TOM PETTY – CAPÍTULO 2 (1987-1994)


Hola Graminoleños.

Lo prometido es deuda y aquí estoy para seguir contando la historia de ese grandísimo artista que ha sido Tom Petty y que desgraciadamente nos dejó de manera inesperada a principios del mes de octubre. Así pues preparaos para disfrutar de buen rock, de buena música y de muchas sorpresas. Nos apretamos los cinturones y comenzamos.

Lo dejábamos hace unos días allá por el año 1985 cuando Tom Petty & The Heartbreakers Habían tenido algunas diferencias acerca del estilo de música que debían realizar. La mayoría del grupo pretendía seguir haciendo el mismo rock de siempre, mientras que Petty y Epsteim querían evolucionar un poco su sonido. Como suele ser habitual en estos casos, los rumores sobre la posibilidad de que el grupo se disolviese empezaron a aparecer aunque sin demasiada insistencia. La realidad era que la continuidad de la banda no corría peligro, pero con lo que acontecería en los años 1987 y 1989 las sensaciones serían radicalmente opuestas a esta manifestación.

Dos años después de la publicación de su anterior trabajo saldría al mercado su nuevo disco. Sería en el año 1987 y llevaría el título de “Let Me Up (I’ve Had Enough)” y podría decirse que nos encontramos ante el álbum más raro de toda su trayectoria.

La rareza de este disco radica en que se trata de un álbum de estudio pero grabado con técnicas muy especiales que daban a las canciones que lo integran un sonido como si hubiesen sido grabadas en directo. El resultado sería un tanto desigual con algunos temas muy destacables y otros no tanto.

Con el conocimiento de las diferencias que existían en el seno de la banda, este disco se entendería como un intento de ganar tiempo hasta encontrar el camino definitivo a seguir. Comercialmente funcionaría de una manera bastante discreta, mientras que la crítica tampoco se mostraría demasiado entusiasmada con el resultado, pero entre sus temas creo que podría afirmarse que se encuentra una de sus obras maestras.

Me estoy refiriendo a “Jammin’ Me”, la única canción que sería publicada como sencillo y que tendría bastante buena acogida entre el público. Lo cierto es que jugaban con ventaja ya que se trata de una canción compuesta a medias entre Petty y el mismísimo Bob Dylan.

Otra de las variantes con la que contaría este disco sería que por primera vez las labores de composición no recaerían en exclusiva en la persona de Petty. Él seguiría llevando la voz cantante en este aspecto pero en esta oportunidad algunos de los temas serían compuestos con la colaboración de Mike Campbell.

De las canciones compuestas a dúo por los dos, la que a mí personalmente más me gusta es “Runaway Trains”, un tema con una importante parte instrumental al principio y en la que se muestra un estilo más cercano a la música que habían hecho desde sus primeros tiempos.

No seré yo quien vaya en contra del pensamiento generalizado de que este disco fue una especie de maniobra para tomar aire y decidir como seguir adelante, pero su originalidad no tiene discusión. Un disco con canciones de estudio que suenan como si se interpretaran en vivo tiene su encanto y siempre va a proporcionar algún tema que suene de una manera muy especial.

En este sentido, “Think About Me” es uno de esos temas con un sonido muy especial. Y es que cuando se tiene talento y profesionalidad, sonar bien es bastante más fácil en cualquier circunstancia.

Como ya os he comentado en varias ocasiones, crisis propiamente dicha no había existido nunca. Distintos pareceres sí, distintas opiniones también, pero poco más. Se trataba simplemente de maneras distintas de entender la música pero siempre con la idea común y cierta de que la continuidad del grupo estaba garantizada, aunque un disco que saldría al mercado dos años después iba a acrecentar esos rumores de ruptura.

Llegaría el año 1988 y Petty anunciaría que iba a ingresar en el estudio de grabación para publicar el que iba a ser su primer disco en solitario. Como os podéis imaginar, quien más y quien menos vería aquí la ruptura definitiva, pero por si fuera poco, un grupo de grandísimos artistas se cruzaría por el camino acrecentando todavía más esas opiniones. Me explico.

Por aquel entonces George Harrison había grabado su disco “Cloud Nine” y se le ocurrió la idea de contar con una superbanda que le acompañara para grabar un nuevo tema que iba a ser incluido como cara B en uno de sus sencillos. De esta manera, Harrison invitaría a Jeff Lyne, Roy Orbison, Bob Dylan y al propio Tom Petty para que le acompañaran en la grabación de esa canción. Cuando la discográfica escucho el producto quedarían tan impresionados que les propondría grabar todo un álbum con temas similares a lo que ellos accedieron. Habían nacido The Traveling Wilburys.

De esta manera, en el año 1988 aparecería en el mercado un espectacular disco, una auténtica genialidad, una creación maravillosa, titulada “Traveling Wilburys Vol. 1”. Os aseguro que es un disco grande, grande, grande, grande …

La canción que daría lugar a esta genialidad sería grabada en un principio en un estudio muy modesto que tenía Dylan en su domicilio, situado en el garaje. Lo harían en una sesión muy distendida, divertida y casi de un tirón. Los que no hayáis escuchado a esta superbanda es muy probable que estéis pensando que con estos medios es casi imposible que pudiera salir nada notable. Pues bien, estoy convencido al cien por cien que cuando escuchéis “Handle With Care” os daréis cuenta que con tantísimo talento por metro cuadrado lo normal es que saliese algo no notable sino sobresaliente.

Lo normal habría sido que la lucha de egos, cinco auténticos genios de la música juntos es algo inaudito, hubiese ocasionado riñas, disputas y diferencias, pero lo cierto es que los cinco se lo tomaron como un proyecto divertido sin más pretensiones y cada uno de ellos disfrutaría del talento de los demás. He de reconoceros que este disco y esta mezcla es una de mis debilidades de siempre, me encanta.

Aunque cada una de las canciones del disco había sido compuesta por uno de ellos en exclusiva, todas ellas irían firmadas en los créditos por los cinco, ya que todos participaban finalmente en los arreglos y en darle un nuevo aire. Además todos cantaban en mayor o en menor medida en cada uno de los temas, dejándonos momentos estelares como este “End of the Line”.

Este videoclip se grabó apenas unos días después del repentino fallecimiento víctima de un infarto de Roy Orbison, que coincidencia con el final de Petty. Sus cuatro compañeros y amigos le rendirían tributo “metafórico” con la aparición de una guitarra apoyada en una mecedora, una imagen muy habitual por parte de Orbison.

