenciaron de ella. La sección dedicada a grandes momentos de la música de nuestro país está protagonizada en el día de hoy por un peculiar grupo madrileño que atendía al nombre de Ciudad Jardín. Originales hasta decir basta.

 

La música española de la contraportada de esta semana nos llega de la mano de un grupo un tanto atípico. Así hay que calificar una banda creada en Madrid por un artista que antes de darle cuerpo tuvo un paso fugaz por un par de grupos vinculados a “La Movida Madrileña”, movimiento del que se desmarcó totalmente con su nuevo y muy personal proyecto. Un grupo que tuvo un recorrido de quince años con continuos altibajos pero dejándonos algunos temas que son parte de la historia del pop español.

El creador de esta banda, y auténtica alma máter, fue Rodrigo de Lorenzo, quien había militado con anterioridad en Ella y los Neumáticos, donde compartió honores con Christina Rosenvinge, y en Glutamato Ye-Ye. En el año 1982 decide dar forma a su propio grupo al que denomina Ciudad Jardín y desde el primer momento se desmarca de todo lo que rodeaba a “La Movida” intentando tener sus propias señas de identidad lo que supuso ganarse la fama de grupo creativo y original así como un tanto raro y atípico.

Durante sus primeros años no acabó de llegarles el éxito a nivel comercial, a pesar de que quedar en segunda posición en una de las ediciones del “Festival de Rock de Villa de Madrid” les aportaría un pequeño impulso. En el año 1985 se originaría una pequeña crisis dentro del grupo y de Lorenzo decidió disolverlo y centrarse en su carrera en solitario, pero dos años después volvería con ansias renovadas rehaciendo la banda con la incorporación de Paco Musulén y Luis Elices, dos músicos que acababan de abandonar Objetivo Birmania. Esta nueva fórmula les llevaría lograr por fin el reconocimiento que tanto buscaban.

Ese mismo año saldría al mercado el disco más representativo de su carrera bajo el título de “Dame Calidad”, con el que conseguirían el mayor número de ventas y en el que se incluían algunas de las canciones por las que siempre serán recordados, entre las que se encontraba este inclasificable e inconfundible “Su Casa es Suya”.

Después de este trabajo seguirían publicando algunos discos más con resultado desigual y ya sabemos que en el mundo de la música si no vendes muchos discos vas perdiendo fuelle y eso es lo que les sucedería a ellos que en el año 1997 decidieron arrojar la toalla definitivamente.

 

NOVEDAD

 

Son uno de los grupos que pueden considerarse como reyes del indie español y acaban de publicar un nuevo álbum con muy buena música. Se trata de Miss Caffeina quienes dan una nueva vuelta de tuerca más a su carrera con “Oh Long Johnson” un disco redondo de principio a fin que irradia optimismo y ritmo por los cuatro costados. Un imprescindible.

 

Para poner broche de oro al número de “La Graminola” de esta semana vamos con la habitual recomendación de un disco recién salido del horno. En esta ocasión nos llega de la mano de uno de los mejores grupos que existen en la actualidad en nuestro país y que desde la publicación de su anterior trabajo ya se han convertido en referencia musical absoluta. Estoy hablando de Miss Caffeina.

Hace tres años publicaron un magnífico disco titulado “Detroit” con el que demostraron que muy pocos son capaces de hacer la muy buena música que ellos ofrecen. De verdad es un disco muy recomendable y he de reconoceros que yo lo he escuchado hasta la saciedad y no me canso de hacerlo. Lo mejor de todo es que con el álbum que acaban de sacar al mercado siguen las mismas pautas con una música muy similar y una calidad idéntica.

El nuevo álbum lleva el título de “Oh Long Johnson” y en él Alberto Jiménez, Sergio Sastre, Álvaro Navarro y Antonio Poza se muestran más maduros que nunca y dan la impresión de saber manejar la situación a su antonjo, ofreciéndonos su habitual sonido pop con marcada presencia de sintetizadores acompañados de sus precisas guitarras, garantizando la diversión y el baile en sus actuaciones en vivo donde lo dan todo provocando una comunión con el público que asiste a sus conciertos que está al alcance de muy pocos.

La canción que ha servido de presentación de este muy recomendable disco lleva el título de “Merlí” y está basada en una serie de la televisión autónoma catalana del mismo título, sirviendo como excusa para hablar de algunas de las intolerancias más evidentes de la sociedad en la que vivimos, mostrándose más involucrados que nunca en temas sociales. Un paso más dentro de una carrera impecable.

Aquí lo dejamos por hoy con la promesa de que en tan sólo siete días estamos de regreso con la mejor música que os podáis imaginar. Os espero a todos y que se corra la voz.

Hasta entonces, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

 

 

 

 

 

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LA GRAMINOLA – NÚMERO 68 – 14 DE MARZO DE 2019


Puedes seguirnos también desde FACEBOOK, donde os espero a todos con los brazos abiertos, en el siguiente enlace: LA GRAMINOLA. LA REVISTA MUSICAL QUE SE LEE Y SE ESCUCHA. Desde aquí puedes saborear más contenidos y más música.

Ya sabéis que la base de la revista es dar un pequeño repaso con las novedades que presentaban las listas de éxitos que he ido confeccionando desde hace cincuenta años. Cada nuevo número empezamos por la lista actual de cada semana y a continuación seguimos viajando hasta las listas de hace 50, 40, 30, 20 y 10 años. Todos los éxitos de la música desde el año 1967 irán apareciendo por aquí.

Junto a las listas distintas secciones a cada cual más recomendable. En “Los Pioneros” rememoramos la música y los artistas que inspiraron a todos los que vinieron después. Nuestro póster, a doble página en el centro desmenuza cada semana un disco que fue, es y será muy grande. En la sección “Comparte Que Algo Queda” disfrutamos de duetos de los de verdad, de grandes momentos compartidos de la múisca. Por último, la contraportada es el auténtico  colofón con noticias de actualidad, efemérides y música española.

Echándole un vistazo a la portada de cada día os podéis hacer una idea del contenido de la revista. Junto a cada fotografía hay un texto que contiene un link que te lleva directamente a la página en cuestión, pero yo os recomiendo ir por orden, ir leyendo desde el principio al final porque la música lo merece. Y recordad que siempre estaré abierto a cualquier crítica, consejo, sugerencia o petición que vosotros, Graminoleños, me hagáis.

 

NUESTRA PORTADA

 

Una semana más (para variar), el trap protagoniza la música de actualidad, aunque en esta oportunidad nos podemos dar con un canto en los dientes porque solamente padeceremos el sonido de una canción. Nos la trae Daddy Yankee acompañado de un veterano rapero de los 90 que triunfó a lo grande justo cuando se encontraba en prisión. Os cuento toda la historia.

 

 

La sección pionera de esta semana se queda en España  para recordar el papel que tuvieron estos chicos de aquí al lado para que el rock se abriese camino por aquí. Son Los Sirex, verdaderos padres del rock español.

 

 

La música de los 60 de esta semana nos trae cambio en el número 1 por cortesía de “Los Cuatro de Liverpool” y una nueva entrada de la mano de la grandísima Aretha Franklin.

 

 

La música disco y las baladas se dan la mano en las, nada más y nada menos, cuatro entradas que presenta la lista de los 70 que hoy analizamos. Junto a Chic, nos visitan Bee Gees, Foxy y Falcons. Cantidad y calidad al servicio de “La Graminola”.

 

 

Hay discos que con solamente ver su portada nos hacen incorporarnos de nuestros asientos poque la música que contienen es simplemente magistral. El que protagoniza el póster central de esta semana es uno de ellos. Pink Floyd y su The Dark Side of the Moon nos alegran la semana a lo grande.

 

 

La música de los 80 de esta semana nos la trae uno de los grupos españoles más destacados de siempre que en aquel momento perdían por el camino a uno de sus miembros y se embarcaban en una nueva etapa. Se trata de La Unión y nos traen uno de los grandes clásicos de su carrera.

 

 

Una colaboración inesperada es la protagonista de la música de los 90 de esta semana. Un rockero de pro como Bryan Adams y una componente de la “girl-band” más famosa de la historia, Melanie C, colocaron en lista una canción que emana pop y sencillez por todos sus poros pero que caló entre el público. En el mundo de la música nunca se puede decir no a nada.

 

 

Es más la cantidad que la calidad lo que ofrece la música del nuevo milenio de esta semana. Hasta tres nuevas entradas en lista recordamos en el día de hoy protagonizadas por Amaral, Manuel Carrasco y el revival de uno de los temas de baile de finales de los 80 de la mano de Guru Josh Project.

 

 

Los tres duetos de esta semana son de una calidad excepcional. Babyface, Eric Clapton, Santana, Michelle Branch, Charlie Puth y Meghan Trainor llenan de luz y de sonido la sección de colaboraciones de “La Graminola”.

 

 

El final de fiesta del número de hoy corre a cargo de Quincy Jones, 21 Japonesas y estos mozos de aquí al lado, los inimitables Avantasia que tienen nuevo disco.

 

 

 

LA LISTA DE LA GRAMINOLA

Cuando pensaba que ya lo había visto todo, o mejor tendría que decir que lo he escuchado todo, me llega otra “genialidad” que no se como calificar de la mano de la única nueva entrada que registra la lista graminoleña de esta semana. Si hemos asistido a verdaderos engrendros, lo que viene a continuación creo que lo supera con creces y lo peor de todo es que no era necesario.

El señor Daddy Yankee le ha hecho mucho daño al mundo de la música ya que fue uno de los primeros artistas que abrazaron el reggetón dando lugar a que muchos le imitaran y a que al final este estilo se convirtiera en un auténtica plaga letal para los oídos de los amantes de la buena música. Pero si encima se dedica a versionar temas de rap de los 90 como acaba de hacer, pues apaga y vámonos.

