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DURAN DURAN – CAPÍTULO 3


Hola Graminoleños.

Nos aprestamos a disfrutar del tercer y último capítulo dedicado a Duran Duran, con la música que el grupo nos ha ido ofreciendo con la llegada del siglo XXI. Dejábamos su historia justo en el año 1997 cuando publicaban “Medazzaland” y quedaban inmersos en una profunda crisis creativa ante los malísimos resultados del disco. Se encontraban en una encrucijada que no sabían hacia donde iba a conducirles, pero no iban a arrojar la toalla tan fácilmente.

Tras tres largos años sin saber de ellos, el por aquel entonces trío iba a publicar un nuevo disco con el objetivo de recuperar el terreno perdido e intentar que su música volviese a ser de interés. Sin embargo iban a tocar en hueso y si ya de por sí se encontraban en una clara crisis, con los resultados de este nuevo trabajo ya nadie apostaría absolutamente nada por Duran Duran.

El disco aparecería en el mercado en el año 2000 bajo el título de “Pop Trash” y evidenciaría bien a las claras que no tenían demasiado claro hacia donde se dirigían. Un álbum con una música lenta y cadenciosa como nunca habían hecho y con la guitarra de Cuccurullo tomando el mando sin acabar de conquistar al público.

La mayoría de las canciones de este disco son baladas o medios tiempos que impiden que el disco tenga el ritmo habitual de sus trabajos de mayor éxito. En las pocas ocasiones en las que los ritmos son más rápidos, la guitarra de Cuccurullo tiene un sonido excesivo que les acerca al heavy e incluso al grunge. La impresión es que habían querido reinventarse de algún modo buscando darle un giro a su carrera y se les había ido la mano, la creatividad o ambas cosas posiblemente.

El primer sencillo del disco sería “Someone Else, Not Me”, una lenta balda que se iba a convertir en el single con menos recorrido de toda su carrera. Entraría en una discreta posición en las listas de éxitos y de la misma manera que llegó desaparecería casi inmediatamente.

Habida cuenta de los pobres resultados tanto del álbum al completo como de este sencillo, la discográfica tomaría la determinación de no publicar más singles ni gastar lo más mínimo en tiempo o dinero en su promoción. Podría decirse que habían arrojado definitivamente la toalla. Habían sido muy grandes pero ya no tenían la creatividad necesaria para sobrevivir en el panorama musical del nuevo siglo. La fórmula parecía agotada.

Con la llegada de Cuccurullo al grupo estaba claro que la importancia del sonido de la guitarra había crecido exponencialmente. Él era un auténtico virtuoso de las cuerdas y con el paso del tiempo había ido adquiriendo cada vez más protagonismo tanto en las labores de composición como en la influencia en el sonido del grupo. Lamentablemente, pese a su esfuerzo los resultados no estaban siendo los esperados.

Basta con escuchar “Playing With Uranium” para darse cuenta de la contundencia que el sonido de la guitarra había adquirido en los últimos tiempos y que marcaría el sonido del nuevo álbum. ¿Mala música? Posiblemente no, pero esto no era Duran Duran ni por asomo, era otra cosa bien distinta.

De lo que no cabe ninguna duda es de que nos encontramos ante el disco más raro y experimental de toda su carrera y el que iba a marcar un nuevo punto de inflexión, uno más, habida cuenta de que con él podría decirse que habían tocado fondo. Si querían seguir adelante había que realizar cambios y éstos tenían que ser rotundos y contundentes.

Le Bon detectaría entonces el que él creía que era el problema y lo iba a atajar de raíz. Tras la marcha de John Taylor y la entrada en su sustitución de Cuccurullo la carrera de la banda había ido cuesta abajo sin fin, por lo que estaba claro cual era la decisión a tomar. Si a esto le añadimos que en los últimos años había estado acercándose John, Roger y Andy Taylor intentando convencerles sobre la posibilidad de volver al grupo, quedaba muy claro como iban a desarrollarse los acontecimientos a partir de ese momento.

Así pues, en el año 2001 se anunciaría la salida del grupo de Cuccurullo y el retorno de los tres  Taylor, por lo que recuperaban de golpe la formación inicial que tantos y tantos éxitos les había proporcionado. Por si fuera poco llegaría también el anuncio de la inminente grabación de nuevos temas que iban a formar parte de un próximo disco, aunque se lo tomarían con cierta calma y tardarían todavía unos años en cumplir con este anuncio.

