R.E.M. – CAPÍTULO 2 (LOS 90’S SON SUYOS)


Hola, Graminoleños.

Vamos hoy con el segundo capítulo dedicado a la trayectoria de una de las bandas más importantes y triunfadoras de la música de los últimos años, R.E.M. Estamos ante un grupo que en el momento en el que decidió dejarlo se encontraba en lo más alto del escalafón y que nos ha dejado buena música, muy buena música.

Dejábamos hace unos días la narración de su historia en el momento álgido en el que con su disco “Green” lograban un rotundo éxito y alcanzaban el número uno de las listas con dos de las canciones que lo integraban. Pues bien, esto iba a quedar en poca cosa ante el disco que estaba por llegar.

En el año 1991 publicarían “Out of Time”, el mejor disco de toda su carrera con el que batirían todos los records de ventas y que les colocarían en ese instante como una de las bandas de referencia de la música de la década que acababa de comenzar.

La publicación de este trabao fue una auténtica sensación, convirtiéndose de largo en el disco más importante y uno de los más vendidos del año 1991. Gran parte de la culpa de este descomunal éxito lo tendría el primer sencillo en aparecer en el mercado, una canción que se ha convertido en la más representativa de toda la carrera de “R.E.M.

Como muchos os habréis imaginado esta canción no es otra que “Losing My Religion” su canción definitiva y la más importante de toda su carrera, con un sonido mágico, dulce, una melodía pegadiza y atrayente y un comienzo inconfundible. Es una grandísima canción y una de mis preferidas de siempre. Ni que decir tiene que alcanzarían el número uno de las listas de éxitos de todo el mundo.

Por si fuera poco, la canción tuvo de todo. Y es que su temática religiosa y las imágenes del videoclip promocional ocasionaron cierto malestar y disgusto entre las fuerzas vivas de la Iglesia. Nada nuevo y como casi siempre en estos casos todo demasiado exagerado porque tanto la canción como el vídeo que la acompaña son una maravilla.

El disco llegaría al número uno en todo el mundo y tras arrollar en Estados Unidos también lo harían en Europa. La figura de Stipe había adquirido una tremenda popularidad y su manera de bailar sobre el escenario en sus actuaciones en directo adquiriría un carácter icónico.

Todas y cada una de las canciones que integran el disco son destacables, pero “Losing My Religion” lo eclipsa todo. Bueno casi todo, porque hay otro tema con una colaboración de lujo que también conseguiría un éxito total.

Se trata de “Shiny Happy People” una canción jovial y vitalista, acompañada de un videoclip con un colorido especial y que contaría con la aportación como siempre personalísima de Kate Pierson, vocalista de los míticos B-52’s.

El disco en general muestra una tremenda versatilidad, con un sonido nítido y unas letras llenas de optimismo, felicidad y romanticismo. No faltan guiños a épocas pasadas y a sonidos que nos trasladan a la música de los años 70.

Esta circunstancia podemos apreciarla a la perfección en el tema “Near Wild Heaven” otro de los sencillos publicados, cuya música y, sobre todo, los coros y el estribillo nos llevan a los tiempos del “amor libre” y el máximo apogeo del mundo “hippie”.

El disco es de esos que cualquiera de las canciones que lo integran tiene calidad potencial como para ser publicada como sencillo. He de reconoceros que es uno de los discos que más veces habré escuchado. A mí personalmente me gusta de principio a fin, me parece una auténtica joya.

Lo de contar con colaboraciones especiales sería bastante habitual a partir de este instante. De hecho, otro de los temas destacados del disco cuenta con el apoyo del DJ KRS-One. Se trata de “Radios Song” y lo cierto es que la mezcla les queda bastante bien.

De entre el resto de las canciones incluidas en el disco hay una que a mí me encanta. Se trata de un tema con una intensidad muy evidente en la que de nuevo Kate Pierson arropa a Stipe a la hora de cantar. Se trata de “Me in Honey”. Otra joya más.

Su actividad era frenética en esos momentos. La gira que habían emprendido era multitudinaria con llenos absolutos en todos los recintos en los que actuaban y como había que aprovechar el tirón, de manera inmediata entrarían en el estudio de grabación con el objeto de preparar su siguiente disco.

El listón estaba muy alto pero su talento atravesaba momentos de inspiración total, por lo que en el año 1992 iban a publicar el disco que está considerado por la crítica especializada como el mejor de toda su carrera y uno de los mejores discos de la historia del pop-rock de los años 90. Su título: “Automatic for the People”.

Las cifras de ventas de este disco fueron también excepcionales pero un poco por debajo de las conseguidas con “Out of Time”. Y es que el trabajo en sí puede que efectivamente tenga mucha mayor calidad pero le faltaba el tirón de un sencillo de éxito total como sucedería apenas hace un año con “Losing My Religion”.

Nos encontramos ante un disco menos vitalista que su anterior trabajo, más oscuro, con letras menos vitalistas y con un sonido más grave, pausado y con más medios tiempos y baladas de lo habitual. Además, el ligero alejamiento del pop y mayores arreglos cercanos al folk y al country le conceden un aire muy especial.

Con escuchar el primer sencillo del disco, “Drive”, ya nos damos cuenta de que su melodía es menos rítmica de lo que habían ofrecido con anterioridad.

Este trabajo es uno de esos discos en el que todas y cada una de sus canciones se hacen populares y los fans se saben de memoria. Uno tras otro fueron publicándose hasta seis sencillos y daba la impresión que su gira iba a ser todo un éxito … algo que no podríamos comprobar porque no habría gira. El estado de agotamiento con el que habían finalizado apenas hacía unos meses la recientemente realizada les llevó a tomar la excéntrica decisión de no hacerlo. Lo cierto es que podían permitírselo porque a estas alturas de su carrera se les permitía todo, se lo habían ganado.

El disco incluye una espectacular balada que pasa por ser una de las mejores canciones de toda su carrera. Para mí la mejor, así, sin más. Una canción triste, con un ritmo bajo, unas voces lastimosas y una letra preciosa. Es de esas canciones que cuando se escuchan te hacen pensar y te ponen los pelos de punta. Se trata de la maravillosa “Everybody Hurts”.

Otra de las canciones destacadas de este disco estaría dedicada a un polémico artista que en la década de los 70 y principios de los 80 adquirió gran popularidad en los Estados Unidos gracias a un polémico sentido del humor. Se trata de “Andy Kaufman”.