En el año 1992 aparació en escena un rapero canadiense llamado Darrin Kenneth O’Brien que adquiriría gran popularidad tanto por sus dotes para crear un pelotazo musical como para meterse en líos. Su nombre artístico era Snow y fue acusado de intento de asesinato, acusación de la que fue absuelto, y de asalto, motivo este último por el que terminaría cumpliendo un año de prisión.

Lo mejor de todo es que antes de ingresar en prisión, mientras se encontraba en libertad provisional a la espera de juicio, grabó una canción que sería publicada como sencillo cuando ya estaba cumpliendo condena. Esa canción llevaría el título de “Informer” y se convertiría en uno de los éxitos a nivel internacional de aquel año, alimentado por la leyenda de “chico malo” que se había ganado y que tan bien vista está dentro del mundo del rap.

El señor Yankee ha recuperado este tema para hacer su particular versión y para ello ha reclutado para la causa al propio Snow dando como resultado un tema titulado “Con Calma” del que hay que reconocer que el correspondiente videoclip es algo más original de lo habitual, pero solamente un poco, que conste.

Por cierto, el nombre artístico de Snow no atiende a que sea albino o pálido ni nada similar, no. Simplemente son las siglas de como le gustaba autodenominarse: Super Notorious Outrageous Whiteboy, ahí es nada.

 

LOS PIONEROS

La sección pionera de esta semana se queda en nuestro país porque aquí también hemos tenido bandas históricas que abrieron el camino a las que vinieron después. Grupos que nacieron de la nada y más como un divertimento que como otra cosa pero que a base de tesón, esfuerzo y, claro está, talento, lograron convertirse en auténticos hitos.

Esta banda no es otra que Los Sirex y están considerados como uno de los grupos fundamentales para que el rock & roll se instaurase en nuestro país. Además, simplemente por el hecho de ser los teloneros de The Beatles cuando pasaron por España ya merecen este reconocimiento y como veremos un poco más adelante, hasta ese día demostraron ser auténticos, genuinos y hechos de una pasta muy especial.

Así pues, vamos a conocer algo de su historia y, por supuesto, disfrutar de tres de sus canciones más representativas, auténticos himnos del rock español que sirvieron para que los jóvenes de nuestro país durante la década de los 60 se interesaran por este estilo y algunos de ellos pensaran aquello de “yo de mayor quiero ser como Los Sirex”.

 

MUCHACHA BONITA

El grupo se formó en el año 1959 cuando tres amigos de Barcelona llamados Guillermo Rodríguez, Antonio Miers y Manolo Madruga decidieron crear su propia banda de rock & roll atraídos por la música de Elvis. Poco después se apuntaría a la fiesta Luis Gomis de Pruneda como batería y Santi Carulla como vocalista, siendo la incorporación de éste último vital para el futuro del grupo aunque de manera indirecta como os explico a continuación.

Como tantos y tantos grupos de aquella época se presentaron a varios concursos locales buscando la popularidad y, porque no decirlo, el dinero que pudiera proporcionarles grabar un disco. En uno de ellos, patrocinado por Radio Barcelona, acaban segundos detrás de otra de las bandas de rock español pioneras y que en algún momento pasará por esta sección como fueron Los Mustang. Esta situación sería fundamental en la carrera de ambas bandas ya que provocaría que Carrulla abandonase Los Sirex para convertirse en el nuevo vocalista de Los Mustang. Lo que en un primer momento podía parecer un ataque a la línea de flotación de los primeros iba a significar sin embargo todo lo contrario ya que en su lugar iba a entrar a formar parte de la banda uno de los rockeros más carismáticos e importantes del rock español.

En su sustitución, se convertiría en el nuevo vocalista del grupo un joven llamado Antonio Miquel, al que todo el mundo conocía como “Leslie”, una figura fundamental para entender no ya lo que fueron Los Sirex sino lo que fueron los principios del rock & roll hecho en España. Su arrolladora personalidad, su tremenda puesta en escena y la manera con la que manejaba al público en sus actuaciones no pasaría desapercibida para nadie, ayudando sobremanera a que la popularidad de su nueva banda comenzara a subir como la espuma.

Su gran momento llegaría en el año 1963. En aquel momento se estrena una película documental titulada “Superespectáculos del Mundo” que se hace eco de las andanzas de algunos de los grupos emergentes vinculados al rock & roll en nuestro país entre los que se encuentran Los Sirex. En ella aparecen sobre el escenario interpretando una balada con todos los argumentos del rock de la época titulada “Muchacha Bonita” que cala entre el público que vio la película que de inmediato se lanzaron a las tiendas de discos buscando esa canción. Lo curioso del caso es que se llevaron la decepción de que ese disco no existía, pero como no podía ser de otra manera, de manera inmediata un sello discográfico se encargo de editarla y publicarla como tal, convirtiéndose en el primer gran éxito de su carrera y su auténtica presentación en sociedad.

 

LA ESCOBA

Lo cierto es que nunca fueron un grupo a la usanza de la época, sobre todo en sus primeros tiempos. Durante sus primeros años mostraron una imagen un tanto macarra, vestidos de cuero negro ajustado y ofreciendo unas actuaciones en directo llenas de intensidad y provocación en las que se arrojaban al suelo y realizaban todo tipo de movimientos. Además siempre quisieron huir de hacer versiones de otros artistas, algo muy recurrente en aquellos tiempos por parte de los grupos españoles que querían hacer camino en el mundo del rock, aunque fue inevitable que tuvieran que transigir y realizar alguna que otra.

Sus letras eran además bastante atrevidas, lo que les traería bastantes problemas con la censura, y de alguna manera fueron adquiriendo una fama de polémicos por lo que les costó encontrar un sello discográfico en el que asentarse, aunque finalmente lo lograrían en el año 1963. Dos años más tarde iba a caer en sus manos la canción que lo iba a cambiar todo, un auténtico himno del rock español de los 60 que les lanzaría como auténticas estrellas.

En aquellos tiempos la industria discográfica funcionaba de otra manera y existían empresas y agencias que se dedicaban única y exclusivamente a contratar artistas que compusieran canciones para luego ofrecérselas a las casas discográficas para que fueran grabadas por alguno de sus grupos o solistas. De esta manera, una de las empresas más afamadas de aquel momento en nuestro país le ofreció a la discográfica de Los Sirex una canción que como ya os digo les iba a cambiar la vida totalmente.

Lo curioso del caso es que la canción en cuestión no les gustó lo más mínimo cuando se la ofrecieron y fueron muy reacios a grabarla. Lo que en un primer momento fue un ofrecimiento pasó a ser una imposición y no tuvieron más remedio que encerrarse en el estudio y ponerse manos a la obra. Sería entonces cuando surgiría el talento en estado puro de “Leslie” que le daría un ritmo un tanto más adecuado a la música que ellos hacían y cambiaría la letra para convertirla en una crítica social más que evidente aunque la sociedad española de aquella época pecara de inocente y no se percatara demasiado del asunto centrándose exclusivamente en disfrutar de ella.

La canción en cuestión no es otra que “La Escoba” uno de los clásicos más significativos del rock español que iba a convertirles en el grupo de referencia en España en aquel momento. Un tremendo éxito que batiría todos los records de ventas en nuestro país y que con su letra pegadiza cautivó a todo el mundo con aquello de “Si yo tuviera una escoba … cuantas cosas barrería”. Todo cambiaría para ellos a partir de ese instante de manera espectacular.

 

QUE SE MUERAN LOS FEOS

A partir de ese momento las cosas cambiarían profundamente. La vitola de polémicos desaparecería y se convertirían en auténticas estrellas. Además su imagen cambiaría radicalmente, dejando a un lado sus vestimentas de cuero de antaño para empezar a vestir de manera impecable con ropa más formal, convirtiéndose en uno de los grupos más elegantes y reconocibles del rock español de los 60.

Su popularidad crecería de manera exponencial y a pesar de ello su manera de comportarse se alejó siempre del divismo, mostrando una tremenda humildad y manteniendo su habitual cercanía con el público al que no querían defraudar nunca. Para que nos hagamos una idea de esa conexión especial con sus fans y de la profesionalidad que mantenían en todo momento os contaré una anécdota que a mí personalmente me parece espectacular.

Dada la fama y el éxito que habían logrado, serían los elegidos para telonear a The Beatles en nuestro país ya que eran el reclamo perfecto para los jóvenes aficionados al rock en España. Salieron al escenario, realizaron una actuación impecable y nada más terminarla se marcharon apresuradamente ya que tenían que participar en otro concierto que habían concertado con anterioridad, no quedándose a presenciar la mítica actuación de “los cuatro de Liverpool”, única ocasión en la que aparecieron por estas tierras. Genio y figura.

Tras el éxito logrado con “La Escoba” y su cambio de actitud y de imagen, tenían claro que iba a ser muy complicado volver a estar a la altura y acercarse al éxito logrado con esta mítica composición. Sin embargo, de nuevo el talento que les caracterizaba iba a llegar en su ayuda y gracias en esta ocasión a una versión de un tema de los años 50 iban a repetir éxito. Curiosamente, una de esas versiones de las que tanto huían iba a terminar por reportarles unos tremendos resultados.

La canción elegida sería un tema cómico y desenfadado de los años 50 que ellos adaptarían convenientemente en cuanto a música para darle un aire más beat y aunque dejaron intacto su desenfadada letra la convirtieron en otro de los grandes clásicos de los principios del rock en España. Me estoy refiriendo a “Que Se Mueran Los Feos”.

Su carrera continuaría cosechando éxito tras éxito hasta que en el año 1971 decidieron tomarse un descanso que duraría seis años. En 1977 regresarían a la actividad pero para aquel entonces la música había cambiado mucho y su éxito sería bastante menor aunque continuaban teniendo bastante aceptación en sus actuaciones en vivo en plan revival y nostálgico.