Todos ellos utilizaron seudónimos para firmar tanto las canciones como el álbum al completo. Sus verdaderos y populares nombres no aparecen en nigún momento en los créditos del disco y para ello se inventaron una familia compuesta por cinco hermanos que atendían al apellido Wilbury.

De esta manera, Harrison sería Nelson, Lynne sería Otis, Dylan respondería al nombre de Lucky, Orbison al de Lefty y nuestro querido Petty sería Charlie T. Jr., el quinto de los hermanos Wilbury. Todos juntos nos harían disfrutar de canciones como este “Last Night”.

Éste es uno de esos discos para escuchar una y otra vez. Cada canción que viene parece superar a la anterior y la magia de la música, de las distintas maneras de tocar la guitarra de los cinco componentes y la mezcla de sus voces lo hacen único.

Podría decirse que en “Dirty World” se aprecian todos estos matices. Esas guitarras mezclando acordes, las particulares voces desgarradas de Dylan o Petty alternando con los registros tan similares de Lynne y Harrison y esas inflexiones tan particulares de Orbison. Magia en estado puro.

El mando de las operaciones de la producción de este disco correría a cargo de Jeff Lynne, por lo que no es extraño que muchas de las canciones parecían estar interpretadas por su queridísima Electric Light Orchestra. Esta “influencia” se vería muy marcada en el siguiente disco de Harrison y de alguna manera en algunas de las composiciones posteriores de Petty.

Simplemente con escuchar “Margarita” se puede apreciar esa influencia. Es una canción con un sonido bastante parecido a algunos de los éxitos que en los siguientes años nos ofrecería Tom Petty, de los que por supuesto disfrutaremos en breve.

Voy a finalizar aquí el apartado dedicado a este disco y a este proyecto, porque si por mí fuera os pondría todas y cada una de sus canciones. De verdad que me parece un álbum imprescindible en la colección de cualquier amante de la música. Bueno, venga, para acabar ya de verdad pongamos el broche de oro con “Heading for the Light”.

Casi sin solución de continuidad, unos meses después, ya en el año 1989, saldría por fin al mercado el primer disco en solitario de Tom Petty. Entre su escarceo con los Traveling Wilburys y este álbum, los comentarios sobre si iba a seguir contando con The Heartbreakers en el futuro parecía tener cada vez una respuesta más complicada.

El disco en cuestión llevaría el título de “Full Moon Fever” y mostraría que Petty estaba en forma y de ningún modo distanciado de sus habituales compañeros, ya que ellos participarían en algunos de los temas, demostrando bien a las claras que el futuro del grupo estaba garantizado.

Durante aquella época, la colaboración de los “cinco hermanos Wilbury” en cada uno de los discos que fueron publicando en solitario sería muy estrecha, por lo que no resulta nada extraño que la produción del álbum de debut como solista de Petty corriera a cargo de Jeff Lynne, contando también con una estrecha cooperación de la mano de George Harrison.

El disco es un gran trabajo, con la habitual calidad de Petty y en la mayoría de los temas con un sonido muy identificable y con pocas variantes. Las críticas que recibiría serían muy favorables y sus ventas también alcanzarían buenos resultados, gracias en gran medida a la que posiblemente sea la mejor canción de toda su trayectoria.

Me estoy refiriendo a “Free Fallin’, un maravilloso medio tiempo, con una guitarra profunda y una voz desgarradora en el estribillo que puede considerarse como parte importante de la historia del rock contemporáneo.

La mano de Lynne, el sonido Wilbury y las colaboraciones estelares se aunan en uno de los temas más destacados del disco, dejándonos una mezcla verdaderamente espectacular. Se trata de “I Won’t Back Down” y junto a algunos de sus Heartbreakers y Lynne podemos deleitarnos con la batería y la presencia del mismísimo Ringo Starr, todo un lujo.

Esta canción fue compuesta por Petty tras vivir una amarga experiencia que cerca estuvo de acabar de modo trágico. Un pirómano incendiaría su casa con su familia dentro mientras él estaba de gira, aunque afortunadamente todo quedaría en un susto y en la correspondiente destrucción de todo lo que había en su interior, que como os podéis imaginar tenía un tremendo valor tanto económico como sentimental.

La buena música es la nota característica del álbum. Petty se sacaba la espina con este disco de introducir esos arreglos con los que el resto de su grupo no acababa de encontrarse demasiado cómodo. Cuando contó para ello con la figura de Dave Stewart no logró el reconocimiento que perseguía, pero de la mano de Jeff Lynne había dado con la tecla.

Además, en esta ocasión trabajaría un artículo del que no se había ocupado hasta la fecha. Por primera vez incluía en uno de sus discos de manera destacada una versión de un clásico de otro grupo de los grandes. Se trata de “I’ll Feel a Whole Lot Better”, uno de los temas más representativos de The Byrds con el que demostraría que cuando se tiene talento, la copia puede estar a la misma altura que el original.

De lo que no cabía duda es que el proyecto Traveling Wilburys había calado hondo en todos sus miembros y muy especialmente en Petty, de tal modo que en este su primer álbum en solitario incluiría un tema interpretado junto a sus queridos “hermanos”.

La canción en cuestión llevaría el título de “Zombie Zoo” y para darle una vuelta de tuerca más, en lugar de firmar como The Traveling Wilburys lo harían como Trembling Blenders. Lo de menos es el nombre del grupo, lo importante es que se trata de muy buena música y que entre unas cosas y otras lograrían que con su ópera prima como solista se colara de inmediato en los primeros puestos de las listas de ventas.

Todos sabían que el proyecto de los “hermanos Wilburys” tenía fecha de caducidad y no por el hecho del fallecimiento de Orbison, sino por las dificultades que suponía el reunir a los cuatro grandes genios embarcados cada uno de ellos en sus correspondientes carreras. Por este motivo, antes de que los cuatro se volcaran de nuevo en sus propios proyectos decidirían darse el gusto de publicar otro disco juntos.

Éste llegaría en el año 1990 bajo el título de “Traveling Wilburys vol. 3”. Muchos os estaréis preguntando que que pasaría con el volumen 2. Pues bien todo se trata de una broma que se le ocurrió a Harrison que intentó desconcertar al público con este título. De hecho muchos se lanzaron a la búsqueda de un segundo volumen cuya rumorología apuntaba a que estaba grabado pero no publicado y comentarios similares pero lo cierto es que nunca existió.

