HUEY LEWIS AND THE NEWS – CAPÍTULO 2


Hola Graminoleños.

Vamos hoy a cerrar la aventura que iniciábamos en el anterior capítulo para terminar de narrar la carrera de esa gran banda de rock que son, o por lo menos fueron, Huey Lewis & The News. Cierto es que en esta segunda entrega hay menos grandes éxitos y una música un tanto menor, pero siempre podremos disfrutar de buenas composiciones, eso no falta nunca en “La Graminola”.

Dejábamos su historia justo en el momento en el que acababan de publicar “Small World”, su disco más flojo y el que peores resultados había cosechado, tras abrazar el jazz y dar un giro a su manera de hacer música. La pregunta que se hacía todo el mundo en ese instane es que iba a deparar su siguiente álbum, rock del bueno como de costumbre o más experimentos. La respuesta sería positiva ya que retomarían su sonido de siempre, pero ya nada iba a ser como antes.

De todas maneras habría que esperar tres largos años para despejar dudas, ya que con cambio de discográfica por medio, hasta el año 1991 no aparecería su nuevo disco, titulado “Hard At Play”, que iba a suponer el regreso a la senda de la normalidad aunque sin los éxitos tan estruendosos de antaño.

Ellos mismos eran conscientes de que iba a ser prácticamente imposible recuperar la repercusión que habían tenido en sus mejores momentos. El experimiento de su anterior disco había provocado que algunos de sus fans se bajaran del carro y, como era de esperar, no volverían a subirse a él a pesar de retornar a sus raíces.

No solamente volverían a alimentarse del rock y del rhythm & blues que tan bien iba con ellos, sino que también volverían a obtener buenas ventas y a colocar algunos de sus temas en las listas de éxitos, aunque siempre por debajo de lo logrado anteriormente. Quizás la canción más destacada del disco sea “Couple Days Off”, una composicón de las más rockeras de toda su carrera. Como suele decirse en estos casos o se pasan o no llegan.

Sin duda alguna éste es su disco más contundente en cuanto a rock propiamente dicho. Nada de pop-rock, sino aúténtico rock & roll con todas sus consecuencias. Da la impresión de que intentaban recuperar el tiempo perdido con su anterior trabajo ofreciendo en esta oportunidad un sonido en el que la fuerza de las guitarras lo llena absolutamente todo. Los experimentos habían quedado totalmente olvidados.

Como ya os digo, ninguna de las canciones de este álbum lograría llegar a la cima de las listas de éxito, pero algunas de ellas tienen entidad suficiente como para ser consideradas importantes en su carrera. A mí particularmente me encanta “It Hit Me LIke A Hammer”, en la que demuestran a golpe de guitarra y bajo que seguían en forma y eran capaces de seguir haciendo buena música.

Estaba claro que las cosas habían cambiado radicalmente. En su anterior disco, el exceso del sonido del saxo, que en ocasiones sustituía incluso a los solos de guitarra, les había acercado demasiado al mundo del jazz. En esta ocasión, el saxo ocuparía un lugar secundario en todas sus composicióne ganando presencia las guitarras e introduciendo el sonido de los teclados, principalmente el órgano.

Todas estas premisas quedan resumidas en “Build Me Up”, otra de las canciones destacadas y que muestra muy a las claras el golpe de volante que habían dado con respecto a su anterior álbum.

A pesar de haber remontado el vuelo, creo que todos tenían muy claro que el dicho de “cualquier tiempo pasado fue mejor” iba a ser una realidad a partir de ese instante. La década de los 90 traía consigo distintas formas de concebir la música y era de esperar que su momento empezara su fin más pronto que tarde.

Lo que si que repetiría éxito sería la correspondiente gira. Y es que poder verles en acción interpretando sobre todo sus mejores temas de siempre seguía mereciendo la pena. Tras finalizarla se tomarían un pequeño descanso intentando leer bien la situación y no cometer errores pasados. El mundo de la música cambiaba profundamente y evolucionaba hacia estilos y sonidos muy distintos a los que habían vivido hasta ese momento, por lo que era el momento de analizar bien la situación.

No sería entonces hasta el año 1994 cuando volveríamos a tener noticias de ellos y además para saborear un disco muy especial que no contenía temas nuevos. Se trataba de un álbum de versiones de clásicos del rock de las décadas de los 50 y 60 interpretados a su manera y que llevaría el título de “Four Chords & Several Years Ago”.

Como era de esperar, la lectura que se haría de este disco es que la inspiración había empezado a desaparecer y que como a tantos y tantos grupos punteros de los 80, los 90 se los iban a llevar por delante. Su situación ya la habíamos visto muchas, muchísimas veces: los discos se espacian cada vez más y mientras se decide que camino seguir se publica un recopilatorio bien de grandes éxitos propios o de versiones de otros artistas. Todo apuntaba a que estaban de retirada y ellos mismos lo sabían.

La acogida de este disco fue un tanto fría. Las nuevas bandas emergentes, el grunge que todo lo llenaba y el que se trataba de un álbum de versiones de temas de hacía más de cuarenta años haría que no lograra demasiada repercusión, algo que era de esperar, todo hay que decirlo.

