DUNCAN DHU – CAPÍTULO 2 (EL DÚO)


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Hola Graminoleños.

Hoy abordamos en “La Graminola” el segundo capítulo dedicado a la carrera de Duncan Dhu, y lo hacemos justo en el momento en el que Mikel Erentxun y Diego Vasallo toman la decisión de continuar adelante ya sin Juan Ramón Viles como acompañante. Desde ese momento, el trío pasaría a convertirse en dúo y hacerse todavía más grandes.

Sería pues en el año 1989 cuando publicarían su primer disco con la nueva formación, un trabajo que iba a convertirse en un auténtico hito en algunos aspectos. Este disco llevaría el título de “Autobiografía” y en él serían capaces de fusionar el estilo de sus primeros tiempos pero con acordes y arreglos más modernos y eléctricos, resultando la combinación un auténtico éxito.

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Muchas serían las novedades e innovaciones que nos traería este disco que, para empezar sería doble y estaría formado por nada más y nada menos que 30 canciones, alternando temas más acústicos y cercanos a sus primeros tiempos con temas más eléctricos e influenciados por el pop-rock británico.

Entre estas últimas habría que destacar el primer sencillo que aparecería en el mercado y que llevaría el título de “Entre Salitre y Sudor”. una canción con una letra bastante ecologista.

Otro de los motivos por los que el disco podría considerarse un hito es porque sería el primer álbum de un grupo español que se publicaría en formato CD, algo que al tratarse un disco doble con 30 canciones venía pero que ni pintado. Seguían creciendo y no parecían tener fin.

Las críticas hacia el disco fueron extraordinariamente buenas, siendo considerado por los especialistas como el mejor disco de su carrera y uno de los mejores álbumes del pop español de los años 80 y 90, motivo por el cual Duncan Dhu pasaron a ser considerados como uno de los grupos de referencia de nuestro país.

Algunas de las canciones que lo integran pueden considerarse como las de más calidad de toda su trayectoria, entre las que se encuentra “Rozando la Eternidad”, un suave medio tiempo en el que la voz de Erentxun nos ofrece una de esas letras filosóficas tan característicamente suyas.

Con la marcha de Viles y convertirse en un dúo, el protagonismo de Diego Vasallo crecería exponencialmente, ya que no solamente haría sus habituales tareas de compositor de algunos de los temas del grupo, sino que a partir de ese instante se encargaría también de la parte vocal de esas canciones, algo que no hacía desde sus tiempos en “Los Dalton”.

La novedad pillaría por sorpresa a todo el mundo y en un principio sufriría cierto rechazo. Siempre se había identificado la música del grupo con la inconfundible voz de Mikel Erentxun, por lo que de alguna manera quedaba la impresión de que cuando era su compañero el que cantaba se estaba hablando de un grupo distinto, aunque no era así. Había que acostumbrarse a este cambio y, afortunadamente, eso llevaría poco tiempo.

Concretamente el tiempo que tardaría en aparecer en el mercado el sencillo “Rosa Gris”, el primero en publicarse llevando Vasallo la voz cantante, nunca mejor dicho, una canción maravillosa con una melodía dulce e inundada por el suave sonido de cuerda y la grave voz del “nuevo” vocalista del grupo.

Esta canción se iba a convertir en el primer intento de contacto del grupo con el mundo del cine, ya que inicialmente fue compuesta para ser incluida en la banda sonora de la película “Orquídea Salvaje”, protagonizada por Mickey Rourke y Jacqueline Bisset, aunque finalmente no formaría parte de la misma. Ellos se lo perdieron.

Aunque el protagonismo a la hora de cantar de Vasallo había sido incrementado, era Erentxun el que seguía llevando el mayor peso de esta faceta. Ambos mantenían un equilibrio a la hora de interpretar las canciones, pero los dos tenían claro cuál de ellos era la voz más “visible” del dúo.

Por este motivo, no es de extrañar que la mayoría de los sencillos que fueron apareciendo lo hicieran con la voz de Erentxun al mando, como sucedería con una de las canciones que a mí personalmente más me gustan de este gran disco: “Palabras sin Nombre”.

Como ya os comentaba al iniciar el apartado correspondiente a este “Autobiografia”, el disco alterna canciones con un tono más eléctrico con otras más pausadas y más identificadas con su sonido habitual, siendo éstas precisamente las que mejor acogida tenían entre el público.

Entre este último tipo de canciones se encuentra el último sencillo en publicarse y otro de sus temas destacados. Una suave melodía interpretada por Erentxun que lleva el título de “Rosas en Agua”. Está claro cuál es la flor preferida de estos dos chicos.

En el año 1990 darían el salto definitivo al reconocimiento internacional, ya que saldrían de gira por primera vez fuera de España, compartiendo cartel con artistas como Black o Lloyd Cole, lo que les haría también bastante populares más allá de nuestras fronteras, algo que desencadenaría en un acontecimiento impensable para ellos.