Reunidos de nuevo los cinco fundadores en el estudio de grabación, crearían un estado de euforia que les llevaría componer suficientes canciones como para publicar hasta tres discos. Sería entonces cuando se encontrarían con la cruda realidad. Ya nadie confiaba en ellos, les consideraban acabados y ningún sello discográfico estaba dispuesto a apostar por ellos arriesgándose a publicarles un nuevo disco. Se encontraban pues con un sinfín de canciones nuevas pero sin posibilidad alguna de publicarlas.

Lo cierto es que tras tantos años de experiencia sabían perfectamente cual tenía que ser la estrategia a seguir. Les había costado mucho darse cuenta de que los cinco juntos eran los verdaderos Duran Duran y no estaban dispuestos a rendirse. No lo habían hecho antes y no lo iban a hacer ahora. Así que con la excusa del reencuentro organizarían una serie de conciertos en grandes recintos, primero en Estados Unidos y posteriormente en el Reino Unido y resto de Europa, que resultarían un espectacular éxito, demostrando que el público estaba con ellos, que no los había olvidado y que seguían vivos, muy vivos. Además, la crítica especializada que en un principio se tomaría a broma su regreso terminaría rindiéndose a sus actuaciones realizando críticas muy favorables.

Como no podía ser de otra manera, finalmente encontrarían una discográfica que apostaría por ellos y de esta maner, en el año 2004 saldría al mercado “Astronaut”, el primer disco con la formación inicial después de casi diez años.

Puede que la expectación que había levantado la publicación de este disco fuese la gran responsable de que cosechara un gran éxito en cuanto a ventas y críticas, pero lo cierto es que habían regresado a una música reconocible y habitual en su carrera. Se lo habían currado mucho y el justo premio les había llegado nada más aparecer el álbum en el mercado.

Durante los conciertos que ofrecieron como “gancho” para captar algún sello discográfico y reconciliarse con el público ya estrenaron alguna de las canciones que serían incluidas en “Astronaut”, pudiendo comprobar que una de las que más aceptación tendría sería “(Reach Up for the) Sunrise”, por lo que no es de extrañar que fuese la elegida para ser publicada como primer sencillo.

Como puede comprobarse habían abandonado ese excesivo protagonismo de la guitarra que habían adquirido con la incorporación en su momento de Cuccurullo y de nuevo hacían un pop sencillo y acompadado muy cercano al sonido que siempre les había dado buenos resultados. Sonaban claramente a los Duran Duran de siempre.

Sus ventas fueron espectaculares y lograrían el reconocimiento del público de siempre, de sus auténticos fans, así como de un nuevo público más joven que no conocía su música y que de inmediato quedarían atrapados por ellos. Lo mejor de todo es que sus temas de siempre no sonaban antiguos y sus nuevas canciones tenían todos los atractivos para adquirir gran popularidad.

Así pues, el segundo sencillo, “What Happens Tomorrow” también lograría un gran éxito. Era curioso comprobar que después de tantos tumbos, de tantos cambios de estrategia y de sonido, todo se reducía a hacer su música de siempre.

Otra de las curiosidades de este disco sería que les haría regresar a los puestos de privilegio de las listas del Reino Unido, algo que no se producía desde hacía mucho tiempo. “Astronaut” obtuvo grandes resultados a ambos lados del Atlántico, pero a pesar de que su retorno tuvo lugar antes en Norteamérica, sería en Europa donde lograría mejores números.

Lo mejor que puede decirse de este disco es que cuando sus canciones sonaban en sus actuaciones en directo no desentonaban lo más mínimo con respecto a sus éxitos de siempre, como sucedía con “Virus”, quizás el tema más intenso y contundente del álbum y en el que la guitarra suena con mayor potencia. Buena canción.

Tras haber recuperado con creces el terreno perdido tenían muy claro que no iban a cometer el error de precipitarse. Habían vuelto a la senda del éxito, habían conquistado de nuevo al público y lo que no podían permitirse es publicar inmediatamente otro disco que supusiera un nuevo retroceso como ya les había sucedido en algunas ocasiones.

Así pues, empezarían a trabajar en un nuevo disco pero sin fecha concreta de publicación, por lo que pasarían más de tres años antes de que se produjera este hecho. Eso sí, mientras tanto no permanecerían parados ya que alternarían la composición de nuevas canciones con algunos conciertos y con alguna colaboración con instituciones benéficas y ONGs.

Entre estas colaboraciones destacaría la grabación de “Instant Karma”, clásico de John Lennon, en una colaboración con Amnistía Internacional aprovechando que en el año 2006 se conmemoraba el 25 aniversario de su fallecimiento.