El disco volvería a recibir unas muy buenas críticas pero sus resultados de ventas estarían un tanto por debajo de sus expectativas. No es que sea un mal disco ni muchísimo menos pero sí es cierto que está un poco por debajo de su primera entrega. Daba la impresión de que la fórmula se había agotado y que tanto la ausencia de Orbison como ciertas prisas por retomar cada uno de ellos sus respectivas rutinas habían provocado algo de precipitación.

Su sencillo de presentación, “She’s My Baby” obtendría unos magníficos resultados colocándose de inmediato en lo más alto de las listas de éxitos. Nuevamente un sonido sencillo y diáfano, con la producción de Lynne y el talento de cuatro gigantes iban a dejarnos un tema para recordar.

En un primer momento se trabajaría con la idea de buscar un sustituto para Orbison, siendo el elegido otro grande como era Del Shannon, pero finalmente no sería de la partida. No se dieron demasiadas explicaciones sobre el motivo y oficialmente la renuncia del elegido sería justificada por motivos de agenda. De cualquier modo, los que pudieron ser sus compañeros le harían un pequeño guiño con la inclusión de una versión de uno de sus temas.

Hablar de Del Shannon es hablar de “Runaway”, uno de los clásicos de la historia del rock y su canción más representativa. Así que si se trataba de incluir una versión de uno de sus éxitos que mejor elección que ésta.

Como Orbison les había dejado desgraciadamente, sus cuatro amigos sentirían la obligación de cambiar sus seudónimos. Como sucediera con el primer volumen, sus verdaderos nombres no aparecen en los créditos de disco utilizando sus famosos nombres “Wilbury” modificados para la ocasión. En esta oportunidad Harrison sería Spike, Lynne sería Clayton, Dylan respondería al nombre de Boo y Petty al de Muddy.

Repito lo que ya comenté al hablaros de la primera entrega, lo de menos son los nombres, lo importante es su música y aunque firmen con seudónimos todos sabemos quienes son y de lo que son capaces, como por ejemplo de dejarnos joyas como este “Wilbury Twist”.

Por momentos puede parecer que este segundo volumen es una especie de tributo al rock & roll de siempre, de los principios, de los pioneros, y efectivamente algo de eso hay. Posiblemente éste fuera el motivo por el que su aceptación por parte  del público fuese un tanto menor ya que apostaban más por el sonido tan “mágico” que mostraron anteriormente.

No quiere decir que todo el disco tenga un sonido retro, ni muchísimo menos. Algunas de las canciones marcan el mismo ritmo Wilbury del primer volumen, siendo una de mis preferidas “Inside Out”.

De todas maneras, si hay alguien capacitado para hacer buen rock & roll con sabor añejo esos son ellos, cuatro auténticos monstruos y cuatro maravillosos representantes de la historia de la música moderna. Simplemente sus nombres ya son sinónimo de genialidad, por lo que hicieran lo que hicieran todos sabíamos que iba a ser bueno, muy bueno.

Así que no queda más que disfrutar de genuino rock con canciones como “Where Were You the Last Night”, otro de los temas “auténticos” de este disco.

Durante la grabación del disco compondrían más canciones de las que finalmente fueron incluidas en el mismo con vistas a una posible nueva entrega cuando sus agendas se lo permitieran. Sn embargo nunca pudieron cuadrar los cuatro esas agendas y con la desaparición de Harrison en el año 2001 el recorrido de los hermanos Wilbury sería definitivamente enterrado.

Una de esas canciones compuestas y no incluidas en el disco sería cedida para un recopilatorio benéfico publicado algún tiempo después. Se trata de “Nobody’s Child” una canción con un marcado sonido sureño.

Tras estos años embarcado en sus proyectos paralelos, Petty consideraría que había llegado el momento de retomar su actividad junto a The Heartbreakers. El periodo de descanso, por así denominarlo, les vendría muy bien a todos ya que sus pequeñas diferencias quedarían definitivamente aparcadas dando a luz un nuevo álbum de una calidad incuestionable.

El disco saldría al mercado en el año 1991 bajo el título de “Into the Great Wide Open” y en él se contiene la canción más emblemática y más grande de toda su carrera como veremos a continuación.

El reencuentro de Petty con sus compañeros de siempre provocaría un estado de entusiasmo total. Atrás quedaban esos últimos años con sus proyectos particulares para regresar con ganas renovadas donde lo habían dejado. Los rumores de separación se disiparían de inmediato simplemente con escuchar las canciones del nuevo disco en las que mostraban su complicidad habitual.

Estaba claro que el mundo de la industria musical estaba cambiando y con la llegada de los noventa las ventas de discos habían experimentado profundos cambios. Ya nadie vendía como antes y ellos no serían la excepción, pese a lo cual obtendrían unos resultados más que notables.

Lo que no había cambiado lo más mínimo era su manera de hacer música. Sus canciones seguían sabiendo a rock por los cuatro costados y su calidad era indiscutible. El público opinaría de igual manera ya que una de sus canciones iba a convertirse en el mayor éxito de toda su carrera, alcanzando el número uno de las listas norteamericanas y permaneciendo en lo más alto durante varios meses. Me estoy refiriendo a la mítica “Learning To Fly”, una de las mejores canciones de rock de la década de los 90.

La producción del disco correría a cargo de Jeff Lynne y su mano podía apreciarse en la mayoría de sus canciones, sobre todo en ésta. Ya os decía que la “época Wilburys” había marcado profundamente a sus integrantes y escuchando este tema solamente podemos llegar a la conclusión que podría haberse incluido en cualquiera de los dos vólumenes publicados por este maravilloso grupo.

La forma de entender la música por parte de Petty le había ganado el pulso a su grupo de acompañamiento, por lo que desde este momento éste sería el sonido habitual del grupo. Un estilo que practicaban incluso a la hora de componer baladas como por ejemplo esta “Into the Great Wide Open”, un tema eclipsado por “Learning to Fly” pero con la misma calidad.

Hacía ya tiempo que si un artista no acompañaba a sus canciones de un buen videoclip veía sus resultados decrecer notablemente. Ellos tomarían nota de esta circunstancia y cada vez cuidarían más este aspecto, como puede apreciarse en esta ocasión en la que contarían con un jovencisimo Johnny Deep para el rodaje del vídeo. Muy joven pero tan genial y grande como siempre.