De las canciones del disco yo me quedaría con la versión que harían de ese pedazo de tema que es “Shake, Rattle and Roll” creado por Jesse Stone y que es todo un clásico de los pioneros del rock gracias a la interpretación que realizarían Bill Haley & His Comets.

Con la publicación de este disco se crearían muchas dudas sobre la continuidad del grupo. Eran muchos los que pensaban que su momento ya había pasado y quizás lo mejor sería dejar paso a las bandas emergentes que empezaban a protagonizar el panorama musical de aquel momento. Por si fuera poco, tras la correspondiente gira, el bajista Mario Cipollina decidiría abandonar el grupo. Era la primera baja desde su creación y la interpretación que se daba es que estaba un tanto descorazonado.

A partir de ese instante, pese a que su actividad no desaparecería ya que continuarían ofreciendo periodicamente conciertos, ya que su caché en Estados Unidos permanecía intacto, dejarían de grabar nuevos temas durante bastantes años, sumergiéndose en distintos proyectos paralelos y cambiando algunos miembros que poco apoco irían abandonando el grupo siendo sustituidos por otros. La historia se repite una vez más.

De entre esos proyectos paralelos yo destacaría uno que vendría de la mano de Huey Lewis de manera un tanto sorprendente. Ya había hecho algunos pinitos en el mundo del cine hacia tiempo, pero en el año 2000 protagonizaría la película “Duets” junto a Gwyneth Paltrow. La película pasaría con más pena que gloria pero por contra, el tema central de su banda sonora, interpretado por ambos a dúo, llegaría al número uno de las listas norteamericanas. Se trata de una versión de uno de los clásicos de Smokey Robinson titulado “Cruisin”. El bueno de Lewis seguía teniendo tirón, no cabía ninguna duda.

Tendrían que pasar más de siete años para que volvieran a meterse en el estudio de grabación y componer nuevas canciones, esos sí, con un grupo muy cambiado en cuanto a integrantes en el que no faltaba, por supuesto, el bueno de Lewis que ya era de facto el “dueño” de la banda.

El nuevo disco llegaría en el año 2001 bajo el título de “Plan B” y estaría compuesto por un puñado de canciones de puro rock & roll que habían interpretado en directo durante los últimos años en esos conciertos que no habían dejado de ofrecer.

Pese a que las críticas que este disco recibiría serían muy buenas, ya que contiene temas de gran calidad, lo cierto es que esa sospecha de que ya estaban un tanto fuera de sitio se confirmaría con unas ventas muy discretas y una repercusión casi nula fuera de los Estados Unidos. Los tiempos estaban cambiando y a una gran velocidad y su música ya no movía a las masas como antaño.

De hecho, ellos mismos siempre han dicho que las canciones de este álbum estaban compuestas para ser escuchadas en directo, y no tranquilamente en casa, por lo que no es de extrañar que únicamente se publicase un sencillo, titulado “Let Her Go & Start Over” que apenas tendría recorrido.

A partir de ese momento poco más se sabría de ellos. De vez en cuando iniciaban alguna pequeña gira en recintos de menos aforo de lo habitual y poco más, hasta que en el año 2010 darían una nueva sorpresa con la publicación de un disco con unas características muy parecidas al disco que publicaron en el año 1994.

Sería en el año 2010 cuando saldría al mercado un nuevo disco de versiones que además es el último que han publicado hasta el momento. Se trata de “Soulsville” y en esta ocasión rinden tributo a uno de los sellos discográficos de música interpretada por artistas de color que siempre ha estado un poco a la sombra de la Motown. Estoy hablando de Stax Records.

Estaba claro que el bueno de Huey Lewis se resistía a cerrar el garito definitivamente y se sacaba la espina con la publicación de estos recopilatorios para matar el gusanillo, pero estaba claro que la inspiración ya no era la misma y su manera de hacer música no encajaba como antes en el panorama musical internacional del nuevo siglo, protagonizado por otros estilos muy distintos al suyo.

Tenía muy claro que si publicaba nuevas canciones posiblemente no iban a estar a la altura, pero versionando viejos clásicos de la música siempre llamaría algo más la atención. De cualquier forma, las ventas de este trabajo no fueron demasiado significativas y de entre las canciones que lo integran yo me quedaría con la versión que harían de “Respect Yourself”, un tema que llevarían en su momento al número uno “Stape Singers”.

Después de esto, nada de nada. Aunque nunca han admitido que ya son historia y de vez en cuando se reunen para dar algún concierto, su actividad se ha reducido casi a cero. Como tantas y tantas grandes bandas de los 80 han ido cumpliendo años y desapareciendo paulatinamente del panorama musical, es ley de vida.

Decía la canción aquello de que el vídeo mató a la estrella de la radio. Con la llegada del nuevo siglo podríamos decir que internet y las nuevas tecnologías acabaron con las estrellas de los 80, pero aún así su música siempre ocupará un lugar destacado. Imprescindibles en cualquier colección de discos que se precie.

Estos es todo por hoy, Graminoleños. Hasta la próxima.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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