Me estoy refiriendo a “Man on the Moon”, una canción que propiciaría el título de una película de 1999 dirigida por Milos Forman y protagonizada por Jim Carrey y Danny DeVito que narraría las andanzas del citado personaje.

Como ya os cuento, el disco en general muestra menos optimismo y menos ritmo que el que aparecía en “Out of Time” pero hay alguna que otra excepción, como sucede con una canción que hace un pequeño guiño tanto en su título como en su melodía con un clásico de los años 60.

Se trata de “The Sidewinder Sleeps Tonite” una canción más jovial y animosa, con un ritmo bastante similar al de las canciones que aparecían en su anterior disco, que recuerda claramente al mítico “The Lion Sleeps Tonight” de The Tokens.

A estas alturas de su carrera habían alcanzado una madurez importane y se encontraban en un momento lleno de plenitud. Las ideas les fluían con mucha facilidad y a la hora de componer nuevas canciones eran capaces de innovar sobre la marcha o conseguir melodías sencillas que interpretadas por Stipe alcanzaban un éxito inmediato.

Entre estas canciones sencillas cabe destacar “Nightswiming”, una dulce melodía con la voz de Stipe combinada con el sonido del piano y unos arreglos orquestales que producen un efecto relajador evidente.

Todo marchaba viento en popa y se encontraba en un momento espléndido. Sin embargo, el destino les tenía preparados una serie de acontecimientos que iban a empezar a mermar su estructura. Estos acontecimientos llevarían al grupo a volver a cambiar su manera de hacer música y, de alguna manera, a emprender un viaje de no retorno. Vayamos por partes.

En el año 1994 lanzarían su siguiente disco, titulado “Monster” que vendría marcado por la trágica muerte de un buen amigo de Stipe a quien estaría dedicado este nuevo trabajo. Se trata del actor River Phoenix, cuya pérdida sumiría a Stipe en un delicado estado anímico que de algún modo se vería reflejado en las tareas de composición de las nuevas canciones.

El sonido de este disco se vuelve más potente, con una guitarras más intensas dejando atrás su sonido más pop. Podría decirse que con este disco cerraban el círculo de su evolución desde “Out of Time” hacia un terreno más cercano en ocasiones incluso al grunge.

El sencillo de presentación del disco sería “What’s the Frequency Kenneth?” y en él se aprecia perfectamente la intensidad guitarrera que iba a marcar a la totalidad de las canciones que lo integran.

Además de un sonido más contundente, las letras de las canciones, con un Stipe más involucrado que nunca, muestran también una gran mordacidad y crítica hacia temas de actualidad. Los políticos, la prensa y la sociedad en general son atacados sin piedad. Algo estaba cambiando en las entrañas de R.E.M.

Todo esto queda plasmado en una canción que a mí personalmente me encanta. Su título es “Bang and Blame” y tiene un comienzo con un riff de guitarra casi en segundo plano, la voz de Stipe en un tono bajo en un principio para dar paso a un estribillo contundente con una considerable subida de volumen. Gran tema.

En líneas generales nos encontramos con un disco más relajado y con un ritmo más pausado. Los medios tiempos y baladas predominan y entre los mejores temas del disco nos encontramos con uno que sigue unos parámetros muy similares a esa joya que se incluía en “Out Of Time” y que se titulaba “Everybody Hurts”.

Se trata de “Strange Currencies”, un baladón con una estructura casi idéntica y un vídeoclip con muchas cosas en común. Da la impresión de que al componerla quisieran crear la segunda parte de esa joya. Muy buena canción.

Pero lo que verdaderamente marca el sonido de “Monster” es la crudeza del sonido de las guitarras. Si en su anterior trabajo las cuerdas parecían ser acariciadas y su sonido era dulce y acústico, en esta ocasión suenan más crudas que nunca, más desgarradas como si cada nota que saliera de ellas fuera la última.

De entre todas las canciones incluidas en el disco, la más desgarradora, la más contundente es sin duda alguna “Crush With Eyeliner”, donde las guitarras casi ahogan la voz de un Stipe que relata más que cantar.

La versatilidad de Stipe a la hora de cantar iba creciendo con el paso de los años. Había demostrado que era capaz de dominar registros agudos, los más habituales, y alternarlos con otros más graves llegando en ocasiones a susurrar. Pues bien, en este disco le daría una vuelta de tuerca más al asunto.

Y es que en “Tongue”, otra melodía lenta, pausada y cautivadora, nos encontramos con la voz de Stipe interpretando en falsete. Lo dicho, una vuelta de tuerca más.

El grupo retomaría el hábito de salir de gira y ésta sería tan exitosa como intensa ya que los conciertos se sucedían uno tras otro en un ritmo frenético que iba a pasar factura en la salud de sus miembros que terminarían agotados. Por si fuera poco, dos de sus componentes iban a tener serios percances que iban a provocar la cancelación de algunas de sus actuaciones en directo.

El primer percance lo protagonizaría Mike Mills que sufriría un ataque de apendicitis en plena gira, teniendo que ser intervenido quirúrgicamente con carácter de urgencia lo que originaría la cancelación de unos cuantos conciertos.

Pero la situación más grave llegaría poco después cuando durante uno de sus conciertos, concretamente uno de los ofrecidos en Suiza, el batería Bill Berry caía fulminado sobre el escenario. El diagnóstico fue de un aneurisma cerebral que casi le cuesta la vida por el que permanecería ingresado y convaleciente durante una larga temporada, logrando finalmente salvar la vida pero con algunas secuelas que iban a marcar su futuro y, de algún modo, el de sus compañeros de fatigas.

Como estamos comprobando todo lo que rodea a “Monster” lleva una etiqueta de tragedia muy clara. Comentábamos antes que el disco estaba dedicado a un gran amigo de Stipe recientemente fallecido. Pues bien, una de las canciones que lo integran lleva idéntica dedicatoria. En esta ocasión el homenajeado es Kurt Cobain, el cantante y líder de Nirvana que mantenía también una gran amistad con Stipe y que recientemente se había suicidado. La canción cuya letra está dedicada a su amigo desaparecido es “Let Me In”.

Habría que esperar hasta el año 1996, una vez recuperado Berry de sus dolencias, para que apareciera en el mercado su siguiente disco. Llevaría el título de “New Adventures in Hi-Fi” y vendría marcado por un sonido continuista con respecto al de “Monster”, aderezado con algunos temas grabados en directo.

El sencillo de presentación vendría de la mano de una colaboradora de lujo. La siempre emblemática Patti Smith prestaría su talento para elaborar este “E-Bow the Letter”.