A pesar de la evolución experimentada en su sonido habría cabida para alguna canción que sonaba a su estilo rockero de siempre. Se trata de “Out in the Could”, un tema con el que se demostraría que su público seguía sintiéndose atraido por ese tipo de música ya que con él repetirían número uno en las listas norteamericanas.

Ya sabéis que de vez en cuando me gusta destacar canciones que no fueron demasiado promocionadas y que pasaron un tanto desapercibidas en los discos de los artistas que desfilan por “La Graminola”. Canciones no publicadas como sencillos y en ocasiones poco conocidas pero que a mí me encantan. Vamos con una de ellas.

Su título es “Kings Highway” y nos muestra en esencia cual es el camino a seguir a partir de ese momento por parte del grupo.

De lo que no cabía ninguna duda es de que nos hallábamos en una época de cambios, hasta el punto de que para su gira promocional incluirían a un multiinstrumentista de gran prestigio como era Scott Thurston quien tras finalizar la misma pasaría a ser miembro de pleno derecho del grupo. Un fichaje de auténtico lujo.

Llegaría entonces el momento de recapitular y hacer balance, por lo que en el año 1993 iban a publicar su primer disco de grandes éxitos que llevaría el sencillo título de “Greatest Hits” y que contaría con dos temas inéditos acompañando a sus grandes clásicos.

El disco iba a convertise en el álbum más vendido de toda su carrera. Contar con tan buenas canciones recopiladas en un solo disco era un auténtico lujo y si además venía acompañado con el regalo de dos temas nuevos mucho mejor.

De los dos temas inéditos, el que alcanzaría mayor repercusión sería “Mary Jane’s Last Dance”, una genialidad de canción que suena al estilo de sus primeros tiempos por todos sus peros, incluyendo unos maravillosos acordes de armónica y un Petty que por momentos parece rapear más que cantar. Otro de sus grandes éxitos indiscutibles.

Pero de las dos canciones nuevas la que a mí me parece una auténtica maravilla es la que viene a continuación. Ya hemos visto con anterioridad como en algunas ocasiones Petty se movía en el terreno de versionar temas de otros artistas logrando unos resultados bastante buenos. Pues bien en esta oportunidad reperiría la experiencia dejándonos una interpretación que supera incluso al original.

La canción en cuestión es “Something in the Air”, un tema original de Thunderclap Newman que una vez pasado por el tamíz de Tom Petty & The Heartbreakers se convertiría en una auténtica maravilla y en otro de sus clásicos.

Tras la publicación de este disco y el final de la correspondiente gira se produciría una variante en la composición del grupo. Stan Lynch estaba un tanto cansado de tanto ajetreo y decidiría abandonar la banda siendo sustituido a partir de ese instante por Steve Ferrone.

Lo curioso de este disco es que junto alos éxitos junto a The Heartbreakers se incluirían tres temas del hasta ese momento único disco en solitario de Petty. Quedaba claro que empezaba a solaparse un aspecto con el otro y se esperaba con mucha expectación el siguiente movimiento del cantante, ya que podía indicar cual iba a ser su trayectoria predominante, si como solista o con su ya veterano grupo.

La respuesta llegaría en el año 1994 con la publicación del segundo disco en solitario de Petty, aunque como veremos a continuación con alguna trampa. Llevaría el título de “Wildflowers” e iba a cosechar un gran éxito en tierras norteamericanas. Daba la impresión de que la “marca Petty” ya era sinónimo de calidad.

Con este disco Petty sorprendería a propios y extraños ya que después de modificar de algún modo el sonido del grupo de la mano de los arreglos de Lynne retornaría a un sonido de rock del de siempre, con ritmos sureños, sonido de armónica y mucha guitarra, recuperando de algún modo a sus fans de los comienzos.

De hecho las críticas hacía el disco por parte de los especialistas serían muy buenas y una de sus canciones está considerada por éstos como la mejor que jamás haya creado. Un tema con un sonido pesado y contundente que llevaría el título de “You Don’t Know How It Feels”, que se convertiría en otro de sus clásicos y una de sus canciones más aclamadas y premiadas.

Como ya os comentaba hace un momento el disco tiene “truco”. A pesar de que lo firma Petty en solitario y se supone que es su segundo álbum como solista al margen de su grupo de siempre, esto no es cierto del todo ya que corresponde a la totalidad de los componentes The Heartbreakers la parte instrumental de todas y cada una de las canciones que en él se incluyen. En esta ocasión figuran como músicos de estudio y aparecen en los créditos con sus nombres y apellidos pero sin mencionar en ningún momento su habitual denominación.

La impresión que da es que quisieron desconcertar de algún modo al público ya que lo más irónico de todo es que precisamente un disco firmado por Petty en solitario viene acompañado del sonido más puro del rock de siempre. Vamos que es el trabajo que más suena a Tom Petty & The Heartbreakers en mucho, muchísimo tiempo.

Basta con escuchar “You Wreck Me” para darse cuenta de este detalle. De hecho, casi todo el mundo da por hecho que esta canción es obra del grupo, pero lo cierto es que legalmente hablando pertenece a Petty en exclusiva.

Otra de las características más marcadas de este disco es que se trata del trabajo más meláncolico de Petty, ya sea en solitario o acompañado. En esta ocasión las baladas y los medios tiempos le ganan la partida a los ritmos más rockeros y tanto las letras como las melodías se muestran bastante más tristes y apagadas de lo habitual.

Ésta es la táctica que utilizaría realmente para diferenciar el disco de los que hacía con el grupo. A pesar de contar con sus amigos en labores de apoyo, su impronta quedaría marcada sobre todo en canciones como “It’s Good To Be a King” una de las baladas más cadenciosas que jamás haya compuesto.

Si os he de ser sinceros a mí personalmente éste disco me defraudó de algún modo. Esperaba más de él. Creía que iba a serguir la senda marcada por su anterior trabajo en solitario y que nos iba a ofrecer un sonido más cercano a su época Wilburys. No digo que sea malo ni mucho menos, pero yo hubiera preferido otra cosa.

Ni una sola de las canciones incluidas en este disco suena como sus últimos trabajos. El golpe de timón era muy claro, girando hacia un rock más cansino, pesado y contundente. Canciones como “Honey Bee” dan buena muestra de ello, confirmando que nos encontramos ante su disco más meláncolico y eléctrico.

Llegado este momento era muy complicado adivinar hacia donde iba a dirigir sus pasos. Nadie tenía claro si iba a seguir con su carrera en solitario o si volvería a reunir al grupo para su siguiente disco. Se desconocía asimismo si retornaría a un sonido más alegre o si seguiría ahondando en la contundencia de este último álbum. Todo eran incógnitas.