De lo que no cabe ninguna duda es de que gracias a ellos el rock & roll caló en la juventud española de los años 60 e invitaría a muchos de ellos a querer imitarles, convirtiéndose en auténticos pioneros de esta música en nuestro país que empezó a interesarse por este estilo gracias a bandas como ellos y, sobre todo, gracias a artistas como “Leslie”.

 

LISTA DE LOS AÑOS 60

Comenzamos sin más dilación el repaso a las listas graminoleñas de otros tiempos de esta semana y para ello nos situamos en el 10 de marzo de 1969 para degustar dos grandes canciones de dos de los grandes de siempre ya que tenemos cambio en el número 1 y una nueva entrada. Con música como la que viene a continuación da gusto repasar listas de éxitos.

Para empezar vamos con el cambio en el número 1. Tras 6 semanas en lo más alto, Mary Hopkins y su “Those Were the Days” cedía el relevo al grupo que precisamente telonearon en España los protagonsitas de la sección pionera que acabamos de disfrutar. The Beatles se aupaban a nuestro número 1 gracias a uno de sus clásicos del que ya os he hablado hace unas semanas y del que os recuerdo un poco de su historia.

Se trata de una canción que hay que situar en el contexto de la época en la que John Lennon acababa de separarse de su mujer Cynthia al haber iniciado su relación sentimental con Yoko Ono, situación que había sumido en un auténtico trauma al hijo de ambos, Julian. McCartney sentía mucho cariño hacia el pequeño y se le ocurrió componerle una canción con la que intentaba animarle. En un primer instante su composición iba a llevar el título de “Hey Jules”, pero finalmente sería transformado al ya conocido de “Hey Jude”, algo que provocaría que nadie se diera cuenta de hacia quien estaba realmente dirigida la canción, algo que desvelaría unos años después.

Con esta canción disfrutarían del puesto más alto de nuestra lista durante 3 semanas, poco tiempo para la tremenda calidad que desprende.

De un lujo pasamos a otro lujo con la única entrada que se producía en la lista graminoleña de los 60 que hoy estamos recordando. La auténtica “Dama del Soul” nos visitaba para dejarnos otra de sus grandísimas interpretaciones. Pongámonos todos de pie para recibir a la señora Aretha Franklin.

Hay artistas que son tan grandes que cuando versionan canciones de otros artistas, por buenos que sean los originales, le dan su toque especial y terminan llevándose por delante la composición inicial. Aretha siempre fue una experta en este tipo de situaciones y a lo largo de su carrera nos ofreció grandes versiones que superaban con creces a las ofrecidas por sus creadores. La canción que situaba en nuestra lista aquel 10 de marzo de 1969 es un claro ejemplo.

La reconocida como una de las grandes pioneras del soul, además de una de las primeras artistas defensoras de los derechos de las mujeres en las letras de sus canciones y con su continuo activismo en este sentido, nos regalaría ese año una versión de un tema del año 1965 de Don Covay titulado “See Saw”, al que Aretha le daría su toque personal ofreciendo una interpretación de soul en estado puro. En nuestra lista nos acompañaría durante 10 semanas para alcanzar el top 29.

 

LISTA DE LOS AÑOS 70

Nos situamos ya en la década de los 70 y lo hacemos para rememorar nada más y nada menos que cuatro grandes canciones de aquella época, porque cuatro eran las entradas que registraba nuestra lista el 10 de marzo de 1979, dos de ellas vinculadas a la música-disco y dos baladones de los buenos. Como hay mucho tajo nos metemos en harina de manera inmediata.

Para empezar vamos con una canción muy especial que nos llega de la mano de los hermanos Gibb que demostraban de esta manera que había vida después de “Saturday Night Fever” y lo iban a hacer gracias a una espectacular balada con causa benéfica incluida.

Muchos pensaban que tras el tremendo éxito que cosecharon con la banda sonora de la película protagonizada por John Travolta nunca iban a conseguir acercarse a ese nivel y de hecho todos los que así lo hacían se imaginaban que esta circunstancia iba a pasarles factura ya con su siguiente disco. Sin embargo, pensar así era no conocer el potencial a todos los niveles de Bee Gees porque de nuevo iban a sorprender a propios y extraños con una grandísima canción que vendría además acompañada de una estrategia bastante acertada.

Se trataba de una grandísima balada en la que el falsete de los hermanos Gibb se mostraba en su máximo esplendor y que inicialmente iba a formar parte de la banda sonora de la siguiente película de Travolta titulada “Moment By Moment”. Sin embargo, cuando los tres hermanos visionaron la película se dieron cuenta que era tan mala que de manera inmediata la retiraron de su banda sonora esperando una mejor oportunidad que iba a llegar de manera inmediata.

El año 1979 fue declarado “Año Internacional del Niño” y UNICEF organizó un grandísimo concierto con la asistencia de grandes grupos y artistas del momento como Abba, John Denver, Donna Summer Rod Stewart o Earth Wind & Fire, entre otros, con el fin de grabar un álbum con causas benéficas. Los hermanos Gibb irían un poco más allá ya que estrenarían esta maravillosa canción para la ocasión y cederían todas sus ganancias para distintas asociaciones de defensa de los niños vinculadas a UNICEF. Al final habían encontrado el acomodo ideal para su composición.

Esta canción no es otra que “Too Much Heaven” y sería incluida posteriomente en su álbum “Spirits Having Flown”, demostrando que habían sido muy grandes antes de la fiebre del sábado noche y que iban a continuar siéndolo después. En nuestra lista peramanecerían con este tema durante 34 semanas para alcanzar el top 2.

La segunda entrada de aquella semana se sumerge en las aguas de la música disco y nos llega de la mano de un grupo de Miami de ascendencia cubana que se convertiría en un claro y evidente caso de “one hit wonder” con la canción que viene a continuación, todo un clásico de la música para bailar de finales de los 70.

La canción en cuestión esconde una curiosa historia detrás. Su creación data del año 1976 aunque no sería hasta finales de 1978 cuando lograría el éxito definitivo. Cuando todavía estaban empezando, Foxy, que así es como se llamaba el grupo que la compuso, tocaban habitualmente en un local de Miami de poco aforo y sus conciertos siempre los abrían precisamente con esta composición. Se trataba de un tema vinculado a la música disco y que tenía un inconfundible inicio con unos gritos que decían en falsete “uh oh uh oh…” y que sonaban una y otra noche sobre el escenario del citado garito. El dueño del establecimiento no aguantaba la canción y mucho menos el soniquete inicial por lo que un buen día les dijo que si querían seguir tocando allí tenían que dejar de interpretar esa melodía.

Ni que decir tiene que a la noche siguiente la primera canción que sonó fue la de siempre y de manera inmediata, el dueño del establecimiento interrumpiría su actuación y los pondría de patitas en la calle. El revuelo que se organizó fue tan grande que su popularidad creció como la espuma y les llegó la oportunidad de publicar un primer álbum en el que la canción estrella iba a ser precisamente la de la polémica.

Este tema llevaba el título de “Get Off” y sonó hasta la saciedad en las discotecas de todo el mundo, convirtiéndose en una de las canciones más destacadas de la música-disco hecha por latinos. En España también sonaría sin parar y en nuestra lista permanecería durante 18 semanas para alcanzar el puesto número 19.

El líder de esta banda atendía al nombre de Ish Ledesma pero también formaba parte de ella Richard Puente, hijo del mítico músico cubano Tito Puente.

Seguimos con las novedades que nos deparó la lista graminoleña que se estrenaba el 10 de marzo de 1979 y seguimos viajando. Nos trasladamos ahora hasta Palma de Mallorca de donde procedía un espectacular grupo, de lo mejorcito de aquellos años, pero que salvo un par de canciones, sobre todo la que viene a continuación, no lograron unos resultados comerciales demasiado grandes. Está claro que el público español estaba por aquel entonces a otras cosas y no supo valorar debidamente lo que tenía delante.

El grupo se formó en el año 1974 cuando cuatro jóvenes que formaban parte de dos grupos distintos de la escena mallorquina denominados Grupo 15 y Harlem deciden abandonar sus respectivas bandas y dar cuerpo a un nuevo proyecto. Acababan de nacer Falcons y en sus primeros años de recorrido no lo tendrían nada fácil ya que tendrían que ir curtiéndose a base de actuar en salas de fiestas del archipiélago balear, aunque cuatro años después les llegaría la oportunidad que tanto estaban buscando. Un cazatalentos de una discográfica española se fija en ellos y les ofrece trasladarse a Madrid para iniciar una carrera más seria y la grabación de un disco. No lo dudaron y de manera inmediata hicieron las maletas.

Con un sonido pulido y elegante que mamaba de las fuentes de los grandes del folk-rock norteamericano, sorprenderían a todos con un primer álbum repleto de calidad aunque con unas ventas muy por debajo de lo que merecían. Sin embargo, una de las canciones que se incluían en ese disco sí que triunfaría a lo grande en nuestro país. Un espectacular baladón con una melodía maravillosa y una letra romántica preciosa con la que conquistarían al público español.

Esta preciosa balada, he de reconoceros que me encanta, llevaría el título de “Terciopelo y Fuego” y es una pequeña sinfonía llena de creatividad y romanticismo con una letra que dice cosas tales como “Sólo necesito el aire si estás tú / Todo lo demás es fácil si estás tú…”. Una maravilla.

Como ya os digo, la valoración que recibió este gran grupo estuvo muy por encima de su calidad. Sin ir más lejos, ésta sería la única oportunidad en la que entrarían en nuestra lista y permanecerían en ella solamente 3 semanas alcanzando solamente el top 38. Podría decirse que nacieron en la época equivocada ya que la llegada de “La Movida” y toda la música que llegó con el inicio de la década de los 80 terminarían por llevárselos por delante. Estoy convencido de que si hubieran iniciado su carrera unos diez años antes la cosa habría sido muy distinta.