Muchos han considerado siempre a R.E.M. como los auténticos padres del rock alternativo, una aseveración cuanto menos arriesgada. Siempre he creido que cuando surge un nuevo estilo o movimiento musical la responsabilidad de su aparición recae sobre una serie de circunstancias y condicionantes que provocan que aparezcan artistas con ganas de innovar, pero de ahí a personalizar en exclusiva a un artista en concreto de ello hay un gran trecho.

De lo que no cabe ninguna duda es que ellos fueron una de las piezas básicas de la irrupción y triunfo de este estilo y que canciones como “Wake Up Bomb” dejan bien a las claras el porqué.

Que eran un grupo de masas ya no lo dudaba nadie, y es que se habían convertido en uno de esos grupos capaces de vender muchísimo en todo el mundo y de llenar grandes recintos en sus giras atrayendo a un público muy variado. Estaban a la altura de los más grandes.

Por este motivo, no es de extrañar que canciones como “Electrolite” se convirtieran en rotundos éxitos y de esas que no podían faltar en sus actuaciones en directo. Para mí, la mejor canción de este álbum.

Estaba claro que su sonido venía marcado por las tendencias más exitosas y emergentes de los años 90. Habían sabido reciclarse a la perfección y ofrecer su manera de entender la música de siempre pero con los toques que a los fans más les atraían.

Sus composiciones mostraban mayor brío en la intensidad de las guitarras y, sobre todo, eran eléctricos totalmente, dejando canciones tan destacadas como “Bittersweet Me”.

A pesar de su recuperación, las secuelas que el aneurisma cerebral sufrido por Berry le dejaron le llevarían a tomar la decisión de abandonar el grupo. El vacío que iba a dejar su marcha a la larga iba a ser imposible de llenar y desde ese instante R.E.M. pasarían de ser un cuarteto a ser un trío. Lo peor de todo es que desde ese instante emprenderían el camino que en poco tiempo iba a llevarles a su final de recorrido.

Sería en el año 1998 cuando aparecería en el mercado el primer disco sin su batería habitual. Llevaría el título de “Up” e incluiría ciertas variantes en cuanto a su sonido, incluyendo arreglos de música electrónica y dando paso a mayor notoriedad de los teclados.

El éxito de este disco sería un poco menor que el de sus trabajos más inmediatos, pero aun así lograrían unas ventas considerables. Hacía ya mucho tiempo que se habían convertido en una banda de masas y el interés que arrastraban hacia su música era enorme.

Lo curioso del caso sería que en el primer sencillo en publicarse no puede apreciarse en absoluto esta innovación de la modernización de su sonido hacia unas tendencias electrónicas más marcadas, producto de la música que estaba empezando a irrumpir y triunfar en aquel momento, ya que “Daysleeper” pierde incluso el sonido más eléctrico de sus guitarras con un sonido un tanto más acústico.

Posiblemente por el estado de ánimo en el que se encontraban en el momento de componer las canciones y por ser el primer disco que grababan sin su amigo Berry, el disco está formado por canciones mucho más melódicas y llenas de una especial sensibilidad, retornando de nuevo a unas letras más tristes, meditabundas y de algún modo angustiosas.

Lejos quedan los ritmos trepidantes y animosos de “Out of Time” para dar paso a canciones más tranquilas y reposadas como por ejemplo una de las que a mí personalmente más me gusta, “Lotus”.

Hacía tiempo que se echaba de menos la irrupción de una canción tipo “Losing My Religion” que lograra un éxito descomunal y que convirtiera en sus discos en auténticos acontecimientos. Seguían vendiendo mucho, seguían teniendo caché, pero su trascendencia había decrecido notablemente.

Si a esto le sumamos su especie de depresión tras la salida de su batería de toda la vida, no es de extrañar que canciones como “At My Most Beautiful”, otra de las destacadas, no alcazaran ni de lejos la popularidad de sus grandes clásicos. A propósito o no se estaban convirtiendo en un grupo “tristón” y la impresión que daba es que salvaban los muebles gracias a su talento, profesionalidad y prestigio adquirido durante tantos años.

La salida del grupo de Berry y la pequeña inmersión en sonidos algo más electrónicos habían desatado algunos rumores sobre su continuidad. Además Stipe se mostraba algo más frío de lo habitual con sus compañeros lo que no hacía sino acrecentar los comentarios. Por si fuera poco, la grabación de su siguiente disco se demoraría más de lo habitual.

Así pues, hasta el año 2001 no vería la luz su siguiente disco, segundo como trío, que llevaría el título de “Reveal” y que mantendría el sonido que habían mostrado en su anterior trabajo aunque retomando ciertas reminiscencias pop de antaño.

De las canciones de este disco, únicamente la publicada como primer sencillo tendría cierta trascendencia, pero sus resultados estarían bastante alejados del éxito cosechado con algunos de los temas incluidos en sus anteriores trabajos. De alguna manera, podría decirse que en este aspecto “Imitation of Life” salvaría un poco los muebles.

Las ventas de este disco sufrirían un importante retroceso y en Estados Unidos se iba a convertir en el disco menos aceptado y elogiado de sus últimos tiempos. El tirón por aquellas tierras había empezado a descender y aunque en Europa seguían siendo un auténtico fenómeno de masas muchos empezaron a apreciar síntomas de cansancio y quién sabe si de decadencia.

No puede decirse que sea un mal disco pero sí que es cierto que en él faltaban canciones de esas que anteriormente habían compuesto y que se convertían de inmediato en auténticos clásicos. Temas como “All the Way to Reno (You’re gonna be a star)” eran buenas canciones pero le faltaba cierta consistencia, tenía menos tirón. Un tema con ciertos guiños al pop de los 70.

Por si fuera poco, para intensificar todavía más esos rumores sobre que las cosas no iban del todo bien, el trío anunciaría que no habría gira promocional, limitándose a unos pocos conciertos únicamente en Europa y sin el revuelo de otras ocasiones.

Lo cierto es que las sensaciones que transmitían no eran las de sus mejores tiempos. Era evidente que en sus conciertos, en esta ocasión sus escasos conciertos, las canciones que más se esperaban, las más aclamadas y aplaudidas eran las de sus anteriores discos, quedando casi en un segundo plano las que se incluían en “Reveal”.

Si acaso, “I’ll Take the Rain” contaba con la aprobación del público que acudía a sus conciertos, aunque muy por debajo de la que mostraban ante sus grandes clásicos.