Ese año, se estrenaría la película “Dick Tracy” protagonizada por Warren Beatty y la mismísima Madonna, para quien la música de Duncan Dhu no había pasado inadvertida. Como consecuencia de ello, Erentxun y Vasallo aportarían una canción a la banda sonora de la película titulada “Herida de miel”, sin duda alguna un nuevo hito, uno más, en su carrera. Este preciosa canción está interpretada junto a la fallecida cantante israelí Ofra Haza.

 

La productividad del dúo era bastante elevada en ese momento y el protagonismo de Diego Vasallo seguía creciendo, hasta el punto de que ese mismo año 1990 pondría en marcha un proyecto paralelo con la creación de un nuevo grupo llamado Cabaret Pop, haciendo una música bastante alejada de la que protagonizaba con Erentxun pero de una calidad incuestionable, algo de lo que ya os hablaré en su momento.

Un año después, en 1991, aparecería en el mercado su siguiente trabajo, un disco en el que darían un giro casi radical a su música, cambiando totalmente su sonido y con el que continuarían creando hitos como ahora vamos a ver. Su título: “Supernova”.

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Con este disco orientaríann su música hacia un sonido cercano al funk y ligeros toques de soul, junto con la utilización de sintetizadores y una música concebida principalmente para bailar, algo totalmente novedoso en su carrera. A pesar de este giro tan pronunciado, su éxito seguiría siendo espectacular.

Esos pequeños toques de soul a algunas de sus canciones fueron responsabilidad de Diego Vasallo, ya que su proyecto paralelo Cabaret Pop se movía en esos registros. Lo cierto es que no quedaba nada mal, dándole un ambiente especial a esos temas, como sucedería con “Mundo de Cristal”.

Posiblemente el tirón de las canciones que integran este disco no fuera tan grande como el que tuvieron las incluidas en sus anteriores trabajos, pero tanto las ventas del álbum como el éxito de su gira fueron contundentes. Duncan Dhu se había convertido poco menos que en una “marca de calidad” capaz de convertir en oro todo lo que tocaba.

Cierto es que canciones como “La Casa Azul” tendrían también bastante éxito pero no obtendrían los resultados de los sencillos de discos anteriores. Vamos que no serían canciones emblemáticas dentro de su carrera aunque si mostraran buenas melodías.

Podría decirse que “Super Nova” es el disco más extraño e innovador que realizarían en toda su carrera. Su sonido está lleno de guiños a otros estilo y no suenan en absoluto a lo que habían publicado hasta ese momento. Si buscaban sorprender al personal, lo consiguieron con creces.

Los sintetizadores cobrar un gran protagonismo y en algunos casos los arreglos orquestales le dan un tono fuera de lo normal. Por ejemplo, si escuchamos el tema titulado “Rose” antes de que Erentxun rompa a contar, no se nos podría ni pasar por la imaginación que estamos saboreando una canción de Duncan Dhu.

Su popularidad era cada vez mayor y no solamente en nuestro país, llegando a tocar en el Central Park de Nueva York junto a Luz Casal o ser invitados a la gala de entrega de los premios Music Awards en Londres. Podría decirse que se encontraban en el mejor momento de su carrera.

Por si fuera poco, un año después iban a lograr otro hito en la historia de la música de nuestro país, al convertirse en el grupo español que congregaría más público en uno de sus conciertos en la historia del pop en nuestro país, al superar las 120.000 personas que asistirían al que ofrecerían en Sevilla durante la “Expo-92”. Su figura era cada vez más y más grande.

Sería en ese momento cuando Mikel Erentxun iniciaría su carrera en solitario con la publicación de su primer disco titulado “Naufragios”, mientras que Diego Vasallo hacia lo propio con un nuevo trabajo de Cabaret Pop de título “Realidad Virtual de Rock ‘N’ Roll”, por lo que los rumores sobre la posible separación del dúo se hacían cada vez más insistentes.

Cada uno se volcaría de lleno en sus respectivos proyectos al margen del grupo y poco a poco se irían distanciando, no existiendo noticia alguna sobre un nuevo disco juntos, por lo que aunque oficialmente no hay comunicación alguna, la mayoría de la opinión pública sospecha que su disolución es más que un hecho, aunque la realidad es muy distinta … de momento.

Sin embargo, en el año 1994 llegaría la agradable sorpresa de la aparición inesperada de un nuevo disco de Duncan Dhu que tendría una acogida extraordinaria, como no podía ser de otra manera, y que llevaría el título de “Piedras”.

piedras

El disco contiene material que cada uno de ellos había ido escribiendo por separado y se trataría de su trabajo más elaborado y mejor producido de toda su carrera. Su madurez musical y sus influencias procedentes de sus respectivos proyectos al margen del grupo no hacían más que enriquecer el sonido del dúo.