En ese instante anunciarían que estaban trabajando en un inminente nuevo disco para el que iban a contar con la producción de Timbaland así como la de uno de los cantantes de moda del momento que siempre había manifestado ser admirador del grupo.

El artista en cuestión no era otro que Justin Timberlake, por lo que en ese mismo año aparecería como anticipo del nuevo disco el sencillo titulado “Falling Down”, en el que los chicos de Duran Duran contarían con la aportación vocal de Justin.

Cuando todo parecía preparado para que ese nuevo disco viese la luz surgiría una sorpresa inesperada. Nuevamente Andy Taylor daría la espantada y decidiría abandonar el grupo en medio de la grabación del álbum, alegando que con la producción de Timbaland el grupo había vuelto a perder su esencia y que él había decidido arrojar la toalla. La noticia pillaría desprevenidos a todos y originaría una nueva crisis dentro de la banda.

Ni que decir tiene que la grabación se vería interrumpida, ya que todos estarían de acuerdo en que había que empezar prácticamente de cero. El primer paso era buscar un sustituto para Andy, siendo en esta oportunidad el elegido Dominic Brown, quien ya había colaborado con ellos en alguna gira. En un principio su cometido iba a ser el de sustituir a su antecesor únicamente durante la grabación del nuevo disco y la correspondiente gira, pero finalmente se integraría de facto en la banda.

Tras continuos retrasos, finalmente en el año 2007 vería la luz el nuevo disco el cual llevaría el título de “Red Carpet Massacre”.

Lo cierto es que los problemas de grabación y las diferentes formas de entender la música de cada uno de ellos, así como las innovaciones que la producción de Timbaland había introducido en el sonido del disco traerían consigo que éste no funcionase comercialmente como ellos esperaban. Una vez más se habían quedado a medio camino y de nuevo el error de apartarse del tipo de música que dominaban y que el público les reclamaba les iba a llevar a un nuevo tretroceso.

De alguna manera estaban obsesionados con integrarse en los estilos musicales de la época, pero la realidad indicaba que cada uno está capacitado para lo que mejor sabe hacer y las tendencias del indie-rock o el hip-hop que que querían dominar no estaban a su alcance.

Las ventas del disco sería bastante bajas y la decepción bastante clara. Si me pedís mi opinión creo que éste es el disco menos “Duran Duran” de toda su carrera. Si escuchamos su música sin saber quién está detras jamás apostaríamos porque eran ellos los intérpretes, con esto queda todo dicho. Para muestra un botón, este discotequero y desproporcionado “Nite-Runner” en el que volverían a contar con la colaboración de Justin Timberlake. De verdad que da la impresión de que es un disco de Timberlake en el que colaboran Duran Duran más que a la inversa.

La historia se repetía una vez más y a un disco con muy buenos resultados, casualmente con la música que más les ha caracterizado, le seguía un contundente fracaso por intentar innovar o componer auténticas excentricidades que no iban con ellos. De esta manera, nuevamente tendrían que nadar contra corriente para recuperar el terreno que habían vuelto a perder.

Ni que decir tiene que para su nuevo disco prescindirían de Timbaland, poniéndose en manos de otro de los productores de mayor éxito del momento, Mark Ronson. El cambio iba a ser muy productivo ya que éste no se complicaría lo más mínimo y les ayudaría a crear nuevas canciones que se asemejaban totalmente a la música que en los ochenta y noventa les habían llevado al estrellato.

El disco aparecería en el marcado en año 2011 bajo el título de “All You Need Is Now” e iba a hacerles recuperar el terreno perdido además de llevarles al terreno que mejor dominaban: una música reconocible, pop, con sus sintetizadores y sin ningún tipo de influencias extrañas.

Las semejanzas de la música que incluye este nuevo álbum con la que realizaron en sus momentos de mayor éxitos son muchas. Y no únicamente por el sonido que muestran sino incluso por la manera de enfocar el videoclip del tema que sería publicado como primer sencillo.

Me estoy refiriendo a “Girl Panic” cuyo videoclip muestra muchas similitudes con su famoso “Girls on Film”, en lo relativo a unas imágenes sensuales que no fueron demasiado bien encajadas por los de siempre. Para la realización del vídeo no escatimarían ningún esfuerzo y las protagonistas del mismo serían modelos de la talla de Naomin Campbell, Eva Herzigova, Cindy Crawfod, Helena Christensen y Yasmin Le Bon, esta última mujer de Le Bon. Cada una de ellas interpretarían a su manera el papel de cada uno de los componentes del grupo en un vídeo que pasa por ser de los más destacados de toda su carrera.