Existiera o no crisis en el grupo, lo cierto es que se tomarían con calma la publicación de un nuevo disco, por lo que recurrirían a la decisión más habitual en estos casos, es decir, a la aparición en el mercado de un recopilatorio con todos los éxitos de su carrera y algún tema inédito.

El recopilatorio aparecerá en el año 2003 y llevaría el título de “In Time: The Best of R.E.M. 1988-2003” y ni que decir tiene que obtendría unas ventas considerables. Sus canciones de siempre seguían teniendo un gran tirón entre el público.

Uno de los temas inéditos del disco no es exactamente nuevo. Se trata de una canción que fue grabada en el año 1986 pero que finalmente no fue incluida en ninguno de sus discos. Con los correspondientes arreglos y su adaptación a los tiempos que corrían, “Bad Day” se convertirían en un éxito más que añadir a su larga lista.

El que sí es un tema completamente nuevo es “Animal”, una canción que no tendría demasiado tirón. El hecho de que los nuevos temas de un recopilatorio parecieran mero relleno volvería a disprar las alarmas.

En esta oportunidad el grupo sí que saldría de gira, aunque no sería demasiado larga. Empezaba a quedar claro que los tiempos de “fenómeno de masas” eran ya un mero recuerdo … o eso parecía.

Un año después, en 2004, llegaría su siguiente disco con el que desmontarían de algún modo todos los argumentos agoreros que apostaban por su crisis tanto interna como de creatividad. El disco llevaría el título de “Around the Sun”.

Nos encontramos ante el disco más involucrado y politizado de su carrera. Cuando salió al mercado eran los tiempos convulsos del mandato como Presidente de los Estados Unidos de Bush y ya sabemos que se convirtió en un tema muy recurrente que los músicos arremetieran con mayor o menor intensidad en contra de su gestión a la hora de componer sus canciones y de elaborar sus álbumes.

Con este disco recuperarían parte del terreno perdido pero sin llegar a sus mejores resultados. Sus sencillos funcionarían algo mejor, siendo el que más alto llegaría en las listas de éxitos el que apareció en primer lugar: “Leaving New York”.

Curiosamente su caché permanecía intacto en Europa, sobre todo en el Reino Unido, donde colocarían el disco en el número uno de las listas de ventas, mientras que en los Estados Unidos sus resultados fueron algo discretos. Estaba claro que habían dejado de ser profetas en su tierra.

En cuanto a su sonido el disco muestra un estilo más relajado y menos guitarrero que el de sus discos precedentes. Una de sus obsesiones siempre fue que no se les encasillara nunca en un estilo concreto, mostrando ser artistas versátiles y capaces de adaptarse a distintos estilos.

De esta manera, “Around the Sun” puede considerarse como el disco más variado de su carrera, en el que caben distintos estilos y distintas maneras de entender la música, destacando entre sus canciones más detacadas este “Aftermath”. De algún modo recuerda a sus mejores tiempos. Un gran tema.

Dentro de las canciones que se integran en el disco, a mí hay una que personalmente me encanta. Puede considerarse como el tema más sencillo de todos pero muchas veces la sencillez es sinónimo de grandeza, como sucede con “Electron Blue”.

La verdad es que cada uno de los sencillos que fueron publicándose es distinto del anterior, no hay uniformidad clara entre ellos. Ya digo que con este disco quisieron mostrar que estaban en perfecta forma creativa ofreciéndonos distintos estilos en sus melodías.

Por este motivo, algunas de las canciones es dificil calificarlas y encasillarlas debidamente. Así que lo mejor es deleitarse escuchando temas como “Wanderlust”, que yo no sabría bien como definirla, pero lo que me queda claro es que su frescura y sencillez le dan un aire muy especial.

Como ya digo, el disco está cargado de letras con alto contenido político. La que más incide en este aspecto, adentrándose en la polémica invasión de Irak, lleva el título de “Final Straw” y además está considerada por los críticos como el mejor tema de todo el disco. Se trata de una melodía en la que el sonido de las guitarras acústicas marcan el ritmo y con un aire muy de la época hippie y del movimiento pacifista de los años 70.

Uno de los argumentos que se habían utilizado para cuestionar la continuidad del grupo e incidir en que estaban atravesando una crisis en cuanto a las relaciones personales de sus tres miembros y que de alguna manera estaba repercutiendo en su rendimiento era que en los últimos años no habían existido giras promocionales o éstas habían sido bastante cortas. El argumento quedaría desmontado de inmediato.

Y es que en esta ocasión volverían a realizar una gira como en los viejos tiempos, repleta de conciertos, recorriendo todo el mundo y triunfando a lo grande, obteniendo unas muy buenas críticas en cuanto a sus actuaciones en vivo. Eso sí, los agoreros no daban su brazo a torce y empezaron a tirar del clásico comentario de que había que disfrutar de sus conciertos ahora porque podría ser la última ocasión que habría de verlos en un escenario. Esta afirmación no era del todo cierta pero …

Pasarían prácticamente cuatro largos años hasta que apareciera un nuevo disco en el mercado, periodo durante el cual estuvieron prácticamente fuera de la circulación. Sería pues en el año 2008 cuando publicarían “Accelerate”, un trabajo bastante continuista con respecto al anterior a pesar de largo tiempo transcurrido entre uno y otro.

Nuevamente nos encontramos ante un disco muy marcado por la actualidad política. Aunque habían transcurrido cuatro años desde su anterior trabajo, la sociedad norteamericana en particular y la mundial en general seguían atravesando momentos verdaderamente complicados y polémicos siendo caldo de cultivo para que los artistas del momento utilizaran sus canciones para saldar cuentas.

Estas circunstancias pueden apreciarse desde el primer sencillo publicado, titulado “Supernatural Superserious”, en el cual se muestran con la acidez que va a marcar a la totalidad del disco.

De lo que no cabía ninguna duda es que se habían vuelto más sombríos, más tristes, mas pausados. Simplemente con contemplar la mayoría de los videoclips promocionales de sus últimos sencillos podía comprobarse que la tristeza, la crítica y la angustia marcaban sus imágenes utilizando en muchísimas ocasiones el blanco y negro.

Todo esto queda plasmado en “Hollow Man”, un videoclip en el que los tonos oscuros predominan, con un Stipe más serio que nunca y una melodía triste y pausada.

Las nuevas tecnologías hace tiempo que vienen marcando la manera de promocionarse y de dar a conocer su música a los artistas. Podríamos decir aquello de “renovarse o morir”, así que R.E.M., muy a su pesar y dejando a un lado el romanticismo de tiempos pasados, también sucumbirían a los nuevos tiempos.