Cerramos ya el repaso a la lista graminoleña de los 70 de esta semana, que como vemos viene cargadísima de muy buena música, y lo hacemos sumergiéndonos de nuevo en la música-disco con uno de los clásicos entre los clásicos de este estilo que nos llega de la mano de dos auténticos visionarios de aquella época. Una canción con una interesantísima historia detrás de ella y que merece la pena conocer.

Nile Rodgers y Bernard Edwars eran dos músicos de estudio que un buen día decidieron formar su propio grupo. Tras varios intentos sin demasiado recorrido lograrían su propósito en el año 1977 dando cuerpo a uno de los grupos más importantes e imprescindibles dentro de la música-disco como fueron Chic. Desde ese momento empezaron a crear auténticos bombazos que se bailaban una y otra vez en las discotecas de todo el mundo.

Por aquella época, las tendencias musicales dentro de este estilo las marcaba la mítica discoteca “Studio 54” de Nueva York hasta tal punto que si no sonaba tu música en ella o no eras cliente habitual, para lo que se necesitaba invitación, no eras nadie. En la nochevieja del año 1977 les iba a llegar una oportunidad de oro. Nile y Bernard fueron invitados por la diva Grace Jones a la fiesta que se iba a celebrar en esa discoteca para dar la bienvenida al nuevo año. Vestidos con sus mejores galas se dirigieron al “templo de la música disco” y cuando llegaron a la puerta se encontraron con una desagradable sorpresa, sus nombres no estaban en la lista y pese a sus expliaciones no les dejaron entrar.

Con un enfado monumental, los dos músicos se marcharon a un apartamento que tenían alquilado cerca de allí con el objeto de soltar toda su furia haciendo música. Así que comenzaron a tocar su guitarra y su batería y cuando se quisieron dar cuenta estaban dando cuerpo a uno de los grandes himnos de la historia de la música-disco. Eso sí, tuvieron que modificar la letra porque lo que salía por su boca en aquel momento eran palabras bastante poco apropiadas para una composición de estas características.

Esta canción iba a tener un inicio espectacular e inconfundible. Una especie de grito de guerra que en cuanto era escuchado en cualquier discoteca traía consigo que la pista se llenase de manera inmediata. Originalmente, lo primero que se les vino a la cabeza a Nile y Bernardo fue “Aaaaaaaaahhhh Fuck Off” que me váis a permitir que no lo traduzca porque hay niños que leen “La Graminola”, pero que manifestaba bien a las claras lo que les gustaría hacer con el portero que no les dejó entrar en “Studio 54”. Cuando estuvieron más calmados se dieron cuenta de que esa expresión había que cambiarla y finalmente quedaría como “Aaaaaaaaaaaahhh Freak Out”. Mucho mejor, no cabe duda.

Como muchos ya habréis adivinado se trata de “Le Freak”, una de las canciones de baile por excelencia que nos acompañaría en lista durante 25 semanas para alcanzar el top 12. Cuantas veces nos habremos lanzado a la pista en cuanto escuchábamos lo de “Aaaaaaaaaaaahhhh Freak out / Le freak c’est Chic”.

 

EL ÁLBUM DE LA SEMANA

Hay grandes discos y discos descomunales y el que va a ocupar el lugar más destacado de la revista de esta semana está incluso por encima de este último calificativo. Hablar de Pink Floyd es hablar de una monumental banda y de una música extratosférica pero si además hablamos del disco que viene a continuación ya es rozar la perfección.

Este disco está considerado como el mejor de la carrera de Pink Floyd y uno de los mejores de la historia de la música, manifestación con la que estoy totalmente de acuerdo. Un disco en el que cambiaban de estilo dejando atrás definitivamente el sonido que instauró en su día Syd Barrett, dando el paso definitivo para convertirse en una de las bandas de referencia más importantes de la historia del rock.

Así pues, os invito a que abráis bien los oídos porque llega la música excepcional que se contiene en “The Dark Side of the Moon”, uno de esos discos míticos que pasen los años que pasen siempre estará de actualidad y en el que podemos disfrutar de una música mágica y extraordinaria.

 

PINK FLOYD / THE DARK SIDE OF THE MOON

Lo primero es situarse en el contexto temporal del grupo. Syd Barrett había abandonado el grupo cuatro años atrás después de sus grandes problemas con las drogas que le llevaron a poco menos que perder la cabeza. Se iniciaría entonces una nueva etapa con la entrada en la banda del guitarrista David Gilmour que poco a poco iría creciendo en cuanto a importancia hasta que pocos años después terminaría discutiéndole el liderazgo al mismísimo Roger Waters lo que ocasionaría unas tremendas disputas y una convivencia casi imposible. Junto a ellos Richard Wright y Nick Mason iban a dar cuerpo a una genialidad de disco.

Con motivo de la marcha de Barrett, el sonido del grupo dio un considerable giro, abandonando su toque psicodélico de anteriores trabajos, aunque como iremos viendo quedaría alguna que otra pequeña reminiscencia en algunas de las canciones que integran el álbum que vamos a degustar a continuación. Además, Waters tomaría las riendas del grupo de manera evidente convirtiéndose en el único letrista en exclusiva, algo que redundaría en la mejora de prestaciones y en la tremenda calidad de lo que “The Dark Side of the Moon” nos ofrece.

Nos encontramos ante un álbum conceptual que habla de las cosas que odian las personas como por ejemplo la vejez o la muerte pero que incide sobremanera sobre la pérdida de la razón, basándose en la locura que atraparía a Barrett por el consumo de drogas y que acabaría con su carrera musical y con un exitoso camino en Pink Floyd. La idea fue de Waters que quiso de alguna manera rendir tributo al que había sido durante unos años su compañero de fatigas y alma máter de la banda.

El disco empieza y acaba con el sonido del latido de un corazón y está repleto de voces y efectos sonoros de todo tipo. La canción que abre el álbum es como una especie de introducción que utiliza estos artificios de manera meridiana. Un tema instrumental de poco más de un minuto de duración que enlaza con la siguiente canción y en el que se puede escuchar el ruido de un motor y una serie de voces que llegaron de una manera estudiada y especial.

Para introducir las voces en este tema se les ocurriría realizar una serie de entrevistas a algunos de los trabajadores del estudio de grabación, desde los técnicos de sonido hasta los guardias de seguridad pasando por el portero del edificio. Ellos contestaban improvisadamente a lo que se les preguntaba y luego fueron incluidas sus voces de manera caprichosa produciendo un efecto único.

El título de esta introducción es “Speak To Me” y no hace otra cosa que mostrarnos que nos vamos a encontrar con un disco excepcional. Si la introducción de un mintuo de duración es de la originalidad que nos muestra ésta que no serán el resto de canciones. Ya os contesto yo: una genialidad tras otra.

De todos es sabido que una de las especialidades de la casa de este grupo son los largos temas instrumentales y si bien en este disco no hay piezas de estas características, las composiciones instrumentales son más bien cortas, sí que introducen grandes momentos de lucimiento en muchas de las canciones que lo conforman, algo que se pone de evidencia en el segundo tema del álbum. No es de extrañar esta situación ya que realmente las dos primeras canciones fueron concebidas inicialmente como una sola y finalmente sería dividida en dos piezas.

A pesar de esta separación, el enlace entre las dos es más que evidente y mantiene la continuidad que habría presentado de haber sido incluidas finalmente como una sola canción. Nos encontramos con un tema calmado, con una maravillosa introducción instrumental que viene a contar la historia de un anciano que anima a un recién nacido a que empiece a respirar, a que empiece a luchar, a ser él mismo. Una metáfora de la existencia humana que redunda en esos latidos de corazón con los que se abre el disco. Los latidos anuncian el inicio de la vida y el nacimiento de un bebé anuncia la lucha por sobrevivir.

Además, esta composición marca una de las novedades que se incluyen en este espectacular álbum como es que se acredita por primera vez la autoría de las canciones a los cuatro miembros del grupo en lo que la música se refiere ya que lo de las letras sería casi una especie de coto cerrado a cargo de Roger Waters algo que en el futuro cambiaría cuando Gilmour comenzara a cuestionar y pelear por el liderazgo de la banda.

Se trata de “Breathe”, mostrando en su máxima expresión lo que va a ser este álbum y utilizando los efectos especiales de la inclusión de unos susurros que hacían referencia a las voces que Syd Barrett decía escuchar en su cerebro cuando su deterioro mental era más que evidente.

Como os comentaba al principio, una de las características más marcadas de este trabajo fue el abandono del rock psicodélico que había protagonizado sus primeros tiempos de la mano de Barrett. Sin embargo, como no puede ser de otra manera, la ruptura no fue traumática ni total ya que algunas de las canciones que lo integran todavía mantienen ese sonido característico y acelerado. La canción que viene a continuación es el más claro ejemplo.

Además, nos encontramos con una canción innovadora donde las haya ya que la base para su creación fue el sonido de un sintentizador, sumergiéndose en una música electrónica bastante novedosa que acompañada por la guitarra de Gilmour simulando el sonido de una turbina del motor de un avión lograron un efecto espectacular que recibirían con alborozo todos los críticos especializados en la materia de aquella época.

Lo de la simulación del sonido de la turbina de un avión no es casual o caprichoso sino que obedece a que esta composición habla de los temores que los miembros del grupo tenían a volar. Ya que el álbum habla de los miedos que los hombre sienten hacia las distintas situaciones que atraviesan en sus vidas, esta temática encaja perfectamente con sus pretensiones. Ese miedo a volar siempre les originó un tremendo estrés que tenían que superar una y otra vez durante sus giras, sería la fuente de inspiración de esta canción.

Se trata de “On the Run”, la segunda composición totalmente instrumental del álbum que muestra un sonido psicodélico total con el teclado innovador de un sintetizador reproducido a alta velocidad durante toda ella, dando una sensación de agobio y estrés similar al que ellos sentían cada vez que se subían a un avión.