La vuelta a sus orígenes es evidente y si cerramos los ojos escuchando este disco estoy convencido que todos nos sentimos trasportados a la década de los 80. Buena música que traería consigo una buena acogida por parte del público que volvería a comprar un disco suyo en cantidades considerables, sobre todo en Reino Unido donde se desataría una especie de “revival” con su música.

Por las tierras británicas una de sus canciones alcanzaría los puestos de privilegio de las listas y sería emitido una y otra vez por las emisoras de radio. Se trata de “Leave a Light On”, otra canción que nos recuerda a los mejores Duran Duran de siempre a ritmo de balada.

Lo habían vuelto a hacer, habían vuelto a renacer de sus cenizas cuando nadie lo esperaba y volvían a tener el reconocimiento de público y crítica que tan a menudo habían estado perdiendo. La pregunta que todos se hacían en ese instante sería si habían aprendido de una vez por todas la lección y si iban a ser capaces de no experimentar en su nuevo trabajo y continuar la senda que les había marcado este “All You Need Is Now”.

Está claro que de los errores se aprende y ellos habían cometido a lo largo de más de 30 años de carrera muchas equivocaciones, por lo que se supone que habrían aprendido bien la lección. Efectivamente en esta ocasión se dejarían de riesgos innecesarios para publicar un nuevo disco con las mismas características del anterior.

Además se lo tomarían con calma ya que pasarían cuatro años antes de que el que es hasta ahora su último disco viera la luz. Lo haría en el año 2015 y llevaría el título de “Paper Gods” y en el contarían con algunas colaboraciones muy especiales, siendo la más llamativa la de John Frusciante, guitarrista de los Red Hot Chili Peppers.

El disco mostraría algo más de contundencia en las canciones en las que participó Crusciante, pero en líneas generales seguía las pautas de buen pop sin demasiados artificios, con temas para bailar y algunas baladas. En definitiva, mostraba lo que mejor sabían hacer, música made in Duran Duran.

El sencillo de presentación contaría con unos acompañantes de lujo. Por un lado el habitual Nile Rodgers que siempre ha estado muy ligado a su carrera y por otro la mágica voz de esa preciosidad de mujer que es Janelle Monae. El resultado final sería una canción de tanta calidad como “Pressure Off”.

El disco tendría muy buena acogida por parte del público, sobre todo del británico, donde llegarían a cifras que no habían alcanzado desde hacía más de veinte años, confirmando que por fin habían vuelto al buen camino, haciendo una música identificable. Además en esta oportunidad le darían un cierto toque de modernismo con esas distintas colaboraciones con las que contarían en algunas de las canciones.

Otra de las artistas que pondrían su voz a disposición del grupo sería la canadiense Kiesza dejándonos uno de los momentos más destacados del disco con “Last Night in the City”.

Evidentemente, si Crusciante ofrece su guitarra a este trabajo, alguna de sus canciones tiene que ser destacada. Es más, una de esas composiciones en las que él participó es para mí la mejor de todo el disco. Un baladón de esos a la antigua usanza con una guitarra que acompaña a la perfección la voz de Le Bon. Sin duda alguna, “What Are the Chances” es uno de sus mejores temas de su última época.

Y hasta aquí llega, hasta el momento, la trayectoria de Duran Duran. Es difícil encontrar a un grupo en el panorama musical internacional que haya sido capaz de sobrevivir a la cantidad de bandazos que ha ido dando a través del tiempo. La mayoría de ellos se habría quedado por el camino pero Duran Duran han sabido superar cada golpe con un nuevo disco de éxito.

Ni las diferencias personales entre sus miembros, ni sus adicciones, ni su obsesión por evolucionar en su sonido han podido romper un grupo que lleva más de 30 años publicando discos y es posible que lleguen en algún momento a superar los 40 años juntos. Además su influencia en los jóvenes de la década de los 80 y en la música de aquella época fue tan evidente que hay que considerarles sin ningún lugar a dudas como uno de los grandes grupos de la historia.

Aquí lo dejamos por hoy. Ya sabeís, en unos días más música, más disfrute.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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DURAN DURAN – CAPÍTULO 2 (BUSCANDO SU SITIO)


Hola, Graminoleños.

El artículo de “La Graminola” de hoy continúa con la narración de la trayectoria musical de Duran Duran. Vamos hoy con el segundo de los tres capítulos que dedicaré a este grupo que con altibajos ha sido capaz de seguir en el candelero con el paso de los años desde la década de los 80 hasta nuestros días. Así que sin más dilación continuemos disfrutando de su música.