Habría que esperar algún tiempo para salir de dudas y habrá que esperar sólo unos días para que yo os lo cuente porque por hoy ya es suficiente. En unos días “La Graminola” vuelve para cerrar la narración de la carrera de este genial artista. No faltéis.

Hasta entonces, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

Anuncios

TOM PETTY – CAPÍTULO 1 (1976-1985)


Hola Graminoleños.

Hace tiempo que venía pensando publicar en “La Graminola” algún artículo sobre la carrera del artista que nos acompaña en el día de hoy, pero todo se ha precipitado con su trágica desaparición. Estoy hablando del grandísimo Tom Petty, uno de los auténticos héroes del rock norteamericano que ya fuera con sus eternos Heartbreakers, ya fuera en solitario o con esa superbanda que fueron Travelling Wilburys siempre se ha caracterizado por hacer rock “etiqueta negra”. Un infarto nos ha dejado sin él a los 66 años de edad, pero su música seguirá siendo escuchada, seguirá siendo actualidad pase el tiempo que pase.

A diferencia de otros grandes artistas, sus inicios no fueron demasiado prematuros, si bien quedaría cautivado desde niño por la música del rock más clásico. La visita que Elvis Presley hizo a su ciudad natal cuando era un crío le marcaría profundamente y cuando vió actuar a The Beatles en directo, ya de adolescente, se dió cuenta de que él quería hacer esas mismas cosas en el futuro.

Como ya es habitual en tantos y tantos artistas, en sus primeros tiempos daría algunos bandazos hasta dar con la tecla. Formaría varios grupos sin ningún recorrido a los que les pondría el nombre de The Sundowners, The Epics o Mudcrutch hasta que por fin encontraría los acompañantes que necesitaba. Sería en el año 1976 cuando reclutaría para la causa a Mike Campbell, Ron Blair, Stan LYnch y Benmont Tench, siendo éste el momento en el que tomaría cuerpo su grupo definitivo: Tom Petty & The Heartbreakers.

Ese mismo año publicaría su primer disco que llevaría un título tan sencillo como “Tom Petty & The Heartbreakers” y que iba a conseguir un éxito con retardo como ahora os explicaré. Un trabajo que con el paso del tiempo iba a convertirse en un gran clásico del rock americano y una auténtica joya con algunas canciones calificables de “etiqueta negra”.

En un primer momento el público de su país les daría la espalda. Eran un grupo que bebía de las fuentes del rock más clásico con influencias de Elvis, Beatles, Orbison y similares y por aquel entonces todo lo que no sonara a guitarra estridente y a movimiento punk parecía que no existía. Sin embargo, el público británico quedaría cautivado de inmediato con su sonido y les ayudaría a ir adquiriendo cada vez más peso en el panorama musical internacional de aquellos tiempos.

Su sonido limpio, fresco y repleto de calidad atraparía de inmediato a los jóvenes del Reino Unido y poco a poco irían haciendo lo propio con el resto del público europeo. El disco es un auténtico deleite para los oídos y contiene algunas de las canciones más emblemáticas de su carrera, entre las que se encuentra “Breakdown” auténtico y genuino rock & roll del de siempre.

Su estilo recordaba al de Springsteen y artistas similares, pero a ello se unía una imagen y una voz muy características. Su melena dorada y su manera de cantar, muy al estilo de Dylan, encajaba a la perfección con la manera de tocar de sus compañeros de fatigas, mostrando desde el primer momento que iban a dar mucho de sí a poco que la suerte les acompañara un poco.

Entre todas las canciones que componen el álbum yo me quedaría con una en concreto. Es un descomunal tema que se convertiría con el tiempo en uno de sus grandes clásicos e imprescindible en cualquiera de sus actuaciones en vivo. No llegaría a los puestos top de las listas de éxitos por diversas circunstancias, pero muy pocas canciones de aquella época tenían el nivel de “American Girl”, una auténtica genialidad. Habían empezado fuerte y además lo mejor estaba por llegar.

Pero el espaldarazo definitivo les llegaría con el útlimo sencillo que se publicaría de este primer trabajo. Una canción con la que sí llegarían muy alto en las listas de éxitos británicas y que sería la que les daría a conocer definitivamente en su propio país.

Se trata de “Anything That’s Rock & Roll”, la canción con la que llamarían la atención en el mercado norteamericano y que provocaría que su popularidad subiera como la espuma y que un año después de haber aparecido en el mercado su disco, es decir, en el año 1977, entrara con fuerza en las listas de ventas made in USA. Por fin se reconocía su talento y a partir de ahí la cosa iría a cada vez a más.

Aunque eran muy jóvenes daba la impresión de que su música iba destinada a un público más adulto. A ellos nunca les importó que los jóvenes de aquel entonces no se vieran atrapados de inmediato por su música, simplemente se limitaban hacer lo que les apetecía, lo que les gustaba y lo que mejor se les daba, con unos resultados en cuanto a calidad se refiere verdaderamente extraordinarios.

En el año 1978 aparecería en el mercado su segundo disco y en esta oportunidad el éxito les llegaría de inmediato a ambos lados del Atlántico. En su páis ya habían crecido en popularidad y habían logrado conquistar a un público más maduro que desde ese instante se convertiría en incondicional de la banda.

El título del disco sería “You’re Gonna Get It!” y con un sonido igual de pulcro, sencillo y purista que el de su álbum de debut lograría unas ventas espectaculares y unas críticas muy favorables de manera unánime.

De lo que no cabía ya ninguna duda era de quién ejercía el liderazgo dentro del grupo. El nombre que llevaban ya insinuaba que la figura de Petty era la de “actor principal”, pero lo cierto es que con tan sólo dos discos en el mercado había demostrado tener el carisma y el talento necesarios como para convertirse en un artista muy popular en su país. Además, la mayoría de las canciones llevaban su sello como compositor, dejándonos canciones que encajaban a la perfección con la forma de tocar del resto de los miembros de la banda.

La calidad de la música de este segundo disco es también excepcional y con el primer sencillo, de título “I Need To Know” volverían a dejar bien claro que el rock & roll de siempre, el genuino rock americano era su verdadera esencia.