Así pues, el último sencillo en aparecer en el mercado lo haría únicamente en formato digital, consiguiendo un buen número de descargas con “Until the Day Is Done”. Y seguimos con el blanco y negro.

Había bastante expectación con su siguiente disco ya que el contrato que les unía a su discográfica finalizaba y ese trabajo iba a ser el último con ella. Los rumores seguían disparándose con la posibilidad de que aprovechando esta circunstancia decidieran dejarlo.

Mientras llegaba ese momento y ya metidos en el estudio de grabación, aparecería en el mercado un disco doble grabado en directo, que llevaría el título de “Live At The Olympia”.

De lo que no cabía ninguna duda es de que existía cierto cansancio en el trío a la hora de seguir componiendo juntos y publicando discos. Casi tres años les llevaría finalizar la composición de las canciones que iban a incluirse en su siguiente disco ya que en numerosas ocasiones paralizaron su trabajo para volcarse en algunos pequeños trabajos al margen de sus compañeros.

Por fin, en el año 2011 vería la luz “Collapse Into Now” el que iba a convertirse en el último disco de su carrera.

Lo cierto es que este trabajo no solamente iba a convertirse en el último sino que también iba a llevar la etiqueta del más raro a la hora de promocionarlo, utilizando métodos nunca antes practicados, evidenciando muy a las claras de que estaban empezando a dejarse llevar.

La primera novedad sería que el primer sencillo del disco se publicaría con anterioridad al álbum, algo no habitual en ellos. Se trata de “Mine Smells Like Honey”, convirtiéndose en una especie de carta de presentación del nuevo trabajo. Y seguimos con el blanco y negro.

Pero este anticipo vendría acompañado de una novedad más. Y es que no fueron los mismos temas los elegidos como presentación del disco en todos los países. El mencionado “Smells Like Honey” sería el elegido en Estados Unidos, pero para Europa la canción de presentación del nuevo disco sería “Uberlln”.

Esta canción tiene un cierto sabor al de sus discos de principios de los 90, los mejores, los más aclamados, los de mayor éxito. He de reconoceros que sin dejar de gustarme su música nunca, cuando se hicieron más eléctricos en mi opinión renunciaron a parte de su verdadera esencia. Escuchar canciones como ésta última que suenan como antaño es una auténtica gozada porque pienso que estos son los verdaderos, auténticos y genuinos R.E.M.

Para rizar el rizo, en uno de los países en los que seguían teniendo un gran tirón y obtenían su mayor número de ventas sería otra canción totalmente distinta la elegida como sencillo promocional. Sería en Alemania donde aparecería como tal “Oh My Heart”, por lo que serían tres singles distintos los que se publicarían a la vez dependiendo del lugar del mundo en el que se produjese dicha publicación.

Lo cierto es que esta locura a la hora de publicar los sencillos del disco originaría cierto desconcierto entre sus fans. Además, la calidad del disco era ligeramente inferior a la de sus anteriores trabajos, por lo que daba la impresión de que se lo habían tomado como un trámite que debían cumplir y que intentaron quitárselo de encima de la manera más rápida posible.

Para confirmar esta pequeña desidia otro detalle más. Otras dos de las canciones del disco, “Discovered” e “It Happened Today” pudieron descargarse gratuitamente a través de internet intentado con este detalla captar más ventas del disco al completo. Estaba claro, algo no funcionaba como antes.

Así pues, la noticia que todos venían venir desde hacía tiempo iba a producirse a finales del año 2011, cuando anunciaron que habían tomado la decisión de disolver el grupo. No se trataba de que hubiera diferencias o enfrentamientos entre ellos, graves por lo menos, simplemente existía cansancio y pocas ganas de seguir adelante. Prueba de ello es que a pesar de que se comentó que Stipe tenía pensado iniciar de manera inmediata su carrera en solitario, seis años después seguimos sin tener noticias de ello.

Como despedida se publicaría un recopilatorio titulado “Part Lies, Part Heart, Part Truth, Part Garbage 1982-20011”, comprensivo de todos los éxitos de su carrera y con tres temas inéditos.

La verdad es que el disco en sí es una joya por incluir todos y cada uno de los éxitos de su carrera, pero si alguno ya tenía la discografía completa lograda año a año, disco a disco y pensara adquirir el recopilatorio por los tres temas inédiso les diría que no merece la pena, creedme.

Y es que ninguno de estos tres temas buenos tiene demasiada entidad. Da la impersión que son simple relleno. De tener que quedarme con uno de ellos sería “Hallelujah”, cuyo título encaja a la perfección con su despedida.

Y éste fue el punto y final de un grupo que en su época de mayor apogeo, finales de los 80 y principios de los 90, se convirtió en una banda capaz de competir con los mismísimos U2 por la corona absoluta del pop-rock internacional, pero que poco a poco fue perdiendo fuelle, fue perdiendo ganas de seguir adelante hasta terminar difuminándose. Eso sí, ahí queda su legado, ahí quedan su grandísima obra.

Hasta aquí llegamos hoy. Pronto volvemos a vernos para disfrutar de muy buena música.

Hasta la próxima, Graminoleños

JUAN JOSÉ GOMARIZ

R. E. M. – CAPÍTULO 1 (PADRES DEL ROCK ALTERNATIVO)


Hola Graminoleños.

Es difícil encontrar grupos que conserven su formación prácticamente intacta a lo largo de su trayectoria. Pues bien, en el artículo de hoy vamos a abordar la historia de una de esas bandas en las que con un largo y exitoso recorrido únicamente sufrieron un cambio entre sus miembros siendo éste provocado por causas mayores como ya veremos en su momento. Me estoy refiriendo a los magníficos “R.E.M.”.

Muchos consideran que el nacimiento del denominado “rock alternativo” se produjo con ellos. Quizás darle la exclusividad en este sentido sea demasiado, pero lo cierto es que su manera de hacer música y su irrupción en el panorama musical internacional resultarían fundamentales en el desarrollo de este estilo.

El grupo se formó en el año 1980 cuando Michael Stipe, Peter Buck, Mike Mills y Bill Berry, cuatro jóvenes universitarios de Georgia, decidieron formar una banda para ofrecer su música en la fiesta de cumpleaños de una amiga. En un primer momento tomarían el nombre de Twisted Kites pero rápidamente lo cambiarían al archiconocido “R.E.M.”.