Dejábamos el primer capítulo justo en el momento en el que acababan de publicar “Seven and the Ragged Tiger”, su primer disco como trio y en el que mostraban un profundo cambio de estilo adentrándose en el funk y la música para bailar, con el que cosecharían unos resultados algo por debajo de lo habitual. Era el momento de decidir cual era el camino a seguir.

Tras pensarlo detenidamente, en el año 1988 publicarían su siguiente disco, titulado “Big Thing”, con el que iban a mostrar muchas, muchísimas novedades, dándole otra vuelta de tuerca a su carrera.

La primera gran novedad radica en su sonido. Eran conscientes de que el giro hacia el funk que habián manifestado en su anterior trabajo no había sido acogido con demasiado entusiasmo, pero también lo eran de que la evolución que estaba experimentando el panorma musical llevaba a estos terrenos, por lo que decidirían mantener la misma esencia pero con el acompañamiento de sintetizadores que tan buenos resultados le habían dado en sus comienzos y en sus momentos más espléndidos.

Así pues, nos encontramos ante una especie de híbrido que nos deja un disco que se queda a medio camino de la música multitudinaria de antaño y de la pequeña decepción de su anterior álbum, recuperando parte del terreno perdido y logrando colocar algunas de sus canciones en los puestos de privilegio de las listas sobre todo europeas como sucedería con el primer sencillo, “I Don’t Want Your Love”.

Pero la mayor novedad que presentarían con este disco vendría de la mano de su nueva formación. Tras la salida de Andy y John Taylor el trío resultante había decidido no incorporar a ningún nuevo músico en su sustitución. Sin embargo, esta situación duraría muy poco tiempo porque a partir de este instante iban a recuperar su formato de quinteto.

El guitarrista Warren Cuccurullo y el batería Sterling Campbell habían acompañado al trío en la gira de su anterior disco y en un principio iban a ser colaboradores directos de la grabación de Big Thing. Finalmente no solamente serían colaboradores sino que desde ese instante pasarían a ser considerados miembros de pleno derecho en la banda, por lo que Duran Duran recuperaban la formación de cinco miembros.

La presencia de Cuccurullo le daría mayor intensidad a su sonido, ya que su manera de tocar la guitarra era especialmente contundente, lo que dotaría al grupo de un sonido más potente y profundo, como puede apreciarse en otra de las canciones destadadas de este disco. Se trata de “All She Wats Is”, posiblemente el tema más raro de toda su carrera.

Escuchando el disco se puede apreciar que aunque intentaron regresar de algún modo a sus inicios la mayoría de sus canciones tienen un marcado sonido de música para bailar. De hecho, la crítica tildaría este trabajo como un disco de house, a mi modesto entender de manera un tanto exagerada. Lo curioso del caso es que la evolución que estaba sufriendo la música a finales de los 80, anunciando lo que iba a venir en la década de los 90, provocaría que la aceptación por parte del público de este sonido fuera bastante buena.

El disco tendría ademas espacio para una dedicatoria bastante especial. la canción “Do You Believe in Shame?”, una de las mejores sin lugar a dudas, estaría dedicada al mítico Andy Warhol y a dos amigos de Le Bon recientemente fallecidos. Sentimentalismos aparte, estamos ante una muy buena composición.

Se acababa la década de los 80 y la gran mayoría de grupos y artistas que habían surgido durante la misma bajo la bandera de la new wave y los new romantics habían ido siendo triturados con el paso del tiempo. La década de los 90 anunciaba grandes cambios musicalmente hablando y la impresión que quedaba era que los pocos supervivientes que no fueran capaces de adaptarse a los nuevos tiempos terminarían siendo triturados de igual modo.

Posiblemente por este motivo, mientras decidián el plan a seguir, publicarían un recopilatorio de grandes éxitos que aparecería en el mercado en el año 1989 bajo el título de “Decade – Greatest Hits”, el cual lograría unos resultados de ventas espectaculares.

Estaba claro que sus fans seguían atraídos por su música, pero sobre todo por la de sus primeros discos, lo que debería ser una señal sobre el camino a seguir. A diferencia de lo que suele ser habitual a la hora de publicar un recopilatorio, el disco no incluiría ningún tema inédito pero sí que contaría con un sencillo promocional muy especial.

El sencillo llevaría el título de “Burning the Ground” y no es otra cosa que un medley de los éxitos “Save a Prayer”, “Hungry Like the Wolf”, “Rio”, “The Reflex” y “Wild Boys” con unas remezclas espectaculares y que dan como resultado un videoclip y una canción contundentes y mágicos. Curiosamente, el sencillo serviría para promocionar el álbum pero no sería incluido en él.