La palabra “joya” va a ser muy utilizada en el artículo de hoy, porque eso es lo que son muchas de las canciones que vamos a poder disfrutar en esta ocasión, auténticas joyas. He de reconoceros que la música de Tom Petty siempre ha sido de esas que me hacen vibrar desde los primeros compases de cada una de sus grandes composiciones, como la que viene a continuación.

Se trata de “Listen to her Heart”, uno de sus grandes clásicos y una de las mejores canciones de su primeros tiempos. El sonido tan limpio que dejaban sus guitarras, la peculiar voz de Petty dándole consistencia y la profesionalidad de todo el grupo la convierten en lo que todos sabéis, una joya.

Gracias a este segundo álbum lograrían dar un salto hacia adelante de cara al público, ya que a la crítica se la habían ganado desde el primer momento. Sus ventas fueron estupendas pero les faltaba ese gran éxito que les encumbrara definitivamente, esa canción que publicada como sencillo lograra unas cifras similares a las del disco al completo y que sonara en la radio a todas horas, algo que no iban a tardar mucho en conseguir.

En esta primera época no les preocupaba demasiado eso de lograr un sencillo redondo, estaban a otras cosas. Su objetivo era que su música fuese aceptada por el mayor número de público tal como ellos la entendía y para lograrlo la mayoría de sus canciones eran de corta duración, apenas superando los tres minutos. Esta circunstancia las hacía más intensas y nos dejaba a todos con ganas de volverlas a escuchar, como por ejemplo esta estupenda “Magnolia”.

Todo parecía marchar sobre ruedas, pero al finalizar la gira de promoción del disco se iban a encontrar de bruces con la cruda realidad del mundo discográfico y llevarse su primer disgusto, aunque como no hay mal que por bien no venga el final sería feliz y demostrarían que además de ser grandes artistas tenían arrestos y personalidad.

La casa discográfica con la que tenían contrato en vigor realizaría una restructuración y cedería sus derechos y obligaciones a otro sello discográfico, algo a lo que ellos se opusieron. Todo ello acabaría en los tribunales y con el grupo totalmente parado durante casi un año, lo que provocaría que entraran en una situación económica cercana a la bancarrota. Estuvieron muy cerca de tener que tirar la toalla por motivos muy distintos a los estrictamente musicales, pero afortunadamente demostrarían de la pasta que estaban hechos y saldrían adelante. Y de qué manera.

Una vez solucionados sus problemas contractuales y ya con nuevo sello discográfico, publicarían su tercer álbum, titulado “Damn the Torpedoes”, el cual aparecería en el mercado en el año 1979 e iba a convertirse en el mayor éxito de su carrera hasta ese momento. Sus pequeñas disputas legales habían merecido la pena.

El prestigio que habían adquirido a estas alturas era bastante grande, por lo que su número de seguidores crecía día a día. Con este tercer álbum iban a llegar al número dos de las listas de éxito norteamericanas, dejando bien claro que ya eran una de las mejores bandas del momento en aquel país y que jóvenes y menos jóvenes vibraban con su música.

La calidad de las canciones que integran este trabajo superaría incluso lo publicado con anterioridad, y aunque todavía les faltaba ese grandísimo éxito como sencillo, en esta oportunidad se iban a acercar mucho, ya que con el primer single publicado entrarían por primera vez en el top ten de las listas made in USA.

La canción en cuestión no es otra que “Do Not Do Me Like That” y también merece el calificativo de “joya” (ya os advertí que hoy iba a utilizar mucho esta palabra). Seguían haciendo un maravilloso rock en el que el sonido de los teclados iba cobrando en alguno de sus temas más protagonismo.

Pero si hay una canción grande dentro de este álbum, un tema de esos auténticamente gigantes ese es “Refugee”, una de mis canciones preferidas de toda su trayectoria y una auténtica genialidad con la que darían un pequeño salto más en su carrera, ya que iba a ser la primera que iba a venir acompañada del correspondiente videoclip. Ya iba siendo hora.

Ester tercer trabajo iba a convertirse en el más vendido hasta ese momento de su corta trayectoria y no anunciaba otra cosa más que iban a seguir creciendo cada vez más. El registro en el que se manejaban era siempre el mismo, no evolucionaban, no experimentaban, no innovaban, ni falta que les hacía.

La única variante, si es que se puede considerar así, que introducirían en esta ocasión sería la demostración de que eran capaces de desenvolverse a la perfección en temas más románticos y lentos. Más adelante llegarían grandes baladas, pero para ir abriendo boca, un medio tiempo como “Here Comes My Girl”, en el que Petty por momentos recita más que canta, merece la pena ser escuchado.

Si hay algo que ha caracterizado tradicionalmente a los grandes artistas es que son capaces de lograr el éxito incluso con canciones que no son publicadas como sencillos y no demasiado promocionadas. Son temas de tal calidad que se hacen populares entre el público de manera inmediata y en sus actuaciones en directo se convierten en momentos únicos.

Ese paso lo darían en ese momento con una de esas canciones de la que os hablo. Se trata de “Even the Losers”, una composición mítica en sus conciertos y que se convertiría con el paso del tiempo en otro de sus grandes clásicos.

Para que un artista sea grande no solamente se necesita que tenga talento, carisma y haga buena música, sino que siempre se pide algo más: que tenga personalidad. En su momento Petty y los suyos ya habían mostrado que tenían el arrojo suficiente como plantarse ante su discográfica, algo que volverían a mostrar en el momento de la publicación de su cuarto disco de estudio.

Ese nuevo disco tendría que haberse publicado en el año 1980, pero se retrasaría hasta el año siguiente precisamente por el enfrentamiento que el grupo mantendría con su sello discográfico. Su título sería “Hard Promises” e iba a convertirse en una especie de “causa justa” como ahora os contaré.

La historia que rodearía a la publicación de este disco sería bastante curiosa. Habida cuenta del éxito de su anterior álbum y del impacto mediático que la banda estaba viviendo, su discográfica decidiría subir el precio de venta del disco, algo que a Petty y el resto del grupo no les gustaría lo más mínimo, oponiéndose radicalmente a la situación y llegando incluso a amenazar con no entregar las canciones que habían compuesto. Sus fans harían de este disco una especie de lucha contra el abuso de las multinacionales y finalmente la discográfica plegaría velas, aunque con el retraso y el enfrentamiento las ventas del álbum serían inferiores a las esperadas.

Lo que no cambiaría serían las críticas favorables a la música que lo integraba. Una vez más, polémicas aparte, habían compuesto un puñado de canciones de una calidad excelente y que no tenían desperdicio, destacando entre todas ellas “The Waiting”, el sencillo de presentación de este disco.