La adopción de su nombre no fue un capricho sino más bien fruto de la casualidad. Decidieron abrir un diccionario por una página aleatoriamente y señalar al azar una palabra que resulto ser la que detalla las siglas del movimiento rápido de ojos de la fase del sueño más profundo (Rapid Eyes Movement en inglés).

Inmediatamente les entraría el gusanillo de la música y decidirían abandonar sus estudios universitarios para volcarse en su carrera musical. Empezaron a tocar en locales y algunos festivales llamando pronto la atención con su forma de hacer música, llegándoles en el año 1981 la oportunidad de grabar su primer sencillo, titulado “Radio Free Europe”, del cual se sacaron al mercado muy pocas copias convirtiéndose con el paso del tiempo en un artículo de coleccionista.

A pesar de esto, inesperadamente este tema obtendría un gran éxito dado que la mayoría de las emisoras independientes norteamericanas comenzaron a radiarlo, alcanzando una notable popularidad. La manera de cantar de Stipe y la rareza de sus letras empezaban a calar en el público, dejando bien a las claras quien iba a ser el líder de la banda.

Tras este inesperado éxito se les ofrecería la posibilidad de grabar un primer trabajo que les diera definitivamente a conocer. Ya en 1982 empezaron a componer canciones para un larga duración pero finalmente su sello discográfico decidiría publicar únicamente un EP con cinco canciones titulado “Chronic Town”.

Estas cinco canciones marcarían claramente el sonido que el grupo realizaría durante sus primeros años, muy alejado del que a finales de los 80 y principios de los 90 les llevaría al estrellato internacional.

En estos primeros tiempos su sonido era eléctrico, muy cercano al “garaje rock”, con ciertas reminiscencias de los años 60 y con las guitarras casi ocultando la voz de Stipe. Así pues nos encontramos con cinco canciones tocadas a toda marcha que llamarían bastante la atención del público en general.

La canción estrella del EP sería “Wolves Lower”, un tema del que llegaron a grabar un videoclip promocional pero cuyos resultados no gustarían demasiado al grupo tomando la decisión final de no sacarlo a la luz. Esta canción puede considerarse como la auténtica carta de presentación en sociedad de R.E.M.

Poco a poco fueron quemando etapas y la siguiente les llevaría a publicar su primer álbum larga duración, el cual sería acogido con bastante entusiasmo por parte de la crítica especializada. Estaba claro que habían llegado para quedarse, ya que el apoyo de los críticos desde el primer momento sería fundamental.

El disco llegaría en el año 1983 y llevaría el título de “Murmur”. Estábamos ante el periodo de irrupción y apogeo del rock independiente y de manera inmediata sería considerado como uno de los discos de referencia de este estilo e incluso por algunos como el mejor disco de ese año. Buen trabajo pero quizás un poco exageradas las alabanzas.

El disco se abre con una nueva versión de “Radio Free Europe” y sigue con la misma tendencia del sonido de la guitarra eléctrica del EP publicado el año anterior. Estaba claro que en aquellos primeros momentos esa manera de tocar e interpretar era la que más llegaba al público y la que más les llenaba a ellos.

No solamente las críticas fueron favorables, sus ventas, sin ser descomunales, fueron más que aceptables y poco a poco su música iba siendo más conocida. El disco tuvo más aceptación en su concepto de larga duración que sus canciones por separado, siendo la única que alcanzaría cierta popularidad la titulada “Talk About the Passion”.

Su actividad se tornaría en ese momento frenética. La gira de promoción de su álbum de debut fue larguísima y casi sin solución de continuidad volvieron al estudio de grabación con la intención de crear su segundo disco, algo que lograrían en un tiempo record ya que la inspiración creadora pasaba por un buen momento.

De esta forma, en el año 1983 publicarían su segundo disco, bajo el título de “Reckoning”, que iba a significar la confirmación de que las esperanzas depositadas en ellos eran fundadas y que su progresión era lenta pero consistente.

Una vez más repetirían éxito de críticas y el disco obtendría mejores ventas que su primer trabajo pero sin acabar de romper del todo. Muchos los consideraban prácticamente un grupo de culto y su sello discográfico presionaba para que sus canciones fueran más comerciales, más vendibles, a lo que ellos no se plegaron.

Su sonido seguía viniendo marcado por la intensidad de las guitarras y por unas letras de Stipe que se tornarían más oscuras y atormentadas, posiblemente por el agotamiento que se había apoderado de él tras la última gira, dejando canciones como este “So Central Rain (I’m Sorry)”, publicado como primer sencillo. Por cierto, no os perdáis el melenón que luce Stipe en el vídeo. Llama la atención porque le duraría bastante poco, el pelo quiero decir.

Poco a poco iban evolucionando y en este segundo disco nos encontratríamos ante unos arreglos más complejos y una mejor producción, variantes introducidas en algún caso por obligación habida cuenta de las circunstancias por las que atravesaba la voz de Stipe, que dado su agotamiento no era capaz de llegar a algunas notas y veía como en muchas de las canciones del disco quedaba ocultada por el sonido del grupo al tocar.

Es curioso comprobar como el vocalista del grupo, Stipes, no es el que mejor atributos tiene en este aspecto, ya que ese privilegio recae en Mike Mills, que a la hora de hacer los coros acababa por ocultar la voz de su compañero. De hecho en algunos momentos, para evitar esta situación, Mills separaba considerablemente el micrófono de su boca, logrando un efecto original e imaginativo sin superponerse a Stipes.

Una vez más las críticas hacia el disco fueron espectaculares aunque lo cierto es que fuera de Estados Unidos su promoción era mínima y eran muy pocos los que conocían de su existencia. Una cosa estaba clara, les faltaba una canción en sus discos que fuese capaz por sí sola de conquistar al público y convertirse en un auténtico hit.

De hecho, el segundo y último sencillo del disco, “(Don’t Go Back To) Rockville”, ni tan siquiera llegaría a entrar en las listas de éxito norteamericanas. Quedaba muy claro que sus fans compraban sus discos, disfrutaban en sus conciertos pero no apostaban por canciones concretas.

Stipe siempre ha sido un enamorado del mundo del cine y, sobre todo, de los videoclips, cayendo en la tentación de grabar un cortometraje cuya banda sonora fuesen algunas de las canciones de este disco. Muchos pensarán que fue demasiado pretensioso pero la verdad es que “Life of Reckoning”, una especie de documental grabado en Georgia fue un capricho que sentaría las bases a la hora de filmar los videoclips de las canciones que irían formando sus siguientes discos.