No fue ésa su intención, pero son muchos los entendidos que consideran esta canción como el pistoletazo de salida del tecno-pop que iría apariciendo poco a poco hasta explotar definitivamente a finales de los 70. Muchos de los grandes artistas que terminaron abrazando este estilo han manifestado que esta innovadora composición se convirtió su fuente de inspiración.

A continuación llega uno de los momentos más destacados del disco, por lo menos en mi modesta opinión. El álbum fue elaborado de una manera tremendamente minuciosa y contaron con colaboradores de lujo. De todos es sabido que Alan Parsons fue cocinero antes que fraile y antes de dar cuerpo a su maravilloso Alan Parsons Project trabajó con las figuras más importantes del mundo del rock de los 70 como ingeniero de sonido. Pues bien, su mano se notaría claramente en este álbum en el que realizaría dichas funciones.

Si estamos hablando de un disco dedicado a la existencia y a todo lo que nos va a acechando en nuestras vidas, el tiempo tiene que ser uno de los temas preferentes y éste es abordado precisamente en la composición que viene a continuación, la única en la que Waters permitiría que los otros tres miembros de la banda le echaran una mano en las tareas de crear su letra. Una canción con un comienzo espectacular, una estructura única y una introducción instrumental descomunal.

La canción se abre con el sonido de relojes y alarmas que el propio Parsons se encargó de grabar en una relojería e introducirlos debidamente retocados. En ella se puede escuchar asimismo el sonido de varios tambores que fueron grabados por separado y ensamblados posteriormente por Parsons creando un efecto único. Tras dos minutos instrumentales, la canción da un giro total para romper de manera inesperada provocando una sensación única. Como ya os digo es una auténtica obra de arte.

Su título, no podía ser otro, es “Time”, y aunque constan los cuatro componentes de la banda como autores de su letra, lo cierto es que el inspirador fue una vez más Waters, quien se dio cuenta a sus 28 años de edad de que el tiempo que había transcurrido de su vida no lo había utilizado debidamente y hacía propósito de enmienda para solucionarlo. Pensaba que nos obsesionamos con pasarnos la vida preparándonos para el futuro y lo que tendríamos que hacer es utilizarla para intentar controlarlo. Un pensamiento filosófico bastante interesante, creo yo.

A continuación llega otro de los momentos estelares del disco, aunque me estoy dando cuenta de que repito tanto este comentario que empieza a perder su significado ya que prácticamente todas las canciones lo son. Lo que sí está claro es que la canción que viene a continuación es de las más especiales porque contaría con una espectacular voz femenina para darle una nueva vuelta de tuerca a la narración de la triste existencia de los hombres.

De nuevo el instinto de Alan Parsons sería fundamental para que esta composición terminara convirtiéndose en una joya. La canción fue compuesta en un primer momento sin letra y sería entonces cuando Parsons les propondría que podía pedirle a una de las cantantes que habitualmente colaboraban con él que intentara llevar a cabo una improvisación en el estudio e incluirla en el disco. La idea les parecería muy buena y de esta manera Clare Torry iba a protagonizar sin saberlo un momento mágico e histórico en la carrera de Pink Floyd con una de esas interpretaciones que debería ser de obligado aprendizaje en cualquier escuela de música que se precie.

Después del tiempo, le tocaba el turno a la vejez y a la muerte, y esto era lo que querían reflejar en la canción. Por ese motivo le encargaron a la cantante que improvisara como quisiera pero pensando en la muerte y en cosas tristes. Ella se encerró en la cabina de grabación y realizó hasta tres tomas. Cuando terminó la tercera salió del estudio avergonzada y de manera apresurada, pidiéndoles disculpas por no haber sido capaz de plasmar lo que ellos querían. Lo curioso del caso es que los cuatro integrantes de la banda se habían quedado con la boca abierta escuchando sus interpretaciones y estaban encantados con los resultados, que encajaban a la perfección en la temática que querían exponer porque este comportamiento no hacía sino mostrar que muchas veces los peores jueces de nuestros actos somos nosotros mismos.

Su título inicialmente iba a ser “The Mortality Sequence”, posteriormente pasaría a “The Religion Song”, poco después a “Eclesiastes” y finalmente tomaría el título definitivo. Lo de los cambios de título estaría vinculado a prácticamente todas las canciones del álbum ya que cuando las compusieron niguna de ellas tenía un nombre concreto.

El título final sería “The Great Gig in the Sky” y la genial y sentida interpretación de Torry rozaría la perfección, ya que muestra una primera parte con una tremenda energía representando la lucha que todos llevamos a cabo para intentar enfrentarnos a la muerte, y una segunda parte que va decayendo poco a poco que simboliza la derrota final y el camino hacia el más allá. Lo cojamos por donde lo cojamos es una genialidad.

Clarence Torry pasaría del asombro del resultado final al intento de sacar tajada de las circunstancias ya que afirmó que ella había ayudado en las tareas de composición de la canción, llevando el asunto a los tribunales que, sorprendente e inesperadamente, le darían la razón. No transcendió la cantidad que recibió al efecto pero polémica aparte está claro que su colaboración nos regaló uno de los momentos más grandes de la historia de Pink Floyd, con ese magnífico teclado acompañando una espectacular voz a ritmo prácticamente de soul.

Cuando el disco fue grabado y publicado os recuerdo que era la época de los discos de vinilo con sus caras A y B. Pues bien, con “The Great Gig in the Sky” se cerraba la primera de las caras, algo que venía como anillo al dedo porque que mayor cierre hay en la vida que la propia muerte. De esta manera podríamos decir que la primera parte, la de la evolución vital de los humanos queda cerrada y contenida en esa primera cara, dando paso a una segunda parte más relacionada con los vicios y excesos de los hombres, empezando por una de mis canciones preferidas de siempre de Pink Floyd.

Muchos son los defectos que los hombre mostramos a lo largo de nuestras vidas pero si hay uno que está bien marcado es el de la avaricia y ése es el tema que trata la canción más conocida de este magnífico álbum. Para ello, de nuevo los efectos sonoros especiales salen a relucir desde el primer instante.

Con el sonido de un papel rasgado, unas monedas cayendo sobre un recipiente y una máquina registradora también se puede crear música. Eso es lo que lograría Parsons de nuevo con su talento, acompasando repetidamente los tres sonidos para crear un efecto especial que es parte de la historia del rock. Una introducción que viene acompañada del sonido de un saxo y un momento genial por parte de Gilmour y su guitarra. Cuando comenzaron a grabar el disco, su sello discográfico no las tenía todas consigo ya que tenían miedo que fuese un fracaso tanto porque con su anterior álbum habían logrado unas ventas bastante por debajo de las esperadas y porque pensaban que la sombra de Barrett era demasiado alargada. Como todos sabemos, en ambos casos estaban muy equivocados.

La interpretación de Gilmour en “Money”, uno de los clásicos de la carrera de Pink Floyd ha pasado a la historia porque está interpretada en un compás complicadísimo para una composición de rock y con ella disiparía todas las dudas sobre su talento. La distancia entre él y Waters empezaba a hacerse cada vez más corta…

Cualquier disco mítico que se precie, y éste lo es por los cuatro costados, además de incluir una música espectacular suele venir acompañado de una portada de esas que llama la atención y que se convierte de manera inmediata en icónica. “The Dark Side of the Moon” cumple a rajatabla con esta premisa.

La imagen de ese prisma con una luz blanca atravesándola para sacar por el otro lado los colores del arcoíris protagoniza una de las portadas más famosas de la historia del rock. Además, no se trata de una simple imagen que capte la atención del público sin más sino que esconde una interpretación que encaja a la perfección con lo que nos encontramos dentro del álbum, de lo que nos cuentan sus canciones.

La luz que atraviesa el prisma representa esa realidad inalcanzable que todos perseguimos y que se desborda en todas aquellas maniobras que intentamos para conseguirlo, mientras que el prisma en sí es el símbolo de la locura y la muerte que termina siendo el final de todos los hombres. Como vemos no es demasiado optimista pero plasma a la perfección lo que quieren contarnos. Interpretación exagerada o no, de lo que no cabe ninguna duda es de que nos encontramos ante una de las portadas más famosas de la historia de la música. Además, las luces que salen del prisma son solamente seis, faltando el índigo para completar los siete del arcoíris, representando la imperfección del hombre

Centrándonos en lo esencialmente musical, la siguiente canción del álbum enlaza a la perfección con “Money” ya que de nuevo el sonido del saxo se hace notar de manera mágica. Una canción pausada y tranquila que trata sobre otro de los temas peliagudos que rodean al hombre, el de la guerra.

Con un ritmo lento, casi trágico, en “Us And Them” muestran el peor lado del hombre, el de la violencia, el de la guerra, el del enfrentamiento, que siempre termina desencadenand una tremenda depresión. El final de todo está cada vez más cerca.

A continuación llega otro de los temas instrumentales del disco y el más complejo y complicado de grabar ya que en él utilizarían unas técnicas totalmente nuevas que llegaban de la mano nuevamente de uno de los sintetizadores de nueva generación de aquella época. Podríamos decir que de alguna manera utilizaron técnicas no utilizadas antes por nadie hasta ese instante y de nuevo la mano de Alan Parsons se haría notar considerablemente.

Además, el título final que llevaría esta canción tiene tras de sí una curiosa historia que paso a contaros. Al parecer, el manager del grupo solía utilizar una expresión que había tomado de los vendedores ambulantes de aquella época que cuando vendían alguna cosa a alguien solían decir: “puedes escoger el color que quieras … son todos azules”, lo que venía a decir que te daban la oportunidad de elegir cuando ésta no existía realmente.

De esta manera quisieron plasmar lo que la canción quería exponer, que pese a que pensemos que a lo largo de nuestras vidas vamos eligiendo los pasos que dar, éstos están ya decididos y el destino es inquebrantable. La sensación que tenemos es la de elegir en cada momento libremente, pero elijamos lo que elijamos, el final será siempre el mismo, será siempre azul.