Con todos estos ingredientes, algunas de sus canciones volverían a convertirse en rotundos éxitos y alcanzarían bastante popularidad, siendo la principal de ellas posiblemente este “Capricornio”.

Pero sin duda alguna, la canción más emblemática de este disco, otro de esos temas que son considerados santo y seña del grupo, sería una preciosa balada que se convertiría desde ese momento en uno de los temas más esperados en sus actuaciones en directo.

Se trata de “A Tu Lado”, una dulce canción de amor que además sería la primera ocasión en la que los dos miembros del grupo cantaban juntos en el mismo tema. En los últimos tiempos Vasallo había ido tomando más protagonismo a la hora de cantar, como ya hemos visto, pero hasta este instante nunca lo había hecho a dúo con Erentxun. Una joya.

A pesar de la publicación de “Piedras”, tanto Erentxun como Vasallo estaban más volcados en sus proyectos al margen del grupo, por lo que los rumores de separación seguían rondando en el ambiente, algo que se vería acrecentado de cierta manera con la aparición de un doble disco grabado en directo en el año 1995 titulado “Teatro Victoria Eugenia”.

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El disco recoge todos los éxitos de su carrera agrupados en dos partes bien diferenciadas. Por un lado los temas más románticos y tiernos interpretados en formato acústico y por otro los más rítmicos y desenfadados interpretados de forma más eléctrica, dejando un trabajo único.

El sonido del disco es limpio a más no poder ya que no pasaría por ningún tipo de filtro ni de remasterización y no sufriría ningún tipo de retoques, por lo que suena a unos Duncan Dhu más auténticos que nunca. Geniales.

Este disco fue entendido como una especie de epitafio del grupo, más aún si cabe cuando los años fueron pasando uno tras otro y las únicas noticias que se tenía sobre ellos eran las de las correspondientes publicaciones de nuevos discos de Cabaret Pop y de Mikel Erentxun en solitario.

Esta sensación de disolución de dúo quedaría más acrecentada todavía cuando en el año 1998 apareciera en el mercada un nuevo recopilatorio. Se trataría de un doble disco comprensivo de todos sus grandes éxitos y cuatro temas inéditos, que sería publicado en el año 1998 bajo el título de “Colección 1985-1998”.

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Los cuatro temas nuevos que incluye este recopilatorio son canciones intimistas, relajadas, acústicas y ciertamente melancólicos, como si de algún modo estuvieran empezando a despedirse de sus seguidores, siendo la más destacada de todas ellas la titulada “La Herida”.

Como hemos ido viendo a través de este artículo, el equilibrio entre el protagonismo de Erentxun y Vasallo, tanto en la faceta compositora como a la hora de interpretar las canciones, cada vez era más evidente, algo que se haría más patente aún con estos cuatro temas inéditos incluidos en el recopilatorio, ya que cada uno de ellos interpreta vocalmente dos.

Partiendo de la base de que las cuatro canciones son medios tiempos y temas ciertamente melancólicos, como suele ser habitual, los interpretados por Vasallo poseen una nota más si cabe de tristeza, como puede apreciarse en el titulado “Fin”.

De entre estos cuatro temas inéditos, uno de ellos es algo más pretencioso que los anteriores, dejándonos una canción que muestra muy a las claras que todos estos años de experiencia y de evolución habían dado como producto un dúo capaz de hacer música de mucha, mucha calidad.

Me estoy refiriendo a “Córdoba”, una canción totalmente acústica y con unos maravillosos arreglos orquestales, muy alejada de cualquier tipo de gusto comercial, que a mi manera de ver está entre las mejores canciones que han sido capaces de componer.

Para mantener ese equilibrio Erentxun/Vasallo, el último de los temás nuevos del recopilatorio es interpretado por este último y vuelve a ser sombrío, triste y meláncolico a más no poder. Su título ya evidencia algo así: “Cenizas”.

Como ya digo, los años irían pasando sin comunicación oficial de la disolución del dúo, pero su inactividad era total, hasta que en el año 2001 sorprendería a propios y extraños con la publicación del que iba a significar su disco de despedida. Con la aparición en el mercado de “Crepúsculo” ponían fin a más de quince años de carrera. Ya no quedaban dudas, Duncan Dhu eran historia … o a lo mejor no.

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La portada del disco ya evidencia claramente que se trata de la despedida del dúo, con esas dos sillas vaciás en un paisaje crespuscular. En esta ocasión cuidaron hasta el más mínimo detalle.

Curiosamente, este disco de despedida está considerado por los entendidos en la materia como el mejor trabajo de toda su carrera, con un cierto retorno a la música más acústica y con predominio del limpio sonido de cuerdas de sus primeros tiempos y con una manera de componer más depurada, adquirida con la experiencia acumulada durante tantos años.