Todo buen grupo que se precie tiene distintos momentos de crisis a lo largo de su trayectoria, ya sea por falta de inspiración o por falta de feeling entre sus miembros. Esa primera crisis llegaría en el año 1985 con la grabación de su tercer disco, titulado “Fables of The Reconstruction”, durante la cual hubo momentos bastante tensos.

Con este nuevo disco darían un pequeño giro a su sonido y a sus letras, lo que provocaría algunos roces entre los miembros del grupo por lo que la convivencia atravesó por algunos momentos que se vovieron insostenibles, pasándoseles incluso por la cabeza la posibilidad de arrojar la toalla y disolver la banda.

Afortunadamente la sangre no llegaría al río y podría decirse que la superación de estos momentos tan complicados les haría más fuertes, les ayudaría a conocerse y entenderse mejor y a progresar a partir de ese instante de una manera imparable.

Las canciones del disco muestran un sonido más oscuro y frío a diferencia de lo mostrado en sus dos anteriores trabajos. Además Stipe empieza a crear letras más sencillas y comprensibles, inspirándose para ello en algunas fábulas populares, de ahí el título del álbum.

A pesar de los cambios y de las diferencias entre los miembros del grupo durante la composición y grabación, el disco funcionaría muy bien, volvería a recibir buenas críticas y obtendría incluso resultados de ventas ligeramente por encima de lo logrado con sus dos trabajos anteriores. Estaba claro que seguían avanzando en el camino correcto.

El primer sencillo de este disco llevaría el título de “Can’t Get There From Here” y lo más curioso es que los críticos la consideran la canción más floja de todo el álbum a pesar de que se convertiría en el tema que hasta ese instante más alto había llegado en las listas de éxito norteamericanas.

Como ya os cuento, en esta oportunidad las letras de las canciones se vuelven más sencillas y comprensibles dejando un poco al un lado el sentido metafórico habitual que en ocasiones las volvía incompresibles. Sin embargo, el tema preferido por todos ellos si que puede considerarse una metáfora aunque de las facilitas, todo hay que decirlo.

Habida cuenta de los problemas por los que atravesaron durante su grabación, este trabajo lo consideraron como un nuevo punto de partida, como una especie de viaje hacia el porvenir que ellos deseaban, por lo que “Driver 8” nos habla de trenes que toman distintas vías buscando el camino correcto. Es evidente que el tren que ellos cogieron llevaría el rumbo adecuado.

Una de las características más recurrentes que utilizarían sobre todo en la segunda etapa de su carrera sería la de componer algunas baladas muy sencillas, en las que manda el sonido de un piano, un dulce acompañamiento de guitarras y la voz de Stipe con unos maravillosos coros de Mills. Hasta este momento no se habían prodigado demasiado en este tipo de canciones pero en “Fables of the Reconstruction” se incluye una que cumple estos requisitos y que a mí personalmente me encanta.

Se trata de “Wendell Gee” una de las canciones más sencillas de su carrera que mostraría bien a las claras los distintos registros en los que eran capaces de moverse.

No tardarían demasiado en volver a entrar en el estudio de grabación. A pesar de los buenos resultados de su último disco, la manera en la que éste fue concebido y el ambiente enrarecido que rodeó su grabación provocó que no quedaran demasiado satisfechos con él, motivo por el cual pensaron que lo mejor era sacar al mercado casi de manera inmediata un nuevo trabajo.

De esta manera, en el año 1986 aparecería en el mercado “Lifes Rich Pageant”, un disco que retornaba en cuanto a estilo y sonido a la senda de sus dos primeras obras, dejando atrás ese periodo “oscuro” que cerca estuvo de llevárselos por delante.

Sin lograr un éxito descomunal ni llegar a tener todavía la vitola de grupo de masas, con este disco seguirían avanzando hacia el éxito, logrando una mayor aceptación y bastante más repercusión por parte del público, consiguiendo por primera vez colocar una de sus canciones en los puestos de privilegio de las listas de éxitos norteamericanas.

No estamos hablando de un éxito similar al que obtendrían algunos años después que les convertiría en una de las bandas más aclamadas del momento, como veremos más adelante, pero este “Fall On Me” puede considerarse como su primera toma de contacto con la fama que estaba por venir.

En este disco volveríamos a encontrarnos con el sonido limpio y alegre que les había caracterizado a excepción de su anterior trabajo y lo cierto es que este retorno sería bastante bien recibido por el público, por lo que sería una señal a la hora de darse cuenta hacia donde debían llevar sus siguientes pasos musicalmente hablando.

El otro sencillo que aparecería en el mercado tendría un éxito algo menor, pero con el paso del tiempo iría adquiriendo cierta popularidad en sus actuaciones en directo, convirtiéndose durante bastante tiempo en uno de los temas que no podía faltar en ninguno de sus conciertos. Su título: “Superman”.

Su evolución era constante pero lenta y todavía les faltaba un pequeño empujón para publicar un disco que fuera redondo. Les quedaba crear ese álbum que recibiera las habituales buenas críticas pero que también contuviera alguna canción que calara de verdad entre el público, de esas que se escuchan una y otra vez en las emisoras de radio y que lanzan a los artistas hacia otra dimensión. Esta circunstancia iba a producirse en muy poco tiempo.

Y es que tan sólo un año después, en 1987, iba a salir al mercado el disco que les iba a lanzar definitivamente hacia la popularidad más absoluta. Un disco con la calidad habitual de siempre pero con la novedad de un par de canciones que iban a destacar sobre las demás y les iban a llevar a dar un salto cuantitativo y cualitativo en su carrera. Me estoy refiriendo a “Document”, su primer larga duración de éxito rotundo.

El disco iba a conseguir unas ventas considerablemente superiores a las de cualquiera de sus anteriores trabajos e iba a ser el despegue definitivo hacia el estrellato que sería confirmado con sus siguientes discos. La fórmula utilizada sería nuevamente música limpia, nítida e inconfundible y unas melodías mucho más pegadizas que lograrían atraer a un mayor número de público.

El primer sencillo en aparecer sería un auténtico acontecimiento y se convertiría en el mayor éxito logrado en su carrera hasta ese instante. Su título es “The One I Love” y he de reconoceros que es una de mis debilidades. Me encanta la manera de cantar de Stipe en esta canción y la melodía dulce e intensa a la vez de esta canción.