Todo esto viene aderezado con un tema totalmente instrumental, un tanto extraño y con nuevos toques de psicodelia que lleva el título de “Any Colour You Like” y que se convierte, como el resto de temas de este tipo, en una pequeña introducción a lo que viene a continuación, al remate final del álbum con las dos últimas composiciones.

Llegamos ya al final del disco y para rematar la faena lo hacen con otras dos grandísimas composiciones que vienen enlazadas entre sí hasta el punto de que en los recoplitorios de grandes éxitos siempre han sido incluidas juntas sin ningún tipo de corte. Como realmente se trata de dos canciones distintas así es como vamos a analizarlas y disfrutarlas.

Será casualidad o no (ya os digo yo que no se trata de nada casual), pero estas dos últimas canciones son las únicas que están interpretadas como vocalista principal por Roger Waters. Mi impresión personal es que se quiso guardar para él mismo la parte final, el cierre del álbum dejando bien claro que todavía estaba él al mando de las operaciones en exclusiva, o al menos es lo que él pensaba.

Se trata de la canción que incide en el que podía considerarse tema central del disco, la locura. Todo gira alrededor de la pérdida de razón de los hombres, algo que según exponen a lo largo del disco es el camino real que todos terminamos siguiendo para llegar a la muerte. Nos encontramos ante una espectacular canción lenta y cadenciosa pero de esas cuyo sonido te va atrapando poco a poco y en la que la letra hace referencia muy evidente al que fuera su antiguo compañero de viaje Syd Barrett.

En una de sus estrofas, la letra dice “Y si la banda en la que estás comienza a tocar distintas melodías …”, que hace alusión a los lamentables momentos que vivieron cuando la locura de Barrett estaba en todo su esplendor y en los conciertos terminaba tocando melodías distintas a las que tocaban en cada momento el resto de los miembros de la banda, originando unos espectáculos verdaderamente bochornosos.

Así pues, la locura en su estado más crudo se ve representada en esta espectacular composición que es “Brain Damage”, que en un primer momento iba a llevar el título precisamente de “The Dark Side of the Moon” dejando bien a las claras cual es el tema principal sobre el que gira la totalidad del álbum.

El cierre del álbum es simplemente una genialidad y llega de la mano de una canción que estuvo cerca de darle título al álbum de una manera un tanto rocambolesca. Os lo cuento. Desde el primer momento tuvieron muy claro que el título que querían para su nuevo trabajo era “The Dark Side of The Moon” pero se encontraron con una inesperada sorpresa. Cuando estaban embarcados en su confección se encontraron con que un grupo británico denominado Medicine Heart sacó al mercado un álbum con ese mismo título, un auténtico jarro de agua fría sobre sus cabezas que de inmediato se dieron cuenta de que iban a tener que cambiarle el título al suyo.

El nuevo título elegido iba a ser “Eclipse”, así es como se denominaba la canción que lo cerraba, pero como su grabación se fue demorando en el tiempo, finalmente pensaron que ya había transcurrido el tiempo suficiente como para que nadie les echara en cara cierta falta de originalidad, además de que el álbum de los británicos tampoco tuvo demasiada repercusión en los Estados Unidos, por lo que de manera acertada, en mi modesta opinión, se mantuvo la idea inicial de llamar al disco “The Dark Side of the Moon”.

Así pues, “Eclipse” iba a ser el cierre definitivo de este magnífico álbum y le iba a dar una espectacularidad al nivel de toda la que rodea al mismo. Con una melodía que enlaza a la perfección con “Brain Damage”, va difuminándose poco a poco para terminar con dos efectos sonoros inigualables. En primer lugar la voz de Gerry O’Driscoll, el portero de los estudios Abbey Road donde se grabó el álbum que afirma de manera rotunda: “No hay lado oscuro en la luna, en realidad toda la luna es oscura”, afirmación que me parece monumental, y escucharse al final de nuevo el sonido de los latidos de un corazón que se van perdiendo poco a poco hasta desaparecer.

Así pues, con “Eclipse” ponen punto y final al ciclo vital que han ido mostrando a lo largo del álbum, regalándonos este espectacular trabajo que no es de extrañar que esté considerado como uno de los mejores de la historia del rock.

Todo lo que rodeó a la grabación de este disco fue muy especial. Las canciones fueron presentadas durante una gira junto a sus temas habituales e iban siendo pulidas poco a poco durante la misma según veían la reacción del público. Para rizar el rizo, el disco sería presentado a los medios de comunicación un año antes de salir al mercado y de una manera también bastante original y rodeada de cierta polémica.

La citada presentación fue boicoteada por el propio grupo ya que no estaban totalmente terminadas las canciones y además iba a llevarse a cabo su reproducción con un equipo bastante precario con el que no se iba a poder apreciar a la perfección el sonido que habían conseguido gracias a la labor de Alan Parsons. Cuando los periodistas tomaron asiento se encontraron un escenario ocupado por cuatro figuras de cartón piedra que representaba a los cuatro miembros de Pink Floyd y a pesar de que la calidad del sonido no fue la más adecuada quedaron maravillados con la obra maestra que acababan de escuchar.

Un año después, tras ser pulido debidamente e introducidas las mejoras pertinentes, saldría al mercado convirtiéndose en el que está considerado como el mejor trabajo de la carrera de Pink Floyd y realizar esta manifestación con la tremenda calidad de todos y cada uno de sus discos es decir mucho, muchísimo.

 

LISTA DE LOS AÑOS 80

Llega el momento de retomar el repaso a las listas graminoleñas de otras épocas y para ello nos situamos en el 12 de marzo de 1989. Ese día estrenábamos lista en la que se producía una única entrada pero de las buenas, ya que venía de la mano de uno de los mejores grupos del pop español de aquel momento y de siempre, que iniciaban una nueva etapa.

En aquel momento, La Unión ya eran un grupo de los grandes dentro del panorama musical español, pero las inquietudes de Rafa Sánchez, Luis Bolín y Mario Martínez les llevaban a evolucionar constantemente e intentar modificar su sonido y adentrarse en otros estilos, algo que no compartía con ellos el cuarto miembro de la banda, Íñigo Zabala, que decidiría abandonar el grupo antes de que se grabara su siguiente disco, el que iba a sorprender a propios y extraños y asentarles como una de las bandas de referencia de nuestro país.

Atrás dejaron sus tiempos en los que Nacho Cano y Rafael Abitbol realizaron las tareas de producción. Para este nuevo disco ellos mismos iban a llevar a cabo dichas tareas, lo de yo me lo guiso y yo me lo como, lo que iba a proporcionarles mayor libertad a la hora de introducir los cambios que ellos querían. Los resultados serían espectaculares.

Convertidos ya en un trío publicarían un disco titulado “Vivir al Este del Edén” con unas canciones en las que introdujeron arreglos más innovadores y un sonido que cautivaría al público superando cualquier registro esperado en cuanto a ventas. Estaba claro que ya eran una de las mejores bandas de nuestro país, por lo que no es de extrañar que el tema que daba título al álbum y que era la única nueva entrada en lista de aquella semana nos acompañara durante 29 semanas alcanzando el top 11.

 

LISTA DE LOS AÑOS 90

Avanzamos los diez años de rigor en el tiempo y nos situamos a finales de la década de los 90 para degustar una colaboración entre dos artistas que perfectamente podía formar parte de la sección “Comparte Que Algo Queda”, para demostrar que cualquier tiempo pasado en este aspecto fue mejor. Y eso que es una colaboración inesperada, inusual y que en un primer momento chocó bastante.

El 14 de marzo de 1999 se producía la entrada en nuestra lista de una canción incluida en el nuevo álbum que publicaba por aquel entonces el señor Bryan Adams, que abandonaba en cierto modo su sonido rockero y contundente de antaño y de su anterior trabajo para hacerle un pequeño guiño al pop, eso sí, sin perder en absoluto sus señas de identidad, a pesar de que muchos pensaran en aquel momento que lo había hecho al conocer quien era la protagonista femenina que había elegido para llevar a cabo un dueto que sería publicado como sencillo. El título de ese disco era “On a Day Like Today”.

En un primer momento Adams había pensado en Sheryl Crow para la ocasión, pero ella declinaría el ofrecimiento dando la callada por respuesta. Un encuentro casual en un ascensor en los estudios de grabación con una de las componentes de Spice Girls sería el que propiciaría que la afortunada finalmente fuera la “Spice Deportista”, o lo que es lo mismo, Melanie C.

Muchos no acabaron de quedar demasiado convencidos cuando conocieron la noticia, pero lo cierto es que ambos ofrecieron un tema que rezumaba pop por los cuatro costados y que como curiosidad no está mal de todo. Un tema titulado “When You’re Gone”, con el que permanecerían en nuestra lista durante 27 semanas para alcanzar el top 15.

Siempre teniendo en cuenta las limitaciones vocales de las componentes de Spice Girls hay que reconocer que Adams supo escoger, ya que en cuanto a calidad a la hora de cantar, está claro que Melanie C era la mejor dotada de todas ellas, además de tener un gran carisma con su aspecto atlético y deportivo. De cualquier modo, este dúo está un millón de veces por encima de cualquiera de los que plagan nuestras listas en la actualidad y si os soy sincero, escuchando la música que triunfa hoy en día, termino echando mucho de menos la música de estas chicas.

 

LISTA DEL NUEVO MILENIO

Finalizamos ya el repaso a las listas graminoleñas de otras épocas y para ello nos trasladamos hasta el 8 de marzo de 2009. Aquel día se producían tres nuevas entradas y ya os digo yo que ni fu ni fa, todo bastante normalito. Vayamos con ellas.