La década de los 90 llegaría por fin y con ella la publicación de su siguiente disco. Con la que se avecinaba estaba claro que se la jugaban y el resultado no sería demasiado bueno. La grabación y la publicación de “Liberty” no contaría con el ambiente adecuado para que los resultados fueran consistentes.

Da la impresión de que su sello discográfico les consideraba como un producto ya caducado y no mostraron demasiado interés a la hora de promocionar el disco, un trabajo menos creativo que el anterior y con el que retrocederían claramente en cuanto a ventas y críticas. El grunge estaba invadiéndolo todo y daba la impresión de que ese terremoto se los iba a llevar definitivamente por delante.

En el Reino Unido seguían teniendo cierto tirón, pero en Estados Unidos y en el resto de Europa su aceptación caería en picado, salvándose de la quema únicamente el primer sencillo publicado que sería “Violence of Summer”.

El disco muestra un sonido más sencillo de lo habitual y con ciertos guiños al rock, algo que no calaría demasiado entre el público. Justo en el momento en el que la música en general tomaba más intensidad y le daba todo el protagonismo a la contundencia de las guitarras ellos tomaban el camino totalmente opuesto con dulces arreglos de piano y teclados de sintentizador. Estaba claro, se habían equivocado.

La promoción del disco fue escasísima y los resultados tan pobres que no habría ni tan siquiera gira promocional. Algo no estaba funcionando demasiado bien y la crisis era evidente, hasta el extremo de que el segundo sencillo en aparecer en el mercado, “Serious”, apenas tendría trascendencia pasando bastante desapercibido. En mi opinión es curioso que uno de los mejores temas que habían compuesto en los últimos tiempos prácticamente no fuera promocinado.

Como os comentaba hace un instante el ambiente en el que se grabó el disco no fue el más adecuado. De todos es conocido que todos los miembros del grupo habían pasado momentos muy complicados con algunas adicciones, sobre todo en sus momentos de mayor éxito, pero esto parecía haber sido superado. Pues bien, esta afirmación no era cierta al cien por cien.

John Taylor se encontraba en uno de sus peores momentos adictivos hasta el extremo de que reconocería posteriormente que no recordaba absolutamente nada de la grabación de este disco. Afortunadamente, el matrimonio que contraería en el año 1991 parece que le asentaría convenientemente.

Lo que está claro es que la involucración en general ante este disco no sería la habitual, hasta el extremo que “Liberty”, que iba a ser el tercer sencillo en aparecer en el mercado, finalmente no sería publicado. Aquí os lo dejo a título de inventario, pero la crisis en la que se encontraba el grupo era más que evidente.

Lo que estaba claro es que se encontraban en un momento muy complicado. El público parecía que se estaba olvidando de ellos y su creatividad iba en un camino opuesto a lo que se demandaba en aquel momento. Por si fuera poco, la estancia en el grupo de Sterling Campbell iba a ser corta, muy corta, porque tras la publicación de este disco dediciría abandonar el grupo. La cosa no pintaba nada bien.

Quien más y quien menos daría por acabada la singladura del grupo. Muchos pensaban que eran una banda de adolescentes que habían crecido y ya no se sentían atraídos por su música, que estaban totalmente pasados de moda. Sin embargo, ellos no iban a rendirse tan fácilmente y de una manera inesperada iban a retornar a la élite del panorama musical internacional.

En el año 1993, cuando estaban todavía dándole los útlimos retoques a una serie de canciones que deberían formar parte de su siguiente disco, una filtración radiofónica de uno de esos temas iba a volver a ponerlos de actualidad. El tema en concreto se convertiría en todo un acontecimiento tanto para sus fans, que se darían cuenta de que todavía estaban ahí, y de un público nuevo que descubrirían por primera vez su talento. La canción de la que os estoy hablando y posiblemente una de las más importantes de toda su carrera es “Ordinary World”.

La canción tendría que ser editada de inmediato como sencillo con motivo de la gran demanda del público que de inmediato la colocaría entre las más vendidas en el Reino Unido y, gran sorpresa, también en los Estados Unidos, donde el grupo llevaba ya muchos años sin apenas generar interés. Con “Ordinary World” habían regresado y de que manera.