Si hay una canción que describe a la perfección el sonido que pocos años después les iba a llevar al estrellato y a convertirse en una de las bandas más importantes del panorama musical internacional esa es “The One I Love”, por lo que no es extraño que sea considerada como el primer clásico de su carrera.

El segundo sencillo en publicarse sería “Finest Worksong”. Esta canción lograría un éxito un tanto menor que el de su predecesor pero serviría para “tirar del carro” en cuanto a ventas porque se trata de una canción muy bien interpretada, con muy buenos arreglos y la calidad habitual de producción.

Pero como suele decirse, lo mejor lo dejaron para el final. Una canción incluida en el disco que en un principio estuvo cerca de ser descartada y que muestra una sencillez total, tocada a toda intensidad y con un estribillo muy marcado acompañado de unos peculiares coros, iba a convertirse en el tema más popular de este disco y en un éxito total.

Nos encontrábamos en una época en la que la crisis entre Estados Unidos e Irán estaba en todo su apogeo, por lo que Stipes decidió escribir una letra en la que en plan irónico criticara las actuaciones de los politiquillos de turno. Lo que nadie se esperaba es que se convirtiera en poco más o menos que un auténtico himno del pacifismo, siendo utilizada en numerosas campañas políticas de concienciación de distinto calado.

Estoy refiriéndome a “It’s the End of the World as We Know It (And I Feel Fine)”, una canción llamada a tener un protagonismo menor y que contrariamente a lo esperado iba a convertirse en una de las preferidas de su público.

Tal fue el éxito de este disco que una de las multinacionales más importantes discográficamente hablando se fijaría en ellos y les firmaría el contrato de sus vidas. Ya no cabía ninguna duda, el fenómeno R.E.M. iniciaba su andadura hacia otra escala superior.

No quiero cerrar el apartado dedicado a este disco sin mencionar una canción que convenientemente adaptada a su manera de entender la música creo que merece la pena destacar. Se trata de “Strange”, un tema inicialmente compuesto para el grupo de punk-rock de auténtico culto “Wire” que Stipe y los suyos supieron adaptar a la perfección.

Poco a poco seguían quemando etapas, por lo que pondrían bastante empeño en que su siguiente disco no desentonara ni bajara el nivel con respecto a su último trabajo. Podía decirse que se la jugaban, motivo por el cual tardarían un poco más en componer las nuevas canciones que iban a integrarlo.

Pero para que sus seguidores, cada vez más abundantes, no desesperaran, en el año 1987 aparecería en el mercado “Dead Letter Office” un disco con rarezas, caras B y versiones de temas de otros artistas. Simplemente se trataba de hacer caja ahora que el grupo empezaba a gozar de mayor popularidad, algo bastante recurrente en el mundo de la música en su aspecto más comercial.

De entre las canciones que se incluyen en este disco yo destacaría la versión que harían de un clásico del country de Roger Miller como es “King of the Road”. Resulta cuanto menos curioso versionar un tema de un estilo que no va con ellos en absoluto para reconvertirlo hacia sus aguas.

Previamente a la aparición en el mercado de su primer disco con Warner, y como despedida contractual con su anterior casa discográfica, saldría al mercado un recopilatorio titulado “Eponymous” que tendría unos resultados un tanto discretos.

A finales de 1988 llegaría por fin su nuevo disco, ése con el que se jugaban claramente su futuro. Cualquier cosa que no fuera mejorar los resultados de “Document” podría devolverles a los tiempos en los que eran poco menos que un grupo de culto, alabado por la crítica pero con unas ventas discretas. Lo cierto es que la cosa no pudo salir mejor.

 “Green” iba a convertirse en su primer gran disco, en el que les iba a convertir en uno de los grupos más populares del momento y mostrar que su futuro se presentaba con un panorama espectacular. Estaba claro que ya jugaban en primera división.

Estaba claro que su manera de hacer música había calado definitivamente entre el público y con este disco iban a conseguir conquistar de una vez por todas el mercado americano. Anteriormente comentaba que sus discos eran bastante buenos pero que les faltaban ese tipo de canciones que suenan continuamente en las emisoras de radio y que todo el mundo conoce. Con su anterior disco esa tendencia cambió y con “Green” iban a conseguir que su música fuera conocida por todos.

Y es que este disco incluye dos canciones que iban a convertirse en sus dos primeros números uno. Ya no cabía ninguna duda de que su progresión había sido la adecuada. Habían sabido manejar muy bien los tiempos y por fin con “Stand” lograrían lo que cualquier artista persigue cuando inicia su carrera, llegar a lo más alto de las listas norteamericanas.

Su salto fue espectacular. Las ventas de este disco se multiplicaron exponencialmente convirtiéndose en el trabajo más vendido de su carrera hasta el momento. La gira promocional llegaría a todos los rincones de los Estados Unidos y sus conciertos empezaron a ser seguidos de manera multitudinaria.

Su sonido, original, único y de calidad, la figura cada vez más grande de Stipe y los mayores medios a la hora de promocionarse fueron fundamentales para este salto cualitativo. Sus aspiraciones eran ya otras y cuando repitieron número uno con “Orange Crush” ya no cabía ninguna duda de que nos encontrábamos con una de las bandas con más futuro del panorama musical del momento.

Estaba claro que con el cambio de discográfica habían conseguido llegar a más sitios. Además, hasta ese momento en Europa eran prácticamente unos desconocidos algo que iba a cambiar a partir de ese momento. El mercado norteamericano había sido conquistado por fin y no faltaba mucho para que el europeo también se rindiera a sus pies.

Todavía saldría un tercer sencillo de este disco, aunque tendría un éxito menor al cosechado con los dos anteriores. Se trata de “Pop Song 89”, una canción que adquiriría también cierta popularidad.

Dos apuntes sobre el videoclip de esta canción. Por un lado sería grande la polémica ya que en él aparecen tres bailarinas con el pecho al descubirto y ya sabemos lo mal que suelen encajar algunos estas cosas. Por otro sería la primera vez en la que Stipe se destaparía con una peculiar manera de bailar que se convertiría posteriormente en todo un clásico en cada uno de sus conciertos.

Se acercaba la década de los 90 y el panorama que se presentaba ante ellos no podía ser mejor. Muy pronto iban a conseguir su éxito definitivo con la publicación de un disco que iba a lanzarlos hacia el más absoluto estrellato.

Pero ésta es otra historia que os contaré en el próximo artículo de “La Graminola” porque por hoy lo vamos a dejar aquí. Eso sí, ya os advierto que lo que viene es auténtica buena música y la mejor época de la carrera de R.E.M.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