Amaral era por aquel entonces uno de los grupos más destacados del panorama músical español e iban a iniciar una nueva etapa en su carrera con un disco en el que daban algunos esbozos de lo que iba a ser su estilo a partir de ese instante. Se apartaban un tanto del pop dulzón y sencillo que habían realizado hasta ese momento y se adentraban en un terreno más eléctrico y más crudo tanto en sonido como en lo que a las letras de sus canciones se refiere.

En aquel momento acababan de emprender un proyecto bastante ambicioso con la publicación de un álbum doble con 18 canciones que llevaba el título de “Gato Negro / Dragón Rojo” y en el que mostraban bien a las claras su nueva cara. Un disco que iba a venir acompañado de una espectacular gira con la que triunfaron a lo grande, demostrando que a pesar de los cambios introducidos en su estilo, la legión de seguidores que tenían permanecía fiel a ellos sin mayores problemas.

Dentro de este álbum se incluía el tema que colocaban en nuestra lista aquel 8 de marzo de 2009, curiosamente su última presencia en la lista graminoleña. Una canción que mostraba la crudeza de sus letras y ese sonido más cercano a los medios tiempos que se ha hecho habitual en ellos desde ese instante. Se trata de “Perdóname”, con la que permanecerían en lista durante 24 semanas para alcanzar el top 16.

Da la impresión de que los chicos de Amaral hace tiempo que no están pendientes de si su música vende o no, limitándose a hacer en cada momento lo que más les apetece ya que pueden permitirse “vivir de las rentas” tanto comercialmente hablando como en lo que a sus críticas se refiere. Aún así, particularmente pienso que han perdido parte de su esencia y aquella sencillez que les llevó a la cima ha quedado aparcada demasiado lejos. Vamos que creo que se les ha ido un poco la mano, pero ya os digo que se trata de una impresión personal, nada más.

La segunda entrada de la semana está protagonizada por uno de los acontecimientos musicales españoles de los últimos años que para mí supone un auténtico “poltergeist”. Un cantante procedente de “Operación Triunfo” que de repente, sin que nadie lo viera venir, a partir de su cuarto trabajo de estudio iba a calar entre el público como no lo había hecho antes hasta convertirse en uno de los artistas españoles que más discos vende en la actualidad. Lo dicho, un caso para que Iker Jiménez lo investigue cuanto antes.

Manuel Carrasco participó en la segunda edición del famoso concurso televisivo y tras llegar a la final acabaría en segunda posición detrás de Ainhoa Cantalapiedra, quien por cierto desaparecería de la circulación casi de manera inmediata. Tras ir publicando algunos discos con cierta aceptación y unas ventas decentes, en el año 2009 iba a dar un salto espectacular a la par que inesperado dentro de su carrera. Lo curioso del caso es que esta situación era solamente el principio, la punta del iceberg.

Dicho álbum llevaría el título de “Inercia” y no sé si fue por inercia o por qué motivo pero lo cierto es que batiría todos sus records de ventas y daría el primer paso para convertirse en la figura que es hoy en día. Dentro de las canciones de este disco se incluía “Sígueme” con la que permanecería en lista durante 15 semanas alcanzando el top 23.

No seré yo quien dude de la calidad compositora de este artista ya que sus cifras de ventas y el éxito de sus giras ahí están, pero me llama mucho la atención que de repente hay conseguido convertirse en una figura dentro de la música española. Simplemente creo que todo obedece a que con el nivel tan bajo que tenemos en nuestros días, cualquiera que ofrezca algo de seriedad termina triunfando. Es lo que hay, aunque al final creo que todos ofrecen el mismo producto (Pablo Alborán, Pablo López, Alejandro Sanz …)

La tercera y última entrada que se producía aquella semana más que una nueva incorporación es prácticamente un retorno ya que se trata de una versión remezclada con los métodos actuales de un tema que databa del año 1989 y que ya en aquel momento logró un tremendo éxito, sobre todo en Europa. Os refresco la memoria y disfrutamos de ella.

En el año 1989, el británico Anders Nyman, conocido como Guru Josh, publicaba un tema en pleno apogeo del acid-house y el rave que no contaba con demasiada confianza por parte de su sello discográfico, habida cuenta de que inicialmene sería publicado únicamente en Europa. Sin embargo, sus resultados de aceptación entre el público así como de ventas fueron tan grandes que pocos meses después sería publicado también en los Estados Unidos llegando de manera inmediata al número 1 por aquellos lares. Cosas de la música.

Su experiencia como DJ y mezclador darían como resultado este peculiar tema titulado “Infinity”, cuyo riff inicial se convirtió en uno de los más famosos de finales de los 80. Con él lograría un éxito tremendo aunque sería prácticamente el único de su carrera, ya que a partir de ese instante las críticas que recibiría con sus siguientes creaciones sería verdaderamente atroces, hasta el punto de que no volvería a conseguir el reconocimiento del público hasta 20 años después con la reedición de este tema debidamente adaptado y remezclado a los tiempos que corrián.

Nyman rememoraría sus viejos tiempos con un nuevo proyecto en el que se vería acompañado de Darren Bailie, al que denominaría Guru Josh Project. Que mejor manera de retornar a sus raíces que hacerlo con una versión más electrónica y maquinera del único gran éxito de su carrera, de tal modo que esa composición original pasaría a llamarse en esta ocasión “Infinity 2008” y serviría para volver a poner a bailar a los jóvenes de todo el mundo, incluídos los de nuestro país donde volvería a repetir éxito. En nuestra lista obtendría unos números bastante buenos con 45 semanas de permanecia y el puesto número 5 como mejor registro.

Tras darse cuenta de que lo de vender discos no era lo suyo, Nyman decidiría dedicarse en exclusiva a su faceta de DJ y para ello se instalaría en Ibiza donde se haría bastante popular. Sin embargo, la trágica noticia saltaría el día de los inocentes de 2015 cuando fue descubierto sin vida en su domicilio ibicenco. Nunca se ha confirmado ni se ha desmentido pero todo apunta a que se trató de un suicidio.

 

COMPARTE QUE ALGO QUEDA

Llega el momento de recordar esas colaboraciones tan espectaculares que se han producido a lo largo de la historia de la música y que dejan a la altura del betún todas las que vivimos en nuestros días. Las de hoy, como siempre, nos llegan todas ellas de la mano de grandes entre los grandes.

 

BABYFACE & ERIC CLAPTON

Para empezar vamos con una colaboración de auténtico lujo protagonizada por uno de los mejores guitarristas de la historia de la música y por un productor, compositor, cantante y guitarrista que ha logrado mayor éxito y reconocimiento en sus tareas de producción y composición que como cantante pero que cuando se ha puesto a ello nos ha dejado momentos únicos.

Eric Clapton, nuestro queridísimo “Mano Lenta”, fue uno de los primeros artistas en publicar un disco grabado en directo con un sonido totalmente acústico en el que se incluían algunos de sus grandes éxitos, los famosos “unplugged”. Poco tiempo después, su acompañante en el día de hoy tomaría el mismo camino y entre las canciones que se incluyeron en ese disco figuraba la que quiero ofreceros a continuación ya que es una versión acústica de un espectacular tema del año 1996 en el que ambos participaron de una u otra manera.

La versión original de esta canción data del año 1996 y sería interpretada por Clapton. Fue el tema central de la banda sonora de la película “Phenomenon”, protagonizada por John Travolta, y para darle el toque final contaría con la colaboración en tareas de producción de Babyface, siendo el resultado final verdaderamente espectacular, algo que mejoraría con creces con la versión que ambos se marcarían en vivo en la grabación de ese “unplugged” que os comento.

Y es que Babyfade pensó que la mejor versión acústica que podía conseguir tenía que ser acompañado de la voz y la guitarra del propio Eric Clapton, ofreciéndonos una variante de este mágico “Change the World” que está únicamente a la altura de los elegidos. Grandes los dos.

 

SANTANA & MICHELLE BRANCH / THE GAME OF LOVE

De un guitarrista descomunal como Clapton pasamos a otro no menos espectacular como es el señor Carlos Santana, quien a buen seguro pasará bastante a menudo por esta sección ya que siempre ha sabido hacerse acompañar de colaboradores excepcionales.

Lo cierto es que le costó encontrar a la persona adecuada, aunque realmente habría que decir que adecuadas fueron todas las opciones que se barajaron, pero por unas causas o por otras, la artista elegida sería un cuarta opción, que dicho así puede resultar despectivo, pero realmente no es así, simplemente no supieron ofrecérselo antes. Os cuento todos los antecedentes de esta canción.

En el año 2002, Santana sacaba al mercado un álbum titulado “Shaman” en el que iba a contar con distintas colaboraciones estelares para poner voz al sonido que él se encargaba de sacarle a su guitarra. La canción que iba a ser publicada como sencillo de presentación fue grabada hasta por cuatro artistas distintos  y lo cierto es que el resultado final sería excepcional, vamos que merecio la pena la espera.

En un primer momento el elegido sería Gregg Alexander, vocalista del grupo New Radicals, pero cuando estuvo terminada la grabación se dieron cuenta que la canción encajaba mejor para ser interpretada por una voz femenina, por lo que de inmediato se le ofrecería la oportunidad a la mismísima Tina Turner quien les regalaría una interpretación magistral, como de costumbre. Sin embargo, todo se torció cuando Tina se negó a grabar un videoclip de esta canción, lo que llevaría a la casa discográfica a rechazar su aportación viéndose obligados a seguir buscando.

La siguiente oferta le llegaría a Macy Gray, habitual colaboradora del guitarrista, pero el resultado final de la grabación no acabó de gustar demasiado por lo que la búsqueda tenía que seguir adelante, llegando incluso a pensar en renunciar a la grabación del correspondiente videoclip e incluir en el álbum la versión de Tina Turner. Sin embargo habría un último intento a la desesperada teniendo muy claro que si éste no resultaba satisfactorio sería la voz de Tina la que aparecería en el álbum.