Habida cuenta del interés que habían generado, su discográfica se apresuraría a poner en el mercado anticipadamente el nuevo larga duración, el cual llevaría el título de “Duran Duran”, repitiendo el que llevaba también su álbum de debut. Para diferenciarlo de aquél, este último sería conocido popularmente como “The Wedding Album”, ya que en la portada aparecían fotos de las bodas de los padres de los miembros de la banda. Por este motivo tampoco son de extrañar las imágenes que aparecen en el vídeo de “Ordinary World”, como habeís podido comprobar hace un instante.

Si hay una palabra que define a la perfección este disco esa es “madurez”. Su imagen seguía siendo elegante pero más seria y la mayoría de las canciones de este disco son medios tiempos repletos de arreglos de mucha calidad, guiños a su época tecno y buena música, sobre todo buena música.

Siguiendo esta línea, el segundo sencillo, titulado “Come Undone”, repetiría éxito y sería el segundo consecutivo que se colocaba en la zona alta de las listas de ambos lados del Atlántico. Además, esta inesperada popularidad retomada después de algún tiempo ejercería una especie de efecto llamada sobre el público más joven que se lanzaría de inmediato a adquirir sus primeros discos, descubriendo la música de su mejor etapa y volviendo a convertir a Duran Duran en una de las bandas del momento.

Podría decirse que este disco sería la sorpresa musical del año 1993 ya que pillaría a todo el mundo con el pie cambiado. La crítica se rendiría a su nueva música, el público como ya os he comentado se engancharía de nuevo a ellos y el propio grupo se vería totalmente sorprendido. Para que nos hagamos una idea de lo inesperado del éxito de este álbum baste con decir que John Taylor había anunciado a sus compañeros que después de este disco abandonaría el grupo. Ni que decir tiene que tras el éxito logrado con él su decisión cambiaría de inmediato permaneciendo junto a sus viejos amigos de fatigas.

Una de las canciones que más se aparta de la línea más bien melódica del resto sería la publicada como tercer sencillo. Con “Too Much Information” nos dejarían un sabor que recordaba muy claramenta a su época ochentera de mayor éxito.

Para cerrar el apartado dedicado a este disco no puedo omitir una auténtica excentricidad que se permitirían llevar a cabo. Se trata de una colaboración con uno de los más prestigiosos artistas brasileños, Milton Nascimento, y que daría lugar a un dueto que a mí personalmente me cuesta calificar adecuadamente.

Se trata de “Breath After Breath”, un tema que sería publicado como sencillo únicamente en Brasil, yo diría que afortunadamente, y que … de verdad que sigo sin atreverme a calificarlo, mejor lo escucháis y opinaís por vosotros mismos.

Todo parecía indicar que habían levantado cabeza definitivamente pero la realidad era muy distinta. Una vez más iban a demostrar que continuaban encima de esa montaña rusa en la que parecían haberse instalado desde hacia mucho tiempo en la que eran capaces de subir hasta la cumbre para a continuación caer en picado. La historia iba a repeterise una vez más.

Tras retomar el éxito se embarcarían en un capricho en forma de un disco de versiones que sería un auténtico fracaso. Para que un disco en el que un grupo versiona canciones de auténticos monstruos de la música triunfe tienen que cumplirse dos premisas. La primera que el grupo en cuestión tenga dotes para versionar. La segunda que sepa elegir las canciones que mejor se adapten a su estilo a la hora de versionarlas. Desgraciadamente, con “Thank You” no cumplieron ninguna de estas dos premisas.

La grabación del disco estaría repleta de problemas. Los enfrentamientos entre sus miembros fueron constantes ya que no se ponían de acuerdo en las canciones a versionar y la manera de enfocarlas y los habituales problemas con las drogas de Taylor acababan de rematar una convivencia que cada vez era más complicada.

Lo cierto es que el disco  fue un contundente fracaso tanto comercialmente hablando como por las críticas recibidas, a pesar de contener versiones de gente como Sly & The Family Stone, Elvis Costello, Bob Dylan, Public Enemy, Iggy Pop o The Doors entre otros.

Lo cierto es que algunas de las versiones son cuanto menos llamativas. Sin ir más lejos la que abre el disco, que no es otra que “White Lines” de “Grandmaster & The Melle Men”, un tema con un marcado rap que ellos convertirían en … en esto:

En líneas generales las versiones están muy por debajo de los originales y la impresión que queda es que los temas escogidos no son los más adecuados para su forma habitual de hacer música. Lo normal en estos casos es que el artista lleve la nueva versión a su terreno, pero ellos no supieron hacerlo y en la mayoría de las ocasiones el producto fue algo decepcionante.