Como ya os cuento, las ventas del disco estarían un tanto por debajo de lo esperado y serían sensiblemente inferiores a las cosechadas por su anterior trabajo. El tema del precio de venta influiría de alguna manera, pero no sería ésta la única causa de esa especie de estancamiento que sufrirían inesperadamente.

En esta ocasión apostarían por una música más tranquila, más pausada, menos intensa. En el disco abundaríann medios tiempos y baladas que de algún modo atraerían menos al público que estaba acostumbrado a vibrar con más contundencia con su música. Como prueba basta con escuchar “A Woman in Love (It’s Not Me” que resume bien a las claras cual es la “sintonía” del álbum.

De cualquier modo, la característica más marcada del disco es la de la buena música. Con un sonido más intenso o menos, estaba claro que sabían lo que se traían entre manos y el vender un puñado más o menos de discos no iba a influir lo más mínimo a la hora de componer sus canciones.

Además, en ese momento se iniciaría una especie de colaboración mutua con una espectacular artista que publicaba por aquellas fechas su álbum de debut en solitario. Por aquel entonces, Petty había entablado amistad con Stevie Nicks que ese mismo año 1981 publicaba “Bella Donna”, su primer trabajo al margen de Fleetwood Mac. Para la ocasión, Tom Petty & the Heartbreakers unirían sus fuerzas con Stevie en uno de los temas del disco de esta última, dejándonos un momento muy especial con este “Stop Draggin’ My Heart Around”.

La combinación es sencillamente espectacular. Tanto Nicks como Petty tienen unas voces muy peculiares que unidas a la manera de tocar del resto de la banda producen un sonido difícil de igualar. Cuando grandes artistas unen sus fuerzas lo normal es que suceda esto, grandes momentos de la historia de la música.

Por si fuera poco, la colaboración del grupo con Nicks sería correspondida por ésta última de manera cordial como no podía ser de otra manera, ya que uno de los temas incluidos en el disco del grupo contaría también con la voz de la diva. Se trata de “Insider” y creo que hay poco que añadir sobre ella, simplemente disfrutar escuchándola.

Mientras estaban grabando en el estudio las canciones de este disco, Petty se enteró de que iba a coincidir algunos días con el mismísimo John Lennon que también iba a grabar los temas del que iba a ser su inminente nuevo trabajo. Petty era un ferviente admirador de Lennon, gran responsable de que se dedicara al mundo de la música, y estaba incluso nervioso por poder conocerle en persona y charlar con él.

Lamentablemente, ese encuentro nunca se produciría, ya que pocos días antes Lennon sería asesinado. El acontecimiento afectaría mucho a Petty que compondría una canción como tributo a su gran ídolo y que llevaría el título de “We Love You JL” y que inicialmente iba a ser incluida en el nuevo disco. Por razones totalmente desconocidas, nunca se dio mayor explicación, este tema finamente no sería de la partida desapareciendo prácticamente de la faz de la tierra. Curioso, al menos.

Había mucha curiosidad, incluso ansiedad diría yo, por conocer como iba a ser su siguiente disco, habida cuenta de que acababan de experimentar un pequeño retroceso. Cuando esto sucede ya es sabido que de inmediato se alzan las voces que hablan de crisis y esas cosas, pero ellos se iban a encargar de disipar cualquier duda.

El nuevo trabajo aparecería en el mercado en el año 1982 bajo el título de “Long After Dark” e iba a venir con una sorpresa debajo del brazo, con la primera variación entre los miembros del grupo. El bajista Ron Blair sería sustituido por Howie Epstein y esta variante resultaría fundamental para que el grupo diera un espectacular salto en su carrera.

Con este disco recuperarían en gran medida el terreno perdido. En él volverían a incluir un gran número de canciones con más ritmo, más rock y con una importante variante: los teclados desde este instante iban a correr a cargo de sintetizadores en la mayoría de las ocasiones. Acababan de entrar en la década de los 80 y su reciclaje era obligatorio.

Una de las características más marcadas de la década de los 80 sería la irrupción generalizada de los videoclips promocionales de los sencillos que se iban publicando. Hasta ese momento eran menos utilizados y los que se lanzaban a rodarlos solían hacerlo mostrándose actuando en un estudio o en un concierto. A partir de ese momento empezarían a contar historias y con el paso de los años se convertirían prácticamente en pequeñas películas fundamentales para que cada canción tuviera éxito o no.

En el primer sencillo del disco pueden apreciarse estas dos circunstancias. Se trata de “You Got Lucky”, un tema en el que el sonido de los sintetizadores lo hace novedoso y muestra la evolución del grupo, viniendo acompañado además de un videoclip más trabajado de lo habitual. Los Tom Petty & the Heartbreakers de los 80 habían llegado.

Veíamos hace unos instantes como con su anterior álbum habían suavizado un tanto su sonido y dado un pequeño giro hacia temas más tranquilos. Pues bien, en esta oportunidad, sin abandonar los medio tiempos, retornarían a ritmos más movidos y a ese rock que tan buenos resultados les había dado hasta este momento. Todo un acierto, sin duda alguna.

No cabía ninguna duda que la inclusión de los sintetizadores daba para moverse con ritmos más contundentes y bailables, pero no iba a ser esta la única novedad que iban a incluir en sus composiciones. Como ya os comentaba, a partir de este disco se produciría la entrada en el grupo del bajista Howie Epstein, circunstancia que resultaría fundamental para lo que vendría a partir de este instante.

No solamente su forma de tocar el bajo le daría un aire nueva a su música, sino que sería parte importante a partir de entonces en cuanto a los coros. Hasta ese momento, la voz de Petty solía llevar el protagonismo casi en exclusiva en las canciones, siendo poco numerosas las ocasiones en las que el resto del grupo participaba de alguna manera. Con la llegada de Epstein y su registro de voz, sus composiciones se verían enriquecidas con una importante sección coral que les convertiría en mejor grupo todavía. Como muestra basta escuchar este “Change of Heart”.

Las ventas del disco estarían bastante por encima de las del anterior, por lo que quedaba claro que los pequeños cambios que habían introducido estaban teniendo una buena aceptación. Sin embargo, Petty y los suyos siempre pensaron que los resultados podrían haber sido mejores de haber incluido en el álbum una composición que para ellos era una de las mejores que jamas hubiesen creado. Lamentablemente, su sello discográfico no tendría la misma opinión.