La elección final recaería sobre Michelle Branch, una cantante vinculada al country que le dio un toque muy especial a la canción que terminó conquistando a todos de manera inmediata. De esta manera se convertiría en la vocalista de este “The Game of Love”, un tema al que le costó arrancar pero que de su mano logró unos resultados espectaculares.

 

CHARLIE PUTH & MEGHAN TRAINOR / MARVIN GAYE

Para cerrar la sección de colaboraciones estelares del día de hoy vamos con una canción bastante reciente ya que data del año 2015 y que va a servir para que no perdamos del todo la esperanza al comprobar que de vez en cuando surgen en nuestros días colaboraciones que merecen la pena y que muestran un cuanto menos aceptable nivel de calidad. Escuchando canciones como esta nos hace pensar que no todo está perdido.

El protagonista principal es Charlie Puth, un joven cantante y compositor estadounidense que se inició en el mundo de la música versionando un tema de Adele a través de la plataforma YouTube. Su versión le gustó tanto a la cantante que le propondría grabar juntos una nueva versión y de ahí llamaría la atención de un sello discográfico que terminaría ofreciéndole un contrato para la publicación en el año 2015 de su primer trabajo titulado “Nine Track Mind”.

Un buen día, escuchando una canción del mítico Marvin Gaye, se percataría de lo que influía su música en su manera de componer y decidiría crear una canción inspirada en todo lo que Gaye contaba en sus canciones inspirándose en el amor. Esta canción sería incluida en su álbum de debut y se convertiría en uno de los temas principales del mismo.

Para la ocasión iba a contar con otra joven cantante estadounidense que estaba arrasando a lo grande en el mercado discográfico internacional y que encajaba a la perfección con la melodía de su composición. Ésta se movía en un terreno oldie ambientado en la música de los años 60 y Meghan Trainor había mostrado su soltura en este estilo con las canciones incluidas en su álbum “Title” por lo que de alguna manera todos sabían que el éxito estaba garantizado.

Así pues, Charlie y Meghan nos regalaron en el año 2015 este “Marvin Gaye”, un tema que a mí particularmente me encanta y que demuestra que cuando hay talento y profesionalidad se puede innovar y sorprender con buena música. Por cierto, el videoclip no tiene desperdicio y es de esos que ha levantado ampollas en ciertos sectores de la sociedad, la historia de siempre, nada nuevo.

 

LA ÚLTIMA DE LA GRAMINOLA

Llega el momento de poner la guinda a la tarta del número de hoy y como siempre lo hacemos con tres grandes canciones protagonizadas por artistas destacados de ayer, de hoy y de siempre. Una efeméride lujo, un recuerdo de la música española repleto de elegancia y una novedad contundente. No se puede pedir más.

 

EFEMÉRIDE

 

De sus muchas facetas dentro del mundo de la música siempre será recordado como un productor de lujo. Hoy recordamos en el aniversario de su nacimiento la figura de este grandísimo genio llamado Quincy Jones, auténtico etiqueta negra.

 

Lo normal es que un cantante, un grupo, un instrumentista o incluso un compositor sean los protagonistas a la hora de convertirse en grandes genios dentro del mundo de la música. Es menos habitual que un productor se gane esa etiqueta, pero lo cierto es que el protagonista de la efeméride de esta semana se lo ha ganado durante toda su larga carrera con creces. Y es que hubo un tiempo que trabajar con Quincy Jones no solamente era garantía de éxito sino que era garantía de convertirse en una tremenda figura de la música. Hoy vamos a recordar su figura para celebrar que un 14 de marzo de 1933 vino al mundo y posiblemente lo hizo con una partitura debajo del brazo.

Jones se ha movido en distintos terrenos durante toda su carrera, pero sus primeros pasos los dio en el terreno del jazz, llegando a ser director de orquesta y ofreciendo un sinfín de grandes momentos. Pero la faceta que ha terminado por lanzarle al estrellato es por haber trabajado en tareas de producción con los más grandes artistas que podamos imaginar dejándonos momentos imborrables como los discos que produjo con Michael Jackson, la mítica trilogía “Off the Wall”, “Thriller” y “Bad”, sin olvidar por supuesto ese maravilloso proyecto que fue “We Are the World” en el que supo reunir a las más grandes figuras norteamericanas del momento por una causa benéfica.

Su talento era tan grande que en cada una de sus colaboraciones en tareas de producción era capaz de dejar su impronta y ayudar a los artistas con los que trabajaba a llegar a más público y adentrarse en terrenos inimaginables hasta ese instante. Son tantos y tantos los regalos estelares que nos ha ofrecido a lo largo de su carrera que me ha costado mucho decidirme por uno de ellos, pero finalmente el sentimentalismo me ha llevado a elegir la canción que os ofrezco a continuación.

Como os comentaba al principio, el jazz fue una de sus pasiones y un terreno en el que se supo mover a la perfección, por lo que no es de extrañar que algunos de los artistas con los que trabajó fueran precisamente virtuosos de este estilo. Uno de ellos sería el siempre genial George Benson que nos iba a ofrecer una descomunal canción arropado por el talento de Jones.

Fue publicada como sencillo en el año 1980 y por primera vez en su carrera Benson se movía en un terreno más cercano al pop y un tanto más comercial de lo habitual, dando como resultado esta preciosidad titulada “Give me the Night”, una auténtica joya.

Os decía al principio que el sentimentalismo ha mandado a la hora de decantarme por una de las canciones en las que la mano de Quincy Jones se dejara notar. La razón es muy sencilla. Esta canción fue publicada durante mis primeros escarceos de fiestas juveniles en el colegio y pseudoguateques, por lo que la tengo un tremendo cariño ya que me recuerda una época de mi vida bastante bonita. La de veces que la habré bailado …

 

LA EDAD DE ORO DE LA MÚSICA ESPAÑOLA

 

Elegancia, calidad, fusión, innovación … Éstas son algunas de las señas de identidad del trío donostiarra 21 Japonesas, que protagoniza la música española del recuerdo de la contraportada de esta semana. Un gran grupo con repercusión menor de la merecida.

 

Hoy la sección que le dedicamos a la música española se viste de etiqueta para darle la bienvenida a uno de esos grupos que no fueron nunca superventas pero cuya música era sinónimo de calidad y elegancia. Venían desde Donosti y se hacían llamar 21 Japonesas.

El grupo estaba formado por Textxo Bengoetxea, Luis Camino y Alfredo Berastain y desde el primer momento dieron muestras de que tenían algo especial. Pueden ser considerados como auténticos precursores de la fusión con otras músicas, gracias a esos toques de melodías africanas que solían imprimirles a sus canciones, marcando el camino a seguir posteriormente por bandas como Radio Futura, como exponente más representativo.

Desde el primer momento recibieron unas críticas bastante buenas y su música llamaba la atención del público pero de una manera discreta, por lo que a pesar de adquirir cierta popularidad siempre estuvieron a la sombra de otros grupos españoles que vendían discos en cifras bastante elevadas y que están en la mente de todos.

Su mejor momento llegaría en el año 1989 con la publicación de su disco más afamado titulado “Hombre de la Selva”. Una colección de canciones tranquilas y serenas, repletas de calidad, con unos arreglos arriesgados y originales que mostraban en esencia lo que era el grupo.

Entre sus canciones yo destacaría “En sus Sueños”, una auténtica joya que llena de elegancia nuestros oídos y que pasa por ser una de las mejores composiciones de toda su carrera.

La progresión de este grupo era la adecuada pero en el año 1992 sufriría un duro golpe en su línea de flotación. Alfredo Barastain tuvo que abandonar el grupo por razones de salud, falleciendo meses más tarde, algo que dejaría bastante tocados a sus dos compañeros de batalla que seguirían adelante durante algún tiempo pero sin recuperar el terreno perdido, hasta terminar desapareciendo.

 

NOVEDAD

 

Tobias Sammet está de vuelta con ese maravilloso proyecto denominado Avantasia y nos ofrece un grandísimo nuevo disco con las habituales señas de identidad: buena música, grandes arreglos orquestales, rock duro y potente y colaboraciones estelares. Cuando tanto talento se rodea de tan grandes músicos el resultado no puede ser más que espectacular.

 

Cerramos el número de “La Graminola” de esta semana a toda caña, con el esperado nuevo disco de Avantasia. Han tenido que pasar tres largos años para que el grandísimo Tobias Sammet haya dado cuerpo a un nuevo álbum que no va a defraudar a ninguno de sus seguidores a buen seguro. Gran disco.

El proyecto creado por el alemán en el año 1999 cuando el grupo que lideraba, Edguy, se encontraba en su mejor momento, surgió como una banda paralela a ésta y sin mayores pretensiones que la de publicar un disco que contuviera una ópera a ritmo de rock duro y potente. Fue tanta la aceptación que tuvo ese primer trabajo, que llevaría el título de “The Metal Opera”, que se vería obligado a publicar poco tiempo después una segunda parte del mismo y darse cuenta de que el proyecto Avantasia iba a tener continuidad en el tiempo.

El nombre del grupo lo toman de la unión de las palabras “avalon” y “fantasía”, demostrando los derroteros por los que se moverían las letras de sus discos, conceptuales todos ellos, y aderezados con una música contundente por los cuatro costados, algo que no ha cambiado en el álbum que acaban de publicar.

El nuevo disco lleva el título de “Moonglow” y en él, como siempre, Sammet se ha rodeado de grandísimos músicos para ofrecer un trabajo redondo y sin complejos, sorprendiendo a todos con la elección del tema que ha sido publicado como primer sencillo ya que tiene una duración superior a los doce minutos y es en sí mismo una pequeña sinfonía repleta de intensidad y grandes giros. Un sencillo muy especial que lleva el título de “The Raven Child” y suena así de bien.

Esto ha sido todo por hoy. Os espero a todos en siete días con más música.

Hasta entonces, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