Como suele suceder en estos casos siempre hay una excepción. El único tema que realmente es digno de destacar viene de la mano de uno de los clásicos de uno de los grandes como fue Lou Reed. De hecho el bueno de Lou confesaría al escuchar la versión que hicieron de su “Perfect Day” que era la mejor versión que jamás nadie había hecho de esa canción. Aun así, yo me quedo con el original ¿y vosotros?

Lo cierto es que la tardanza en publIcar el disco por los distintos problemas que rodearon a su grabación les llevaría no mostrar demasiado interés en la promoción del mismo, por lo que no es de extrañar que sus resultados fueran tan pobres. Con todos estos condicionantes, se abriría una profunda crisis en el seno del grupo que nadie sabía hacia donde podía conducirles.

Necesitaban retornar al estudio de grabación cuanto antes para intentar remontar de nuevo el vuelo, tarea que no iba a ser demasiado fácil. Su discográfica había perdido la confianza definitivamente en ellos hasta el extremo de que el siguiente disco únicamente iba a ser publicado en Estados Unidos ya que en Europa habían perdido casi totalmente el interés del público.

Por si fuera poco, durante la grabación del disco, Tayor anunciaría su salida de la banda de manera definitiva. Había decidido dejarlo e ingresar en una clínica de desintoxicación e intentar reconducir su vida. Hacía tiempo que había perdido la fe en el grupo y en esta oportunidad no tuvo fuerzas para seguir adelante. Tras nuevos retrasos y distintos incidentes, en el año 1997 saldría al mercado “Medazzaland”, un álbum en el que Duran Duran volvían a firmar como trío compuesto en esta ocasión por Le Bon, Rhodes y Cuccurullo.

Los resultados del disco fueron un auténtico desastre. En Europa no fue publicado ni tan siquiera en el Reino Unido y únicamente en tierras norteamericans tuvo algo de trascendencia pero lejos, muy lejos de lo que podía esperarse de un grupo de su prestigio. En esta oportunidad parecía que habían iniciado su caida en picado sin posibilidades de recuperación.

La calidad del disco está muy por debajo de cualquiera de sus trabajos anteriores y únicamente el tirón de los dos sencillos que aparecieron en el mercado, por razones que de algún modo se apartan de lo meramente musical, harían que se diera a conocer. Como ya digo, un disco muy flojo que si no es el peor de su carrera se le acerca muchísimo.

El primer sencillo del disco tendría cierto tirón gracias a que sería el tema central de la películla “El Santo”, protagonizada por Val Kilmer, que llevaría el título de“Out of my Mind”. Eso sí, su éxito sería menor ya que no son nada del otro mundo ni la canción ni la película. Todo bastante discreto.

Lo curioso del caso es que a pesar de estar ante uno de sus discos más flojos, con otra de sus canciones iban a crear un hito dentro de la historia de la música. De algún modo iban a pasar a la historia como el primer grupo en hacer algo que no se había hecho hasta ese instante. Me explico.

Como ya os digo el disco no sería publicado en Europa pero de alguna manera lograrían que el público del Viejo Continente supiera de su existencia. Nos encotrábamos en pleno apogeo de la irrupción de internet en el mundo en general y en el panorama musical en particular, por lo que decidirían aprovechar la coyuntura para que una de las canciones del disco pudiera descargarse previo pago de algo menos de un euro a través de la red, siendo de esta manera el primer grupo en llevar a cabo una acción de estas características que con el paso del tiempo se ha convertido en la preferida de los aficionados a la música.

Esta canción no es otra que “Electric Barbarella”, un claro guiño a la película en la que se inspiraron para ponerle el nombre al grupo, como ya os comenté en el anterior artículo de “La Graminola”, y que vendría rodeada de cierto escándalo por el contenido de su videoclip que volvería a sufrir alguna censura en la MTV, algo que no era desconocido para ellos.

Después de los malos resultados de sus dos últimos trabajos, algo que no les había ocurrido antes en su carrera, ya que normalmente a un disco con malos resultados le sucedía otro con una importante remontada, las dudas sobre la continuidad del grupo eran muchas. Ellos mismos no tenían claro tampoco hacia donde se dirigían por lo que decidirían tomarse un pequeño respiro, apartarse un tanto de la circulación y analizar si merecía la pena continuar adelante, algo que era una verdadera incógnita.

Pero esta incógnica la despejaré en el siguiente artículo, así que ya sabéis, no podéis faltar a la cita dentro de unos días para saborear más música y disfrutar del tercer y último capítulo dedicado a la carrera de Duran Duran. Os espero a todos.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