La canción en cuestión llevaba el título de “Keepin’ Me Alive” y coincido con ellos en que se trata de una gran composición. No sé si los resultados de ventas del álbum habrían sido mejores con ella, pero sí que es un tema que muestra de manera más que evidente cual iba a ser el sonido que iban a adoptar en el futuro y que les iba a llevar definitivamente a la cima del éxito en todo el mundo.

Una de las características más habituales del grupo, por lo menos hasta este momento, había sido la de no publicar más de dos o tres sencillos de cada uno de sus discos. Sus trabajos estaban dirigidos al público como un todo en uno, dando mayor importancia al conjunto de las canciones que a los sencillos que pudieran aparecer en el mercado. Ello no quería decir que en cada uno de sus trabajos no existieran canciones que a pesar de todo se hacían muy populares entre sus seguidores.

Una de estas canciones sería “A One Story Town”, la que abre el álbum y otra de las imprescindibles en cada una de sus actuaciones en vivo.

La marcha que llevaban desde la creación del grupo estaba empezando a pasar factura, por lo que Petty decidiría que había llegado el momento de parar. Se encontraban verdaderamente agotados enlazando grabaciones de discos con largas e intensas giras, por lo que anunciarían que a partir de ese instante espaciarian más la publicación de sus discos, tomándose algunos meses de descanso al finalizar cada una de sus giras.

Así pues, habría que esperar hasta el año 1985 para poder disfrutar nuevamente de su música. Sería ese el momento en el que publicarían el que pasa por ser el disco más complicado de su carrera como ahora veremos. Su título sería “Southern Accents” y quedaría muy claro que merecería la pena pasar esos pequeños malos momentos para que finalmente viera la luz.

Durante la grabación de este disco surgirían algunos enfrentamientos entre los miembros del grupo. Petty tenía claro que quería seguir avanzando en la evolución del sonido, introduciéndole arreglos menos puristas y siguiendo con el acompañamiento, cada vez más marcado, de los sintetizadores. Algunos de sus compañeros de fatigas no estaban de acuerdo con estas modificaciones y querían seguir con el sonido de sus raíces. Tras varios tiras y aflojas podría decirse que se llegaría a un entente cordial y cada una de las partes cedería un poco en sus pretensiones. El resultado: un grandísimo disco.

Una de las causas más notables de estos roces sería la participación de Dave Stewart, cincuenta por ciento de Eurythmics, en labores de producción. En un primer momento sobre sus hombros iban a recaer esas labores sobre todas las canciones del disco, pero finalmente su impronta quedaría reducida a apenas tres de ellas.

De cualquier modo, la canción más destacada del disco llevaría el sello inconfundible de Stewart, tanto en lo referente a sonido como al videoclip que la acompañaría, el cual no estaría exento de cierta polémica. El titulo de esta canción sería “Don’t Come Around Here No More”.

Vaya por delante que ésta es un de mis canciones favoritas y que el videoclip me parece una auténtica genialidad, aunque no todo el mundo pensaría igual. En el vídeo aparece Stewart, aunque el protagonismo lo lleva un misterioso Petty ataviado con un gigantesco sombrero de copa. La historia está basada en Alicia en el País de las Maravillas y en un momento dado Petty termina comiéndose a la desdichada Alicia. Algunos colectivos feministas protestarían contra estas imágenes, no tenían cosas mejores que defender, pero en líneas generales las críticas que recibiría esta pequeña película sería muy favorables.

Las tensiones que se producirían entre los miembros del grupo serían bastante grandes. Sus discusiones y enfrentamientos no tenían precedentes ya que hasta ese instante habían mantenido unas relaciones excepcionales, pero la convivencia y la fama terminarían pasando factura. Para que os hagáis una idea de a que límites llegaron os diré que el disco se demoraría unos meses ya que Petty tendría que parar al provocarse él mismo una lesión en una mano al pegarle un puñetazo a una pared en el mismo estudio de grabación. Palabras mayores.

En definitva, el disco sería una mezcla de canciones con un sonido un tanto más novedoso y refinado en el que la mano de Stewart se deja notar considerablemente, y otras con el sonido rockero de siempre, habitual en sus anteriores trabajos. Si os digo la verdad, cada una de estas tendencias tiene su encanto y a mí me parece un buen disco, siendo el tema que posiblemente más suena a “Heartbreakers” este “Rebels”.

Quiero destacar también de este disco el tema que le da título ya que es una canción que se sale de lo habitual y que además no encaja con ninguno de los dos estilo de los que os acabo de explicar. Me explico.

Como ya os he comentado con anterioridad, las baladas no habían sido hasta ese momento un terreno en el que se habían movido habitualmente y cuando lo habían hecho siempre mostraron temas con cierta uniformidad con respecto a sus canciones más rockeras. En esta oportunidad nos ofrecerían “Southern Accents”, un baladón con un ritmo melódico y poco identificable con su estilo pero que precisamente por ser distinto tiene un tremendo atractivo.

Lo cierto es que estos cambios y estas diferencias a la hora de componer no influirían lo más mínimo en su éxito y, sobre todo, en la aceptación del público ya que lo que no cambiaría lo más mínimo sería el resultado brutal que tendría la correspondiente gira promocional. Estaba claro que jugaban en la división de honor desde hacía tiempo.

Tal fue el éxito de esta gira que al finalizar la misma saldría al mercado un disco titulado “Pack Up the Plantation – Live” que contendría algunas grabaciones en vivo efectuadas durante la misma. Éste sería el primero de un buen número de discos grabados en directo.

Gracias al éxito de la gira y al gran espectáculo que ofrecían en vivo, el mismísimo Bob Dylan les ofrecería salir de gira juntos, ofrecimiento que ellos no pudieron declinar, por lo que el agotamiento iría en aumento y tras terminar todos los conciertos volverían a anunciar que iban a tomarse un pequeño respiro.

Una cosa estaba clara, se encontraban ante su primera crisis de identidad y necesitaban meditar mucho sobre cual iba a ser el camino a seguir, si mantenerse en el rock tradicional de siempre o sumergirse definitivamente en las nuevas tendencias. Que nadie se asuste, que su continuidad nunca corrio peligro pero … pero esto os lo cuento en el siguiente capítulo dedicado a esa gran banda que fueron Tom Petty & The Heartbreakers porque por hoy creo que ya es suficiente. En unos días os esperó aquí a todos.

Hasta entonces, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