El sencillo que se publicaría como carta de presentación de este trabajo ya muestra en que aguas se iba a mover el resto del disco. Se trata de una melodía que suena muy cercana a los Duncan Dhu de la época de Canciones. Su Título: “Siempre (al Abandonarnos)”.

El disco contiene un segundo CD adicional, titulado “Crudities”, en el que se incluyen los temas más eléctricos, destacando entre todos ellos el que puede considerarse como la despedida final del grupo.

Se trata de “Todo se Desvanece (Al Amanecer)”, una canción potente, larga, con una marcada carga de sonido eléctrico de guitarra y acompañada de la voz más desgarrada que nunca de Diego Vasallo. Un epitafio de auténtico lujo.

Pero en mi modesto opinión, la mejor canción de este disco, que se suponía era el de despedida, aunque como veremos a continuación no sería así, es un tema que a mí me recuerda mucho a los primeros tiempos del grupo, aunque con menos “tintes” rockabilly que por aquel entonces.

Estoy hablando de “Nada”, que podría considerarse como la última gran canción de la carrera de “Duncan Dhu” … por el momento.

La relación que ambos han seguido manteniendo tras la disolución del grupo ha sido excelente ya que por encima de todo está la amistad que siempre les ha unido. De hecho han sido bastante habituales las colaboraciones mutuas en discos y giras e incluso en algunos momentos se ha mostrado cierto acercamiento con Juan Ramón Viles, con quien parece que han cicatrizado por fin las heridas.

Como en tantos y tantos casos, la morriña se apoderaría finalmente de ellos, y de manera inesperada, en el año 2013 volveríamos a tener noticias de Duncan Dhu como dúo con la publicación por sorpresa de un nuevo disco con seis nuevas canciones que llevaría el título de “El Duelo”, que pasa por ser su último disco (por ahora, vistos los acontecimientos).

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Se trata un disco bastante intimista, con un sonido calcado al de sus dos primeros trabajos, con sonido plenamente acústico y toques country y rockabilly, que ciertamente terminan sabiendo a poco por contener solamente seis canciones, entre las que destaca sobre todo “Cuando Llegue el Fin”.

Hasta aquí llega la carrera propiamente dicha de Duncan Dhu, aunque como hemos podido comprobar su actividad por separado continúa vigente, aunque para mi gusto personal, fueron sus primeros trabajos al margen del grupo los que mejores canciones nos dejarían.

Por este motivo no quería cerrar este artículo sin dejar aquí constancia de un par de canciones de cada uno de ellos que son claros exponentes de la música que han realizado en sus proyectos paralelos. Vamos con ellas.

En lo relativo a Mikel Erentxun, su álbum de debut en solitario, publicado en el año 1992 bajo el título de “Naufragios”, nos dejaría dos de sus mejores canciones, consiguiendo con ambas un rotundo éxito.

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La primera de ellas es su primer sencillo como solista, que significaría posiblemente su mayor éxito al margen del grupo. Estoy hablando de una de sus canciones más emblemáticas: “A Un Minuto de Ti”.

Ya hemos visto que Erentxun siempre se ha movido a la perfección en las aguas de versionar grandes canciones de otros artistas durante su andadura con Duncan Dhu. Pues bien, esta tónica iba a continuarla con este primer trabajo, dejándonos una espectacular versión de otra no menos espectacular canción de un grupo espectacular. Por si no os queda claro … espectacular.

Esta canción es “Esta Luz Nunca se Apagarà” que no es otra cosa que una, no sé si os lo he comentado ya, espectacular versión del clásico de The Smiths titulado “There’s a Light That Never Goes Out”. En cinco palabras: es pec ta cu lar.

En cuanto a Diego Vasallo al frente de su Cabaret Pop también me quedo con dos de las canciones que se incluyen en el álbum publicado en el año 1992 bajo el título de “Realidad Virtual de Rock ‘N’ Roll”.

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La primera de ellas supondría su debut y se trata de una canción con un sonido depurado y maravilloso. En todos sus trabajos al margen de Duncan Dhu, Vasallo siempre supo rodearse de grandes músicos que le daban a su sonido una magia especial.

Se trata de “Juegos de Amor”, una canción con un inicio majestuoso con una voz femenina de fondo que da paso a una música de matrícula de honor.

Pero si de calidad hablamos, hay que hacerlo de otro de sus temas destacados. En este caso una música vale más que mil palabras, por lo que lo mejor es guardar silencio y disfrutar escuchando “La Piel del Lobo”.

Una cosa está clara, juntos o por separado, la creatividad de Erentxun y Vasallo es evidente y sobre todo unidos en Duncan Dhu se han convertido en historia viva de la música pop de nuestro país y uno de los grupos más importantes de esa historia.

Hasta la próxima, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ

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